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Quiénes son los amigos de Mauricio

Carlos Martínez Sergio Arauz

Un economista, un banquero, un cafetalero que tiene su propio avión, un ex dirigente del PCN, un coronel retirado y dos empresarios lideran esta aleación que se ha unido para acompañar a su amigo en la carrera presidencial.

ElFaro.net / Publicado el 1 de Enero de 2009

“¡Halcón, Halcón!”. Y Halcón no contesta. Por el radio suenan otras voces que intentan acordar la hora de la reunión, pero necesitan el visto bueno de Halcón. Miguel Menéndez sube el volumen del aparato y lo acomoda sobre su escritorio.
La oficina de este empresario, conocido en el mundo automovilístico como “Mecafé”, está decorada con fotografías de algunas de sus posesiones y trofeos más preciados: el Ford Mustang Cobra con el que ganó alguno de sus 11 campeonatos nacionales de automovilismo; un enorme marlin que cuelga junto a él, recuerdo de sus días de pesca; un pesado mero que mató él mismo disparándole con una suerte de rifle acuático, mientras buceaba en las profundidades del Pacífico.

Luego de sufrir la interrupción de un sinfín de llamadas telefónicas, enciende un Cohiba Splendor y se dispone a hablar de su grupo de amigos. Junto a sus seis celulares descansa un particular souvenir: un cubo de cristal que sólo obtienen algunos donantes de la campaña del partido Arena “Todos sumamos”, cuyo propósito aparece definido en la página web oficial: “Es un programa permanente de recaudación de fondos, cuyo objetivo es crear y consolidar una red de medianos contribuyentes que fortalezcan y amplíen las bases económicas del partido”.

Cuando esta campaña se lanzó, a finales de 2005, la actividad incluyó un desfile de modas llamado “Tricolor Fashion”, donde las modelos desfilaron con faldas y bikinis con los colores de Arena y camisetas con los rostros de los últimos cuatro presidentes del país. La campaña era y es aún dirigida por el primer designado a la presidencia, Elías Bahaia. 

Algunas voces siguen intercambiando opiniones por el radio y no consiguen ponerse de acuerdo sobre la hora de la reunión. Miguel Menéndez participa sugiriendo horas para el encuentro. Pero siguen necesitando el visto bueno de Halcón. “¡Halcón, Halcón!”. Esta vez Halcón responde: “Reunámonos a las 7:30”, suena por el aparato la voz de Mauricio Funes y zanja el debate. Los radios intercomunicadores, enlazados a una sola frecuencia, suman siete: uno para cada uno de los principales dirigentes del movimiento “Amigos de Mauricio”. Uno lo porta el empresario Gerardo Cáceres, representante legal de la empresa Puntual, S.A. de C.V., y otro su sobrino Francisco Cáceres, miembro de la junta directiva de la misma empresa y apoderado legal de la cooperativa de cafetaleros de San José la Majada.

Un tercer radio es el que Miguel Menéndez, “Mecafé”, empresario cafetalero y dueño de varias empresas, tiene sobre su escritorio. El cuarto está en el cinto de un político de vieja guardia, ex secretario de comunicaciones del gobierno de Álvaro Magaña y ex miembro de la dirigencia del PCN: Luis Lagos. El quinto y el sexto son para el coronel retirado David Munguía Payés y para el asesor económico del candidato presidencial del FMLN, Álex Segovia. El séptimo radio es el que se activa cuando Halcón responde. Alrededor de este núcleo de personas circulan otras que regatean su participación “orgánica” en el movimiento. Como Carlos Cáceres, hermano de Gerardo y, hasta la semana pasada, director ejecutivo de la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa). Gerardo Cáceres, uno de los fundadores del movimiento, resume sus propósitos: “Nosotros no somos un movimiento paralelo al Frente, somos un proyecto complementario a Mauricio y al FMLN. Nuestra intención no es convertirnos en un partido político, nuestra intención es darle la peseta que le falta al cipote para entrar al cine”. El cipote es Funes y el cine, la presidencia de la República.

