{"code":"26727","sect":"Internacionales","sect_slug":"internacionales","hits":"4754","link":"https:\/\/elfaro.net\/es\/202302\/internacionales\/26727","link_edit":"","name":"Abortos, partos, menstruaci\u00f3n, trata y violaciones: el viaje de las migrantes","slug":"abortos-partos-menstruacion-trata-y-violaciones-el-viaje-de-las-migrantes","info":"Ser mujer migrante en M\u00e9xico agrega obst\u00e1culos a un viaje ya de por s\u00ed peligroso. Hay acoso, violencia sexual, embarazos, hijos y mucha m\u00e1s familia dependiendo de ellas. Cada vez m\u00e1s mujeres y ni\u00f1as solicitan asilo en M\u00e9xico o intentan llegar a Estados Unidos. Su cuerpo toma un papel central cuando est\u00e1n en tr\u00e1nsito, al punto que algunas intentan ocultar que son mujeres para cruzar M\u00e9xico. El riesgo es tal que en el camino se conoce a la p\u00edldora del d\u00eda despu\u00e9s como &quot;p\u00edldora anti-M\u00e9xico&quot;.","mtag":"Migraci\u00f3n","noun":{"html":"Alejandra S. Inzunza y Marta Mart\u00ednez*","data":{"alejandra-s-inzunza":{"sort":"","slug":"alejandra-s-inzunza","path":"alejandra_s_inzunza","name":"Alejandra S. Inzunza","edge":"0","init":"0"},"marta-martinez-":{"sort":"","slug":"marta-martinez-","path":"marta_martinez_","name":"Marta Mart\u00ednez*","edge":"1","init":"0"}}},"view":"4754","pict":{"cms-image-000038664-jpg":{"feat":"0","sort":"38664","name":"cms-image-000038664.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038664.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038664.jpg","back":"","slug":"cms-image-000038664-jpg","text":"<p>Una mujer mayor realiza una llamada con sus familiares desde la habitaci\u00f3n que comparte con sus nietos y otras mujeres, en el Albergue Diocesano Bel\u00e9n, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico.\u00a0 Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EUna mujer mayor realiza una llamada con sus familiares desde la habitaci\u00f3n que comparte con sus nietos y otras mujeres, en el Albergue Diocesano Bel\u00e9n, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico.\u00a0 Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000038665-jpg":{"feat":"0","sort":"38665","name":"cms-image-000038665.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038665.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038665.jpg","back":"","slug":"cms-image-000038665-jpg","text":"<p>Una joven embarazada toma una siesta en un cuarto compartido dentro del albergue Diocesano Bel\u00e9n, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EUna joven embarazada toma una siesta en un cuarto compartido dentro del albergue Diocesano Bel\u00e9n, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000038666-jpg":{"feat":"0","sort":"38666","name":"cms-image-000038666.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038666.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038666.jpg","back":"","slug":"cms-image-000038666-jpg","text":"<p>Una migrante hondure\u00f1a limpia su cuarto provisional donde vive junto con su cu\u00f1ada e hijos, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EUna migrante hondure\u00f1a limpia su cuarto provisional donde vive junto con su cu\u00f1ada e hijos, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. 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Estas mujeres brindan apoyo a la poblaci\u00f3n migrante en esa regi\u00f3n de la frontera con Guatemala, que es controlada por el crimen organizado, y que tambi\u00e9n registra altos \u00edndices sobre trata de mujeres. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000038670-jpg":{"feat":"0","sort":"38670","name":"cms-image-000038670.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038670.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038670.jpg","back":"","slug":"cms-image-000038670-jpg","text":"<p>Chiapas es un Oasis para la mayor\u00eda de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos. Aqu\u00ed muchos planifican su ruta a trav\u00e9s de un mapa, una escena com\u00fan en el albergue Casa del Caminante en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EChiapas es un Oasis para la mayor\u00eda de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos. Aqu\u00ed muchos planifican su ruta a trav\u00e9s de un mapa, una escena com\u00fan en el albergue Casa del Caminante en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000038671-jpg":{"feat":"0","sort":"38671","name":"cms-image-000038671.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038671.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038671.jpg","back":"","slug":"cms-image-000038671-jpg","text":"<p>Un grupo de migrantes centroamericanos observan el mapa del territorio mexicano para planificar la ruta que tomar\u00e1n en los siguientes d\u00edas, mientras descansan frente al albergue Casa del Caminante, en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. La segunda de izquierda a derecha es Amaya. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EUn grupo de migrantes centroamericanos observan el mapa del territorio mexicano para planificar la ruta que tomar\u00e1n en los siguientes d\u00edas, mientras descansan frente al albergue Casa del Caminante, en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. La segunda de izquierda a derecha es Amaya. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000038672-jpg":{"feat":"1","sort":"38672","name":"cms-image-000038672.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038672.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038672.jpg","back":"","slug":"cms-image-000038672-jpg","text":"<p>Migrantes caminan sobre las vias del tren con direcci\u00f3n al norte del territorio mexicano, en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. La segunda en la fila es Amaya, disfrazada de muchacho. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EMigrantes caminan sobre las vias del tren con direcci\u00f3n al norte del territorio mexicano, en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. La segunda en la fila es Amaya, disfrazada de muchacho. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000038673-jpg":{"feat":"0","sort":"38673","name":"cms-image-000038673.