Concepción, febrero 28. El heroísmo y el vandalismo dominaban las ciudades de Chile el domingo a medida que equipos de rescate desafiaban réplicas en busca de sobrevivientes y el gobierno enviaba soldados y establecía toques de queda para frenar saqueos. Y mientras los rescatistas intentaban dar con sobrevivientes entre los escombros, salían a la luz historias de sobrevivencias casi milagrosas, como la del padre e hija que cayeron desde un piso 13 y apenas si sufrieron algo más que el susto y la pérdida de su apartamento.
El saldo de muertos tras uno de los mayores terremotos en la historia, ocurrido el sábado, superaba ya los 750 la noche de este domingo. Durante el día, la presidenta Michelle Bachelet había anunciado un total de 708, incluidos 541 de la región de Maule. Sin embargo, la televisión chilena reportó en la noche que solo en Maule la cifra de fatalidades llegaba ya a 586, con lo que el total nacional llegaba a 753. Los números los maneja la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio del Interior (ONEMI).
En Concepción, los saqueadores, después de atacar un supermercado de cuatro pisos, se abalanzaron contra dos farmacias robando todo lo que hallaron a su paso. Uno de los policías antimotines que rechazó identificarse dijo a la AP que 'no podemos hacer mucho, estamos sobrepasados'. Desde el tercer piso de un edificio sujetos lanzaban cajas al suelo, donde se las peleaban otros.
Funcionarios dijeron que 500 mil casas fueron destruidas o sufrieron serios destrozos y la presidenta Michelle Bachelet anunció que 'un cada vez mayor' número de gente se encontraba desaparecida. Solo en el poblado de Constitución, a la orilla del Océano Pacífico, esta noche la televisión chilena daba por desaparecidas a más de 150 personas, la mayoría de ellas unos acampistas que esperaban un festival cultural el fin de semana. El pueblo fue arrasado por una ola gigante y constituyó una de las evidencias que hizo que el gobierno se retractara respecto de su previsión inicial, cuando poco después del sismo dijo que no había peligro de tsunami.
'Estamos ante una catástrofe de tal magnitud impensable, que requerirá un gigantesco esfuerzo' para que Chile se recupere, dijo Bachelet, quien está a solo 11 días de entregar el poder a Sebastián Piñera.
La mandataria también pidió ayuda internacional para atender los daños y las necesidades de la población tras el terremoto de 8.8 grados Richter. En Concepción, donde colapsó un edificio de apartamentos de 15 niveles inaugurado en junio pasado, daban por desaparecidas a unas 60 personas. En ese mismo edificio fue donde un padre y su hija sobrevivieron tras caer junto a su apartamento desde el piso 13.
Sobre el fallo del gobierno al dimensionar mal el efecto del sismo en el comportamiento del océano, el ministro de Defensa, Francisco Vidal, dijo durante una rueda de prensa que la Marina (armada) erró al no alertar el maremoto. 'La verdad, aunque duela', dijo el ministro. 'La Marina cometió un error al no alertar el maremoto. Afortunadamente cuando se produce la evaluación se activa el sistema que la propia unidad tiene, eso ayudó a salvar centenares, sino miles de personas', dijo el ministro.
'Con ese sistema, a pesar del error de diagnóstico, se pudo avisar y la gente pudo arrancar hacia los cerros. Sin ese aviso previo, tendríamos que lamentar más víctimas', dijo.
Poco después del terremoto el sábado, Bachelet descartó la posibilidad de un tsunami y señaló que se esperaban 'olas de gran tamaño' pero no un tsumani. Sin embargo, varias localidades costeras fueron arrasadas luego por lo que finalmente las autoridades admitieron que fue un tsunami.
Las autoridades han estimado en dos millones los damnificados, 1.5 millones de casas afectadas de las cuales por lo menos medio millón estaban inhabitables.
El portal de internet de la ONEMI reportó que la región de Maule es donde hubo el mayor número de muertos: 541 hasta la tarde, pero ya en la noche revisó el dato y lo subió hasta 586.
En la zona de O'Higgins hubo 46 fallecidos y dos desaparecidos, mientras que en la región metropolitana de Santiago se reportaron 36 muertos y cinco desaparecidos. En Valparaíso 16 personas murieron y en Bío Bío 64. La Araucanía reportó cinco fallecidos.
