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El Ágora

“Yo era un hombre rico y ahora soy hombre que a duras penas la pasa”

El ex diputado y fundador del Partido Demócrata Cristiano falleció esta semana. Fue ministro de Cultura y Comunicaciones y ministro de la Presidencia con Napoleón Duarte, en plena guerra civil. Enemistado con su partido, fundó el Movimiento Auténtico Demócrata Cristiano, con el que no tuvo buena fortuna. Esta es una entrevista que El Faro le hizo hace cuatro años. La publicamos nuevamente para que nuestros lectores puedan acercarse un poco a este personaje relevante de la historia política más reciente de El Salvador.

Sergio Arauz y César Castro Fagoaga / Fotos Edu Ponces

 
 

Es hijo de un miembro de la Falange española que actuó en una película llamada La Raza, cuyo guion lo escribió Francisco Franco, dictador de España. Fue diputado en seis ocasiones, estuvo como ministro de comunicaciones y cultura, ministro de la presidencia y se considera la mano derecha del fallecido caudillo del PDC, Napoleón Duarte.

Se llama Julio Adolfo Rey Prendes, pero es conocido como Fito. Tiene 73 años, está escribiendo sus memorias y relató sus encuentros con los personajes que llevaron las riendas del país durante y antes de la guerra. Ahora parece más preocupado por sobrevivir, tras haber pasado, dice, una etapa de bancarrota.

Contó de la vez en qué planificaron emborrachar al entonces presidente de la Constituyente, Roberto d’Aubuisson, para que no asistiera al pleno. Explicó que la Fuerza Armada nunca pudo ser controlada y de la intransigencia de Duarte durante ciertos tramos de la guerra civil. La plática se extendió por más de dos horas pues  le gusta recordar los tiempos de antaño, los suyos de poder e influencia.

Julio Adolfo Rey Prendes
 
Julio Adolfo Rey Prendes

¿Está haciendo sus memorias?
Sí. He intentado hacer dos cosas, un poco pensando en Cien años de soledad. Empecé a trabajar sobre la historia del país y la historia de mi familia. Estaba mi tatarabuela, ahí tengo la foto de ella con sus hijos, así comienza, allá por 1821… ó 1825.

Ajá.
Una de las hijas de dos de los Pérez de mi familia se casó con un guatemalteco supuestamente noble, se llamaba Miguel De Sandoval. Era pariente del Mico Sandoval, un político guatemalteco, de extrema derecha, ahí es dónde fue dónde aprendió  d’Aubuisson. Él le enseñó como hacer en ARENA y todo. Bueno, el Mico Sandoval tenía un único problema,  tenía un hoyo en la garganta y para hablar se ponía en la garganta el micrófono. Aún así era muy reconocido en la extrema derecha. Luego una hija de este Miguel  Sandoval  y este Pérez se casó con Rafael Meza, un hondureño que fue secretario particular de Justo Rufino Vargas. Meza  acompañó a Vargas en la batalla de Chalchuapa, cuando invaden El Salvador. Mi bisabuelo, el hondureño,  llegó a ser el ministro de Cultura. Francisco Menéndez disolvió la constituyente de 1885, por dos puntos que no aceptaron los diputados, y uno era que no aceptan ministros nacidos fuera de El Salvador.  Fue una de las razones por las que metió la caballería y cerró la Asamblea Constituyente.

¿Pero de dónde sale el Rey Prendes?
Mi abuela se casa con un cubano, se llamaba Adolfo Prendes.

Hoy sí ya vamos entendiendo.
Y mi madre se casa con un español que se llama Rey de las Heras, actor de cine y miembro de la falange española.

¿?
Era Julio Rey de las Heras. Actuó en varias películas. Hizo una muy famosa que se llamaba Raza. Es famosa porque el guion de esa película lo escribió alguien que se llamaba Francisco Franco.

Alguien muy conocido.
Caudillo de España por la gracia de Dios.