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038673.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000038673.jpg","back":"","slug":"cms-image-000038673-jpg","text":"<p>Migrantes de diferentes nacionalidades esperan para logar un espacio para dormir y para tomar una comida en el albergue La 72, en Tenosique, Tabasco, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EMigrantes de diferentes nacionalidades esperan para logar un espacio para dormir y para tomar una comida en el albergue La 72, en Tenosique, Tabasco, M\u00e9xico. 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Se proteg\u00edan del sofocante sol del mediod\u00eda mientras pensaban d\u00f3nde dormir esa noche para despu\u00e9s continuar su camino hacia el norte. Uno de ellos, el m\u00e1s menudo y delgado, apenas asomaba bajo unos pantalones anchos y un gorro gris de lana, pero el cuello abierto de su camiseta holgada delataba el tirante rosa de su sujetador. Cuando sali\u00f3 de su casa en Honduras, Amaya \u2014como llamaremos a esta chica de 15 a\u00f1os\u2014 ten\u00eda claro que ser migrante ser\u00eda dif\u00edcil, pero siendo mujer lo ser\u00eda todav\u00eda m\u00e1s. As\u00ed que se rap\u00f3 la nuca y los laterales por encima de las orejas, escogi\u00f3 prendas flojas que disimularan su cuerpo y opt\u00f3 por hablar poco mientras viajaba para que nadie supiera su verdadera identidad. Solo se hab\u00eda dejado un peque\u00f1o mech\u00f3n que recog\u00eda en un chongo para que, cuando estuviera en un lugar seguro, pudiera volver a mostrar su cabello largo. Pero en el camino, Amaya era un chico m\u00e1s.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u00a0 Entre mayo y junio de 2021 recorrimos las principales rutas migratorias de la frontera sur de M\u00e9xico \u2014 desde la saturada Tapachula hasta las rutas menos afamadas de Frontera Corozal\u2014 para conocer las experiencias de las ni\u00f1as y mujeres que cada vez est\u00e1n migrando m\u00e1s. Entre 2020 y 2021, la \u003Ca href=\"https:\/\/portales.segob.gob.mx\/work\/models\/PoliticaMigratoria\/CEM\/Publicaciones\/Revistas\/movilidades\/11\/movilidades11.pdf\"\u003Epresencia de mujeres en tr\u00e1nsito irregular aument\u00f3 un 472\u003C\/a\u003E %, seg\u00fan la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n.\u00a0 Despu\u00e9s de dos semanas de entrevistar a m\u00e1s de 50 mujeres que en su mayor\u00eda hab\u00edan sido violadas, secuestradas, asaltadas o se prostitu\u00edan, el disfraz de hombre de Amaya,\u00a0 al estilo Juana De Arco, parec\u00eda la apuesta m\u00e1s l\u00f3gica. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, casi la mitad de las mujeres que migran por el pa\u00eds han sido abusadas sexualmente o han intercambiado sexo por comida, techo o dinero para continuar su viaje.\u00a0\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELa primera vez que la vimos, Amaya pas\u00f3 desapercibida entre una fila de hombres que se cortaba el pelo dentro del albergue. \u201cEs una ventaja. As\u00ed no se distingue mucho uno y es mejor idea\u201d, nos dijo al d\u00eda siguiente despu\u00e9s de comer un pollo con arroz. Ella\u00a0 siempre estaba junto a Ricky, el mayor del grupo, de 21 a\u00f1os, y con quien se sent\u00eda m\u00e1s protegida. Se le iluminaba la cara cada vez que pronunciaba el nombre del muchacho de ojos avellana y b\u00edceps marcados que a menudo ten\u00eda un cigarro colgando de su boca. \u201cVoy con ellos, son buena onda conmigo y no me dejan botada. Yo no me despego de ellos. Vamos juntos. Yo voy en medio de todo\u201d. Esa noche, los ocho chicos durmieron en un cuarto rentado cerca del albergue.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=3000&ImageHeight=2000&ImageId=38671 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Un grupo de migrantes centroamericanos observan el mapa del territorio mexicano para planificar la ruta que tomar\u00e1n en los siguientes d\u00edas, mientras descansan frente al albergue Casa del Caminante, en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. La segunda de izquierda a derecha es Amaya. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Un grupo de migrantes centroamericanos observan el mapa del territorio mexicano para planificar la ruta que tomar\u00e1n en los siguientes d\u00edas, mientras descansan frente al albergue Casa del Caminante, en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. La segunda de izquierda a derecha es Amaya. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0 \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECasi todos hab\u00edan salido de Honduras unas semanas atr\u00e1s. Algunos se hab\u00edan unido a caravanas peque\u00f1as y otros llegaron en autob\u00fas hasta Guatemala. Ah\u00ed empezaron a pagar mordidas\u00a0 para llegar hasta la frontera con M\u00e9xico, caminando m\u00e1s de 160 kil\u00f3metros a trav\u00e9s de la jungla h\u00fameda y monta\u00f1osa y entrar sin permiso de nadie\u00a0 a Palenque, promocionada para otras personas por sus ruinas mayas.\u00a0 Cada uno contaba una historia para escapar de la violencia del crimen organizado, de la extorsi\u00f3n\u00a0 y el reclutamiento de las pandillas, de la violencia pol\u00edtica, de sus familias, del desempleo, de la inflaci\u00f3n y de un pa\u00eds sin futuro, que en los \u00faltimos dos a\u00f1os fue azotado, en plena\u00a0 pandemia, por el hurac\u00e1n Eta y \u003Ca href=\"\/es\/202011\/ef_foto\/25014\/Iota-convierte-la-capital-econ%C3%B3mica-de-Honduras-en-una-Isla.htm\"\u003Ela tormenta tropical Iota\u003C\/a\u003E. Todos ten\u00edan claro que quer\u00edan llegar a Estados Unidos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EAmaya no hab\u00eda salido con el grupo de hondure\u00f1os que la rodeaba. Aunque parec\u00edan familia, los hab\u00eda conocido hac\u00eda pocos d\u00edas. Antes caminaba con amigos y primos lejanos con los que sali\u00f3 de Santa B\u00e1rbara, Honduras, una ciudad de 14,000 habitantes, donde el 70 % de sus habitantes son pobres. La p\u00e1gina web del departamento la promueve por \u201csus exquisitas producciones de caf\u00e9, por la creatividad de las artesan\u00edas de junco, y sobre todo, por la belleza innata de las mujeres que nacen en esa tierra\u201d. Amaya\u00a0 viv\u00eda bien ah\u00ed. Ten\u00eda buena relaci\u00f3n con sus padres y un novio. Hab\u00eda dejado la escuela porque no le gustaba.