Bachelet dijo que firmó un decreto a través del cual cedió a los militares la seguridad en la provincia de Concepción, cuya alcaldesa había solicitado el refuerzo del ejército porque la policía no daba abasto para controlar el saqueo.
El ministro de Defensa Francisco Vidal expuso que a partir del lunes 'van a estar activados alrededor de 10 mil hombres y mujeres de las fuerzas armadas y de orden' para poner atajo a algunos brotes de saqueos registrados en la jornada en algunas ciudades afectadas por el terremoto.
La presidenta, quien entregará el poder el 11 de marzo, también dijo que el país aceptaría algunos de los ofrecimientos de ayuda internacional, pues necesitan hospitales de campaña, puentes, rescatistas para relevar a los hombres que empezaron la búsqueda el sábado, purificadores de agua y expertos en evaluación de daños.
El corresponsal de Radio Cooperativa de Santiago, informó desde Concepción, que los carabineros (policía uniformada) recorrieron las calles con megáfono avisando a la gente que se decretó un toque de queda hasta las 6 de la mañana.
El toque de queda figura entre las facultades del estado de excepción dictado por el gobierno a raíz de la catástrofe causada por el terremoto. El canal estatal de televisión informó que el toque de queda fue decretado para las provincias del Maule y Bío Bío (capital Concepción) para frenar los brotes de saqueos.
Bachelet designó al general Guillermo Ramírez como responsable del orden público en esa provincia y dijo que convino con los dueños de cadenas de supermercados la entrega gratuita y ordenada de los abarrotes de primera necesidad almacenados en sus tiendas.
Al conluir la temporada veraniega, con el comienzo del año laboral el lunes 1 de marzo, miles de vacacionistas, coparon el sábado y domingo los terminales de buses para regresar a Santiago desde ciudades del interior. Como las carreteras permanecieron inicialmente cerradas por el sismo, el retorno a la capital se convirtió en una odisea por la falta de transporte público.
También en la capital se registraron anomalías cuando los supermercados reabrieron el domingo al mediodía, tras reparar daños y rellenar los estantes con productos. La población se volcó a realizar compras.
El gran contraste era el de los equipos especializados y particulares buscando víctimas entre edificios que amenazaban con derrumbarse debido a las réplicas, y el de la fuerza pública persiguiendo a los saqueadores que, desesperados, comenzaron buscando artículos de primera necesidad, pero después se veía a muchos otros aprovecharse de la situación y llevarse otro tipo de bienes como pantallas de televisión de plasma.
Los saqueadores, después de atacar el supermercado Líder en la mañana en sus cuatro pisos, atacaron dos farmacias de la cadena robando todo lo que hallaron a su paso. Y las autoridades ya ven una situación crítica. 'No podemos hacer mucho, estamos sobrepasados', confesó un policía antimotin a la AP.
En Concepción también se vio gente utilizando mangueras para sacar gasolina de los tanques subterráneos de estaciones de servicio. Las turbas deambulaban por el centro y atacaban en bandadas. La policía permitía a algunas mujeres entrar a ciertos negocios con la condición de que tomaran solo comida y tratando de mantener la situación en orden.
En San Pedro, desde la mañana los lugareños saqueraon un centro comercial. Una tienda de vídeos fue incendiada, dos cajeros automáticos fueron partidos, un banco robado y un supermercado saqueado, en cuyo piso quedaron ciruelas aplastadas, comida de perro regada y botellas rotas de licor.
El sargento de policía René Gutiérrez vigilaba con otros efectivos el ahora vacío negocio. 'Fue una muchedumbre. Sacaron todo. Ahora estamos acá solamente para proteger el edificio, lo que queda del edificio', dijo.
La policía intentaba proteger el supermercado Líder frente al edificio Alto Río lanzando gas lacrimógeno y chorros de agua a presión, pero eso molestaba a los especialistas que limpiaban escombros con sierras y martillos hidráulicos, tratando de hallar sobrevivientes en la estructura desplomada de 15 pisos. Al último sobreviviente lo encontraron el sábado a las 6 de la tarde y desde entonces solo han dado con siete muertos.
