Publicidad

Joya de Cerén y la investigación de campo como base de la producción científica

¿Quiénes son los  salvadoreños del siglo XXI? “El discurso de la migración transnacional o cualquier otro discurso de tipo homogeneizante no puede ser elevado a un discurso que explica totalmente el comportamiento de los salvadoreños, como algunos funcionarios o directores piensan”, nos dice Carlos Benjamín Lara Martínez sobre sus investigaciones en el cantón Joya de Cerén.

Carlos Benjamín Lara Martínez *

 
 

La investigación sobre el cantón Joya de Cerén, publicada recientemente por la Dirección de Publicaciones e Impresos de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, tiene como base una intensa investigación de campo, basada en el método etnográfico y complementada con historias de vida, entrevistas semiestructuradas o abiertas y la aplicación de dos encuestas: una sobre condiciones socioeconómicas y la otra sobre la dinámica de los grupos domésticos.

Esta labor de investigación se llevó a cabo a lo largo de un año de trabajo de campo (de Septiembre de 1995 a Agosto de 1996), durante el cual se convivió directamente con los sujetos sociales.  El hecho de haber aplicado el método etnográfico implica que el investigador estableció una intensa y prolongada convivencia con los sujetos en estudio, observando la vida diaria, cotidiana, de estos hombres y mujeres que en parte viven de la agricultura de subsistencia pero que también se insertan en la economía monetaria capitalista.

Este método de investigación tiene un gran valor para conocer a las poblaciones rurales y urbanas de El Salvador, pues se genera un conocimiento desde “adentro” de estas poblaciones, dando cuenta no solo de los condicionamientos sociales sino también de las aspiraciones y los objetivos que impulsan a los sujetos a la acción social.  Pues es importante resaltar que los científicos sociales trabajamos con sujetos y no con objetos, y los sujetos sociales tienen determinadas características: gozan de un conocimiento propio, tienen motivaciones y cuentan con una dimensión afectiva, por lo cual son volitivos, esto es, tienen voluntad.

Es por ello, que concibo la investigación de campo como un “diálogo” entre el investigador y los sujetos investigados, durante el cual el investigador se nutre de las interpretaciones que los sujetos sociales tienen de su propia realidad, generando así un conocimiento que da cuenta de la realidad que se está estudiando.  Como lo establece el científico social Dan Sperber, el investigador elabora una interpretación a partir de las diversas representaciones que los sujetos sociales tienen de su propia realidad, dando cuenta de la forma de pensar, actuar y sentir de los sujetos sociales en toda su complejidad.

No obstante, en el caso del cantón Joya de Cerén el método etnográfico se ha combinado con otras estrategias metodológicas, como las historias de vida, las entrevistas semiestructuradas y la aplicación de dos encuestas.  Esto es fundamental, pues la combinación de diversas metodologías permite al investigador proporcionar una visión más completa de la comunidad rural.

En el caso de las poblaciones rurales de El Salvador, desarrollar este tipo de investigaciones es de gran trascendencia pues aún existe mucho desconocimiento sobre las dinámicas socioculturales de estas comunidades.  Funcionarios, directores de Organizaciones No Gubernamentales y directores de algunos centros de investigación, se contentan con repetir discursos que han sido creados para determinadas poblaciones de El Salvador o de otros países del mundo, los cuales aplican mecánicamente a todas las comunidades rurales del país.

Este es el caso del discurso de la migración transnacional, el cual ha sido tomado como un discurso que pretende explicar el comportamiento de todas las poblaciones campesinas y semicampesinas de El Salvador.  Esto falsea la realidad, pues de acuerdo con mis propios datos en 1995-96 en Joya de Cerén el nivel de migración transnacional era bajo, únicamente el 28.78% de los grupos domésticos tenía al menos un familiar residiendo en los Estados Unidos y de estos hogares solo el 36.84% (72 hogares) recibía ayuda económica, esto es, el 10.58% del total de los grupos domésticos de este cantón.

En realidad, los grupos domésticos de Joya de Cerén garantizaban su supervivencia combinando diferentes fuentes de ingreso: los hombre adultos cultivaban la milpa, algunos de ellos también producían caña de azúcar a pequeña escala (11.36%), mientras que algunos jóvenes se involucraban con el trabajo asalariado, incorporándose a los sectores de los servicios y la industria.  Y un porcentaje de los grupos domésticos (10.58%) recibía ayuda económica de sus familiares que residían en los Estados Unidos.

Así, el discurso de la migración transnacional o cualquier otro discurso de tipo homogeneizante no puede ser elevado a un discurso que explica totalmente el comportamiento de los salvadoreños, como algunos funcionarios o directores piensan, sino que debe de realizarse investigaciones de las diversas poblaciones de El Salvador para determinar sus dinámicas socioculturales.  El Salvador es diverso y solo la investigación de campo va a develar esa diversidad.      


 

* Carlos Benjamín Lara Martínez tiene una Maestría en Antropología Socio-Cultural de la Universidad de Calgary, Canadá, y es catedrático en la Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de El Salvador. Es autor de varios libros y artículos sobre antropología.

Publicidad
Publicidad

 CERRAR
Publicidad