\u00a0 Sol\u00eda cuidar a su sobrina, que la llamaba \u201cmam\u00e1\u201d. Nos cont\u00f3 que ella misma so\u00f1aba un d\u00eda con ser madre.\u00a0 \u201cHasta que tenga los 25, ya mayor de edad\u201d, dijo. En su pa\u00eds, una de cada cuatro ni\u00f1as ha quedado embarazada al menos una vez antes de cumplir los 19 a\u00f1os.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ENadie la esperaba en Estados Unidos. No huy\u00f3 de la violencia, ni de una familia desestructurada. Amaya migr\u00f3 ante la nada, al no ver un futuro. Porque nada la ataba a su casa. No se quejaba de la pol\u00edtica, ni de la econom\u00eda, ni de la violencia. Simplemente no pod\u00eda quedarse en el lugar en el que naci\u00f3 porque no ve\u00eda una vida que construir. \u201cQuiero llegar a la USA\u2026 All\u00e1 es diferente. Se gana m\u00e1s. No es como en Honduras \u2026 y para ayudar a mi familia\u201d, repet\u00eda. Amaya prefiri\u00f3 el riesgo del camino que asumir ese sin destino.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EHonduras es el pa\u00eds m\u00e1s desigual de las Am\u00e9ricas. El 60 % de la poblaci\u00f3n es pobre y durante m\u00e1s de una d\u00e9cada el pa\u00eds ha tenido una de las tasas de homicidio m\u00e1s altas del mundo, especialmente contra mujeres. Una de cada seis ni\u00f1as ha sufrido violencia sexual. En 2021, m\u00e1s de 30,000 menores no acompa\u00f1ados solicitaron asilo en M\u00e9xico, casi el doble que en todo 2020. La gran mayor\u00eda eran ni\u00f1os hondure\u00f1os.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn su perfil de Facebook, Amaya aparece como una adolescente posando en selfies con sus amigos, usando vestidos cortos y entallados, presumiendo su pelo largo como cualquier chica de 15 a\u00f1os. Pero en lugar de tener una fiesta, decidi\u00f3 huir con 5,000 lempiras \u2014200 d\u00f3lares\u2014. Sali\u00f3 en abril de 2021 con otros que pensaban igual que ella, pero en alg\u00fan momento del camino los perdi\u00f3.\u00a0 Ya no ten\u00eda dinero. \u003Cbr \/\u003E Cuando la vimos en Palenque, se preparaba para partir al d\u00eda siguiente a las 4:30 de la ma\u00f1ana y recorrer 56 kil\u00f3metros hasta Salto de Agua, donde est\u00e1 el pr\u00f3ximo refugio para migrantes.\u00a0 El grupo se hab\u00eda reducido en la madrugada. Ahora quedaban seis chicos y Amaya parec\u00eda uno m\u00e1s con su disfraz.\u00a0 Todos, menos ella, fumaban y tomaban caf\u00e9 solo en vasos de pl\u00e1stico. Se hab\u00edan armado con palos gruesos de madera para protegerse en caso de ser atacados. Caminaban en la penumbra acompa\u00f1ados solo con el sonido de los monos aulladores escondidos en los \u00e1rboles.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELa construcci\u00f3n del Tren Maya, el pol\u00e9mico proyecto del Gobierno de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador para conectar la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, ha cambiado los flujos migratorios y obligado a los migrantes a tomar rutas m\u00e1s peligrosas. Hasta 2021, sol\u00edan subir a\u00a0 La Bestia \u2014el tren de carga que recorre M\u00e9xico hacia el norte\u2014\u00a0 desde Tapachula, Chiapas, pero ahora sus estaciones est\u00e1n cerradas y la m\u00e1s cercana es en Coatzacoalcos, Veracruz, a unos 354 kil\u00f3metros de donde se encontraba el grupo. La militarizaci\u00f3n de la frontera ha implicado que los migrantes se internen en\u00a0 la selva, donde bastiones del crimen organizado est\u00e1n al acecho para extorsionar, reclutar o secuestrar. Normalmente, los migrantes intentan viajar en grupos grandes para protegerse, pero Amaya y sus amigos decidieron no juntarse con m\u00e1s gente.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=3000&ImageHeight=2000&ImageId=38672 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Migrantes caminan sobre las vias del tren con direcci\u00f3n al norte del territorio mexicano, en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. La segunda en la fila es Amaya, disfrazada de muchacho. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Migrantes caminan sobre las vias del tren con direcci\u00f3n al norte del territorio mexicano, en Palenque, Chiapas, M\u00e9xico. La segunda en la fila es Amaya, disfrazada de muchacho. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0 \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECuando los encontramos en Salto de Agua, despu\u00e9s de 14 horas de caminata, Amaya se sent\u00eda mal. Le cost\u00f3 mucho el camino y tuvo que apoyarse de Ricky. Estaba insolada y con los pies hinchados. Por momentos, pens\u00f3 que no podr\u00eda m\u00e1s. Le dol\u00eda la cabeza y no ten\u00eda fuerzas. Los amigos la arrastraban para seguir.\u00a0 \u201cAunque no queramos, tenemos que caminar\u201d, nos dijo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EAl d\u00eda siguiente, a Amaya le preocupaba volver al camino. Le hab\u00eda venido la regla y no quer\u00eda que sus compa\u00f1eros lo supieran. Se acerc\u00f3 a nosotras con verg\u00fcenza para pedirnos un favor en secreto.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u201cMe vino la menstruaci\u00f3n. Entonces quer\u00eda algo para que me la corte. Ya no puedo andar as\u00ed y caminando me voy a safonar m\u00e1s porque ya ayer viera como ven\u00edamos\u201d, dijo refiri\u00e9ndose a si le pod\u00edamos conseguir pastillas anticonceptivas para cortar su periodo.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn los albergues suelen regalar toallas sanitarias, pero Amaya las consideraba muy inc\u00f3modas para caminar con 30 grados de calor.\u00a0 Le explicamos que las p\u00edldoras no tendr\u00edan efecto inmediato, que tampoco es seguro utilizarlas de esa manera y que tarde o temprano su periodo volver\u00eda y ella estar\u00eda en la misma situaci\u00f3n.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u2014\u00bfY tampones? \u2014le sugerimos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u2014\u00bfEh?