La vigorosa reaparición de Fidel Castro en la escena cubana, desde que se anunciara la mayor liberación de presos de conciencia en años recientes hasta su primer discurso público y sus numerosas entrevistas con la prensa, ha traído muchas especulaciones y una confirmación: Fidel ha ofrecido una especie de testamento político en clave apocalíptica con el sello personalista de su ejercicio vitalicio del poder. La atención dominante hacia la singular reaparición del caudillo, a sus 84 años, obliga a explorar otras voces, soterradas por la única prensa que circula sin restricciones en la isla, la del gobierno. Por ejemplo, la de Reynaldo Escobar, quien trabajó 20 años en la prensa oficialista cubana, como la revista Cuba Internacional y el diario Juventud Rebelde. Las ilusiones nacidas con el fin del socialismo real y la Guerra Fría lo llevaron a practicar un ensayo de nuevo periodismo en busca de transparencia en la prensa comunista unísona; pero los ecos que llegaron desde Moscú y el resto de Europa Oriental en los años 90 con la caída del Muro de Berlín no trajeron las reformas a Cuba; y Reynaldo Escobar fue despedido con desdoro. Ahora, a sus 63 años y 20 años como paria, hablé con él tras la liberación de 52 presos políticos, la mayoría periodistas y escritores, sus amigos de viaje, entre ellos su esposa, Yoani Sánchez, ganadora en 2009 de varios premios internacionales de periodismo, que no ha podido salir a recibir por falta del permiso del gobierno, como el Ortega y Gasset del diario El País de Madrid; o el Moors Cabot de periodismo de la Universidad de Columbia. Ese galardón es el mismo que recibió en 1994 el presidente Mauricio Funes, quien planteó en su campaña que Cuba necesita apertura política y respeto a la disidencia. Escobar habla con escepticismo desde su teléfono celular, sobre el regreso de Fidel y el sentido de la liberación de los presos, en llamadas sucesivas a números distintos, porque la comunicación se cae una y otra vez.
¿Cómo se ha modificado el ejercicio del periodismo en los últimos años en Cuba?
Hay que decir que, en los últimos tiempos, en especial los comunicadores cubanos, tenemos mayores posibilidades de ejercer la libertad de expresión.
¿A qué se debe este fenómeno?
Esto no se debe a la voluntad política del gobierno. Se debe a que la tecnología ha puesto en nuestras manos acceso a internet, a teléfonos móviles y ha favorecido a los periodistas independientes, a quienes no puede frenar la seguridad del Estado. El fenómeno de los blogs de autores independientes en internet, la blogósfera cubana, ha sido realmente un cambio muy importante. Eso no era posible cuando dependíamos de publicar nuestros escritos en los periódicos o revistas cubanas y de acceder a la radio y TV nacional. No quiero decir que haya dejado de existir el riesgo político y legal de que una persona pueda pagar las consecuencias, incluso llegando a la cárcel por expresar sus opiniones.
¿Significa que los espacios en los medios cubanos siguen tan cerrados como en la Guerra Fría?
Los espacios dentro de Cuba siguen tan cerrados como siempre, lo que se ha abierto son los contactos tecnológicos, que te permiten llegar a un satélite y enlazarte a internet o acceder a un teléfono móvil para poder comunicarnos como me estoy comunicando ahora contigo. Eso es lo único que se ha abierto.
¿Cuándo y cómo nació esa nueva dimensión del periodismo independiente?
Me atrevería a decir que el periodismo independiente cubano tiene muchas fechas de nacimiento, hay quienes dicen que nació en 1989 con la Caída del Muro de Berlín, otros en el 90 o después, todo depende de quién es el que te lo esté diciendo. Lo que sí es cierto es que desde 1994 o 1995 el periodismo cubano tomó cuerpo definitivo con pequeñas agencias de periodistas independientes que recopilaban en un pool información y la enviaban a revistas en el extranjero. Fue así hasta la Primavera Negra del año 2003, cuando el gobierno cubano encarceló a 75 autores. El periodismo independiente cubano sufrió un rudo golpe porque los más prestigiosos y más activos periodistas independientes de ese momento terminaron en la prisión. Fue el caso de la Revista De Cuba, que dirigía Raúl Rivero, quien ahora está en España; por suerte pudo librarse de la prisión hace unos años (por las liberaciones esporádicas de enfermos), hasta que ahora salen los últimos prisioneros.
¿Cómo se recuperó esa prensa?
Fue una especie de pausa, hasta que en el año 2004 se extendió y fue inevitable el uso de los nuevos medios tecnológicos de internet que antes no existían en la isla.
¿Cuáles son las nuevas limitaciones para ejercer el periodismo hoy en Cuba?
Los límites no son sólo el acoso político de los agentes de la seguridad del Estado, sino que son también económicos: por ejemplo, una hora de internet cuesta aproximadamente la tercera parte del salario mensual de una persona. Y las limitaciones en el acceso a las herramientas tecnológicas pasan por cosas que en el resto del mundo parece sencillo como tener acceso a una computadora. En Cuba no existe el acceso doméstico libre a internet. Nadie en Cuba que sea una persona normal tiene internet en su hogar, debe acudir a un hotel o un lugar público donde se debe pagar ese servicio controlado.
¿Cómo operan los límites legales para acceder a un hotel a hacer esta conexión a internet?
Hasta hace un año era prácticamente imposible que los cubanos tuviéramos acceso a los llamados “centros de negocios” de los hoteles para turistas a sentarse ante una computadora. Sólo hace un año se empezó a permitir que los cubanos con acceso a divisas se hospedaran en esos hoteles y se conectaran aunque uno no esté hospedado. Ahora no ya hay impedimento legal, hay impedimento desde el punto de vista económico que lo hace inalcanzable para la gente común.