¿Admira a Franco?
No. Estoy contando la historia. Pero bueno, mi padre vino a El Salvador.  Se casó y cuando yo tenía nueve meses se fue. Andaba de arriba para abajo. Era madrileño y se dedicó al cine. Yo lo conocí cuando tenía 21 años.

Usted fue alcalde de San Salvador, diputado, ministro de Cultura, su padre era actor y miembro de la Falange que protagonizó una película de Franco… ¿de qué de todo eso hablamos ahora?
Fui diputado como cinco o seis veces. Alcalde fui, pero no fue en elecciones, me eligieron de dedo. A mí me nombró la Junta Revolucionaria de Gobierno, y estuve como diputado en la Constituyente.

También podemos decir que fue la mano derecha de Duarte.
Sí, durante un tiempo fui su hombre de confianza y su mano derecha.

¿Y ahora qué es?
Soy un ser humano.  No acuso sin tener certeza. Por ejemplo, vamos a analizar a Fidel Sánchez Hernández, que inició un proceso democrático, pero al final cambio de manera abrupta.

¿Conoció a Fidel Sánchez?
Llegaba a chupar mi casa.

Veamos.
Era borracho, pero tenía una cualidad extraordinaria, no perdía el sentido del razonamiento de lo estaba hablando. Llegaba a mi casa se bebía una botella de whisky cinta negra. Por eso deje de invitarlo,  porque cada vez era una botella entera. ¡Ja-Ja-Ja! Si lo parabas se caía al suelo, pero en sus análisis nunca habló mal, su mente trabajaba muy bien.

Algo no cuadra, usted en ese  momento era opositor.
Pero he sido amigo de mucha gente.  También fui amigo del doctor Francisco Guerrero, el ‘chachi’, de quién aprendí mucho.

El último candidato del PCN antes de qué ganará Duarte.
Exacto. Y desgraciadamente lo mataron. Yo era amigo de d’Aubuisson también.

¿Y con él como era su relación?
Aah, él no era de Whisky lo que tomaba si no que vodka.

Jajajajaja.
No era Finlandia; era de otro.

No me diga que tomaba vodka ruso.
Nooo,  era otro, pero no me acuerdo. No podía ser ruso.

Siga.
Una vez, estábamos en la Constituyente y no queríamos que estuviera en la sesión plenaria, era el presidente de la directiva de la Asamblea Constituyente y él nos podía bloquear un punto que se iba a discutir, por eso no queríamos que estuviera presente.

¿Qué punto era?
No me acuerdo de eso, pero si de la estrategia. Decidimos emborracharlo para que no bajara a la plenaria. Primero subió a su oficina Castillo Claramount. Al rato bajó gateando y con las manos revoloteando. Luego mandamos al doctor Guevara Lacayo, él tomaba bastante y aguantaba. Mandamos a González Camacho, que no estaba en nuestro partido, pero apoyaba en la estrategia de emborrachar a d’Aubuisson. Camacho se quedo dormido en la oficina de d’Aubuisson. Al final me tocó ir a mí.

¿Y cómo terminó?
¡¡Aaaah!! El mayor ya estaba medio empezado, se había bebido dos o tres botellas y había doblado a los otros. Al final nos quedamos dormidos los dos, y no bajó.

Funcionó.
Sí, pero nos emboló a cuatro.

Peculiar forma de hacer política. ¿Y todavía cree que ocupen esas técnicas con Ciro Cruz Zepeda?
No sé si habrán aprendido. Todo eso es aprendido.

 

 

¿Quién fue su mentor?
A quién yo imite más fue a ‘Chachi’, en lo bueno. Él tenía la cualidad de meterte el puñal muerto de la risa. Te hacía reír.

¿Cómo le metió el puñal el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia?
Me acuerdo de cuando fui electo candidato para buscar la presidencia, en la que perdió Fidel Chávez Mena contra Cristiani. Entonces hubo una farsa donde gente del gobierno de Duarte, ahora voy a omitir el nombre, pero aparecerá en mis memorias, sobornaron a la gente del PCN que estaba el Tribunal Supremo Electoral y a la dirigencia del PCN.