El movimiento nació a la sombra de un árbol de mango. A finales de septiembre del año pasado, Gerardo Cáceres y su sobrino Francisco se pusieron a disposición del entonces recién nombrado candidato presidencial del FMLN, con quien les unía una amistad de más de 20 años. Decidieron reunirse en casa de Francisco, a la que apodaban “el manguito”, por el árbol que cubre el frente de la casa y le da sombra. Los primeros en reunirse fueron los dos Cáceres; Álex Segovia; el candidato; y un viejo zorro de la política, Luis Lagos. Todos coinciden en que la idea de crear un movimiento fue de Álex Segovia. Poco a poco, a través de contactos más personales que estratégicos, fueron apareciendo el resto de “amigos”. Con el tiempo, “el manguito” dejó de ser la sede de reuniones y el movimiento alquiló, con plata reunida por todos, una amplia casa en la colonia San Francisco, de San Salvador.

Esa casa, sin embargo, no es donde los amigos pasan reunidos mientras el candidato anda haciendo campaña. Cuando el candidato tiene actividades públicas, ellos se convierten en una especie de escudo viviente. Al encuentro empresarial de hace 10 días, por ejemplo, Funes llegó escoltado por Gerardo Cáceres, David Munguía Payés, Luis Lagos y Miguel Menéndez. Y cuando Funes presentó su programa de gobierno ante la convención nacional del FMLN, en agosto, en primera fila había espacio reservado para los Amigos de Mauricio. A este empresario le gusta tener sus inversiones a la vista. Desde su despacho, en la segunda planta de las oficinas de la empresa llamada también Mecafé, puede apreciarse –a través de un cristal blindado- dos edificios adjuntos: el de Cosase, una de las más conocidas empresas de seguridad privada, y el de Kawaki, el principal exportador de productos plásticos en El Salvador, desde ventiladores hasta archiveros. Un par de cuadras más lejos está la estación de combustible Horse Power, con su tienda de conveniencia. Todo es propiedad de Menéndez. 

Según el Registro de Comercio, Mecafé, S.A. de C.V. presenta un capital social mínimo de 10 millones de colones (1.14 millones de dólares). Pese a sus variadas inversiones, él se considera un empresario agrícola. Siembra, procesa y exporta café. Menéndez, este hombre que guarda el cubo de cristal que lo acredita como donante arenero, es dueño de un beneficio cafetalero. “Toda la vida había votado por Arena. Yo me considero un hombre de derecha, pero de derecha moderada”, precisa. Un hombre de derecha que ahora respalda al candidato del FMLN. “Me habían convencido de que si ganaba el FMLN y tenías tres casas, te iban a quitar dos y te iban a dejar solo una. Me cambió el panorama Mauricio, de lo contrario, no me hubiera acercado. Gerardo (Cáceres) lo decía un día de estos: ‘Si Mauricio es más derechista incluso que uno’”.

Menéndez está consciente de que su perfil no se ajusta al de un simpatizante de una candidatura de izquierda. Asegura que dejó de hacer colaboraciones al partido Arena, del que se siente decepcionado: “No me gustó Arena porque el partido se lo adueñaron, ha habido muchos problemas de corrupción. Yo soy cafetalero y cómo no pensar en un cambio si basta que te monte en mi avión y vamos a volar para que veás que el 80 % de tierras agrícolas están ociosas”. Menéndez también posee un avión. Él es el responsable de establecer contacto entre el movimiento y la empresa privada. Y este giro que ha dado para respaldar la candidatura de Funes lo ha expuesto ya amenazas de represalias de quienes lo creen en mal camino. Sobre su escritorio hay un correo electrónico impreso, en el que el propietario de un inmueble al que Cosase brinda servicios de seguridad le sugiere poner fin a su vinculación política e insinúa que podría rescindir el contrato si no recapacita. En medio de la entrevista con El Faro, Menéndez advierte sobre la pronta llegada de un visitante. “Va a venir un amigo que necesita relajarse y vamos a ir a tirar al polígono (de tiro, que es parte de las instalaciones de Cosase)”. Se guarda la identidad del amigo que llegará. Minutos después Mauricio Funes entra a su oficina.


