{"code":"26515","sect":"Columnas","sect_slug":"columnas","hits":"3453","link":"https:\/\/elfaro.net\/es\/202211\/columnas\/26515","link_edit":"","name":"Tit\u00ed me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 odiamos o amamos a Bad Bunny","slug":"titi-me-pregunto-por-que-odiamos-o-amamos-a-bad-bunny","info":"Bad Bunny tiene fama dividida porque representa mucho de lo que las nuevas generaciones entienden por vida actual y, al mismo tiempo, rompe con lo que algunos conciben como \u201cnormal\u201d y \u201ccorrecto\u201d.","mtag":"Cultura","noun":{"html":"Willian Carballo","data":{"willian-carballo":{"sort":"","slug":"willian-carballo","path":"willian_carballo","name":"Willian Carballo","edge":"0","init":"0"}}},"view":"3453","pict":{"cms-image-000038262-jpeg":{"feat":"1","sort":"38262","name":"cms-image-000038262.jpeg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038262.jpeg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038262.jpeg","back":"","slug":"cms-image-000038262-jpeg","text":"<p><em>Willian Carballo (@WillianConN) es investigador, catedr\u00e1tico, periodista y ensayista salvadore\u00f1o. Es doctorando en Sociedad de la Informaci\u00f3n y el Conocimiento, m\u00e1ster en Comunicaci\u00f3n y licenciado en Comunicaciones y Periodismo. Actualmente es coordinador de Investigaci\u00f3n de la Escuela M\u00f3nica Herrera y docente de la Maestr\u00eda en Gesti\u00f3n Estrat\u00e9gica de la Comunicaci\u00f3n de la UCA. Es Gran Maestre de los Juegos Florales de El Salvador, tras ganar tres veces el premio en la categor\u00eda Ensayo, por temas sobre medios y cultura. Ha sido becario del Instituto Iberoamericano de Berl\u00edn; del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO); de la Universidad de Bielefeld, Alemania; y del programa Autorregulaci\u00f3n de Medios, de la Cooperaci\u00f3n Sueca. Adem\u00e1s, ha publicado en libros y revistas editadas en Gran Breta\u00f1a, Espa\u00f1a, Colombia, M\u00e9xico, Cuba, Guatemala y El Salvador.\u00a0<\/em><\/p>","capt":"\u003Cp\u003E\u003Cem\u003EWillian Carballo (@WillianConN) es investigador, catedr\u00e1tico, periodista y ensayista salvadore\u00f1o. Es doctorando en Sociedad de la Informaci\u00f3n y el Conocimiento, m\u00e1ster en Comunicaci\u00f3n y licenciado en Comunicaciones y Periodismo. Actualmente es coordinador de Investigaci\u00f3n de la Escuela M\u00f3nica Herrera y docente de la Maestr\u00eda en Gesti\u00f3n Estrat\u00e9gica de la Comunicaci\u00f3n de la UCA. Es Gran Maestre de los Juegos Florales de El Salvador, tras ganar tres veces el premio en la categor\u00eda Ensayo, por temas sobre medios y cultura. Ha sido becario del Instituto Iberoamericano de Berl\u00edn; del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO); de la Universidad de Bielefeld, Alemania; y del programa Autorregulaci\u00f3n de Medios, de la Cooperaci\u00f3n Sueca. Adem\u00e1s, ha publicado en libros y revistas editadas en Gran Breta\u00f1a, Espa\u00f1a, Colombia, M\u00e9xico, Cuba, Guatemala y El Salvador.\u00a0\u003C\/em\u003E\u003C\/p\u003E"}},"pict_main__sort":38262,"date":{"live":"2022\/11\/23"},"data_post_dateLive_YY":"2022","data_post_dateLive_MM":"11","data_post_dateLive_DD":"23","text":"\u003Cp\u003EO perreas con \u00e9l o perreas sola. O lo \u003Cem\u003Epicheas\u003C\/em\u003E o no lo \u003Cem\u003Epicheas\u003C\/em\u003E. O lo odias o lo amas. Si hay un artista que en los \u00faltimos a\u00f1os ha rebanado el gusto de la sociedad en dos es Benito Mart\u00ednez, \u003Cem\u003Eaka\u003C\/em\u003E Bad Bunny. Para unos es un pr\u00f3cer de la m\u00fasica urbana, casi un John Lennon en pantalones cortos color pastel, lentes de coraz\u00f3n y acento boricua. Para otros, Yoko Ono: una obra de \u003Cem\u003Ehamparte \u003C\/em\u003Ede un comediante que canta como si sufriera un dolor de muelas permanente, con el agravante de no dar risa.