{"code":"26658","sect":"Columnas","sect_slug":"columnas","hits":"711","link":"https:\/\/elfaro.net\/es\/202301\/columnas\/26658","link_edit":"","name":"El juego perfecto","slug":"el-juego-perfecto","info":"El h\u00e9roe deportivo m\u00e1s c\u00e9lebre de Nicaragua, Denis Mart\u00ednez, el primero de mis compatriotas en llegar a las Grandes Ligas, es due\u00f1o de la rara haza\u00f1a de haber lanzado un juego perfecto.","mtag":"Cultura","noun":{"html":"\u003Cspan class='tint-text--dark' data_href='\/user\/profile\/sram%C3%ADrez'\u003E Sergio Ram\u00edrez\u003C\/span\u003E","data":{"sergio-ramirez":{"sort":"sram\u00edrez","slug":"sergio-ramirez","path":"sergio_ramirez","name":"Sergio Ram\u00edrez","edge":"0","init":"0"}}},"view":"711","pict":{"cms-image-000024217-jpg":{"feat":"1","sort":"24217","name":"cms-image-000024217.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000024217.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000024217.jpg","back":"","slug":"cms-image-000024217-jpg","text":"<p>Sergio Ram\u00edrez en un retrato de Daniel Mordzinski \u00a9<\/p>","capt":"\u003Cp\u003ESergio Ram\u00edrez en un retrato de Daniel Mordzinski \u00a9\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000023431-jpg":{"feat":"0","sort":"23431","name":"cms-image-000023431.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000023431.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000023431.jpg","back":"","slug":"cms-image-000023431-jpg","text":"<p>Sergio Ram\u00edrez, escritor nicarag\u00fcense. 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Si el futbol es un esperanto que entiende todo el mundo, y en Bangladesh la gente celebra en las calles con locura los triunfos de Argentina, el beisbol es un idioma que fuera de los Estados Unidos, y de los pa\u00edses del Caribe, adonde lleg\u00f3 con los vientos de las ocupaciones militares norteamericanas, se entiende poco.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEs un asunto de reglas, y paciencia. Un gran partido de beisbol puede ser aquel donde casi no sucede nada, como, por ejemplo, un juego perfecto, donde el pitcher pone fuera de juego, uno tras a otro, a los veintisiete bateadores que se le enfrentan a lo largo de las nueve entradas del partido, y la \u00e9pica del juego est\u00e1 en la ausencia de acci\u00f3n. Para un ne\u00f3fito, sentado en las grader\u00edas ser\u00e1 el s\u00fammum del aburrimiento, igual que si en un juego de futbol Messi se quedara clavado a medio campo, sin dar una sola patada.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPero el espectador sabio, gracias a las largas pausas que puede tener el juego, al contrario del futbol donde todo es velocidad y movimiento, puede convertirse en un verdadero filosofo. Un estratega filos\u00f3fico. Y el beisbol puede llegar a tener una \u00e9tica, seg\u00fan lo voy a contar.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl h\u00e9roe deportivo m\u00e1s c\u00e9lebre de Nicaragua, Denis Mart\u00ednez, el primero de mis compatriotas en llegar a las Grandes Ligas, es due\u00f1o de la rara haza\u00f1a de haber lanzado un juego perfecto. Un pitcher para los anales. La proeza, ahora legendaria, tuvo lugar el viernes 26 de julio de 1991 cuando vest\u00eda el uniforme de los Expos de Montreal, y le tocaba lanzar contra los Dodgers en sus propio estadio de Los \u00c1ngeles.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAntes del juego, como en la historia de los caballeros andantes que velan sus armas, y purifican su esp\u00edritu con el ayuno, o la oraci\u00f3n, se fue solo a o\u00edr misa a la iglesia de San Antonio de Padua, en la avenida C\u00e9sar Ch\u00e1vez, mientras un taxi lo esperaba con el motor encendido al pie de las escalinatas para llevarlo al estadio.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EY as\u00ed se alz\u00f3 hasta la cima de haza\u00f1as imposibles, una apuesta contra el destino en la que el rigor, la calma, la astucia, la voluntad, la inteligencia, la fuerza del brazo, la iluminaci\u00f3n, trabajan entrada tras entrada en contra de la fatalidad que se viste de malas casualidades y errores imprevistos, como ocurre con todos los hero\u00edsmos cuando se ponen a prueba.