Opinión /

Las preguntas y paradojas que me dejó el 19 de julio


Miércoles, 21 de julio de 2010
Frederick Meza

Me lo preguntaron en son de broma, también como reto –casi midiendo mi hombría-, tan sutil como una ofensa con cierto aire de respeto. Incluso, me lo gritaron como sufijo para acompañar la toponimia de mi nacionalidad: “¿Sos M-A-R-E-R-O?”, y los ojos se abrían grandotes en busca de tatuaje -letra o número- y exigían algún ademán propio del “barrio” junto a las anécdotas que semejante situación acarrea, eso de 'loquear' con los “de la vida loca”.

Las primeras veces que me lo dijeron lo tomé tranquilo, y lo vi como una simple relación por el boom publicitario que ha recibido ese fenómeno social. Incluso, para remedar la broma, les decía que sí lo era y movía las manos rifando cualquier cosa. Así, también las frases en torno a ello caían por su peso: “Escondete que ahí viene la policía', 'No lo molesten que los va a decapitar', 'Sacá las armas...” Y, claro, risa general. Pero con la presión y constancia con que lo preguntaban, se fue siendo tedioso, y recapacité sobre la imagen que un joven salvadoreño-cualquiera pudiese tener en el exterior junto a la terrible relación con las pandillas. ¿Hasta qué punto ha llegado el poder de los mareros para que se caracterice a los salvadoreños como ellos? ¿Cómo nos ven los otros a los salvadoreños? ¿Marero? ¿¡¡¡¡Marero!!!!??

En Nicaragua, las andanzas y malandanzas de pandillas salvadoreñas han pegado fuerte, y generan mucha expectación. Los noticiarios traen esas tristes informaciones que día a día llenan las páginas rojas en los periódicos salvadoreños y las difunden sin ton ni son. No más dejé las maletas, entre las primeras conversaciones con mis amigos nicas –bueno, luego de discutir el resultado de la final del Mundial- estuvo lo del bus quemado en Mejicanos y los descuartizados. Y en toda la estadía, la pregunta del millón fue: “¿No te da miedo vivir en tu ciudad?' Y se admiraban de que les respondiera que San Salvador es vivible, como cualquier ciudad latinoamericana, que hay zonas peligrosas solo que...

Al final, me queda la duda. ¿Tenemos la culpa los periodistas de mal informar sobre las pandillas y la situación social del país? O, peor aún, ¿la violencia ya se salió de huacal y esto es el resultado? ¿Una película de Hollywood?

Pero no sólo el cuarto poder promueve a las pandillas salvadoreñas, pues, incluso, la película del asesinado Christian Poveda puede ser comprada en las ventas piratas de dvds y junto a la película mexicana “Sin nombre” forman parte de la colección de los largometrajes más vistos por la comunidad nica. Así, con esos modelos, muchos jóvenes confeccionan palabras, modas y creen ser mareros. En los barrios populares, los jóvenes juegan a ver quién es el más rudo y sueñan con ser sicarios; y para pasar las tardes, juegan al fútbol –extraño pues el deporte nacional es el béisbol-, mientras los días pasan y Nicaragua crece.

No obstante, en Managua, “pandillero” se les llama a los vagos, a los ladronzuelos de barrio, a los vendedores de droga. Son siempre peligrosos pero no del talle ganado por los guanacos. Aunque llevan tatuajes, tienen aspecto rudo y pueden llegar a matar, no les caracteriza consigo esa maldad y lascivia que el marero salvadoreño ha creado sobre su imagen. Varias veces me topé con los “pandilleros” y en las primeras de cambio el miedo infundado daba escalofríos, pero al ver que solo buscaban ganarse la vida de esa forma dura, trataba de calmarme... a medias.

El último día de mi estancia, el taxista que me condujo a la estación de bus, al saber que iba a El Salvador, silenció un momento la conversación, y tácitamente entendí qué quería preguntarme sobre las maras. “Si, a donde los mareros”, le dije. Volvió a guardar silencio, respiró profundo y, muy seguro, concluyó: “Por eso ni salgo de Nicaragua. Aquí sé que un vago me quiere robar, con el arma hechiza o machete que ande, me le tiro encima. ¡Ja! ¡Ya quiera Dios!”

En el corazón de ese país, la presencia de ese tipo de “pandilla” es algo común, como ver al vago de la esquina que pide el peso. Ahí, el cáncer de las maras no es tan letal. O todavía va en proceso. En la zona fronteriza Honduras-Nicaragua, en Chinandega, me asusté al ver en las paredes los placazos de la Salvatrucha como muestra de poder y territorialidad. Sobre todo, también, al recordar que uno de los mareros más peligrosos y más buscado, “El Trece”, fue encontrado refugiado en Nicaragua.

