¿Cuáles son sus insectos preferidos, por simpatía y admiración?
Hay varios. A mí me gustan, por ejemplo, las avispas, las mariposas, los escarabajos, algunos tipos de moscas. A mí me gustan porque es bueno conocer y decirle a la gente que son benéficos.
¿Todos los insectos son útiles?
Sí.
¿Cuál es la utilidad de la chicharra: que chille y mee?
La mínima utilidad es que nace, vive y se reproduce y es un ser vivo. Y los seres vivos lo que hacen es transformar el ambiente. Entonces ellos reciclan el material que está ahí. Vaya, una chicharra, ¿qué hace?: toma material vegetal, lo convierte en otro material vegetal, se lo come un pájaro o un hongo y forma parte de las tramas alimenticias, de las redes o enlaces que hacen que un ecosistema funcione.
Si ahí andan los sanates bien contentos comiéndoselas...
Ya vamos llegando. Todo tiene una función. Lo que pasa es que, ¿a quién le sirve? Todo tiene una utilidad, lo que pasa es que la utilidad uno la ve desde el punto de vista humano, pero si la ve desde el punto de vista funcional, un ecosistema, por complejo que sea, necesita todos los elementos. Es como un reloj: todos los engranajes son necesarios. Si usted quita uno, ya no funciona. Lo que pasa es que no sabemos cuán importante es ese pedacito o si ese pedacito necesita un segundo pedacito para que funcione. Entonces, como no sabemos, lo ignoramos, lo despreciamos y hasta le tememos miedo, lo agredimos y tratamos de erradicarlo. Y es cierto que yo no quiero que el frijol me lo coman las babosas o un escarabajo o la gallina ciega, pero como dice el dicho, para todos da Dios menos arrebatando.
¿Y la chinche besucona, la del Mal de Chagas, también es útil?
Esa es una buena pregunta. Ese es un caso excepcional. Si usted mira la chinche besucona, los gorgojos del frijol y el zancudo, dentro del contexto de la vivienda humana, jamás van a ser útiles. Pero en un bosque, por ejemplo, con que haya una por kilómetro cuadrado, usted piensa que no importa porque quizás hay poca población humana y hasta un pájaro se la va a comer.
A propósito del zancudo, ¿el Aedes aegipty, que transmite el dengue, vino de afuera a América?
No es nativo. De aquí es el Anófeles.
¿Y vino para quedarse para siempre?
Ah, no, pues sí.
¿Siempre va a estar en El Salvador, nunca va a desaparecer?
Pueden disminuir, con control cultural en las casas, con control químico en las charcas y con control biológico, que no se ha estudiado mucho aquí, que requiere gusanitos y hongos en el agua, pero algunos son patógenos para el humano y por eso hay que investigarlo.
(Serrano ha vuelto a la carga con su manos. Ahora juega con una de las muestras de insectos. Estamos en un microcosmos donde los insectos reinan. La sala, no más grande que una cochera donde se estacionan dos carros pequeños, está tapizada de fotos de insectos y sus respectivas descripciones, todas tomadas con una cámara desechable; tras nosotros, cinco hileras con frascos que contienen especímenes en conservación; en una esquina, un traje de polietileno que usan para ingresar a aguas contaminadas en busca de insectos; del otro lado, una docena de libros empaquetados, que tienen los resultados de la última investigación que Serrano y su equipo realizaron en ríos locales para determinar por medio de los insectos que los habitan la calidad del agua.)
¿Se puede clasificar, en el mundo de los insectos, al más bello y al más horripilante?
Depende de lo que para usted sea bello u horripilante. Por ejemplo, a algunas gentes les gustan las arañas, les parecen bonitas. Pero si usted ve al microscopio la cabeza de una araña ve que la cara es como de una película de miedo, es fea. Ahora, si mira el mapa ocular o a una araña de colores y ve la diversidad, usted dice: 'qué interesante'. O usted puede que diga que son horribles las cucarachas, y otra persona le puede decir que son más feos los insectos del agua; o alguien podría ver solo dónde están, como las moscas de la fruta que se quedan en la letrina, sin embargo, no están ahí, se comen a la mosca doméstica y no van a la cocina... A uno como docente le toca decirle a la gente: 'no mire lo bonito o lo feo. Si le parece simpático, estúdielo; pero si no le parece simpático, tampoco lo desprecie, simplemente tómelo de manera objetiva, como para no crear odio'. En este país uno mira que un niño ve un animalito y ¡plas!, le pone el pie y lo mata. Eso sucede porque no saben qué es. Las chicharras, los ronrones, los zompopos de mayo, los matan solo por matarlos, es producto de una deformación mental: destruir.
¿Y de dónde viene esa cultura que lleva a los niños a poner a pelear a los zompopos de mayo, o a agarrar a los escarabajos y amarrarles un cordel para hacerlos volar en círculos, o ponerle una candelita chiquita a una de esas cucarachas gigantes de bosque para que camine...?