Los Cáceres

Son tres hombres originarios de Ahuachapán. Dos robustos y blancos hermanos, con cabello amarillo rojizo, junto a un sobrino, contemporáneo de Mauricio Funes. Uno, el mayor de todos, se llama Gerardo Cáceres. Tiene una de varias oficinas en una casa que sirve de local de la empresa Puntual, S.A. de C.V. La sociedad se dedica a administrar cartera de cobros a la banca privada y a toda compañía que tenga clientes en mora. El Registro de Comercio recoge en el expediente de esta empresa que un juzgado de Santa Ana dio trámite a un procedimiento de embargo contra Puntual, por 200 mil dólares. El procedimiento fue interpuesto el 5 de julio de 2006 y fue retirado el 30 de noviembre de 2007.

Gerardo Cáceres votó por Duarte y Fidel Chávez Mena, cuando fueron candidatos de la Democracia Cristiana en los ochentas. Su casa en Ahuachapán sirvió como local para la campaña de Chávez Mena, cuando este perdió contra el arenero Alfredo Cristiani, en 1989: “Voté por el presidente Duarte, cuando regresó de Venezuela; después voté por el doctor Fidel Chávez Mena, y después de eso... pues he tenido otros votos”, dice. Cáceres se declara un mediano empresario que nunca ha sido militante de Arena. El hermano de Gerardo se llama Carlos y el parecido es extraordinario. Aunque Carlos tiene una oficina en Abansa, de la que era director ejecutivo hasta hace una semana y de la que continúa siendo asesor, prefiere hablar sobre Mauricio Funes y sobre el movimiento de amigos en otro local: un modesto despacho en el que también tiene escritorio y documentos. “No soy miembro del prestigioso movimiento, porque soy banquero”, dice. No tiene radio y niega ser miembro orgánico del movimiento.

Carlos, graduado de la Universidad de Lovaina, Bélgica, fue accionista del desaparecido Banco de Comercio y aclara que la relación que pueda tener con el movimiento Amigos de Mauricio Funes es a través de su hermano, Gerardo, y su sobrino, Francisco: “He tenido una relación agradable, bastante fuerte con el candidato, pero no pertenezco al grupo. Como banquero, tengo una profesión de servicio a la comunidad y, como todas las profesiones de servicio a la comunidad, los militares, los curas, los pastores, los periodistas, no puedo tener ninguna participación política.” El especialista en finanzas y banca participó el 15 de julio en un acto proselitista, invitado por Mauricio Funes. Ese día el candidato convocó a unas mil 200 personas que pagaron 15 dólares para ser parte de la reunión. La cita fue un éxito y la organizó el sector profesional. Ese día sirvió como presentación en sociedad del movimiento. A pesar de que el imán efemelenista fue la estrella de la noche, la única ausencia fue la de representantes del partido. Era una fiesta de los Amigos de Mauricio Funes, no del FMLN.

Aunque él no se reconoce como parte orgánica del movimiento, algunos de sus amigos lo ponen a la par del selecto grupo de los que tienen radio. “Carlos Cáceres tiene una participación muy importante en los temas financieros... ¡es parte del movimiento! Ya está reuniéndose con nosotros en el área de los profesionales”, asegura Miguel Menéndez. Luis Lagos se refiere al banquero como un asesor de Funes: “Él forma parte del cuerpo de asesores, él es un asesor. Él no es miembro de los Amigos, pero su desempeño a nivel del movimiento es por la calidad profesional que tiene, da asesorías en temas económicos y financieros. Nos ayuda, es un hombre articulado al movimiento.”
Funes define al ahora asesor de Abansa como un amigo al que pide opinión. “Le he consultado algunas cosas, pero no es parte del movimiento.” El mismo Cáceres enumera los temas para los que ha ofrecido sus consejos al candidato: dolarización, banca internacional y el impacto de la crisis financiera de Estados Unidos. El sobrino, Francisco Cáceres, también es robusto. Él se encarga de las relaciones internacionales del movimiento; es decir, coordina a los simpatizantes del movimiento en el exterior. Según el Registro de Comercio, es apoderado legal de la cooperativa de cafetaleros San José de la Majada de R.L. Y es también presidente y representante legal de la empresa Servicios Alimenticios S.A. de C.V., de la cual es accionista mayoritario.