Al menos diga porqué fue el soborno.
Eso era para que en el tribunal aceptaran la elección que dejaba electo a Fidel Chávez y no a mí. Apelamos a la Corte Suprema…  y una vez platicando con el ‘Chachi’ le digo: ‘¿Y qué paso?’  ‘¡La escondí en la gaveta!, me dijo,  ¡JA-JA-JA! ¡Así que te fregaste, Fito!”, eso me contestó. Así era ‘chachi’, y me fregó porque no pude ser candidato a la presidencia, porque no resolvió, porque la guardó en la gaveta de la Corte Suprema.

¿Cree que le hubiera ganado a Cristiani?
No. Pero no hubiera pasado la debacle que tuvimos.

¿Y cuál era su plan?
Sabía que no ganábamos pero estaba pensado hacer una coalición con el PCN. Desde el gobierno.

Pero usted es de los cree que el PDC fue más cercano a la izquierda.
Si, pero eso no quiere decir nada.

(Rey Prendes pide un descanso para tomar un sorbo de su sopa.  Literalmente dio tres sorbos y siguió su relato sobre la intención de negociar con el derechista PCN)

Toda negociación se hace pensando en la posibilidad de un arreglo en el que ninguna de las dos partes gana la totalidad, ni pierde la totalidad. Eso lo enseñan los técnicos en negociación. Usted me dice que si negocio con los enemigos, yo le respondo: sí.

¿Napoleón Duarte no pensaba lo mismo?
Él no.

Pero es como que Arena y FMLN compitieran juntos.
Qué puedo decir, el PCN no era más que una bandera, un nombre que usaban los militares para seguir gobernando. Nunca existió un verdadero partido político.

Explique.
Cuando ganó Napoleón Duarte la presidencia de la república, d’Aubuisson y ARENA impugnaron las elecciones, pero había seis o siete miembros del Consejo Central de Elecciones, uno por cada partido. Entonces el ‘Chachi’ me llamó y me dijo: ‘Fito voy a votar a favor de Napoleón Duarte, pero lleguemos a un arreglo de gobierno’.

¿Usted negoció eso?
Sí, después de qué Napoleón me autorizó a negociar con el PCN. Negociamos, pero Napoleón no les quiso dar nada, más que embajadas.  Y eso que fue después de que el PCN cumplió y votó en el Consejo Central de Elecciones a favor de Duarte. En la segunda vuelta ARENA impugnó los resultados. Cuatro votaron a favor del PDC y tres en contra, solo faltaba el voto del PCN, así qué con ellos quedaba en firme el gane.

¿Y porqué no cumplió Duarte?
Es que para él no había grises. Yo le decía: ‘¿Por qué les ofrecés esto, es un insulto?’. Y Duarte respondía: ‘no se puede negociar, ellos son ladrones’. Por eso digo que Duarte no tenía visión de estadista.  Una vez hubo una propuesta de hacer gobierno entre el PDC y Arena.

¿Cuando d’Aubuisson llegó a su casa a sentarse con Duarte?
Cabal. Ahí d’Aubussion le dijo a Napoleón: hagamos un gobierno de coalición y Duarte lo mandó a la mierda. Le dijo: ‘yo soy el presidente’.

¿Y usted qué dijo?
Yo solo estaba oyendo. Después nos pusimos a riata con todos los que habían llegado. Llegó también Chico Merino.

¿Así que usted dice que Duarte fue mal político?
En el sentido que les digo, sí. Napoleón era un hombre muy valiente. Se sentía predestinado y luchó toda su vida para democratizar este país y cumplió en algo. Llegó a la presidencia en elecciones libres. Su mejor acto fue que entregó el poder de un civil a otro civil, por primera vez, cuando ganó Cristiani. A Duarte le faltó ser diputado, pues ahí en la Asamblea es donde uno aprende a negociar. Es una negociación permanente.

¿Usted tenía poder de contradecirlo?
Yo era el único que podía enfrentarme a él, desde pequeños nos conocimos. Fuimos juntos a los Boys Scouts.