Sin embargo, a los nicaragüenses les tiene sin cuidado, pues están seguros que la barrera de sus tradiciones, redimidas con la revolución sandinista, impedirá la llegada de las maras en sus barrios. Una amiga, Karen Loisaga, trataba de explicar por qué las maras no han tenido un mayor efecto, y se excusa en decir que ya en “el conflicto civil ya se vieron muchos muertos, mucha violencia y vejaciones, no estamos para volver a esos tiempos”. Aun así, las noticias le llevan los cuentos de los mutilados, de la renta, de la violencia, entonces, se tranquilizaba con saber que los mareros estaban a 450 kilómetros de distancia de su casa. Sin embargo, ¿y en El Salvador no pasó la misma violencia de la guerra y aun así la sigue habiendo? ¿Qué tiene Nicaragua de diferente?

Para entender esas tradiciones, entonces habría que entender todo el proceso que tuvo lugar con la revolución sandinista. Y, precisamente, sobre revolución y tradiciones estuvo motivada mi llegada a Nicaragua, pues fui a presenciar las fiestas del 31er. aniversario del triunfo de la guerrilla del FSLN. No era la primera vez que iba y ya me imaginaba el despliegue de publicidad en torno a esa fiesta. Pero al entrar a Managua, la principal campaña publicitaria del FSLN me dejó atónito: “Viva Nicaragua cristiana, socialista y solidaria”. Junto a ello, un Daniel Ortega con rostro de satisfacción. Me froté los ojos y quise entender qué era ese despelote. ¿Qué es eso? Intenté y no pude. Entonces, a la par, otro anuncio promulgaba: “FSLN 2011, 19 de julio”. Al caer en sintonía –y revisar la agenda-, recordé que este año es 2010 y entendí que la razón de adelantar la fiesta del próximo año no se debe más que a las próximas elecciones presidenciales, en las cuales Daniel Ortega quiere participar. Y las fiesta del aniversario de la revolución es un gran enganche para ganar adeptos. Promesas, promesas, promesas. Bla, bla, bla, viva la revolución, viva Daniel, bla, bla, bla...

Esto me quedó muy claro, pero no terminaba de tragar esa letanía de valores y tradiciones con los cuales, ahora, los sandinistas ven a Nicaragua. Esa nueva consigna de cristiana, socialista y solidaria puede ser creíble y lógica, aunque siempre deja varios paradigmas y contrastes. Había que comparar ello en sus calles y rostros. Es decir, en Nicaragua hay un estira y encoge entre lo moderno y lo antiguo, y se observa entre sus construcciones vanguardistas y sus fritangueras de la esquina; los valores tradicionales y religiosos, con una Nicaragua, joven que le gusta el “bacal”, el baile. Entonces, para comprender esa tripartita relación era necesario explorar el ambiente. Por ello, desglosando los tres paradigmas del gobierno del FSLN, encontré lo siguiente.

En lo de solidario no tengo ninguna queja. La casa en donde residí me trató como un familiar más. Siempre tenés la ayuda de alguien, siempre hay alguien con una sonrisa, que muestra su apoyo. El nicaragüense pude ser violento y defender sus intereses a colmillo pelado, y asimismo puede ser muy leal a sus creencias.

Aunque si nos vamos al campo de la política, también se pueden observar características 'solidarias' del actual gobierno sandinista. Una de las principales es, sin duda, darle luz verde a la candidatura del ex presidente Arnoldo Alemán, de la Alianza Liberal, quien estuvo en encarcelado bajo cargos de corrupción y lavado de dinero. Alemán fue el principal opositor del sandinismo pero en voz baja se escucha de un pacto político con la izquierda para poder ostentar un poder compartido. La alianza con un personaje tan oscuro de la política nicaragüense dejaba abierta la puerta a la imaginación para pensar en qué tipo de solidaridad concibe ese gobierno.

Lo de cristiano puede tener sus pros y contras. A saber usted. Esto es lo que vi y oí, como invitó Daniel Ortega en su discurso: entre las primeras cosas que me parecieron muy de antiguo régimen fue algo que escuché a la salida del distrito 5 de la policía nacional, cuando una mujer leía una solvencia policial para poder trabajar: “La delegación da constancia que María Galvez, casada, es de buena moral y profesa la fe cristiana”. ¿Qué pasara si no fuera cristiana?

Otro ejemplo para observar la relación entre lo cristiano y lo solidario, y muy claro, lo tuve en las meras puertas del principal templo de esa fe: la Iglesia Católica ha mandado levantar un muro perimetral en los alrededores de la catedral, para evitar que los habitantes del campamento de los afectados por la intoxicación en el ingenio azucarero Pellas (los productores del ron Flor de Caña) merodeen la zona. Este es un grupo de demandantes, que forman alrededor de 25 familias, que han levantado una comunidad en un predio baldío y protestan por las muertes y enfermedades renales causadas por un veneno presente en el ambiente, y desde ese lugar piden justicia. Alegan miles de muertes por las malas prácticas en el uso de pesticidas por parte de la poderosa familia Pellas. La Iglesia ya no los quiere en ese lugar, y al parecer hará cualquier cosa por sacarlos.