El ex dirigente del PCN

Su perfil no es de empresario, mucho menos de hombre de izquierda y, si se lee su currículo, difícilmente alguien podría vincularlo a un movimiento que apoya al candidato del FMLN. Fue secretario de organización y de ideología del Partido de Conciliación Nacional, y secretario de comunicaciones en el gobierno de Álvaro Magaña. Ahora Lagos es el responsable de la coordinación del movimiento. Al igual que el resto del grupo, conoce al candidato desde hace más de una década. “A Mauricio lo conocí hace como 19 años, era un cachorro así como usted, que llegaba a hacernos entrevistas... yo era diputado de la Asamblea Legislativa”. Lagos también fue diputado del PCN entre 1980 y 1986 y fue fundador de Radio Nacional.

¿Qué hace un personaje identificado con un partido conservador apoyando al candidato del Frente? “Es que yo en el PCN no era del sector conservador, yo luché por crear un movimiento socialdemócrata en el PCN con Hugo Carrillo, Rafael Morán Castaneda (ex diputado y ex dirigente del PCN), el doctor Arturo Méndez Azahar, el ingeniero Pío Arnulfo Ayala (ministro de Obras Públicas con el PCN)”, justifica. Luis Lagos tiene a su cargo la estrategia política del grupo de Amigos.

Cabeza de playa con los militares En 1999, el Tribunal de Selección de la Fuerza Armada propuso que el coronel David Munguía Payés fuera ascendido al rango de general de brigada, pero el entonces presidente Armando Calderón Sol rechazó promoverlo. Tiempo después, el mismo organismo volvió a proponer su ascenso al presidente Francisco Flores y éste también lo bloqueó. El coronel hizo público su descontento y pidió amparo ante la Corte Suprema de Justicia, que luego le fue denegado. Al insistir en su promoción, el tribunal de ascensos castrense tuvo en cuenta los años de servicio prestados por el coronel durante la guerra entre el ejército y la guerrilla del FMLN: Munguía Payés fue comandante de compañía, jefe de inteligencia y jefe de operaciones del Batallón Belloso, uno de los cuerpos militares contrainsurgentes más temidos durante el conflicto armado.

En una entrevista con este periódico, realizada en 2003, Munguía Payés habló de parte de su entrenamiento militar: “Yo asistí a la Escuela de las Américas en el año 73. Saqué un curso de paracaidismo, de guerra contra subversión y otro de supervivencia en la selva. Lo que aprendí fue a utilizar la brújula, a disparar, a darme primeros auxilios y darlos, a planear emboscadas. Pero había otros cursos más comprometedores, por decirlo así: interrogación. Yo hice unas horas de interrogación, porque estando en combate uno a veces captura a alguien y es necesario saber cómo obtener información”. Fue además director de la Escuela Militar y comandante de la Brigada de Artillería. También dirigió el Colegio de Altos Estudios Estratégicos. 

En el año 2000, ya retirado del Ejército, fundó un movimiento político llamado Acción Popular, que desapareció tres años después. Entonces comenzó a asesorar al FMLN y a su candidato para la presidencia, Shafik Hándal, y se declaró “un hombre de izquierda, pero que no lo sabe”. Ahora hace campaña para el nuevo candidato del partido que años antes encarnaba a su enemigo en el campo de batalla. Es una de las seis personas que integran el núcleo de los “Amigos de Mauricio” y que tienen comunicación directa con Funes. Su labor consiste en brindar asesoría en temas de seguridad y defensa nacional y de establecer relaciones entre el movimiento y los militares.

Miinistro de Defensa sería militar. El encargado del sector militar de los Amigos de Mauricio luce nervioso y usa constantemente el radio que tiene línea directa con Halcón. Funes tiene casi una hora de retraso. La cámara de un fotoperiodista tiene incómodos a los invitados, que esperan la exposición. El candidato llega y las puertas del salón se cierran. Es 24 de septiembre. El salón del Hotel Sheraton Presidente acoge a 103 oficiales y suboficiales retirados de la Fuerza Armanda y a tres representantes de los ex patrulleros, cuerpo paramilitar que durante la guerra prestó servicio en la zona rural.

