Poch, quien llegó el jueves extraditado desde España y residía en Holanda, declaró ante el juez federal Sergio Torres por su presunta implicación en dichos vuelos y otros delitos como detenciones ilegítimas, lesiones y torturas.
La supuesta participación del piloto en los vuelos de aviones de la Armada desde los cuales se afirma se arrojaba a personas detenidas de forma ilegal, según informes de defensores de los derechos humanos, fue denunciada por sus propios compañeros de trabajo de una compañía aérea europea, ante quienes solía jactarse de haber intervenido en esos procedimientos durante la última dictadura (1976-1983).
'El acusado negó su implicación en los hechos (...) Pero una cosa es declarar ante amigos o compañeros de trabajo y otra ante un juez cuando se está privado de libertad' y es necesario defenderse, afirmó a periodistas el abogado querellante Rodolfo Yanzón.
De acuerdo con expedientes en causas judiciales, uno de los procedimientos empleados por los militares para deshacerse de las personas que estaban detenidas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) era arrojarlas adormecidas desde aviones al Río de la Plata.
Poch fue detenido en septiembre pasado en Valencia, España, durante la escala del vuelo comercial que pilotaba para Transavia.
Ante la justicia española afirmó que sus colegas habían malinterpretado sus comentarios sobre las dictadura argentina y negó haber formado parte de la ESMA, uno de los mayores centros clandestinos de detención y por el cual pasaron más de 4 mil personas que desaparecieron. Algunas de las víctimas de la ESMA fueron las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y el periodista y escritor argentino Rodolfo Walsh.
Poch aceptó su extradición a Argentina, donde, según dijo, espera recibir un juicio justo. El piloto trabajaba hasta su detención en Transavia, un aerolínea que opera rutas desde Holanda con destino a otras capitales europeas.
