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Nicaragua da asilo político al expresidente Funes, investigado por cinco delitos de corrupción

El expresidente Mauricio Funes pidió asilo a Nicaragua, y el gobierno de Daniel Ortega se lo otorgó. En medio de un juicio por enriquecimiento ilícito y una investigación por corrupción, Funes pidió asilo por "considerar estar en peligro su vida e integridad física y la de su familia por luchar en pro de la democracia, la paz, la justicia y los derechos humanos, y su filiación política en la república de El Salvador".

 
 

El expresidente de la República ha recibido asilo del gobierno de Nicaragua. 10 días después de que la Fiscalía General de El Salvador diera a conocer una investigación relativa a cinco delitos de corrupción en su contra, Funes solicitó asilo para él, su actual pareja y tres de sus hijos, uno de los cuales también está procesado en un juicio por enriquecimiento ilícito por más de 300 mil dólares.

Este martes 6 de septiembre, el secretario de Comunicaciones de la Presidencia de El Salvador dio a conocer a través de su cuenta oficial en Twitter que Funes había solicitado asilo al gobierno nicaragüense, un aliado político natural del FMLN salvadoreño, y que este se lo había concedido. "Hemos conocido por Gaceta Oficial de Nicaragua que expte Funes solicitó 1/09 asilo en Nicaragua y le fue concedido", escribió Eugenio Chicas, al mismo tiempo que compartió el enlace del Diario Oficial de Nicaragua.

En el documento, el Ministerio de Relaciones exteriores del gobierno de Daniel Ortega certifica que Mauricio Funes Cartagena pidió asilo por "considerar estar en peligro su vida e integridad física y la de su familia, por luchar en pro de la democracia, la paz, la justicia y los derechos humanos, y su filiación política en la república de El Salvador".

A finales de agosto, Funes ya se encontraba en Nicaragua para cuando la Fiscalía salvadoreña realizó una serie de sorpresivos allanamientos a las empresas del empresario Miguel Menéndez, mejor conocido como "Mecafé", vinculado a una trama de cadena de favores y al otorgamiento de créditos a terceros a través del estatal Banco Hipotecario. Uno de esos créditos terminó favoreciendo a una empresa que más tarde montaría un Spa en una residencial de la capital salvadoreña. Detrás de ese Spa se encuentra Ada Mitchell Guzmán Sigüenza, la actual pareja del mandatario y madre de su último hijo.

Durante los operativos, la Fiscalía interceptó a un furgón con destino a Nicaragua y en cuyo interior se transportaban los artículos de un spa. 

El expresidente, que está siendo juzgado civilmente por presunto enriquecimiento ilícito por un monto de más de 300 mil dólares, es sospechoso ahora de cinco delitos de corrupción: peculado, malversación, negociaciones ilícitas, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito. La Fiscalía dice que el señalamiento principal es sobre enriquecimiento ilícito.

Junto a Funes, también han recibido asilo Guzmán Sigüenza, el hijo entre ambos, Mauricio Alejandro Funes; y los hijos mayores del expresidente: Carlos y Diego Funes. Estos últimos, según una investigación de la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia, aparecen vinculados en la trama de enriquecimiento ilícito del exmandatario y por la cual enfrenta un juicio. Junto al mandatario, la Corte Suprema de Justicia también decidió enviar a juicio a Diego Funes. Por ese mismo caso, en marzo de 2016, la Fiscalía también incluyó en el proceso a la exprimera dama, Vanda Pignato. 

En febrero de 2016, El Faro reveló que Probidad señaló como irregularidad en las declaraciones patrimoniales del exmandatario la compra de 198 mil 600 dólares en vehículos registrados a nombre de Funes y dos de sus 5 hijos. 198 mil 600 dólares que no aparecen en el movimientos bancarios del expresidente ni están justificados en los ingresos formales que reportaron los dos hijos. 