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u2014\u00bfNunca te has puesto?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u2014No. Pero es que no puedo andar as\u00ed, contest\u00f3.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EAquel d\u00eda, Amaya utiliz\u00f3 un tamp\u00f3n por primera vez para seguir en el camino.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003ELa desventaja del cuerpo\u00a0\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn el camino, el cuerpo es a la vez una amenaza y una moneda de cambio.\u00a0 Un 20 % de las personas que se desplazan irregularmente por M\u00e9xico son mujeres \u2014 unas 30,000 al a\u00f1o\u2014, seg\u00fan ONU Mujeres. En lugar de dormir en albergues, muchas prefieren alquilar cuartos. Suelen conseguir documentaci\u00f3n falsa para subir a autobuses y evitar el tren o las multitudes.\u00a0 \u201cLas mujeres est\u00e1n pensando absolutamente en c\u00f3mo proteger sus cuerpos, pero tambi\u00e9n en c\u00f3mo usarlos para superar situaciones dif\u00edciles\u201d,\u00a0 dijo Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migraci\u00f3n, con sede en M\u00e9xico. La mayor\u00eda son madres solteras o mujeres que van con sus hijos a reunirse con sus esposos.\u00a0\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELa biolog\u00eda hace el camino m\u00e1s dif\u00edcil. No solo hay que lidiar con la menstruaci\u00f3n o es m\u00e1s duro para sus cuerpos aguantar horas de caminata como le sucedi\u00f3 a Amaya. Tambi\u00e9n hay que enfrentarse al acoso, a la violencia sexual, a la posibilidad de un embarazo no deseado. Algunas se someten a m\u00e9todos anticonceptivos de riesgo como la llamada \u201cp\u00edldora anti-M\u00e9xico\u201d\u00a0 \u2014 la p\u00edldora del d\u00eda siguiente\u2014 en su pa\u00eds de origen. En nuestro recorrido por la frontera sur, no encontramos ning\u00fan albergue o centro de atenci\u00f3n sanitaria que ofreciera anticonceptivos gratuitos para mujeres migrantes, excepto algunas oeneg\u00e9s locales como Brigada Callejera en Tapachula, que reparte condones. Algunas tienen que abortar o parir en el camino. Esto sin contar los riesgos de ser secuestradas o v\u00edctimas de trata por parte del crimen organizado o por las propias autoridades.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ENo hay datos fiables sobre la violencia sexual contra las mujeres migrantes porque la mayor\u00eda decide no denunciar o ni siquiera es consciente de que la ha sufrido. \u201cAlgunas mujeres est\u00e1n muy acostumbradas a que las toquen (...) Otras dir\u00e1n, bueno, el camionero me llev\u00f3 de Tapachula a Saltillo. Y as\u00ed, por supuesto, a cambio de eso tuve que acostarme con \u00e9l. Creen que no es violencia sexual, pero s\u00ed es violencia sexual\u201d, explic\u00f3 Kuhner.\u00a0 Casi un 80 % de las 673 v\u00edctimas de trata en 2020 \u2014un n\u00famero que apenas se acerca a la realidad\u2014\u00a0 eran mujeres y ni\u00f1as, seg\u00fan el informe Trata de Personas del Departamento de Estado de Estados Unidos. Tan solo encontramos dos albergues en todo Chiapas dedicados a la atenci\u00f3n de mujeres migrantes que hayan sufrido violencia sexual. Uno en Tapachula, el Albergue Diocesano Bel\u00e9n, donde solo\u00a0 ocho de las mujeres acogidas eran migrantes, y el Tzome Ixuc, en Las Margaritas, cerca de Comit\u00e1n, donde conviv\u00edan 12 mujeres con hijos o embarazadas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=3000&ImageHeight=2000&ImageId=38665 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Una joven embarazada toma una siesta en un cuarto compartido dentro del albergue Diocesano Bel\u00e9n, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Una joven embarazada toma una siesta en un cuarto compartido dentro del albergue Diocesano Bel\u00e9n, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0 \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn el albergue Jes\u00fas el Buen Pastor de Tapachula, la ciudad con mayor n\u00famero de migrantes y solicitantes de asilo, la coordinadora Olga S\u00e1nchez indic\u00f3 que en 2021 aument\u00f3 la cantidad de adolescentes que no solo hu\u00edan de situaciones violentas, sino que al llegar a M\u00e9xico fueron v\u00edctimas de trata. \u201cAhorita hay trata de adolescentes y est\u00e1 horrible esta frontera, est\u00e1 pesada. Es el momento m\u00e1s peligroso para adolescentes y ni\u00f1os\u201d, nos dijo antes de presentarnos a Cristina, otra ni\u00f1a hondure\u00f1a de 15 a\u00f1os que viajaba sola. Olga conoci\u00f3 a Cristina unas semanas atr\u00e1s. Un coyote hab\u00eda cobrado a la ni\u00f1a 2,000 d\u00f3lares para llevarla a Estados Unidos y reencontrarse con su hermano. Pero el coyote trat\u00f3 de venderla y luego la dej\u00f3 en Guatemala. Cristina era t\u00edmida y tem\u00eda hablar. Ten\u00eda los ojos redondos y el pelo marr\u00f3n con las puntas m\u00e1s claras. Nos cont\u00f3 que sus padres la abandonaron cuando era ni\u00f1a y creci\u00f3 con su abuela. Un d\u00eda, miembros de la pandilla empezaron a acosarla. \u201cMe quisieron como violar o algo as\u00ed. Entonces, en la noche, cuando fui a la pulper\u00eda, estaban escondidos. Me dijeron que si no sal\u00eda al siguiente d\u00eda me mataban. Entonces decid\u00ed venirme para ac\u00e1\u201d. Empac\u00f3 sus cosas y se fue. Despu\u00e9s de que el coyote la abandon\u00f3 en Guatemala, camin\u00f3 y pidi\u00f3 avent\u00f3n durante tres d\u00edas en los que no durmi\u00f3. \u201cMe dec\u00edan que no me quedara dormida porque podr\u00eda pasar un hombre o algo as\u00ed\u201d, dijo mirando al suelo, mientras se frotaba las manos.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003ELas Cubanitas\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn el camino, el cuerpo es el instrumento principal para seguir adelante. Ya sea para soportar el esfuerzo y recorrer miles de kil\u00f3metros o como herramienta para conseguir dinero. En un bar al norte de Tapachula llamado Las Cubanitas, el trabajo de las mujeres empieza\u00a0 al mediod\u00eda y no se limita a servir tragos y comidas.