Qué interesante eso como juego, pero fíjese que mi papá y mi mamá tuvieron la oportunidad de inculcarnos que no había que matar los animalitos por gusto. Una costumbre muy bonita es que en la casa se críe a un animalito, cualquiera, desde un sapito hasta un pollito, y eso hace que la persona sienta un poco de simpatía o compasión por otras formas de vida, o que entienda que también sufren dolor, que miran, que comen y que sufren hambre. Así la gente se vuelve más compasiva no solo con los animales, sino también con los humanos.
Hay quienes dicen que un niño que tortura animalitos de chiquito, de grande va a ser un asesino...
Debe de ser cierto, fíjese. Lo que uno siembra, se cosecha, y si siembra viento, como dicen, cosecha tempestades. Depende de lo que usted mete en la mente del niño.
¿Qué insectos en El Salvador han impactado al mundo científico de nuestros días?
Bueno, ha habido mariposas de las que no teníamos registro... también de mosca blanca, que es una plaga para la agricultura. Resulta que es una animalita familiar de una de África, pero no es la misma especie. El especialista en Inglaterra nos dijo que gracias a Dios no era la de allá, que se había venido para acá, sino que es originaria de América, muy escasa, y que había tenido un brote hace como 100 años en Texas, pero hoy han aparecido brotes en Hawai, México, Perú y en El Salvador. Sí hay hallazgos, pero lo que pasa es que muchas veces no se documentan. A veces hace falta recursos, como transporte o gasolina. Por ejemplo, acá, en la Universidad, no hay recursos oficialmente establecidos para “tesistas”, para que hagan su investigación. La unidad tiene que buscar lo más barato y más corto. Nuestro país se queda con trabajar lo más fácil, pese a que tiene la capacidad humana.
A pesar de que todo esto tiene gran impacto en la economía nacional, ¿por qué no hay patrocinios, por ejemplo, de los cañeros, para realizar estudios sobre un insecto que los perjudique en su cultivo?
En otros países uno ve el desarrollo de sus sociedades porque han sido visionarios, haciendo investigaciones de todo tipo: la básica, la aplicada y la tecnológica, viendo el futuro. Ellos llevan el registro de sus fenómenos, nosotros acá ni los eventos climatológicos registramos y si teníamos algo de eso, durante los años de la guerra se perdió un montón. Por ejemplo, un inventario de organismos, mariposas, hasta hoy se están haciendo varios trabajos porque hay personas que están interesadas en ello y hacen el trabajo de forma voluntaria... porque está de moda la ecología. Y está de moda porque existen otros países que tenían deuda externa por la ecología.
¿Ser científico en El Salvador le causa algún tipo de frustración?
El que es científico de verdad ve la ciencia como un objetivo, es como el que se dedica al arte, que está consciente de que no va a comer mucho de eso pero se dedica a eso en vida y en espíritu. A nosotros nos falta vocación para vencer los problemas. Hay pueblos como el de Israel, que en un momento lo bloquearon tanto y tuvieron muchos problemas, pero ahora exportan hasta armas; Japón sufrió los estragos de una bomba atómica y hoy exporta tecnología hasta para la NASA. Hay que improvisar, ser inventores.
Hay gente que asegura que la comida del futuro será a base de insectos.
Sí, porque abundan. Pero, de nuevo, son cosas culturales, aquí alguna gente empieza a comerse los zompopos, pero vaya a Colombia, allá las zompopas son vendidas como una “delicatessen” y son caras. En algunos lugares no solo los cosechan, sino que los crían como los garrobos, como un gallinero.
¿Y fuera de los gusanitos que nos comemos en los mangos, porque no los vemos, no se come ningún insecto en El Salvador?
Yo solo sé que las gentes que trabajan con abejas, cuando cortan los panales y sacan la miel y la cera, eventualmente se come las crías de las abejas, porque ahí vienen. Eso parece que es bastante común. Fuera de eso, no.
Si le prepararan algún platillo de insectos, ¿usted comería?
Sí, sí. Es cosa de probarlos. Hace algunos años trajeron unos insectos que alguien los colectó y como habíamos oído que se comen, se puso mi esposa a cocinarlos en el laboratorio. Nos comimos varios, son tostaditos. En Colombia hay formas de hacerlos. Son igual que un camarón: su coraza es una cubierta de una sustancia similar que se llama quitina. Sin embargo, igual que en algunos animales vertebrados como los cabros, parece que si no se les quitan sus gándulas sexuales, transmiten a la carne ciertos sabores que no son muy agradables. Por eso, cuando se cocina insectos se come solo a las hembras.
¿Cuántos entomólogos se han formado en El Salvador?
Aquí en el país quizá ha habido unos 20, 25 gentes que han tenido estudios en entomología. Tres doctorados, uno creo que ya se murió, y los demás con maestrías. Y si me pregunta por fitopatología, que es la rama gemela, que da con las enfermedades de las plantas, es menos. Y nematología, que se refiere al estudio de gusanitos microscópicos que andan por las raíces, muchos menos. Y virus, no hay ni uno... falta gente.
(La Plática se desvía, al cabo de una hora y media, hacia una invitación que Serrano hace a Mauro para que le acompañe junto a su grupo de investigación a una expedición. No ha sido la Plática más extensa, pero sí, con seguridad, aquella en la que más palabras se hablaron... Serrano se queda con sus alumnos, esos que a veces le reclaman que quizás habla demasiado rápido).