¿Le reprochó a Duarte cuando besó la bandera de Estados Unidos?
Fue un mal signo para América Latina, pero él besaba la bandera en cada país que visitaba.

¿Cómo se trataron con el presidente Ronald Reagan? ¿Estuvo usted ahí?
Sí. Yo hasta salí en la foto. Estuve en la reunión, pero ahí no pasa lo importante. Lo importante pasa en la suite del hotel. Estábamos con Duarte en la habitación, y primero llegó un gato de la AID (La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID). Empieza a platicarle de los problemitas al presidente, y lo deja en suspenso. Luego llega un funcionario de más alto rango. Le dice al presidente: ‘Mire nosotros podríamos darle esto, esto y esto, pero usted nos tiene que ayudar’.  ‘¿En qué?’, respondió él. ‘Nos tiene que ayudar. Hay que condenar al gobierno de Nicaragua, y quizá ayudarle a la Contra’. Duarte le respondió que eso no lo discutía con él. Ese era el jefe de la AID. El último en llegar fue el encargado del Departamento de Estado. Este ya lo amenaza y le dice: ‘Si usted no apoya la Contra, no hay ayuda, lo siento mucho’.

¿Y qué respondió Duarte?
"No voy a apoyar una guerrilla cuando estoy combatiendo a otra. Lo lamento mucho" y se terminó la discusión.

¿Y qué tiene que ver todo eso con el beso a la bandera?
Aaaah. Cuando le pregunté a Duarte por qué había besado la bandera me dijo: ‘Es que le rechacé la propuesta al presidente de los Estados Unidos, las  propuestas. Ayudar a la Contra, rechazar a Ortega’. Al día siguiente hubo conferencia de prensa, en Washington. La pregunta fue por el beso a la bandera. Duarte respondió que era un beso del pueblo de El Salvador al pueblo de los Estados Unidos. Se echó a la bolsa a todo el mundo, calmó las aguas.

¿Al final consiguieron la ayuda?
Parte de la ayuda. Les voy a contar otra anécdota.

Sí.
Estábamos en la residencia presidencial planificando cuál iba a ser el planteamiento que íbamos a llevar a Esquipulas II, en eso llegó el embajador de Estados Unidos, y le dice: ‘presidente’.

¿Quién era el embajador?
No era White, no recuerdo cómo se llamaba. Llegó a la casa y le dice al presidente: ‘Aquí le traigo la opinión del Departamento de Estado’. ¿Saben qué le respondió Duarte?

¿?
‘Si usted no fuera mi amigo, le diría que es un gran hijuelagranputa’. Ese era Napoleón, intransigente, no aceptaba grises ni negociaciones. Cuando secuestraron a la hija de Napoleón le hice un análisis, yo era secretario general del PDC y en ese entonces llame a la dirigencia del Partido. Acordamos decirle a Napoleón Duarte que no negociara con el FMLN la libertad de su hija. ‘¡Vos querés que maten a mi hija!’, me gritó. Yo le recomendé que pidiera a la mayoría de países del mundo que rechazaran lo que exigía el FMLN. Todos hubieran presionado al FMLN para que devolvieran a su hija sana y salvo.

¿Cómo terminó?
Me mandó a Panamá a discutir la liberación de la hija. Él sabía que yo era bueno para negociar. De la guerrilla llegó Mario Aguiñada Carranza, como representante. Mario me contó que había un gran pleito en el FMLN por ese secuestro. Había muchas críticas al Partido Comunista por ese secuestro.

¿Y qué negociaron?
Dice que a él lo mandaron a negociar con instrucciones de sacar cualquier cosa. Le dijeron en el FMLN que no se hiciera el bravo, que querían devolverla. Él iba dispuesto a entregar todo sin pedir casi nada.

Estaban sentados a la mesa, ¿y qué dijo él?
Si él en la mesa pidió todo, como primer paso, y como exigió todo, le dieron todo. Todo lo que pidió la guerrilla. La libertad de un montón de presos, el envío de un montón de heridos a Cuba y México. Miles de lisiados.