¿Y cómo son tratados ustedes por los órganos de inteligencia del Estado cubano?
Todas las personas que ejercemos el periodismo independiente somos contantemente visitados por personal y oficiales de la Seguridad del Estado que no cesan de amenazar y de advertir de que uno está a punto de cometer un delito.
¿Qué delito comete un bloguero o un periodista independiente de medios electrónicos?
El delito tipificado por una ley que habla de propaganda enemiga y otra ley que habla de poner a una persona en prisión por dar una entrevista, como esta que estoy dando a ti, por ejemplo, es la que llamamos Ley Mordaza.
¿Cómo ha sido tratado tu caso?
En numerosas ocasiones he recibido visitas, la vista que llamamos de “los ángeles de la guardia”, que son gente que viene y que se presentan como oficiales de la Seguridad del Estado. A veces te visitan en la casa o te detienen momentáneamente. A veces te llevan a una estación de policía, te sientan a conversar con intimidaciones, te hacen advertencias muy severas, te ponen ante la realidad de no salir más de la cárcel como ha ocurrido a otros. Así funciona el sistema.
Además de divulgar los trabajos en las redes electrónicas, ¿se puede acceder a otros espacios en los medios internos cubanos?
Estamos hablando de dos conceptos separados; pero que están muy interrelacionados. Uno es la emisión de opiniones, que en otros países circulan como editoriales o columnas de opinión, y otros es la recepción de estas opiniones o informaciones. Nosotros emitimos por los canales electrónicos a pesar de los obstáculos, el control y la intimidación y las leyes contra la libertad de expresión, como lo que estoy haciendo ahora contigo. Esta es una manera de emitir opinión desde Cuba. El problema está en cómo los ciudadanos normales tienen acceso a esa información. Esa es otra cosa. La forma en que circulará está entrevista contigo en Cuba no es como lo puede leer cualquier ciudadano en México o fuera de Cuba. En la isla, una persona lo copiará en un CD y comenzará a distribuirse y copiarse al infinito entre los cubanos que no tienen acceso a internet.
¿La liberación de presos de conciencia es un cambio en la situación política de Cuba?
El cambio sería que el gobierno cubano estableciera un verdadero compromiso político y terminara por despenalizar la discrepancia política. Mientras existan leyes que penalicen la discrepancia, poco se ha avanzado. Mañana mismo el gobierno puede volver a encarcelar a otros setenta y cinco o esta vez a setecientos cincuenta personas más si quiere, porque tienen opiniones diferentes a las del Partido Comunista. Mientras existan las leyes que lo permitan estamos en peligro de una nueva ola de encarcelamientos. Estamos en una situación provisoria en la que el gobierno puede decir: “estamos haciendo una excepción temporal, vamos a soltar a estas personas”; no existe un compromiso político de que en Cuba nunca más se vuelva encarcelar a una persona por sus opiniones diferentes.
Fidel Castro reapareció tras la liberación de presos y la primera frase de la prensa oficial fue que a sus 84 había aparecido con su “acostumbrada lucidez y brillantez”…
Existe el temor de que todos los atisbos de cambios o presumibles reformas que estarían en camino están en riesgo hoy, porque ha reaparecido Fidel Castro. Aunque también se puede decir con ironía que, presumiblemente, se ha articulado una nueva división del trabajo, en la que al presidente Raúl Castro le toca la isla de Cuba y a Fidel Castro el resto del mundo. Realmente de lo que Fidel menos habla es de la isla, está como desde un punto lejano del universo, observando con su enorme visión política los acontecimientos del mundo y sonando las trompetas del juicio final, anunciando que ya se aproxima la guerra nuclear.
¿Cuál es el estilo de la prensa denominada independiente?
Me gusta tu pregunta porque sirve para clarificar nuestra posición. Somos personas con una conducta moderada en nuestros pensamientos políticos. La moderación aquí no es una técnica ni una conducta oportunista sino es una convicción. Ya sabemos cómo terminan las actitudes extremas. No queremos que Cuba vuelva a terminar en una dictadura, trátese de derecha o de izquierda. La moderación es un principio básico en nuestra conducta: renunciamos a la violencia verbal, evitamos hacer descalificaciones de los demás, cuando hablamos de Fidel Castro decimos el ex presidente, cuando hablamos de Raúl Castro decimos el general presidente. No decimos el ‘tirano sangriento’, que es una terminología muy inapropiada y que al final no convence a nadie, es mejor convencer con los sustantivos y con los hechos, no con adjetivos y leguaje altisonante.
¿Y cuál es su relación con el exilio cubano extremista?
Creo que esa oposición llamada extremista o fundamentalista tiene el derecho a existir, el hecho de que nos separemos por nuestra conducta de esas personas no quiere decir que los consideremos nuestros enemigos, es parte de la tolerancia que profesamos. Toda esa oposición extremista o fundamentalista es también un producto de lo que ha ocurrido en Cuba estos 50 años. El gobierno cubano actual llegó al poder por la vía de las armas, derrocó a una dictadura a tiros y a bombazos; y algunos creen que es totalmente legítimo hacer lo mismo esta vez.
La gente se pregunta ¿qué va a pasar en Cuba?
Me gustaría ver en un país difícil de gobernar, donde tomar una decisión fuera difícil y llevara horas en el Parlamento, un país donde quepamos todos los cubanos desde los que han tenido que acudir al exilio, de los que tiene una opinión en una dirección y en otra, todos somos cubanos y nos merecemos en la posibilidad de participar en la reconstrucción del país, ese es mi sueño.
¿Existe realmente la posibilidad de tolerancia y pluralismo en Cuba?
Ahora no, sólo cuando el país cambie realmente.
