¿Has recuperado costos?
No.
(Gerardo para la entrevista. Pregunta si se puede fumar en Ben’s Coffee y le decimos que no. Pide, en broma, que sigamos la entrevista en el parqueo, que saquemos las tazas de café y las grabadoras)
¿Vos estás casado?
Estuve.
¿Pero no te separaste por el fútbol?
No, no, no... Bueno, mi ex esposa era FAS...
¡Aaaaaahhh, ese es el odio!
¡Ja, ja, ja, ja! Es santaneca, imaginate... es santaneca, entonces... ¡no, pero no!
No, te iba a preguntar si...
... No veía tanto fútbol cuando estaba casado, pero desde que me separé empecé otra vez con la enfermedad del fútbol.
Porque las relaciones de amor en tu familia son algo relaciones de odio-amor...
Sí, es que en mi familia todos somos extremistas. Somos de ir siempre a los extremos. Nos ponemos muy muy tristes o muy muy alegres y todo lo sobredimensionamos. Como que la personalidad de mi papá era así, y creo que mis hermanos y yo algo heredamos de eso.
Le decían 'el loco'...
¡No´mbre!
Ja, ja, ja, ja...
¿A dónde? Ja, ja, ja, ja...
¡'El loco Muyshondt'! Creo que voy a tener un problema con eso...
Mi papá era polémico por naturaleza, pero era divertido.
Mirá, ¿y de dónde sale el apellido Muyshondt?
De Bélgica. 'Muys' es 'mice', 'roedor', 'ratón', y 'hondt' es 'hound', que es 'galgo', un perro.
¿Y no has hecho el documental de cómo termina acá ese apellido?
Je, je, je... no... Pero sí sé que fue más o menos por accidente. Creo que mi bisabuelo vino acá solo con la intención de ver cómo era la cosa, y cayó enfermo y cuando menos sintió se había quedado acá y la mujer vino con todos los hijos, y nos quedamos viviendo acá. La verdad es que no lo cambiaría por nada, no me imaginaría viviendo en Europa, me harían falta el desorden y todo lo que aquí reina.
Pero tendrías buen fútbol... aunque Bélgica no es exactamente aquella gran selección de antes...
... Bueno, pero lo ha sido... pero no, no cambiaría a El Salvador por nada. Soy de los que se van a morir aquí. Ni que me pagaran el quíntuple me voy a trabajar a otro país. No, de verdad... me ha tocado vivir fuera en varias etapas de mi vida y no sirvo yo para vivir fuera de El Salvador.
¿Te da 'homesick'?
No, fijate que no es ese tipo de 'homesick' de decir '¡ay, qué extraño el país!', sino que la calidez de la gente de acá, la mentalidad de la gente de acá... a mí me toca viajar en la región muchísimo por mi trabajo y te das cuenta de que son diferentes. Y no te voy a decir que son mejores o peores, pero sí que son distintos a uno y no te sentís igual, pues. Digo que nosotros deberíamos ser la capital de Latinoamérica, pero lo que pasa es que nadie se ha dado cuenta.
¿Y cómo le hacés con esto de que has andado por todas partes presentando la película? La semana pasada estuvieron en Toronto…
… Sí, Toronto... lo que pasa es que no me acuerdo cómo se llama el festival...
… Sí, creo que fue la semana pasada.
No, la semana pasada fue en Washington D.C. y fue bien bonito porque nos escribió un montón de gente, un montón de gente superagradecida por haberla podido ver. Ellos la valoran más porque muchos tienen 15 años o más de no regresar a El Salvador y les llevás algo supersalvadoreño y se emocionan un montón.
¿Y la llevás allá a través de la embajada o...?
... El arreglo que tenemos con FIFA es que nos permiten presentarla en El Salvador y en cualquier festival de cine... y los festivales de cine son como la Olimpíada, los Panamericanos, pero son de cine, pues. La hemos presentado en Guadalajara, en Miami, en Cartagena de Indias, ahorita en Washington, vamos para Buenos Aires el otro mes, para Weissbaden, Alemania, en noviembre... ¿dónde más la presentamos?...
¿Cómo es el proceso para poder presentarla?