¿Fue una derrota política?
Sí y muy seria. Mario hasta me dijo que nos iba a liberar a los alcaldes secuestrados. Quédense con la hija y los alcaldes le dije yo. Pero estaba Abraham Rodríguez que iba como representante de la familia Duarte, yo iba como represente del gobierno. Abraham fue el que comenzó aceptando todas las peticiones. 

¿Y enfrente de todos?
Si, de Monseñor Rivera y Damas, Ellacuría, y los que ya le dije. Ahí fue el chispazo de Ellacuría. Propuso una salida en la que ambos bandos nos comprometiéramos a no secuestrar a ningún político civil,  ni a ningún pariente de militares ni de guerrilleros. Bueno, dije, voy a ir a consultar, pero claro que ya iba claro que tenía que dar todo. Regresé y les dije que había hablado con Eugenio Vides Casanova y que él estaba de acuerdo en cumplir ese compromiso. También el FMLN se comprometió.

¿Está diciendo qué no podían controlar a la Guardia, la Policía de Hacienda, y a los cuerpos de seguridad?
En ese momento no había control de nada. Si los mismos Policías de Hacienda fueron los que asesinaron a Mario Zamora Rivas, el hermano de Rubén y dirigente nuestro. Los mismos militares nos estaban matando a nuestros alcaldes.

 

 

¿Qué hacían cuando se enteraban de las masacres y las violaciones a los derechos humanos, como la masacre del Mozote? Ustedes estaban en el gobierno. ¿Era más poderosa la Fuerza Armada que la presidencia?
Eso se discutió cuando pactamos con los militares la integración de la segunda junta. En enero de 1980 me convocaron para plantear hacer la coalición. Esta decisión es trascendental y peligrosa,  dije, pues nos estábamos comprometiendo con los que habían gobernado el país desde 1930. Nos metimos al negocio de querer cambiar la fuerza armada y lo demás, sabiendo que todos los demás estaban armados, y que los militares nos cazaban como conejos. Pero teníamos un razón, cambiar la mentalidad de la fuerza armada.

¿Cree que lograron controlar al poder militar?
Algunas acciones. Poco a poco. Por ejemplo la orden de tomarse los bancos, los militares siempre habían estado al servicio de los banqueros, pero Duarte ordenó que la Guardia entrara a los bancos y agarrara a los presidentes y los sacara para ir cambiando la mentalidad de la tropa. Era para que supieran que ya no estaban sirviendo a los poderosos. El remate de la Fuerza Armada fue el asesinato de los jesuitas, pero ahí ya estaba muerto Duarte.

¿Cree usted que es razonable decir que tratar de cambiar la mentalidad de la Fuerza Armada justificaba los crímenes que esta cometió?
Los crímenes los hubieran cometido siempre y peores. Estaban con la mentalidad de decir que los comunistas solo valían muertos y para ellos Duarte era la otra cara del comunismo. Para los militares, las negociaciones de Duarte con la guerrilla eran para entregar el gobierno a los comunistas. 

Hay una acusación recurrente contra el gobierno del PDC. Fueron tachados y conocidos como un gobierno muy corrupto, y los actores de esa época culpan de todo al El Diario de Hoy y su guerra contra Duarte.
Es falso eso de la corrupción. Napoleón Duarte no era estadista, lo repito, eran un gran político, pero eso es otra cosa. Para él el agua estaba caliente o congelada, no entendía de tibios o cosas así.

¿Y sobre el Diario de Hoy?
Si le preguntaban sobre las publicaciones que salían en El Diario de Hoy él decía que no lo leía. Siguió con su tema, tanto así que prohibió que Casa Presidencial lo comprara. Si yo me opuse, le dije que al ministerio de la presidencia si tenía qué entrar. Mi oficina era la única que lo recibía. Cuando yo lo terminaba de leer llegaban los militares a pedírmelo.