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELos primeros han logrado que el puertorrique\u00f1o tenga hasta 30 canciones entre las 50 m\u00e1s o\u00eddas en Spotify. Tambi\u00e9n han agotado los boletos para sus conciertos \u2212como el que dar\u00e1 este s\u00e1bado en El Salvador\u2212 y han conseguido que sus reproducciones en YouTube crezcan cada mes a la velocidad de los intereses de una deuda bancaria postergada. Los segundos lo odian. Detestan todo sobre \u00e9l \u2212su \u003Cem\u003Elook\u003C\/em\u003E, sus letras, sus poses\u2212 y la m\u00fasica que representa, tanto que estoy seguro de que, ahora mismo, est\u00e1n ultrajando a El Faro \u2212y a m\u00ed\u2212 solo por escribir sobre \u00e9l.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa cuesti\u00f3n es por qu\u00e9. \u00bfPor qu\u00e9 demonios Bad Bunny genera esas pasiones tan opuestas desde que suena su primer pujido hasta el \u00faltimo \u003Cem\u003Etumpatumpa \u003C\/em\u003Ede sus canciones? \u00bfPor qu\u00e9 tiene tantas \u201cnovias\u201d \u2212como dice su tema \u003Cem\u003ETit\u00ed me pregunt\u00f3\u2212\u003C\/em\u003E y a la vez tantos \u003Cem\u003Ehaters\u003C\/em\u003E?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EContestar esas preguntas no es banalidad. Ahogados de informaci\u00f3n pol\u00edtica, rara vez nos tomamos tiempo para debatir sobre estos temas que no joden la democracia, pero s\u00ed trastocan las emociones. Porque, aunque la raz\u00f3n nos pregunte por el r\u00e9gimen de excepci\u00f3n o la reelecci\u00f3n, al final nadie ha de irse de fiesta con los tiktoks sobre Centros Penales ni le ha de dedicar art\u00edculos constitucionales a la novia. En cambio, los artistas y sus canciones \u2212sea Nodal y su \u003Cem\u003EAdi\u00f3s, amor\u003C\/em\u003E o Drexler y su \u003Cem\u003EGanas de ti\u003C\/em\u003E\u2212 nos acompa\u00f1an a diario, en las depresiones y en las pasiones. Y eso tambi\u00e9n es relevante.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPor ello, tras una peque\u00f1a investigaci\u00f3n, tan placentera como masoquista, aterric\u00e9 en cuatro hip\u00f3tesis. La primera tiene que ver con el term\u00f3metro de la moral: Bad Bunny tiene fama dividida porque representa y lidera mucho de lo que las nuevas generaciones entienden por vida actual y, al mismo tiempo, rompe con lo que algunos mayores conciben como \u201cnormal\u201d y \u201ccorrecto\u201d. Utilizar\u00e9 el ejemplo del sexo para explicarme mejor.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando Alejandra Guzm\u00e1n lanz\u00f3 en 1991 \u003Cem\u003EHacer el amor con otro\u003C\/em\u003E, los adolescentes de entonces nos sonroj\u00e1bamos porque alguien cantara esa frase. Y aunque en el fondo fu\u00e9ramos unos p\u00faberes calenturientos, el contexto de entonces obligaba a esconder ese t\u00f3pico bajo el sill\u00f3n y hablarlo solo en privado o con amigos cercanos. Luego, el siglo XX empez\u00f3 a morir. Y en su agon\u00eda vio c\u00f3mo fue m\u00e1s f\u00e1cil mencionar el tema sin tab\u00faes en los medios o en la escuela \u2212si dios Estado lo permit\u00eda\u2212. Mientras esa realidad mutaba, poco a poco atestiguamos c\u00f3mo las canciones tambi\u00e9n acompa\u00f1aban-provocaban la revoluci\u00f3n y pasaban de usar tiernas met\u00e1foras a recurrir a la nalgada limpia. Vino Molotov. Vino Eminem. Y, finalmente, ya entrados los a\u00f1os 2000, vino el reguet\u00f3n y todo explot\u00f3 con gasolina en un orgasmo l\u00edrico. Entonces hablar de sexo se convirti\u00f3 en algo cotidiano, que lo pod\u00edas hacer con franqueza mientras te tomas una cerveza y haces dibujitos en una servilleta. Muchos artistas reguetoneros entendieron el juego y duplicaron la apuesta. Noche de sexo. Nalgas de catorce quilates. Duro, papi\u2026 Hasta que, en 2019, Bad Bunny revent\u00f3: \u201cSi hay sol, hay playa; si hay playa, hay alcohol; si hay alcohol, hay sexo; si es