\u00a0 Cuatro chicas muy maquilladas, con pantalones ce\u00f1idos, blusas de encaje y minifaldas entraron, se sentaron en una mesa y miraron sus celulares. En cuesti\u00f3n de minutos, se acercaron hombres que las invitaron a tomar algo. Cada una se fue con un cliente diferente.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELa due\u00f1a del lugar se llama Flor y es un clich\u00e9 de lo que es una \u201cmadame\u201d.\u00a0 Lleg\u00f3 en una camioneta lujosa y todos sus empleados se cuadraron cuando entr\u00f3 a la cantina en la que sonaba Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez. Flor invent\u00f3 un sistema de trabajo para diferenciarse de los prost\u00edbulos de Tapachula, una ciudad que tiene dos veces m\u00e1s bares\u00a0 \u2014casi 2,000\u2014 que escuelas \u2014843\u2014. Contrata a mujeres migrantes y les paga 200 pesos \u201410 d\u00f3lares\u2014 por una jornada de 8 horas. Si quieren m\u00e1s dinero, deben ganarse una propina. \u201cSi ellas gustan, si ellas desean, y pues aqu\u00ed los comensales o los clientes, como les decimos, les hacen una invitaci\u00f3n a que tomen un refresco o un agua o un jugo o una copa o una cerveza, y ellas acceden, pues es una forma de ganarse una propina\u201d, nos explic\u00f3 esta mujer ancha de cabello rizado, que iba con un vestido blanco vaporoso y\u00a0 u\u00f1as largas y cuidadas donde destacaban sus anillos dorados. Las bebidas que compran los clientes para las chicas son m\u00e1s caras. Cada una cuesta 185 pesos \u2014m\u00e1s de 9 d\u00f3lares\u2014. Las mujeres se quedan con casi el 90 % del valor. Mientras m\u00e1s tiempo entretengan a los clientes, m\u00e1s dinero tendr\u00e1n. La compa\u00f1\u00eda incluye dejarse tocar o bailar para ellos. Que tengan sexo o no, explic\u00f3 Flor,\u00a0 depende de ellas y no puede pasar en el bar, durante sus horas de trabajo. Insisti\u00f3 en que este trabajo no es trata, ya que es completamente voluntario.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=3000&ImageHeight=2000&ImageId=38668 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Dos mujeres migrantes y empleadas de Las Cubanitas toman un descanso durante la jornada en este bar en el coraz\u00f3n de Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Dos mujeres migrantes y empleadas de Las Cubanitas toman un descanso durante la jornada en este bar en el coraz\u00f3n de Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0 \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EA pesar del nombre del lugar, solo dos de las chicas eran de Cuba y el resto centroamericanas. Flor lo nombr\u00f3 as\u00ed para ganar clientes. Aunque la prostituci\u00f3n est\u00e1 prohibida en Chiapas, es una de las caracter\u00edsticas de la ciudad famosa por los tugurios que abren hasta el amanecer. Organizaciones como Brigada Callejera calculan que hay unas 15 zonas liberadas en una ciudad de 320,000 habitantes, donde al menos una de cada 100 mujeres vende su cuerpo. Se las ve en la plaza, en los bares, en calles como la 12, donde una mexicana que hab\u00eda hu\u00eddo de la violencia consideraba la prostituci\u00f3n la mejor de sus opciones. Bares como Las Cubanitas, dijeron varias entrevistadas, son la opci\u00f3n m\u00e1s segura para ganar dinero r\u00e1pido y continuar el camino, minimizando las palizas, abusos o incluso secuestros que pueden acabar en redes de trata.\u00a0 Los hombres migrantes suelen trabajar de alba\u00f1iles o en seguridad de los bares, como en el mismo bar Las Cubanitas, donde los camareros se encargan de proteger a las chicas de clientes indeseables. Pero para las mujeres migrantes, la prostituci\u00f3n suele ser una forma de parar, hacer dinero y seguir su camino.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u00a0Cada vez m\u00e1s mujeres se quedan en M\u00e9xico.\u00a0 Tapachula, que en 2021 recibi\u00f3 casi el 70% de las 131,000 solicitudes de asilo en M\u00e9xico, se ha convertido en un tap\u00f3n para quien va de paso. Las peticiones, que el a\u00f1o pasado rompieron r\u00e9cord y se triplicaron en comparaci\u00f3n con 2021\u2014 han crecido tanto que el proceso puede demorar hasta un a\u00f1o.\u00a0 Pero Chiapas es tambi\u00e9n el estado m\u00e1s pobre de M\u00e9xico, por lo que las oportunidades de trabajo son realmente escasas para los migrantes\u00a0 \u2014 la mayor\u00eda de Honduras, Hait\u00ed, El Salvador y Venezuela \u2014 que est\u00e1n esperando sus visas humanitarias o que hacen una parada para ganar algo de dinero.\u00a0\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EKathy es una mujer hondure\u00f1a que so\u00f1aba con llegar a Estados Unidos, pero llevaba ya a\u00f1o y medio en Tapachula.\u00a0 Trabajaba en una hamburgueser\u00eda por 800 pesos \u201440 d\u00f3lares\u2014 a la semana, pero no era suficiente. \u201cLa verdad yo no quer\u00eda (trabajar en Las Cubanitas). No me gusta este ambiente, pero pues es la necesidad. Tengo que mantener a mi nena, tengo un departamento que pagar, tengo un hijo en Honduras tambi\u00e9n para mandarle dinero y tengo a mi madre tambi\u00e9n\u201d, nos dijo. A su hija le dice que trabaja en una taquer\u00eda. \u003Cbr \/\u003E Sentada en la mesa con las otras mujeres tambi\u00e9n estaba Caridad, una de las dos cubanas. Ten\u00eda 24 a\u00f1os, era inquieta y un piercing le cruzaba la lengua en horizontal. Lleg\u00f3 un par de semanas antes a Las Cubanitas por recomendaci\u00f3n de una amiga. La noche anterior pas\u00f3 horas fingiendo risas para aguantar a un hombre borracho de 60 a\u00f1os. Tampoco le hab\u00eda contado a nadie sobre su nuevo trabajo. Hac\u00eda casi un a\u00f1o que sali\u00f3 de Brasil con su primo, con quien se aventur\u00f3 en un peligroso viaje que los llev\u00f3 por nueve pa\u00edses hasta llegar a Tapachula.\u00a0 Despu\u00e9s de lo que hab\u00eda pasado, el bar de do\u00f1a Flor le parec\u00eda un lugar seguro para hacer dinero y seguir hasta Estados Unidos.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELa primera vez que Caridad mencion\u00f3 que hab\u00eda sido violada, lo hizo de manera casual, como si fuera una cosa m\u00e1s por la que pas\u00f3 en este viaje extremo. Fue al cruzar la selva del Dari\u00e9n, un territorio agreste entre Colombia y Panam\u00e1 que es considerado una de las rutas migratorias m\u00e1s peligrosas del mundo \u2014y una de las m\u00e1s transitadas actualmente.