Puede explicar más sobre si hubo o no corrupción.
Mire, yo era un hombre rico y ahora soy hombre que a duras penas la pasa. Tenía fincas, casas, de todo. Yo quebré, mi carro es un Toyota que acaba de cumplir la mayoría de edad. La única casa que hemos conservado es la única entrada que tenemos porque donde vivo es de una hija.

¿Los demás ministros Duarte están igual?
Más ejemplos. Uno que fue el ministro de Educación vendía flores, acaba de morir. No tenía ni para andar en camioneta. Toño Morales Erlich nunca pudo hacer dinero ni nada. Roberto Viera ahora vive de la plata que gana en la Tecnológica. Para decir que Héctor Dada  y Rubén Zamora lograron conectarse con algunas ONG internacionales, tuvieron esa habilidad y hoy tienen más pisto que yo.

Así que fue intachable ese gobierno.
¿Donde están los funcionarios ricos? Yo talvez puedo decir, pero no sé, que el único funcionario que hizo algunos negocios y fue inocente al final es Morales Erlich… pero bueno. Ha sido uno de los gobiernos más honrados de la historia de este país. ¿Dónde están los funcionarios millonarios, dónde están? Estados Unidos era muy delicado en eso y Duarte no lo permitió nunca, él fue muy honrado. Mire los ricos de ahora, quienes son, están en ARENA y estuvieron el gobierno.

Antonio Guevara,  en la Asamblea, dijo a d’Aubuisson que había robado, pero no tenía las manos manchadas de sangre. Si pude robar, robé, dijo…
No.

¿Y cómo dijo?
Se lo voy a decir. Toño Guevara andaba con sus tragos y entonces le dijo a d’Aubuisson: ‘¡Usted tiene las manos manchadas de sangre, usted es un asesino y nos acusan a nosotros de que hemos robado. Y si robamos qué, eso no es nada en comparación a la sangre que han derramado!’ Lo que pasa es que solo sacaron la frase ‘¿Y si robamos qué?’ Eso fue lo que dijo, pero el no quiso decir que había robado, de hecho estaba tan bolo que lo que paso con esa frase hizo que nunca volviera a tomar en su vida. Estaba haciendo una suposición.

¿Y eso lo curó del alcoholismo?
Exacto, eso lo curo del alcoholismo. Yo no comparto la frase, la planteó mal, porque lo que quiso decir era que nos acusaban de ladrones, pero eso no es nada, pues es peor ser asesinos.

¿Se puede decir entonces que usted está en bancarrota?
No, ya pasé por eso. Me declaré en bancarrota, esa ley deberíamos tener aquí, una persona que se pueda declarar en bancarrota. Yo no tengo crédito en ningún banco, no puedo tener tarjeta de crédito, bueno ya podría, pues después de 15 ó 20 años uno puede recuperar su prestigio.

¿Cómo hace para vivir?
Asesoro a los que me contratan. 

¿Se arrepiente de algo?
Sí, cuando era jefe de la fracción del PDC tuvimos la oportunidad y poder político para tomarnos la junta directiva. Así quedar yo de presidente, pero quedo María Julia Castillo, de eso me arrepiento, pues ahora tengo una pensión de $400 y si hubiera sido presidente de la Asamblea tuviera una pensión de 800 ó mil dólares.

¿No le dan ganas de ser diputado otra vez?
De ser diputado sí, pero de ser candidato no.

El PNL anda buscando candidatos.
Sí, pero ese no va a ganar… y además hay que trabajar. Como decía un amigo mío, es un buen negocio, me decía. ¡La jodida es que hay que saber y hay que trabajar! 

Ja, ja, ja.
No se puede meter uno ahí, hay que trabajar y hay que saber, es un problema.