contigo, mejor\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EMezclar sexo y alcohol de manera tan directa en el mismo c\u00f3ctel le cre\u00f3 resacas morales a muchos de sus cr\u00edticos. Para ellos, hay historias que deben seguir cont\u00e1ndose con silenciador o apelando al doble sentido, en teor\u00eda, m\u00e1s sutil. As\u00ed crecieron. As\u00ed son sus creencias. Por eso muchos celebran cuando La Chanchona de Arcadio canta con albur sobre dilataciones de agujeros corporales en su famoso coro \u201coh, John, me dejaste\u201d o cuando Aniceto Molina deja a Manuela \u201ccon el gallo mojado\u201d (\u003Ca href=\"https:\/\/www.academia.edu\/41269854\/_Eres_una_mentirosa_formas_de_representar_a_la_mujer_en_la_canci%C3%B3n_popular_salvadore%C3%B1a_1990_a_2017_\"\u003Eac\u00e1 pueden leer sobre estas canciones\u003C\/a\u003E). Sin embargo, se cubren los o\u00eddos con los tapones del pudor cada vez que el Conejo Malo \u2212su nombre traducido\u2212 combina arena con sexo sin filtro.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAs\u00ed, agarr\u00e1ndose de frases como \u201csi tu novio no te mama el culo, pa' eso que no mame\u201d, los \u003Cem\u003Ehaters \u003C\/em\u003Ecritican al puertorrique\u00f1o por sudar tanta vulgaridad. Son pecados ling\u00fc\u00edsticos, aseguran, que los artistas de anta\u00f1o no comet\u00edan o al menos sab\u00edan disfrazarlos con elegancia. En la noventera \u003Cem\u003EC\u00f3mo te deseo\u003C\/em\u003E, Man\u00e1, por ejemplo, cantaba la misma premisa del boricua, pero con vocabulario de horario familiar: \u201cOye, nena, te quiero besar de los pies a la cabeza\u201d. En cambio, culpan al Conejo de fomentar el desenfreno moral entre los j\u00f3venes con esas letras. \u00bfQu\u00e9 bueno le puede dejar a las nuevas generaciones \u2212se preguntan\u2212 una canci\u00f3n que habla sobre mamar el culo? Lo que obvian es que, simplificando al pensador Mart\u00edn-Barbero, hay una larga fila de mediaciones entre el producto y el consumidor cultural \u2212la educaci\u00f3n, los valores, el entorno familiar\u2212 que provocan que los procesos no sean tan simples como que hoy al mediod\u00eda oiga a Bad Bunny y en la noche est\u00e9 exigiendo besos negros. No todos nos volvemos tramposos por ver \u003Cem\u003EBetter Call Saul \u003C\/em\u003Eni asesinos por ver el documental de Jeffrey Dahmer.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESegunda hip\u00f3tesis: su coqueteo con las ideas progresistas sobre g\u00e9nero tambi\u00e9n le adicionan fans y enemigos. El ejemplo perfecto es su famosa \u003Cem\u003EYo perreo sola\u003C\/em\u003E. Su letra describe a una mujer que no necesita que un hombre le diga qu\u00e9 botones apretar para divertirse; mientras que su video muestra al cantante en drag, con senos postizos, peluca y maquillaje. Seg\u00fan art\u00edculos acad\u00e9micos de \u003Ca href=\"https:\/\/eprints.ucm.es\/id\/eprint\/71944\/1\/74211-Texto%20del%20art%C3%ADculo-4564456620653-1-10-20210720.pdf\"\u003ESilvia D\u00edaz\u003C\/a\u003E y \u003Ca href=\"https:\/\/www.academia.edu\/50971206\/El_fen%C3%B3meno_del_conejo_malo_Bad_Bunny_reivindicaci%C3%B3n_de_las_masculinidades_o_reproducci%C3%B3n_de_la_misoginia_The_Bad_Bunny_phenomenon_of_the_bad_rabbit_vindication_of_masculinities_or_reproduction_of_misogyny\"\u003EKeylor Robles\u003C\/a\u003E, la canci\u00f3n es una met\u00e1fora de la autonom\u00eda femenina, mientras que la imagen del boricua en el audiovisual simboliza un nuevo tipo de masculinidad que \u2212parafraseando\u2212 hubiera hecho doler el h\u00edgado al m\u00e1s Vicente de los Fern\u00e1ndez. Esas luchas culturales empatizan con j\u00f3venes que piensan igual. En especial, con esas mujeres que ahora no tienen miedo a \u003Cem\u003Epichear \u003C\/em\u003E(ignorar o negarse) y a ponerse dignas y decir \u201cll\u00e1mame cuando te hartes de amores baratos\u201d. Y, claro: al mismo tiempo, enfurecen