\u00a0 Al adentrarse en la selva, perdi\u00f3 a su primo y unos hombres armados detuvieron al grupo con el que caminaba. \u201cTodo el mundo con las manos arriba y con las mochilas. Yo estaba ah\u00ed (...) Yo nunca hab\u00eda visto eso na\u2019m\u00e1s que en pel\u00edculas y dec\u00eda: \u00a1Ay Dios m\u00edo, virgen de la Caridad!\u201d. Los hombres tomaron sus mochilas y se llevaron a tres mujeres del grupo. Una de ellas era Caridad. Otra era una ni\u00f1a haitiana de 13 a\u00f1os. \u201cEscogieron a la que les dio la gana. A m\u00ed, una muchachita y a otra muchacha. Nos violaron y ya. \u00a1V\u00e1yanse!. Yo corr\u00ed con la suerte de que solo fue uno\u201d, dijo.\u00a0 La ni\u00f1a haitiana fue atacada por varios. Caridad hablaba en piloto autom\u00e1tico, sin consternaci\u00f3n visible, parec\u00eda estar tan triste por haber perdido su tel\u00e9fono mientras cruzaba la jungla como por haber sido violada.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=3000&ImageHeight=2000&ImageId=38666 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Una migrante hondure\u00f1a limpia su cuarto provisional donde vive junto con su cu\u00f1ada e hijos, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Una migrante hondure\u00f1a limpia su cuarto provisional donde vive junto con su cu\u00f1ada e hijos, en Tapachula, Chiapas, M\u00e9xico. Foto de El Faro: Isabel Mateos.\u00a0 \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003ECoyotes y parteras en la frontera\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAlrededor de las 8 de la noche, cuando el r\u00edo Usumacinta se calmaba a medida que oscurec\u00eda, un bote lleg\u00f3 a uno de los muelles de Frontera Corozal, el lado mexicano de la frontera con Guatemala, donde hasta antes de la pandemia los turistas sol\u00edan tomar coloridos botes para visitar las ruinas mayas de Yaxchil\u00e1n.\u00a0 De \u00e9l bajaron unos 20 migrantes. No hab\u00eda presencia policial ni militar. Solo unos cuantos hombres, acostumbrados a recibirlos. Del bote bajaron varias mujeres y al menos tres ni\u00f1os peque\u00f1os. Un coche rojo los esperaba.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELas personas pagan hasta 14,000 d\u00f3lares por persona \u2014incluso m\u00e1s desde la pandemia\u2014 para viajar con coyote a los Estados Unidos, sin ninguna garant\u00eda de que puedan ingresar al pa\u00eds de manera segura. Cada vez m\u00e1s mujeres cruzan por aqu\u00ed, muchas con hijos, casi siempre con coyotes o en grupos.\u00a0 \u201cObviamente ellas no migran solas. Ellas migran acompa\u00f1adas. Las mujeres tienden a organizarse. Siempre ha habido colectivos de mujeres, siempre se han unido o van con la familia o van con las amigas o van con las primas o van con alguien, pero no solas\u201d, se\u00f1al\u00f3 Guadalupe Arenas, directora del programa migrante en M\u00e9dicos del Mundo.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EAunque la \u201cfeminizaci\u00f3n de la migraci\u00f3n\u201d es un t\u00e9rmino que se acu\u00f1\u00f3 en la d\u00e9cada de los 70 cuando se empez\u00f3 a ver por primera vez a mujeres en la ruta,\u00a0 es a partir de 2017 que se registr\u00f3 su aumento con las caravanas migrantes. \u201cMigrar es una forma de resistencia. Es una forma de decir yo no quiero, no quiero esta vida, no puedo seguir as\u00ed. Y yo creo que el mayor acto de rebeld\u00eda es migrar, es no aceptar las condiciones que te est\u00e1 dando tu pa\u00eds y decir \u2018yo merezco algo mejor\u2019\u201d, explic\u00f3 Arenas. Muchas mujeres, adem\u00e1s,\u00a0 se han quedado en M\u00e9xico despu\u00e9s de que el Gobierno mexicano ofreci\u00f3 visas humanitarias para los centroamericanos. Entre 2014 y 2019, el n\u00famero de mujeres migrantes que se qued\u00f3 en ese pa\u00eds pas\u00f3 de 24.3% a 31.8%, seg\u00fan la Encuesta sobre Migraci\u00f3n en la Frontera Sur de M\u00e9xico.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=3000&ImageHeight=2000&ImageId=38675 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Migrantes ingresan a M\u00e9xico de manera indocumentada despues de cruzar el r\u00edo Usumacinta subidos en una balsa, en Frontera Corozal, Chiapas, M\u00e9xico.\u00a0Foto de El Faro: Isabel Mateos.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Migrantes ingresan a M\u00e9xico de manera indocumentada despues de cruzar el r\u00edo Usumacinta subidos en una balsa, en Frontera Corozal, Chiapas, M\u00e9xico.\u00a0Foto de El Faro: Isabel Mateos. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELos hijos suelen ser una raz\u00f3n para quedarse. En Frontera Comalapa, una ruta conocida de tr\u00e1fico de drogas donde ha proliferado la presencia del crimen organizado,\u00a0 un grupo de parteras ind\u00edgenas se reuni\u00f3 una ma\u00f1ana\u00a0 para un\u00a0 curso sobre pr\u00e1cticas para nacimientos. Hab\u00eda casi 20 mujeres mayas que transmit\u00edan su conocimiento unas a otras. Casi todas hab\u00edan atendido a mujeres migrantes a las que se les hab\u00eda negado atenci\u00f3n hospitalaria o que ten\u00edan miedo de ir a un m\u00e9dico por su condici\u00f3n irregular en M\u00e9xico. Hablaban\u00a0 del nulo acceso a anticonceptivos para las mujeres migrantes.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u201cLas migrantes vienen, se prostituyen y luego se embarazan. A veces no las quieren atender y terminan abortando\u201d, nos dijo Mar\u00eda Elvira L\u00f3pez, quien llevaba 23 a\u00f1os asistiendo partos en su comunidad. Presum\u00eda de haber salvado la vida de varias de ellas. En esos momentos, viv\u00eda con ella Karen, una chica de San Pedro Sula de 16 a\u00f1os y con seis meses de embarazo. \u201c Le estoy dando apoyo. Me ayuda a barrer, a trapear\u2026 La verdad estoy yo sola con mi marido, la trato como si fuera mi hija, pero a veces hay mujercitas malagradecidas\u2026 Dice que tiene novio, que va a venir no s\u00e9 cuando, pero no le da nada\u2026 Su mam\u00e1 tambi\u00e9n trabajaba para m\u00ed\u201d.