El reloj avanza y pronto, en el vestíbulo del hotel, comienzan a llegar los utileros para preparar el escenario del Enade, encuentro empresarial que se realizará en el mismo lugar al siguiente día y donde el candidato del FMLN dará un discurso. Luego de casi una hora y media, tres hombres salen del salón y discuten airadamente mientras fuman: “¡No me gustó!”, dice uno. Cuando se les pregunta cómo estuvo el encuentro, se miran unos a otros y dejan sólo a un corpulento cincuentón que sonríe y se excusa: “Ya saldrá alguien que te pueda hablar”.
Unos días después de la reunión, el coronel Munguía Payés resume lo que se dijo dentro del salón. “Se tocó la parte de la ley de amnistía, porque todavía había temores en algunos oficiales. Les decían que el Frente iba a derogar la Fuerza Armada, que iba a haber persecuciones y todas esas inquietudes salieron ahí”. Los militares también preguntaron quién sería el ministro de Defensa: “Que si iba a ser alguien del Frente y él dijo que nombraría a un militar”, dice Payés.

Así funcionan los Amigos de Mauricio: su misión es convencer a quienes dudan. El mismo Munguía Payés lo explica. “Esto se trata de ir más allá del Frente, porque en los Amigos de Mauricio vas a encontrar a gente que ha estado en otros partidos y se han desencantado. Entonces se forma un mix de gente que quieren trabajar y respaldarlo. El Frente sabe que este movimiento va a pescar donde ellos no pescan”. Este grupo pretende convencer a los electores de que no es necesario portar una camisa roja para ser simpatizante de Funes. De que no hace falta estar en el Frente para poder respaldarlo. Para eso promueven que los simpatizantes que ingresan por la puerta de los Amigos lleguen a los mitines con camisas blancas. Los Amigos están abriendo un acceso para aquellos que han temido al FMLN, pero que se sienten más tranquilos ante Funes. “El FMLN es un carro ganador, pero que había que hacerle varios ajustes… había que pintarlo más bonito, ese tipo de cosas. Gente que se nos acercaba diciendo: ‘Yo no comparto esas cosas’… tenían miedo y era un miedo comprensible, yo mismo tenía miedo”, dice Miguel Menéndez. 

“Se nos fue de las manos” Es un viernes de septiembre y “el sector profesional” de los Amigos ha organizado una cena en el restaurante Casa de Piedra, en los Planes de Renderos. Los organizadores esperan entre 250 y 300 comensales, que han adquirido las tarjetas a 20 dólares cada una. Hay una sartén gigante que rebosa de paella y jovencitas ataviadas con camisetas que traen estampado el nombre del movimiento, listas para recibir a los comensales. Todo está dispuesto para tirar la casa por la ventana: un grupo de bailarines vestidos de colores comienzan a bajar de una camioneta y la música suena a todo lo que da.

El reloj avanza. A medida que la noche crece los organizadores comienzan a preocuparse. A las 9:30 p.m., la estrella de la fiesta aún está lejos, en Santa Ana, en actividades proselitistas. Los minutos siguen pasando y los organizadores están cada vez más nerviosos. A las 10 de la noche es demasiado: “¿Y qué les dijo Mauricio? ¿Va a venir?”, preguntan a los periodistas de El Faro. A esa hora ya no se entiende si los organizadores se sienten más aliviados de que el candidato presidencial no llegue a la fiesta, o si eso acaba de destrozarlos. De los entre 250 y 300 comensales que esperaban, sólo hay 14. El encargado de invitar invitó mal. Envió un correo general a una enorme lista de contactos… con la fecha del viernes siguiente. Las tres naves del restaurante se quedan llenas de sillas vacías y la paella en la sartén, que siguió rebosante toda la noche.

Según una cotización de este periódico, sólo el local y la cena tuvieron un costo de 4 mil dólares, sin contar el alquiler de las mesas, la música y los artistas. Menos mal que la reunión no tenía como propósito recaudar fondos, sino que la gente conozca al candidato. A medida que el movimiento fue haciéndose público, mucha gente interesada en participar comenzó a llamar y con ello todo se hizo más complicado. “Se nos fue de las manos”. Es la frase que repitieron todos cuando se les consultó sobre organización.