¿Usted se considera un hombre exitoso?
Estoy contento con la vida, primero porque los dos momentos más emocionantes de mi vida son, uno, la época en la que estuve elaborando la Constitución. Como lo puse en mis memorias, estaba poniendo los cimientos de la democracia… El otro cuando estaban discutiendo el proceso de paz en México. Yo era diputado y entonces nos fuimos una delegación de la Asamblea y nos metimos donde estaban los negociadores. ¡La cara que nos puso la de las Naciones Unidas que estaba ahí! Descontrolada porque los diputados nos llegamos a meter. Y les dijimos ‘señores, nos quedan once días para terminar nuestro período, si ustedes quieren reformar la Constitución nos la tienen que dar ya, para poder aprobar la primera vez’

¿Cuándo fue eso?
Ya para firmar. Y entonces fue cuando se aceleró la cosa y nos mandaban las reformas por fax y todo, y las aprobamos en la Asamblea a la carrera, el último día, antes de cerrar la sesión. Así es como logramos nosotros incidir, y no lo atribuyo solo a la Democracia Cristiana, sino todos los diputados que nos fuimos allá, la representación de todos los partidos. Se aprobó, por ejemplo, lo de la Procuraduría de los Derechos Humanos, pero se quedaron algunos errores por la prisa.

¿Por ejemplo?
Se nos olvidó la Corte de Cuentas, se quedó la elección de (los magistrados) la Corte de Cuentas con mayoría simple. Fue un error por la prisa, debió haber quedado como todo lo demás, con dos tercios, no con la mitad más uno.

¿Qué más se les olvidó?
El Tribunal Supremo Electoral. Se debería reformar lo del presupuesto de campaña y la publicidad anticipada. Es más fácil controlar a los medios que controlar a los partidos. El medio te dice tranquilamente “perdona, no puedo, porque está prohibido”, pero al partido no le pueden decir nada porque pues sí está en la Asamblea, está en el poder. Hoy veo que 60 millones de dólares gastó ARENA en su campaña presidencial… 

¿Ese es un cálculo suyo o …?
No, no, no. Plática de los areneros, ellos han dicho.

Ellos dicen que gastaron 5.5 millones.
Sesenta millones de dólares tiraron estos babosos en la campaña. Pero, ¿qué pasa, qué hacían antes los medios de comunicación? Los llamaban, llamaban a los partidos y decían ‘vaya, hay cuatro partidos, 25% cada uno, en las mismas horas, preferenciales, no preferenciales’. Entonces el partido tenía la posibilidad de comprar, si tenía dinero, lo mismo que el partido de gobierno. En las dictaduras militares se hacía eso. Estábamos tratando de que el dinero no fuera lo fundamental para controlar la propaganda de prensa, radio y televisión.

 

 

¿Cuánto gastaba en publicidad Napoleón Duarte?
No lo manejé yo. Eso lo manejaba Alejandro Duarte.

Pero sí sabía.
No, yo manejé la campaña de Duarte, pero eso lo veía Alejandro Duarte. Nosotros recibíamos mucho dinero de organismos internacionales.

De la fundación Konrad Adenauer. ¿Cierto?
De la Konrad Adenauer, pero de dónde lo recibía la Konrad Adenauer no sé.

¿Y Estados Unidos sí financió mucho al PDC o es también otro mito?
Por eso te estoy diciendo. Konrad Adenauer nos daba a nosotros cientos de miles de dólares para la campaña, pero no creo que lo sacaran de los alemanes. Vaya, ya te contesté, ja, ja, ja.

Dicen también que la embajada de Estados Unidos estuvo siempre muy metida en todas las decisiones importantes…
No por eso digo, Duarte, cuando le dijo al embajador ‘hijuelagranputa’, pues sí, porque se metían en todo.

Usted decía que Duarte no aceptaba grises, pero negoció con Ortega.
Sí, pero negoció lo que él quería negociar, que era la democracia. Así que bueno, esta ha sido la historia del país, mi visión del país, de Napoleón… Todo ha cambiado.

¿Y la derecha ahora cree que ha cambiado?
Al menos ya no recurre a las armas, esa es una diferencia. Para mí, Napoleón Duarte era un hombre de derecha en un partido de izquierda, pero un hombre muy disciplinado, una vez tomada la decisión él iba adelante. 