Probidad revisó las cuentas y los ingresos de Carlos Mauricio Funes Velasco y Diego Roberto Funes Cañas para confirmar si tenían la capacidad económica para comprar los vehículos. Tras esa pesquisa, la Sección detectó que los  2 mil 812 que generó en ingresos Diego Funes no justifican cómo pudo adquirir los vehículos. "No se explica el origen de los fondos que permitieron esas inversiones", concluye Probidad, que también revisó si las cuentas bancarias del exmandatario para ver si había movimientos que justifiquen las compras de estos vehículos. Según Probidad,  "no se encontraron retiros que pudieran relacionarse con las compras de los vehículos".

El expresidente, un usuario activo de redes sociales, había tuiteado desde el país centroamericano que no había pedido asilo, como había sugerido el fiscal general Douglas Meléndez en una entrevista televisiva. El 23 de agosto, Funes dijo que eso no era cierto y que su paso por Nicaragua respondía a objetivos laborales. Según Funes, estaba en ese país realizando una consultoría. "Antes las declaraciones del fiscal aclaro que no estoy asilado en Nicaragua ni estoy tramitando el asilo. Me encuentra acá por trabajo", había escrito.

En la mañana de este martes 6 de septiembre, minutos después de conocerse la noticia de su asilo, Funes tuiteó: "No mentí sobre el asilo. Decidí tramitarlo el 31 de Agosto después de constatar la persecución política que se inicia en mi contra".

Según Funes, él no está huyendo de la justicia. "El asilo sólo busca garantizar protección frente a la persecución. No he renunciado a enfrentar el proceso judicial ni a probar mi inocencia", añadió en otro tuit. 

En Managua, el periódico La Prensa buscó a Funes en la residencia en la que se encuentra, pero este no respondió la solicitud de los periodistas. 

Mauricio Funes, un experiodista y entrevistador televisivo, se convirtió en 2009 en el primer presidente de izquierdas en El Salvador. Llegó al poder bajo la bandera de la exguerrilla, convertida en el partido político FMLN en 1994. Funes se arropó en campaña -y durante su quinquenio- bajo la bandera de "el cambio", y durante su mandato el combate a la corrupción fue una de sus principales diatribas. 

Aunque la Fiscalía actualmente investiga a Funes por su vinculación en el otorgamiento de créditos de un banco estatal que terminaron favoreciendo a sus allegados, Funes también estuvo envuelto en otras dos tramas con millones de dólares provenientes de fondos públicos para adjudicar contratos de publicidad y seguridad privada a dos de sus amigos.

En su primer semestre al frente del gobierno, la Presidencia contrató por más de 1 millón de dólares a la agencia de publicidad Polistepeque, una compañía que tenía escasos días de vida para cuando Funes asumió el poder, en junio de 2009. Polistepeque era la agencia del publicista brasileño Joao Santana, el hombre que dirigió la campaña de Funes-candidato y a quien este llamaba su "amigo". En 2010, Funes ordenó a 17 oficinas adscritas a la Presidencia a que contrataran de manera directa los servicios de publicidad de Polistepeque. A la fecha se desconoce el monto de lo contratado, y para 2013 la agencia reportaba al Registro de Comercio más de $8 millones en ingresos. Recientemente, la Sala de lo Constitucional ordenó a la Presidencia que revele los gastos de publicidad, información que había sido declarada como "reservada" por el gobierno de Funes.

En su quinquenio también otro de sus amigos se vio beneficiado por la adjudicación de millonarios contratos pagados con fondos públicos. Miguel Menéndez, "Mecafe", convirtió a Cosase, su empresa de seguridad, en la principal agencia contratada por el Ejecutivo. Entre 2010 y 2013, Cosase ganó contratos por más $14. 6 millones. Para 2014 la cifra alcanzó más de 21.5 millones de dólares. La Fiscalía ha dicho que también investiga si en estos contratos existieron irregularidades, pero en contra de Menéndez el principal caso apunta a su participación a la compra de inmuebles que él hizo con créditos obtenidos en un banco estatal, y que luego terminaron en manos de personas relacionadas con Funes. Uno de esos inmuebles lo compró Latin America Spas, negocio vinculado a Ada Mitchell Sigüenza Guzmán, ahora también asilada en Nicaragua. 

 

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