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El servicio secreto del Presidente

Escoltan a Mauricio Funes y lo cuidan. Le cuidan la imagen, le indican cuándo y qué decir, pero la Presidencia de la República hace como si no existieran. Dirigieron la campaña electoral y ahora manejan la publicidad del gobierno, pero el gobierno se niega a revelar cuánto les paga. Uno es estrella del marketing político internacional y otro dice ser nadie. Entre ellos y el presidente nació y ahora crece una criatura llamada Polistepeque.

Daniel Valencia

 
 

 

Un asesor y una agencia muy transparentes

Luis Verdi, a la derecha, junto a Eduardo Duhalde en el 2005 durante una reunión del Mercosur.
 
Luis Verdi, a la derecha, junto a Eduardo Duhalde en el 2005 durante una reunión del Mercosur.

El 7 de julio de 2009, cinco semanas después de que Mauricio Funes tomara las riendas del país, y nueve días antes del lanzamiento del nuevo logotipo del Ejecutivo, Joao Cerqueira de Santana Filho quedó registrado como administrador propietario de la sociedad anónima de capital variable Polistepeque Comunicación y Marketing o “Polistepeque, S.A. de C.V.”

La empresa, cuyo fin primordial es la producción de publicidad, nació con un capital de 2 mil dólares y está asentada en el libro 2443 del Registro de Comercio. Es la filial de Polis Propaganda & Marketing que también tiene sedes en Brasil y Argentina. El “tepeque”, dicen las fuentes, era para salvadoreñizarla en un país en donde la empresa ya había nacido con cliente: Casa Presidencial y Mauricio Funes. Tepeque, en lengua náhuat, significa cerro, montaña o localidad.

Polistepeque se asentó en una residencia del Paseo General Escalón en donde alguna vez estuvo una de las casas de campaña del candidato Mauricio Funes. En tiempos de campaña, a esa casa los allegados al candidato de izquierda le llamaban “el estudio”, y ahí llegaban el vocero de Funes, David Rivas (hoy secretario de Comunicaciones) y el hijo mayor del presidente, Carlos Funes, que siempre cargaba una cámara y un trípode siguiendo a su padre. Hoy Carlos Funes tiene pase de empleado en Casa Presidencial, se codea con Luis Verdi y su equipo, pero nadie sabe decir qué cargo o qué funciones desempeña. Aunque en Polistepeque sí saben algo de él. Cuando se pregunta por el hijo del mandatario a la recepcionista, esta responde, amable: “No, él ya no está aquí. Está en producción, en Casa Presidencial”.

En la casa que hoy alquila Polistepeque, según las fuentes consultadas por El Faro, operaban Santana y Verdi en tiempos de campaña. Hasta diciembre de 2009, esa casa la resguardaba un guardia de seguridad y  era la base central de la agencia. La empresa es dirigida por Ernesto Díaz, un publicista salvadoreño que se ha convertido en la cara visible de la empresa. Después de un mes de solicitarle una cita, nunca respondió a El Faro. Entre julio y diciembre, cuando Casa Presidencial pedía espacios en medios de comunicación, Díaz era quien cerraba los tratos y pedía a los medios de comunicación una factura a nombre de la Unidad de Contrataciones y Adquisiciones de Casa Presidencial, ubicada en la ex residencia presidencial de la colonia San Jacinto. El director de esta unidad, Ricardo Marroquín, tampoco accedió a dar una entrevista después de un mes de gestiones.

Polistepeque nació con estrella, pues no solo nació con cliente, sino que logró algo difícil en el microcosmos de la publicidad en El Salvador: no solo la produce, sino que la pauta, la coloca en los medios de comunicación. Hasta ahora, la norma no escrita ha sido que solo aquellas agencias con crédito en los medios de comunicación pueden colocar publicidad, y aunque Polistepeque es una recién nacida, no tuvo mayores problemas para lograrlo.

Si se toma de referencia el estimado de inversión que da Publisearch (1.7 millones de dólares) y se compara con los montos que plantea la Ley de Adquisiciones y Contrataciones para obligar a someter a concurso la prestación de un bien o servicio, Casa Presidencial tuvo que haber sacado a licitación la cuenta de publicidad. El presidente Funes es consciente de eso, y por eso aseguró a El Faro el 21 de septiembre que esos datos se darían.