Don Fito,  ¿Porqué se salió del PDC?
Con actual PDC no tengo nada que ver. Mucho menos con su secretario general.  No es la persona adecuada para manejar un partido como la democracia cristiana, que ha sido un partido centro-izquierda, en su lucha por la democratización del país, por las reformas sociales. Ahora ha caído en manos de una persona que tiende mucho más a la derecha.

¿Por qué se peleó con Rodolfo Parker?
Fue por sus promesas incumplidas. Me contrató como asesor, con un sueldo. Ya había empezado un negocio como este (se refiere a La Ventana). Se llamaba La cocina del abuelo, ahí cerca de mi casa, y se lo entregue a una gente que me lo iba a manejar y quebró.

Pensaba que podría volver a vivir de la política.
Según el contrato que me ofreció Parker iba a ganar bien. Al final, me hizo quebrar en el negocio, y lo peor de todo es que me tuvo haciendo antesala para pagarme, casi 20 días. Con eso me humilló, me mantuvo con promesas falsas. Eso me molestó mucho. Desde antes sabía que no era confiable.

Entonces, ¿qué le pasó?
Parker era asesor del alto mando de la Fuerza Armada, y Napoleón le había pedido investigar sobre una matanza que hubo en el Mozote, de campesinos. Y Parker llegó y le juró a Napoleón que los militares no habían tenido nada que ver. Cuando vino la comisión de la verdad  y se demostró quedó claro. Napoleón se molestó mucho porque él puso la cara ante el mundo diciendo que no habían sido los militares, basado en un informe de Parker.

Lo qué dice indica que Rodolfo Parker estuvo en la democracia cristiana de esa época. Y jugaba un papel dentro del gobierno de Duarte.
Ninguno, él era el vocero de la Fuerza Armada.

¿Y usted?
Cuando íbamos a las discusiones, a los diálogos con la guerrilla, yo era el ministro de la presidencia. También fui ministro de cultura y comunicaciones. Todo el tiempo fui el hombre que Napoleón encargaba para dialogar,  inclusive con el secuestro de la hija.

Ajá.
Les voy a contar. Esa negociación con la guerrilla fue en Panamá. Ahí el presidente de Panamá, que ahora está preso, nos proporcionaba la infraestructura para poder dialogar con gente del FMLN.

¿Era amigo de Noriega?
No, solo lo conocía.

Siga.
Cada uno enviaba un representante. La Fuerza Armada enviaba siempre a Parker. Para esa vez, él no estaba en los diálogos con la guerrilla,  una delegación se quedaban en otro hotel, pero iban otros miembros del gobierno, por ejemplo Fidel Chávez Mena, Alejandro Duarte  y otros más. Yo estaba en la negociación y llegaba a su hotel a consultar, esto y lo otro. Ahí fue trabando la relación de Parker con el gobierno, así fue acercándose al gobierno, como delgado de la Fuerza Armada.

¿Usted estuvo en la reunión en la que Parker dio el informe a Duarte sobre la masacre del Mozote?
No. Eso me lo dijo Alejandro Duarte y no me extraña.

(Rey Prendes no luce enojado mientras sigue hablando de Parker)

Me acuerdo que en los Tratados de Paz, Parker aparecía dentro de las personas que no pueden optar a cargos públicos, junto con otros, porque han violado los derechos humanos. Creo que es el único civil, no sé si habrá otro.

¿Y porqué lo permitieron?
Fue en COPAZ, yo era miembro, ahí cambiamos lo que decía el acuerdo de paz. Pensamos que con esto prohibíamos participar en política por cinco o diez años al alto mando del FMLN y al de los militares.

¿Y cuando lo cambiaron?
Después de firmarlo. Cambiamos el acuerdo y le dijimos a las Naciones Unidas, miren: ‘si les prohibimos participar a esta gente no vamos a abrir las puertas a la democracia’. Los altos mandos de los dos bandos, militares  y FMLN, se quedarían fuera por diez años, por eso acordamos que se quitara esa parte.  Se mandó a las Naciones Unidas y la aceptaron.

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