a los abanderados en el desfile de \u201clas buenas costumbres\u201d de una sociedad ruborizada, incapaz de independizarse de su conservadurismo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPero este Conejo regala palos y zanahorias al mismo tiempo. En una canci\u00f3n las empodera y tres melod\u00edas despu\u00e9s las sexualiza (\u201ct\u00fa tiene\u2019 un culo cabr\u00f3n\u201d, se oye en \u003Cem\u003ESafaera; \u003C\/em\u003Ey \u201choy tengo a una, ma\u00f1ana otra\u201d, se vanagloria en \u003Cem\u003ETit\u00ed me pregunt\u00f3\u003C\/em\u003E). Con ese doble juego, el puertorrique\u00f1o se mueve habilidosamente entre las lentejuelas de Juan Gabriel y el bigote de Pedro Infante, logrando llegar con curado equilibrio a un p\u00fablico m\u00e1s diverso e incluso confundiendo a muchas personas con pensamiento progresista que lo oyen. \u201cSe apropia de luchas para lucrar con ellas\u201d, asegura Robles.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa tercera hip\u00f3tesis es sobre el gusto y la distinci\u00f3n. El soci\u00f3logo Bourdieu ya adelant\u00f3 que tendemos a creer que la cultura popular es vulgar, corrientona, porque as\u00ed lo ha impuesto una \u00e9lite que tiene los medios para hacer valer su gusto, supuestamente m\u00e1s refinado. Por eso algunos no se tomar\u00edan once minutos de su tiempo para leer a Coelho, porque prefieren tres precoces pero intensos minutos con Borges; y por eso algunos m\u00e1s no bailar\u00edan \u003Cem\u003EEl Tilinte,\u003C\/em\u003E de Jhosse Lora, en Navidad, por bayunca. Sin embargo, las clases sociales subordinadas ejercen resistencia. Sacan pecho por su arte y lo venden como m\u00e1s puro, m\u00e1s calle y, por eso, m\u00e1s aut\u00e9ntico. Esa es la raz\u00f3n por la que Los Tigres del Norte son jefes de jefes para cientos de migrantes indocumentados y otros ven en Jhosse al cronista por excelencia de su infancia.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDicha dualidad podr\u00eda explicar, en parte, por qu\u00e9 muchos detestan a Bad Bunny: porque hay cierto encanto, cierta soberbia, en sentir que no te gusta lo que les gusta a las masas; en especial, si se cree que esas masas adoran a alguien que canta con un cepillo de dientes atrapado en la boca. Pero tambi\u00e9n aclarar\u00eda por qu\u00e9 otros tantos lo admiran: porque sienten que sus letras son aut\u00e9nticas, que ese estilo de cantar tan Oral-B es original y que su ritmo conecta caninamente con sus cuerpos. La complicidad es tanta, dir\u00eda un reggae, que las vibraciones de fan y artista se complementan.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEs en esa m\u00e1xima tensi\u00f3n cuando aparecen las exageraciones. Mientras sus seguidores se derriten de amor con \u003Cem\u003ELa noche de anoche\u003C\/em\u003E y mientras las bebecitas se convierten en bebesotas al ritmo de \u003Cem\u003EMe porto bonito \u003C\/em\u003Een la pista de baile; otros sufren agruras cada vez que lo oyen pujar en sus canciones y sienten martillazos en la cabeza cada vez que el \u003Cem\u003Etumpatumpa \u003C\/em\u003Ede la base del reggaet\u00f3n emana de una bocina. Y esas posiciones son cada vez m\u00e1s irreconciliables. Para los primeros, sus melod\u00edas son la banda sonora\u003Cem\u003E \u003C\/em\u003Ede sus gozos presentes y los temas que ma\u00f1ana los har\u00e1n llorar de nostalgia. Para los segundos, el artista representa a ese \u201cputo g\u00e9nero\u201d que casi mat\u00f3 al merengue y la salsa, y que arrincon\u00f3 al rock hasta dejarlo como un refugio al alcance de aquellos con buen paladar musical.