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EA Karen ya se le notaba la barriga y esperaba tener una ni\u00f1a. Dec\u00eda que le daba miedo ir a un hospital.\u00a0 Karen no ten\u00eda idea de que ten\u00eda derecho a atenci\u00f3n hospitalaria o a pedir la residencia en M\u00e9xico cuando su hijo naciera.\u00a0 Lleg\u00f3 a M\u00e9xico porque pensaba que \u201cera m\u00e1s bonito que Honduras\u201d, pero, despu\u00e9s de diez meses en el pa\u00eds, le parec\u00eda igual. Su madre y sus hermanos ya viv\u00edan en Frontera Comalapa. Se hab\u00eda enamorado de un taquero de 21 a\u00f1os que unos meses antes se fue a trabajar \u201cen una monta\u00f1a en Michoac\u00e1n\u201d, al poco de que ella le contara que estaba embarazada. Su madre, con cinco hijos, le insisti\u00f3 en que abortara, pero Karen se neg\u00f3. Cuando la regla le dej\u00f3 de venir y se hizo una prueba de embarazo, se sinti\u00f3 \u201cfeliz y nerviosa\u201d. Abortar nunca le pas\u00f3 por la cabeza. Ahora estaba sola con Elvira, esperando a que su novio la llamara. \u201cAntes habl\u00e1bamos todas las noches a las 9. Ya no me llama. No s\u00e9 c\u00f3mo me siento. Un poquito triste. Si \u00e9l no se hace cargo, voy a salir sola adelante\u201d.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn Chiapas, el aborto es legal solo bajo tres causales: violaci\u00f3n, riesgo para la vida de la mujer y malformaci\u00f3n gen\u00e9ticas. La mayor parte de los m\u00e9dicos suelen ser objetores de conciencia y se niegan a hacer el procedimiento por cuestiones morales o religiosas. Las parteras tradicionales son provida y, en general, el aborto no es bien visto. Al mismo tiempo, Chiapas es el estado con el \u00edndice m\u00e1s alto de muertes maternas del pa\u00eds, con 68.5 por cada 100,000 habitantes.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u201cLa muerte materna\u00a0 tambi\u00e9n es consecuencia de la obligatoriedad de las mujeres de parir. La mujer tiene desnutrici\u00f3n, no tiene condiciones f\u00edsicas ni econ\u00f3micas para llevar un embarazo a t\u00e9rmino y se est\u00e1 obligando a las mujeres a parir y a las ni\u00f1as\u201d, dijo Torta , quien trabaja en la L\u00ednea Aborto Chiapas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn un estado donde est\u00e1 prohibido abortar, en el que las mujeres migrantes no se acercan a los hospitales ni para parir o cuando sufren lesiones graves en los pies u otras heridas en el camino. El miedo a ser detenidas reduce las posibilidades de interrumpir un embarazo. Por eso se han creado redes de mujeres que acompa\u00f1an,\u00a0 ense\u00f1an c\u00f3mo utilizar medicamentos como misoprostol en las primeras semanas de gestaci\u00f3n o buscan a m\u00e9dicas para atender casos de riesgo. Se llaman a s\u00ed mismas \u201caborteras\u201d.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELas mujeres que quieren abortar\u00a0 llaman al tel\u00e9fono de La L\u00ednea o escriben en la p\u00e1gina de Facebook.\u00a0 Las acompa\u00f1an sin tener en cuenta las causales y sin l\u00edmite de semanas. Pero muchas migrantes no tienen redes sociales o no saben que existe esta opci\u00f3n. Y para las aborteras tambi\u00e9n es dif\u00edcil acompa\u00f1arlas porque est\u00e1n en constante movimiento. Hace unos a\u00f1os, Michelle tapiz\u00f3 los barrios de Tapachula con informaci\u00f3n de La L\u00ednea, para que m\u00e1s mujeres migrantes se acercaran, tomando en cuenta las caravanas y el aumento de solicitudes de refugio. Algunas lo hicieron. La red ha logrado mandar misoprostol desde Chiapas hasta la frontera norte, para que mujeres migrantes puedan abortar si as\u00ed lo desean.\u00a0 \u201cLa mayor\u00eda de mujeres queda embarazada por violaci\u00f3n. Casi siempre las violan los compa\u00f1eros de viaje; en segundo lugar, los propios agentes de Migraci\u00f3n o polic\u00edas estatales; y, a veces otras personas, como hombres para los que trabajan, padrotes, etc\u00e9tera\u201d, explic\u00f3 Michelle.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003ESobrevivir con hijos\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003E\u003C\/strong\u003EPero no solo se trata de abortar o parir,\u00a0 muchas mujeres migrantes viajan con sus hijos o se mueven para mandarles dinero. Ser madres es\u00a0 lo que las motiv\u00f3 a emigrar. Al otro lado del r\u00edo Usumacinta est\u00e1 La 72, el albergue de migrantes m\u00e1s grande del sur de M\u00e9xico, que recibe a unas 13,000 personas al a\u00f1o. Cuando lo visitamos en junio de 2021, estaba cerrado por un brote de coronavirus. M\u00e1s de 100 personas deambulaban por la hierba afuera del albergue, en un predio m\u00e1s grande que una cancha de f\u00fatbol. Adentro, hab\u00edan convertido la tribuna de cemento en un campamento improvisado, donde dorm\u00edan bajo lonas y mantas de pl\u00e1stico azul o en hamacas. La noche anterior, una tormenta los empap\u00f3 y esa tarde la gente tend\u00eda la ropa.\u00a0\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn el c\u00e9sped, tres mujeres que ya hab\u00edan solicitado asilo a M\u00e9xico, nos contaban c\u00f3mo era migrar y ser madre. Ahora que se sent\u00edan seguras bajo la protecci\u00f3n del albergue, la conversaci\u00f3n parec\u00eda un picnic de amigas que se hab\u00edan juntado para contar sus penas.\u00a0 \u201cYo me vine porque me dej\u00e9 con mi marido hace un a\u00f1o. \u00c9l mucho me pegaba, me ten\u00eda encerrada\u201d, cont\u00f3 Magdalena, una guatemalteca de 21 a\u00f1os,\u00a0 que sosten\u00eda a su hija Giuliana en brazos . Hab\u00eda quedado embarazada con 17 y su marido la maltrataba desde entonces. \u201cMe dejaba morada\u201d, dijo llorando a la par de su hija de cuatro a\u00f1os, que lloraba tambi\u00e9n.\u00a0 Huy\u00f3 de Guatemala con dos de sus hermanas, su hija, su sobrino y una sola muda de ropa extra.\u00a0 El d\u00eda que conversamos, trabajaba para un se\u00f1or en una finca, con lo que obten\u00eda suficientes ingresos para comprar comida a diario. Consideraba estar mejor que en Guatemala.