Las frutas son cosa seria
Entrevista con Laura Leiva
En la parte de atrás del menú tiene una cita atribuida a Albert Einstein, y lo presenta con el orgullo de quien lo ha conocido, un vegetariano ilustre. Él dice: “Creo firmemente que por sus efectos físicos el sistema de vida vegetariano influirá de tal manera sobre el temperamento del hombre que mucho mejorará el destino de la humanidad”. Laura Leiva lo sigue y está haciendo algo para un futuro un poco más humano: jugos naturales.
Los hace en Shakes, con casi veinte variedades de frutas de El Salvador, de Honduras y de Guatemala. Allí solo compiten las mejores.
En sus licuadoras, la gama de anaranjado estalla: naranjas, mangos, mandarinas, papayas, melones, zanahorias. Sus propiedades solas o combinadas son invencibles. Y las combinaciones de jugos son como números, infinitas. Es más, hay veces en que la misma forma de la fruta da pistas.
“El mango ayuda a la digestión y su forma es como un estómago”, explica Laura, y agrega que también “hay que ver las similitudes o los colores de las frutas, porque muchas veces nos dicen hasta la cantidad de vitaminas que contienen”.
Los mangos son locales, buenísimos y hay una gran variedad: el guayaba, el tango, el jade y el tomy, estos dos los más dulces, los más carnosos sin tanta fibra. Ellos son parte de Vincent Mango o El Mango de la Mancha en Shakes, jugos más que deliciosos.
En las frutas y verduras están las vitaminas. Y en los jugos está la jugoterapia. “En una enfermedad específica si yo consumo regularmente ciertas frutas, ayuda”, dice Laura y ella lo comprobó. "Combinar pepino, zanahoria, apio y chile verde. Muchas veces uno piensa que saben mal pero no, es delicioso. La zanahoria tiene un sabor rico, cuando se combina con el pepino y el apio y un toquecito de chile verde. Yo lo tomé por 15 días, porque estaba sufriendo de estrés; se me estaba cayendo el pelo y hasta me regularizó la caída del cabello”, cuenta.
Propone otro jugo, casero, y para toda la parte del país que siempre está a dieta. Es un jugo de manzana y zanahoria. Esta combinación mantiene por un buen lapso a una persona sin hambre, y además son dos frutas extremadamente preventivas de enfermedades. Así que flaco y sano.
Cómo combinar
La jugoterapia no es así no más. Combinar sabores no es solo para lograr que queden deliciosos. “Hay que ver que la combinación no sea tan de choque, porque a veces algunas combinaciones de fruta no son tan saludables para nuestro organismo o nuestra digestión. A veces decimos´tengo dolor de estómago, ¿qué puedo tomar?´ Tomamos frutas que no van o que nuestro estómago no las resiste. Hay que saber cuál es la fruta que debo tomar en ese momento”, dice Laura.
Además, para que no pierda sus propiedades, es mejor tomar los jugos recién exprimidos. “Tiene que ser en el momento. Si es zanahoria o jugo, estoy absorbiendo mejor la vitamina que si lo saco en la mañana y lo tomo en la noche”, explica Laura.
Y desde ya que si se quiere natural, natural es mejor sin azúcar porque el cuerpo desecha el azúcar de la fruta y se queda con sus vitaminas.
Otro detalle son las cantidades. Para ser flaco y sano, hay que combinar una taza de zanahoria y dos manzanas, preferiblemente verde y es mejor exprimirlas que licuarlas.
Shakes
Shakes comenzó en 1998 y en 2001 Laura tomó la administración. Ahora tiene clientes fieles, que colmando el deseo de ser sanos, salen del gimnasio y pasan por su shake.
“Hay gente que se vuelve adicta. Gente que viene todos los días y más que todo jóvenes o personas adultas con diabetes o problemas específicos que por dieta les han recomendado un jugo natural”.
Laura hace los jugos por convicción. Se toma dos por día, uno a la mañana y uno en el almuerzo. Su preferido lleva un nombre que da gusto. Happy Face: toronja, mandarina y naranja. También hay otro que se llama Espera porque es pera.
Laura es vegetariana y como algunos son altamente conscientes de que el ejercicio no solo da bíceps sino bondades, Laura sabe que la alimentación cambia estados de ánimo. “Si soy una persona que en determinado momento tiendo a ser impulsivo o colérico muchas veces está generado por los alimentos que consumimos, porque si hay un estreñimiento, todo eso genera un mal humor”, explica, y va un poquito más lejos: “Muchas veces pensamos de tal forma y no nos ponemos a pensar que de esa forma pensamos por lo que ingerimos”. Puede que una vez más Einstein tenga razón.