“Yo recibí una copia de una carta que se la dirigió al secretario de comunicaciones y al secretario privado y le dije que le dieran curso, que le dieran trámite. Que el secretario de comunicaciones les informe el monto de lo invertido y que les informe también en qué medio se ha invertido y a través de qué empresa se ha hecho la contratación de esos espacios”, dijo Funes. Pero esa licitación –y posterior adjudicación- es un misterio hasta la fecha. Y tiene más misterio si se toma en cuenta que al menos tres de las más importantes agencias de publicidad dan cuenta de que en este gobierno –como sucedía con el anterior- no se ha escuchado de ninguna convocatoria para manejar la cuenta de publicidad de la presidencia.

En la conferencia de prensa del 21 de septiembre, El Faro le pidió esa información a Funes, quien respondió: “Yo no la tengo a la mano, lo que sí tengo claro -porque esa fue la instrucción que di- es que es sustancialmente menor a lo que se invirtió en el mismo período hace cinco años. Porque hay una cosa que ustedes no deben pasar por alto: aparentemente se está invirtiendo mucho en publicidad porque salen anuncios institucionales, pero nosotros hemos renunciado a hacer campañas por ministerio”, añadió el mandatario.

El 19 de octubre, El Faro envió al secretario de comunicaciones una segunda solicitud de información y tampoco hubo respuesta. La segunda petición también iba con copia a José Luis Funes, director de prensa de Casa Presidencial, al secretario de asuntos estratégicos Franzi Hato Hasbún y al subsecretario de Transparencia, Marcos Rodríguez.

Un mes más tarde, el 18 de noviembre, El Faro envió otra misiva, esa vez dirigida al presidente de la República, con copia a Rivas, Rodríguez, Hasbún, y al secretario privado, Francisco Cáceres. En esta última carta se pidió el organigrama de la Secretaría de Comunicaciones, el detalle del cargo, salario y funciones de Luis Verdi. Hasta este 3 de enero de 2010, la petición no había sido respondida.

En una entrevista concedida a El Faro, hasta el subsecretario de Transparencia dijo no saber de Verdi ni de la agencia Polistepeque.

-¿Usted podría darnos luces sobre él?

-No sé quién es. Sinceramente no sé.

-¿Y de Polistepeque?

-No.

-¿Nada?

-Nada.

Rodríguez es de la idea de que si las cosas se hicieron en orden, no hay por qué negarle a cualquier empresa su derecho a participar de una licitación. Junto a Polistepeque, este gobierno tiene otra adjudicación en publicidad (por 945 mil dólares para una campaña de turismo que incentiva a que los salvadoreños visiten su propio país y que dura menos de mes y medio) a una empresa que también, coincidentemente, fue la que llevó la campaña electoral del partido FMLN. A la empresa Nölk, Corsatur terminó contratándola en noviembre, después de suspender una primera licitación en junio, hacer una nueva convocatoria y descalificar –sin resolver quejas- al resto de participantes.

“Está en regla. Desconocíamos esa información y por lo tanto no pudo tomarse en cuenta para la selección”, dice el ministro de Turismo, José Napoleón Duarte.

Al preguntarle al subsecretario de Transparencia si él no encuentra nada raro en esta historia de publicidad secreta, este responde: “¿Hay o no? Veo indicios de que pueden haber –decís tú- conflictos de intereses… Entonces hay que ver cómo se hizo la contratación. Ahora, indudablemente que profesionalmente aparentemente esa persona tiene competencias profesionales adecuadas. Bueno, creo que la campaña de Funes fue muy exitosa e incluso ha sido evaluada así”.

“Yo no soy nadie”

El 8 de diciembre, el presidente Funes viajó hasta el municipio de Guatajiagua para entregar viviendas bajo el programa “Casa para todos”. Llegó en helicóptero, se bajó en un descampado, abordó una camioneta y le escoltaba Luis Verdi. El equipo de comunicaciones hizo la lista de los periodistas que querían hacer preguntas al mandatario. El Faro dijo que quería preguntar y se anotó en la lista. Luego, los empleados de comunicaciones preguntaron el tema que iba a abordarse, y se explicó que era el de la publicidad de la Presidencia. Funes se negó a dar declaraciones sobre el tema de la publicidad y Verdi, abordado por este periódico, tampoco quiso dar declaraciones.

-Señor Verdi, le pedimos una entrevista.

-¿Por qué yo?

-Porque usted es funcionario de Casa Presidencial.

-Yo no soy nadie –dijo, y se marchó con Funes.

El secretario de Comunicaciones, David Rivas, no llegó a esa actividad. Cuando se le pregunta si él o Luis Verdi dirigen las comunicaciones de Casa Presidencial, es Rivas quien se vuelve lacónico y responde que, sin lugar a dudas, es el secretario de Comunicaciones.

*Con reportes de Ricardo Vaquerano y Carlos Martínez

*Segio Arauz

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