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=3000&ImageHeight=2000&ImageId=38676 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Magdalena y su hija, originarias de Guatemala, descansan en un campamento improvisado en las inmediaciones del albergue La 72, en el municipio de Tenosique, en el Estado de Tabasco, M\u00e9xico.\u00a0Foto de El Faro: Isabel Mateos.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Magdalena y su hija, originarias de Guatemala, descansan en un campamento improvisado en las inmediaciones del albergue La 72, en el municipio de Tenosique, en el Estado de Tabasco, M\u00e9xico.\u00a0Foto de El Faro: Isabel Mateos. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EMuchas mujeres tambi\u00e9n han decidido quedarse en M\u00e9xico para evitar el riesgo de seguir el camino con sus hijos. \u201cDicen que les quitan a los ni\u00f1os o los violan o matan a las mujeres, a las mam\u00e1s y a las ni\u00f1as tambi\u00e9n. Lo primero que hacen es secuestrarlas, pedir dinero a los familiares y uno \u00bfqu\u00e9 va a pagar si ni tiene c\u00f3mo comer? Entonces mejor no estar aqu\u00ed uno, tener paciencia, sacar todos los papeles e irnos para arriba cuando est\u00e9 todo en orden\u201d, dijo Magdalena.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELos secuestros y desapariciones de migrantes en M\u00e9xico han ido en aumento en los \u00faltimos a\u00f1os, y tambi\u00e9n se han vuelto m\u00e1s violentos. De acuerdo con la Comisi\u00f3n Nacional de los Derechos Humanos del pa\u00eds, 54 migrantes son secuestrados cada d\u00eda en promedio en M\u00e9xico. En el caso de las mujeres, a menudo son blanco de secuestradores y abusadas sexualmente, y en ocasiones traficadas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u201cDesde aproximadamente 2016 ha habido muchas m\u00e1s unidades familiares y muchas est\u00e1n lideradas por mujeres que son cabezas de familia y est\u00e1n solas con sus hijos peque\u00f1os.\u201d explic\u00f3 Kuhner, del Instituto de la Mujer en la Migraci\u00f3n. \u201c\u00bfTe imaginas viajar sola, sin fondos, en un lugar que no conoces y que da miedo, con tus hijos peque\u00f1os? Creo que deja una herida psicol\u00f3gica en cada persona, as\u00ed como en los ni\u00f1os\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEstas madres solteras a menudo tienen varios hijos de diferentes padres: son las \u00fanicas que permanecen a cargo del cuidado y el bienestar de sus hijos. Llevar a sus hijos con ellas cuando migran implica riesgos, pero tambi\u00e9n los implica dejar a sus hijos en su pa\u00eds de origen. Si la maternidad es la b\u00fasqueda de una vida mejor para los hijos, el camino de una mujer migrante es la forma m\u00e1s dram\u00e1tica de conseguirlo.\u00a0\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EIrma estaba sola en Tenosique con sus dos hijos y era la segunda vez que sal\u00eda de Honduras. La primera vez que emigr\u00f3 lo hizo con Arnold, su esposo y padre de su hijo menor. Solicitaron asilo y, mientras esperaban una decisi\u00f3n, Arnold trabajaba en un supermercado local de Tenosique. Un d\u00eda despu\u00e9s de su turno, Arnold, Irma y su hijo de 13 a\u00f1os se encontraron en la calle con unos j\u00f3venes borrachos. \u201cSe pelearon y ah\u00ed fue que el otro muchacho sac\u00f3 su machete y le dio\u201d. Arnold muri\u00f3 e Irma volvi\u00f3 a Honduras para empezar de cero. Trabaj\u00f3 en varias f\u00e1bricas, pero no era suficiente. Sinti\u00f3 que su \u00fanica opci\u00f3n era irse de nuevo. Lo hac\u00eda por sus hijos y por ella misma. Tomaron la misma ruta que la vez pasada, pero esta vez Irma estaba sola. \u201cFue m\u00e1s dif\u00edcil, m\u00e1s como sentirme como desamparada. No por Dios, sino que porque uno est\u00e1 acostumbrado a ver un humano siempre a la par de uno\u2026 Gracias a Dios porque Migraci\u00f3n no me agarr\u00f3, pas\u00e9 rodeando las monta\u00f1as, a medianoche. Dormimos en esos lugares as\u00ed y con mis ni\u00f1os solos\u201d.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ENinguna de las madres con las que hablamos en Tenosique sab\u00eda cu\u00e1nto tiempo tomar\u00eda recibir noticias de Comisi\u00f3n Mexicana de Ayuda al Refugiado sobre su caso. Pero en cuanto consiguieran papeles, todas se planteaban continuar hacia el norte.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn mayo de 2022, un a\u00f1o despu\u00e9s de que la conocimos en Palenque, Amaya, la joven que se hac\u00eda pasar por chico bajo su gorro gris, lleg\u00f3 a Monterrey. No ten\u00eda celular. Para comunicarse se conectaba a Facebook cuando pod\u00eda. Encontr\u00f3 trabajo en una cartoner\u00eda, donde trabajaba de 7 de la ma\u00f1ana a 7 de la noche por 1,000 pesos a la semana \u201450 d\u00f3lares\u2014. Pero la f\u00e1brica se incendi\u00f3 y\u00a0 se qued\u00f3 sin empleo. Perdi\u00f3 el contacto con Ricky y los otros chicos que la protegieron mientras caminaban sobre las v\u00edas abandonadas de La Bestia. Isabel Mateos, la fot\u00f3grafa de este reportaje, se encontr\u00f3 a Amaya meses despu\u00e9s cerca de Coatzacoalcos, Veracruz, con el pelo ya largo, esperando otra vez subir al tren para intentar llegar a Estados Unidos. Amaya dijo que se\u00a0 hab\u00eda sentido sola en Monterrey y regres\u00f3 a Honduras.\u00a0 Los dem\u00e1s chicos llegaron a Estados Unidos y estaban trabajando. Una vez m\u00e1s,\u00a0 Amaya volv\u00eda a intentarlo.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp style=\"text-align: right;\"\u003E\u003Cbr \/\u003E\u003Cbr \/\u003E\u003Cem\u003E*Marta Mart\u00ednez es productora senior en \u003Ca href=\"https:\/\/www.latinousa.org\/\" target=\"_blank\"\u003ELatino USA\u003C\/a\u003E y Alejandra S. Inzunza es directora de \u003Ca href=\"https:\/\/dromomanos.com\/\" target=\"_blank\"\u003EDrom\u00f3manos\u003C\/a\u003E. Esta cr\u00f3nica fue realizada por las autoras gracias al apoyo de International Women\u2019s Media Foundation\u2019s \u003Ca href=\"https:\/\/www.iwmf.org\/programs\/reproductive-health-rights-and-justice-in-the-americas\/#:~:text=This%20initiative%20funds%20reporting%20on,countries%20with%20severe%20abortion%20restrictions.\" target=\"_blank\"\u003EReproductive Health, Rights and Justice in the Americas Initiative\u003C\/a\u003E.\u003C\/em\u003E\u003C\/p\u003E"}