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EUna \u00faltima hip\u00f3tesis: Bad Bunny tambi\u00e9n gusta gracias a una cuidada estrategia de marketing que vende sus discos y su imagen como una hamburgueser\u00eda. Esto no es nuevo en la industria musical. Sin embargo, como las \u003Cem\u003Efake news, \u003C\/em\u003Elas redes sociales vinieron a potenciar el fen\u00f3meno (basta mirar a Shakira y su \u003Cem\u003EMonoton\u00eda \u003C\/em\u003Epost Piqu\u00e9 tan oportunamente lanzada). El boricua opera igual. Sus historias en Instagram, su apoyo a la lucha social en Puerto Rico y sus apariciones en vestido no son casualidad. Todo est\u00e1 ah\u00ed, calculado como anuncio de Quilmes en el Mundial, para construirse una marca. Sus m\u00e9tricas son aplastantes; las evidencias no se pueden ocultar. Pero tambi\u00e9n disgusta por lo mismo: porque muchos lo tildan de envase vac\u00edo \u2212feamente decorado, adem\u00e1s, piensan\u2212 a la venta en el mismo s\u00faper en el que a la colombiana se le sale el coraz\u00f3n de utiler\u00eda en su video.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn resumen, explicar por qu\u00e9 este artista se ha convertido en h\u00e9roe y villano en un solo movimiento requiere de m\u00faltiples matices. Pero si hubiera que resumir todo en dos frases dir\u00eda: primero, que su \u00e9xito se debe a que supo leer el presente y se fabric\u00f3 de tal forma que, con ritmos pegajosos y letras que negocian entre el rosa pastel y el beso negro, se volvi\u00f3 el producto-portavoz de una generaci\u00f3n que no es ni mejor ni peor, sino que simplemente es. Y segundo, que la urticaria que provoca entre sus \u003Cem\u003Ehaters \u003C\/em\u003Ese debe, adem\u00e1s de cierta pretensi\u00f3n est\u00e9tica, a que hay personas que no es que no lo quieran exclusivamente a \u00e9l, sino que, m\u00e1s bien, detestan los cambios culturales y nuevos c\u00f3digos morales que \u00e9l simboliza; que no digo que sean positivos ni negativos, sino que simplemente son.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAl final, ser\u00e1 la historia la que se encargar\u00e1 de poner a Bad Bunny en el lugar que se merezca: como un buf\u00f3n de temporada con dolor de muelas o como un Lennon urbano en pantalones cortos convertido en cl\u00e1sico. Hasta entonces, toca seguir esperando y esperando, dir\u00eda Calamaro. En lo que el \u00e1rbitro del tiempo revisa el VAR para dictar sentencia, a sus fieles fan\u00e1ticos solo les queda seguir dando y d\u00e1ndole sin parar a sus canciones para que el idilio perdure siempre; a su \u003Cem\u003Ehaters\u003C\/em\u003E, rogar porque la selecci\u00f3n natural haga su trabajo de extinci\u00f3n con esta especie de conejo; y a la academia y el periodismo, pedir que, sin minimizar la reelecci\u00f3n o el r\u00e9gimen de excepci\u00f3n, m\u00e1s voces se sumen a estos debates, igualmente necesarios en un pa\u00eds donde la discusi\u00f3n cultural, por desgracia, casi siempre termina perreando sola.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EY no: no te lo dijo El Chombo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Chr \/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cem\u003E*Willian Carballo (@WillianConN) es investigador, catedr\u00e1tico, periodista y ensayista salvadore\u00f1o. Es doctorando en Sociedad de la Informaci\u00f3n y el Conocimiento, m\u00e1ster en Comunicaci\u00f3n y licenciado en Comunicaciones y Periodismo. Actualmente es coordinador de Investigaci\u00f3n de la Escuela M\u00f3nica Herrera y docente de la Maestr\u00eda en Gesti\u00f3n Estrat\u00e9gica de la Comunicaci\u00f3n de la UCA. Es Gran Maestre de los Juegos Florales de El Salvador, tras ganar tres veces el premio en la categor\u00eda Ensayo, por temas sobre medios y cultura. Ha sido becario del Instituto Iberoamericano de Berl\u00edn; del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO); de la Universidad de Bielefeld, Alemania; y del programa Autorregulaci\u00f3n de Medios, de la Cooperaci\u00f3n Sueca. Adem\u00e1s, ha publicado en libros y revistas editadas en Gran Breta\u00f1a, Espa\u00f1a, Colombia, M\u00e9xico, Cuba, Guatemala y El Salvador.\u00a0\u003C\/em\u003E\u003C\/p\u003E"}