Es como el Mundial: ahí clasificás. Ellos lo que hacen es que vos tenés que llenar un formulario en el que presentás tu película. Entonces, cuando no tenés credenciales, lo primero que hacés... o sea, una vez ya tenés credenciales como las que tenemos nosotros, entrás a cualquier festival, prácticamente... Hasta pudiéramos entrar a Cannes o a San Sebastián porque ya tenemos Guadalajara, que te abre las puertas. Entonces, llenás tu formulario, leen la sinopsis de tu documental y ven si les parece interesante la temática. Si pasás ese corte, te dicen: 'Mandame un demo' y te ponen como máximo seis minutos. Entonces vos mandás un como trailer de tu película y ellos evalúan la calidad de producción, el estilo narrativo, qué tan bien hechito está, y si les gustó te mandan a pedir el documental entero, aunque no esté terminado. Eso fue lo que nosotros hicimos, mandamos el documental entero y nos dijeron: 'Ok, ¿lo pueden tener terminado para marzo?'. Eso fue en enero de 2009, porque el festival fue el 12 de marzo. Nos pusimos de acuerdo y de ahí le metimos, y con lo último que me quedaba de dinero para poderla terminar, me traje un editor de Colombia, que se llama Andrés Porras, y pasó 15 días sentado a la par mía editando las cosas.
¿Y cómo combinás eso con la agencia?
Trabajando 18 ó 20 horas diarias, porque terminaba mi jornada en la agencia y nos quedábamos editando hasta 2 ó 3 de la mañana todos los días.
Tu jefe te debe de apreciar mucho como para que vos le pudieras decir 'mirá, voy para Guadalajara...'
... No, fijate que...
... 'Me voy dos semanas y media...'
… No, fijate que casi todos los festivales son los fines de semana, entonces a lo mucho me iba jueves y domingo en la noche regresaba...
Tengo una duda, porque es el reto de muchos: ¿cómo hiciste para entrevistar al Mágico?
Fijate que tuvo mucho que ver...
... “La Chelona”, me imagino...
No, fijate que a Jorge ya lo conocía porque lo había utilizado en un comercial de Adoc. Entonces al filmar el documental y le dije: “Mirá Jorge, tengo la idea de este proyecto” y le conté el documental. “Suena interesante, ahí le voy a colaborar”.
“Al ratón le gusta el queso”, te dijo.
Muy a su manera muy particular de siempre y me dijo: “Le voy a colaborar”. Entonces habíamos quedado un día a las 2 de la tarde y no llegó, pero me habló y me dijo: “Mire, no es que no le quiera colaborar, pero entienda que yo así soy y mejor dejémoslo para otro día”. Yo le dije: “Mirá, Jorge, cualquiera de los próximos 15 días a mí me sirve y sólo me avisás cuando te sintás de ánimo y yo llego”. Como cuatro días después me llamó a ver si podía en ese mismo momento y me dijo que llegaba a mi oficina y llegó. Nosotros alquilamos una cancha en La Gambeta de la autopista Sur y lo llevamos. Entonces me dijo: “Mire, voy a salir con barba. Si usted quiere, me rasuro, pero yo así me siento hoy”... Y nos dijo que no le gustaba el maquillaje y le dijimos que no, que como él quisiera. “Gracias”, dijo.
A mí me ha dejado Jorge con la grabadora en el aire porque un niño le pidió un autógrafo y se fue a jugar con él… horas….
Él es así y pienso que la gente que no lo entiende es porque a veces son personas muy egoístas y queremos que todo el mundo sea igual que nosotros y él es así y hay que respetárselo.
¿Cuánto te dio de entrevista?
Como tres horas. Si platicamos de lo que se te ocurra. Pasamos chambreando. Es que la entrevista era como esta plática que hemos tenido vos y yo ahora... súper informal, vos no me has pedido que yo me ponga serio, ni yo he tratado de ser políticamente correcto. Pero así son, así fueron las pláticas con ellos.
¿Y no vas a hacer nada con ese material: 'Tres horas con Jorge'?