En otro campamento de afectados por venenos de cultivos, Don Gude, un viejo campesino, contaminado por el Nemagón, un veneno de las bananeras, da gracias a Daniel Ortega, por toda la ayuda: un espacio frente a la Asamblea Legislativa, y una casita hecha de plástico y madera. “Todo gobierno es puesto por Dios, si no Daniel no estuviera en ese puesto otra vez. Si Dios quiere, el otro año volverá a quedar”, afirma el anciano, enfundado al cuello con una bandera rojinegra, los colores sandinistas.

El presidente Ortega, además, ha encontrado la manera de vincular su discurso con la Iglesia. En la plaza de la Fe, uno de los principales líderes a los cuales rindió tributo fue el papa Juan Pablo II. Esto se debe a que, siendo ahora el sandinismo un gobierno cristiano, Ortega retoma las palabras del prelado católico, pues este, en su tiempo, había dicho que estaba en contra del “capitalismo salvaje”. El FSLN, ahora, da tributo al mismo papa que regañó al poeta y ex cura Ernesto Cardenal por apoyar a un gobierno “comunista”, al sandinismo. La lucha sigue siendo contra el capitalismo, pero ahora con el agravante de “salvaje”. Sin embargo, Ortega pasó medio discurso manifestando y vanagloriándose de que Nicaragua fue el único país de la región en salir adelante tras la crisis económica, y exaltaba que entre los principales gestores de ese triunfo fueran los comerciantes y los campesinos quienes con su producción agraria daban un potencial económico a su país. Paradójicamente, daba las gracias al libre mercado como factor determinante del crecimiento económico. Al otro lado de la moneda, los números de las encuestas dicen que más de 42 mil nicaragüenses perdieron su empleo solo en 2009 y muchos han emigrado ante la decaída economía.

En relación al ALBA, la fiesta no tuvo el honor de contar con la presencia de Hugo Chávez, ni ningún presidente 'no alineado'. Más bien, en la tarima estuvieron los revolucionarios presidentes de Osetia del Sur, Eduard Kokoiti, y de Abjasia, Serguéi Bagapsh. ¿Extraño?

Entre otros gestores del “nuevo triunfo” de Nicaragua, el “presidente del pueblo” agradeció, además, el apoyo del ex cardenal Miguel Obando durante este gobierno. He ahí lo solidario y lo cristiano de Nicaragua. “La vida te da sorpresas”, dice la canción, pues este mismo personaje fue uno de los acérrimos enemigos de los sandinistas a mediados de los 90s.

Solo me pregunto: ¿Es este un gobierno que tiene como fin el cristianismo? ¿Lo es? ¿O es puro protagonismo?

Tanto Daniel, como su esposa, Rosario Murillo, dejaron muy claro que construir esa revolución cristiana, socialista y solidaria ha sido difícil, muy difícil, pues necesitaron del personal adecuado para llevarla a cabo, pero sobre todo el pueblo tenía mucho que ver, y lo tendría más si le vuelve a dar su voto de confianza en las siguientes elecciones.

Lo de socialista puede generar muchos conflictos de identidad y fundamentación ideológica. En cuatro años del nuevo gobierno sandinista ellos han retomado la idea de volver a sus inicios, a los años 80s, y han denominado a toda Nicaragua con la pomposa categoría de “socialista”. Veamos qué dicen las calles sobre esto. En el país de los lagos y los volcanes a los héroes de la patria se les ofrece tributo, principalmente con un monumento. Pero atrás de cada monumento las vallas publicitarias invitan a consumir sus productos. Ya sea Burger King, pollo Tip Top, Movistar, Claro, Campero, Pizza Hut, Sanborn´s, Carrión, Simán o ventas de cualquier artefacto electrónico, comestible, bebible, tocable o soñable, necesario o innecesario, para el consumo libre del nicaragüense.

Además, en un lugar donde los carros último modelo se adornan con la bandera sandinista, no quedan dudas de que ahí hay un socialismo real. Así, una Patrol o una Hummer son conducidas por un alto funcionario socialista. Mauricio Funes es, sin duda, bajo esta lógica, un partidario del internacionalismo.

Como cereza del pastel, este año, los músicos de gala invitados para la celebración del 31er. aniversario no fueron ningún cantor de la nueva trova, sino el grupo reguetonero “Calle 13”, quienes se identificaron con la revolución nicaragüense. ¿Arriba los pobres del mundo?

En retrospectiva, el 31er. aniversario de la revolución, y sobre todo el discurso del presidente, fue propaganda política para dar fe de sus obras desde el Ejecutivo e incitando a la población a apoyar sus nuevas ambiciones políticas. Nada nuevo, salvo un nuevo eslogan. Sí, Nicaragua crece, pero, ¿hacia dónde? Hace años algunas voces cantaban 'Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá'. ¿Qué le dice Nicaragua a El Salvador?

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