Los socorristas salvaron en total a 26 personas vivas pero debían interrumpir los trabajos cada vez que las nubes de gas lacrimógeno llegaban hasta ellos.
El terremoto desató un tsunami que dejó varios muertos y desaparecidos en el archipiélago chileno de Juan Fernández, pero apenas afectó a otros países, aun cuando cientos de miles de personas fueron evacuadas en varias costas del Pacífico. La alerta de tsunami fue cancelada un día después del terremoto.
La dimensión total de los daños sigue siendo un enigma, especialmente porque casi un centenar de poderosas réplicas se han registrado desde el sismo principal y a veces destruyen edificaciones que estaban dañadas.
En Santiago el transporte público era irregular, pero el aeropuerto recibió un primer vuelo desde Lima, a donde la aerolínea LAN había desviado varios de sus unidades desde la víspera. El jefe de la Fuerza Aérea, general Ricardo Ortega, informó que esperaban la llegada de cuatro aviones más en el curso de la tarde.
El principal puerto del país en Valparaíso continuaba cerrado mientras evaluaban los daños que sufrió.
Una caída de 13 pisos
Cuando su apartamento ubicado en el piso 13 comenzó a temblar, Alberto Rozas sujetó a su hija de 7 años en la puerta del baño y esperó a que terminara. En cambio, cayeron.
13 pisos se precipitaron mientras el edificio de apartamentos en el que residían se vino abajo como un árbol, y ellos se abrazaron durante la caída, en el poblado de Concepción.
Rozas no sabía hacia dónde era arriba hasta que vio a través de la destartalada ventana del apartamento. 'Había luz, la luz de la luna llena'.
Rozas y su hija, Fernanda, treparon y salieron de los escombros con apenas cortaduras, raspones y moretones.
'El terremoto y la caída fue todo una sola cosa, horrible', dijo Rozas a The Associated Press el domingo. 'Yo la abrazaba y ella nunca me dejó'.
Los vecinos de Rozas que vivían al final del pasillo quedaron atrapados bajo la estructura, mientras los rescatistas intentaban romper el concreto con sierras eléctricas y martillos mecánicos.
'No tenemos aparatos con escucha ni cámaras', dijo Ian Argo, un comandante de bomberos.
Hasta el domingo, 26 personas habían sido rescatadas vivas y 7 cadáveres extraídas del edificio Río Alta de 15 pisos. Se estima que 60 personas seguían atrapadas.
Socovil, la empresa que inauguró el edificio de concreto y vidrio en junio, emitió un comunicado diciendo que habían cumplido con todas las regulaciones urbanísticas. Pero muchos residentes estaban furiosos. 'La construcción obviamente era deficiente', dijo Rozas.
Abel Torres, de 25 años, tenía una vista del río Bío Bío desde su apartamento en el sexto piso. Recién llegaba a casa de su empleo en un bar cuando comenzó el sismo a las 3:34 a.m. (cero horas con 34 minutos del sábado, en El Salvador). 'Mi televisión me cayó encima y de repente vi estrellas pasando por mi ventana', dijo.
Torres y su compañero de apartamento juntaron muebles para llegar a la ventana, y escaparon sin ropa y cubiertos en polvo.
En el segundo piso, Maribel Alarcón y su esposo Gunther corrieron a atender a su hijo de 2 años, Oliver, cuando comenzó a llorar momentos antes del temblor. Su preocupación los salvó: la habitación de Oliver fue el único espacio de su vivienda que se mantuvo en pie. 'Rezamos mucho', dijo Alarcón. 'Y si Dios nos permite sobrevivir, fue porque alguien iba a rescatarnos'.
11 pisos más arriba, Rozas dormía con su hija cuando el temblor comenzó. 'Había polvo, ruido, todo cayendo', dijo. 'Nos metimos en el marco del baño. Después vino la caída. Finalmente terminó de caer.'
Después que salieron de los escombros, Rozas llevó a Fernanda a la casa de la madre de la niña, y luego regresó para ayudar a los bomberos.
Sacó medicinas y la ropa de Fernanda. Y su guitarra.