Mirá, le dije a Jorge que algún día quería contar su historia. “‘´Tá bueno, niño”, me dijo, pero no hemos vuelto a tocar el tema. Porque me gustaría volver a hacer este proyecto con el exacto mismo grupo de amigos que hicimos el anterior y para que volvamos a coincidir... no sé, van a ser años probablemente... Estaba pensando hacer “0”, que fue lo del 70 y no metimos gol... ja, ja, ja, ja.
¡La del 70 estaría interesante!
Pero no te despierta tanta pasión. Hay que pensar también en la parte mercadológica del asunto.
Esa era otra cosa, vos sacaste gorras, camisetas y esas cosas de este documental...
Sí, pero era más porque alguna gente nos las pidió, pero vendimos 15... o sea, fue más para mis amigos, ¿me entendés? Todos ellos sí me compraron un montón y llegan a trabajar con las camisetas de “Uno”, es la gente que participó del proyecto. Perdí dinero con esto, definitivamente. Pero perdí mucho menos dinero del que creí que iba a perder, eso sí. Pero porque lo que hicimos fue el estreno en Teatro Presidente y eso es lo que un montón de gente no entiende, que cobramos a 10 dólares la entrada... lo que la gente no sabe es que el teatro a mí me lo alquilaron, ni siquiera me lo prestó la Secretaría de la Cultura.
¿Cuánto te costaba?
8 mil dólares. ¿Me entendés? Nos exigieron... ¿Estamos 'off the record' u 'on the record'?
Estamos grabando.
Querían que apareciera el logo del gobierno en toda la publicidad. Les dije: “Disculpame, nadie del gobierno va a ir a hablar al evento”, porque querían también que la directora de arte hablara en la presentación. “Ni tu logo va a aparecer en toda la publicidad”. Es un relación transaccional, donde pago algo, vos me lo entregás y hasta ahí. Y Jorge Dalton, ahí tengo que agradecerle mucho. Él intervino, “¡Puta!, ¿cómo no le vamos a apoyar? Decimos que aquí nunca se hace nada y ahora que se está haciendo algo, no lo apoyamos”... Pero igual, pagamos por el teatro, que no tiene pantalla, que no tiene proyector... lo único que tiene es sistema de audio, la pantalla la tuvimos que mandar a hacer.
¡Vendéselas!
Seguro. Tuvimos que alquilar la estructura donde se puso la pantalla, los cañones. Nos costó 10 mil dólares, más el alquiler del teatro.
¿18 mil?
No, al final nos bajaron el precio a cambio del patrocinio de la Secretaría de la Cultura. Al final hicimos el evento pero cobramos 10 dólares, no los cuatro dólares que vale en el cine. ¿Qué hicimos? Pusimos un concierto para abrir el evento, un concierto de Frigüey, que tenía todos los temas que tenían que ver con la selección, incluyendo el tema que compusieron para la película; hicimos un cineforo al final y un homenaje a los seleccionados que llegaban esos días. Eso nos salvó, haber cobrado eso, si no, hubiéramos perdido muchísimo dinero. Pero te digo que pudieron apoyar mucho más, por ejemplo no cobrarnos el teatro. Te voy a contar otra cosa, primero nos negaron el Teatro Nacional, porque quería hacer premier ahí con los seleccionados, sus familias y prensa, únicamente. Pero nos topamos con que el gobierno dice “no”. “Pero mire, ¿por qué no?” “Es que el Teatro Nacional es para cosas artísticas y/o culturales”.
¿Y esto es deporte?
Yo dije: “Mire, estamos seleccionados a festivales de cine a nivel mundial, entré en los nueve mejores documentales del mundo en 2010, y aquí usted nos dice que esto no es cultural ni artístico”. Al final es cultura y arte, ¡las dos cosas¡ 'No, pero no se puede'. Entonces me voy al Presidente y pum, resulta que también lo rige la misma persona, pues.
Ja, ja, ja.
También nos dicen que no, por la misma razón. Dije: “Ni usted ni yo nos vamos a poner de acuerdo, mejor llevemos esta discusión a los medios, les voy a decir las credenciales que tiene la película y voy a decir que el gobierno de El Salvador dice que esto no es cultural ni artístico. No, no, espérese, platiquemos”... Ahí fue también donde Dalton intervino y nos dieron el permiso.