Ellos mismos no saben decir con claridad cuántos afiliados o adeptos tiene el movimiento, sin embargo, presumen de tener una fuerte organización territorial clasificada incluso por sectores. “Yo te aseguro que a nivel nacional, después de Arena y FMLN somos nosotros. Llevamos más gente que el PCN, PDC y ya no se diga los otros”, alardea Menéndez. Sin embargo, no se trata de una estructura con un organigrama claro. Pese a que han demostrado en varias ocasiones una importante capacidad de convocatoria, a nivel de organigrama existe una cabeza y poco más. En la página web de la organización aparecen los lugares donde tienen sede y los nombres de los encargados. Tienen 16 casas, cuatro de ellas en ciudades de Estados Unidos.

“El movimiento se ha comenzado a organizar de forma espontánea, pero no hay un vínculo orgánico entre este grupo de amigos y ellos (las directivas departamentales) en el sentido que les decimos qué es lo que tienen o no tienen que hacer”, explica el coronel Munguía Payés. Cuando contactan con los hombres de radio, estos les dicen que se organicen y que les van a llevar a Mauricio Funes a juramentarlos. “No sabemos cuántas directivas hay. Hasta ahora no es un grupo donde tenés bien definidas las estructuras y las tareas. No, la única tarea que tienen es apoyar a Mauricio y multiplicarse”, agrega.

El bautismo de Halcón Una noche de julio, casi 200 señoras están reunidas en el Club Árabe, en espera del candidato del FMLN. La hora del encuentro llega, pero Funes no. A medida que pasa el tiempo, para paliar el tedio de la espera, alguna de ellas toma el micrófono y pide hurras para el candidato. Las horas pasan y el tiempo hace mella en el ánimo de este grupo que se autodenomina “Las Amigas de Mauricio”. Cuatro horas después, el cansancio es evidente, pero ninguna se atreve a abandonar el club. Mauricio Funes aparece y recibe una bienvenida de rockstar. El candidato había sufrido un retraso en el vuelo que lo traía desde España, pero a las señoras parece habérseles olvidado la impuntualidad. Funes se abre paso entre vítores y piropos. Dentro del grupo no hay nadie del FMLN.

El espacio donde se desarrolla la actividad ha sido concedido por el presidente del club, el empresario Nicolás Salume, quien además le ha facilitado al candidato uno de los dos vehículos todoterreno en el que se conducen él y sus guardias de seguridad. Los Amigos de Mauricio prefieren mantener en secreto la identidad de algunas personas que se han acercado al candidato y que han puesto a su disposición algunos recursos. “Te asustarías de saber con quiénes se reúne”, dice, en tono de confidencia, Gerardo Cáceres.

Al propio candidato le parece poco prudente mencionar nombres. En la segunda planta del edificio de Mecafé, antes de ir a relajarse disparando en el polígono de tiro de Cosase, Mauricio Funes se limita a comentar que ha tenido algunos acercamientos con poderosos empresarios. A su lado, Miguel Menéndez no resiste la tentación de ofrecer algunas pistas: “Vaya, para que entiendan: ¡gente de la altura de los Poma!”, dice, mientras hace gestos con los brazos para acompañar la idea de algo grande, poderoso. Funes calla y desvía la plática: “Claro, mentiría si dijera que esta gente son mis simpatizantes, simplemente han tenido acercamientos”. Uno de los seis amigos del candidato –que prefiere no ser citado hablando de este tema- es realista frente a los acercamientos que el candidato ha tenido con grandes empresarios: “Saben que con Mauricio van a tener seguridad, pero no tanta influencia. Sin embargo, también saben que tiene muchas posibilidades de ganar. Normalmente esta gente juega siempre a dos bandas, apoyan a todos los candidatos según sus posibilidades de ganar. Ya verá usted que si para enero de este año las encuestas nos siguen favoreciendo, la alcancía de Mauricio va a tener más plata de la que va a tener Arena”.

Por ahora, el movimiento dice aún no haber entrado a la etapa de recaudación de fondos. Y Miguel Menéndez, que hace brillar de rojo intenso el extremo de su cigarro, sonríe en su despacho con el visitante que quiere ir a relajarse al polígono de tiro. Y sonríe cuando repara en que hemos conocido el sobrenombre de su candidato a la presidencia. Funes es el único que tiene un indicativo en el grupo de Amigos. “¿Por qué eligieron llamarlo Halcón?”. Menéndez deja el Cohiba Splendor humeando sobre el cenicero de cristal, y adopta un gesto grave: “Porque es un ave majestuosa, respetada, temida”.