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EUna gloria continuada la suya, como lo muestran en sus n\u00fameros finales: 245 juegos ganados, m\u00e1s que cualquier otro latinoamericano en las grandes ligas, por encima del dominicano Juan Marichal; 4.000 entradas lanzadas, hasta que entreg\u00f3 la pelota sagrada a los 43 a\u00f1os.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EUn muchacho pobre de las barriadas de Granada, cuyos padres so\u00f1aban verlo ingeniero; su lucha por dominar la perfidia del alcohol a fuerza de voluntad, al que se hab\u00eda entregado empujado por la soledad y los ardides de la fama.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando en Nicaragua iban a celebrarse en 2017 los XI Juegos Centroamericanos, el gobierno de Taiw\u00e1n le don\u00f3 al pa\u00eds un estadio de beisbol ultramoderno, construido mediante los par\u00e1metros de las grandes ligas, con un costo de 36 millones de d\u00f3lares. Grama, importada de los mejores viveros de Miami, palcos VIP espaciosos, sky boxes exclusivos, pizarras electr\u00f3nicas gigantes, un food court, todo para sentirse como en un Yankee Stadium de bolsillo. Un regalo, como otros tantos de los de Taiw\u00e1n, para asegurar las relaciones diplom\u00e1ticas con el r\u00e9gimen de Ortega, que termin\u00f3, de todas maneras, rompi\u00e9ndolas para abrirlas, sin muchos beneficios hasta ahora, con China Popular.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl estadio fue bautizado, como era de esperarse, con el nombre de Denis Mart\u00ednez, como qued\u00f3 inscrito en enormes letras en la fachada. Y en abril de 2018 las instalaciones apenas estrenadas sirvieron para alojar a los paramilitares que consumaron la brutal represi\u00f3n contra los j\u00f3venes alzados en protesta en las calles, y en sus alturas fueron instalados francotiradores armados de fusiles Dragunov que asesinaron a decenas de esos j\u00f3venes con tiros certeros en la cabeza y en el cuello.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDenis no se call\u00f3 entonces: \u201cque\u00a0el estadio se hab\u00eda convertido en un cuartel de donde sal\u00edan los matones del pueblo, me golpe\u00f3, y luego\u00a0tras las investigaciones donde confirmaron el uso de francotiradores, me hundi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s\u2026las madres de los fallecidos miraban el estadio con repudio\u2026el estadio era sin\u00f3nimo de muerte\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EY en noviembre de este a\u00f1o, de la noche a la ma\u00f1ana, su nombre desapareci\u00f3 de la cenefa del estadio. Ahora se ha anunciado que tendr\u00e1 un nuevo nombre: Soberan\u00eda. Una de tantas venganzas consumadas desde las espesa sombras del poder contra el h\u00e9roe deportivo m\u00e1s querido del pa\u00eds, cuyo nombre entrar\u00e1 un d\u00eda no lejano en el sal\u00f3n de la fama de Cooperstown, consagrado a los inmortales del beisbol.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u201cMi manera de pensar, mis valores y dignidad nunca han estado a la venta\u201d, dice Denis. \u201cY as\u00ed como le di gracias a Dios cuando ese hermoso estadio llevaba mi nombre, digo \u00a1gracias a Dios! otra vez porque lo han removido\u2026lo que m\u00e1s me ha importado es qu\u00e9 ejemplo dejo en esta vida\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EJuan debe ser de beisbol, seguro; imagino que Mart\u00edn, tan al sur, ni una palabra. Ya nos sentaremos a hablar un d\u00eda de esta ciencia, que es tambi\u00e9n \u00e9tica. Y de c\u00f3mo Denis Mart\u00ednez, a la edad que tiene, sigue lanzando su \u00e9tico juego perfecto.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\t\t\u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E\u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=\"https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=960&ImageHeight=638&ImageId=23431\" class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Sergio Ram\u00edrez, escritor nicarag\u00fcense. 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