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En abril estará listo plan para un superfiscal antimafias

El gobierno estima que tendrá un borrador del proyecto de la Comisión Internacional Antimafias en abril. El fiscal general rechaza crear esa instancia y pide para él los recursos, pero el canciller Hugo Martínez alega que la solución no es esa porque es absurdo querer inventar el agua tibia: “No importa el color del gato, lo que importa es que cace los ratones”.

Efren Lemus y Gabriel Labrador Aragón

 
 

El canciller de la república reservó la mañana del sábado para hablar con periodistas sobre la visita del presidente estadounidense y su séquito de funcionarios. En esta entrevista, se cuida de no adelantarse a los anuncios que harán los mandatarios, aunque da algunas señales: la cooperación económica y el tema migratorio guardan sorpresas. El martes, dice, se firmará un convenio sobre los derechos de los trabajadores migrantes.

Después del saludo, el funcionario pregunta sobre una noticia que El Faro publicó la semana pasada: que el gobierno diseña un proyecto para crear una figura de superfiscal antimafias. La nota menciona que fuentes de Cancillería, de la Presidencia y de organismos internacionales informaron a El Faro sobre un plan para ponerle una especie de competencia al fiscal general, Romeo Barahona, dado el pobre resultado de su trabajo en el combate al crimen organizado.

Martínez asegura que esa información no pudo salir de la institución que dirige porque los detalles de la Comisión Internacional contra el Crimen Organizado solo los conocen él y el embajador en Washington. “La próxima vez pida a sus fuentes que le muestren su carné de cancillería”, ironiza.

Sin embargo, después de repasar la implicaciones políticas de la visita del presidente Obama a la cripta de monseñor Romero, de la cooperación, del tema de seguridad y de migración, el funcionario diplomático termina confirmando que el Gobierno no ha dado un paso atrás en el tema de la comisión, propuesta inspirada en la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Martínez incluso pone plazos e insiste en la importancia de que la nueva instancia colabore con las instituciones ya existentes, en vez de sustituirlas. Y ante la negativa del fiscal general Romeo Barahona a apoyar la creación de la nueva instancia, Martínez replica que la solución no es darle recursos adicionales a la Fiscalía, sino obtener experticia de los que ya probaron respuestas que funcionan: "Una transferencia de dinero no es la solución", zanja.

Sobre la visita del presidente Obama, la cancillería dice que es un reconocimiento a los logros democráticos del país, rechazando así que sea un espaldarazo de respuesta a la sintonía que El Salvador tiene con Estados Unidos en temas espinosos de la política centroamericana como el golpe de Estado en Honduras. "Las relaciones con otros países ya no son un toma y daca, son relaciones de ganar ganar".

¿Cuál es su lectura de la visita del presidente Barack Obama a la cripta de monseñor Óscar Arnulfo Romero?
La visita la vemos como algo integral. Lo que han dicho oficiales de la administración Obama es que para ellos la visita privada que el presidente Obama hace a la tumba es una manera de presentar respetos y reconocer a una figura de carácter universal, una figura de fe, una figura de humanismo que ha trascendido la frontera salvadoreña. No es ajeno a nosotros que está en un proceso de canonización en el Vaticano y que es también gracias a la práctica de su fe, a su práctica humanística, que se está considerando. Entonces, lo ubicamos en ese contexto: que monseñor Romero es una figura que trascendió todo tipo de fronteras y que es una figura universal.

El principal representante del gobierno de Estados Unidos visita la tumba de monseñor Romero. En anteriores administraciones, ese gobierno financió gobiernos que consintieron los delitos que monseñor Romero denunciaba.
Pues yo lo que veo ahora es una señal muy clara del presidente Obama con ese gesto, es una acción muy clara sobre las relaciones con El Salvador y Latinoamérica que dejó establecida en Trinidad y Tobago. En la cumbre dijo que quería establecer una nueva relación con América Latina viendo al futuro, no viendo al pasado. Veo en la visita al país, a Latinoamérica, un gesto de ver hacia el futuro tomando un referente universal como es la figura de monseñor Romero.

Hay sectores conservadores del país que no reconocen la universalidad de Romero. ¿La visita de Obama no puede provocar una reacción de esos sectores y dividir al país?
Bueno, guardando las debidas proporciones, también hubo sectores que en una época no aceptaban la figura de Jesucristo como una figura universal, eso ha ido cambiando. Mi impresión es que esos sectores se han quedado en el pasado, no han comprendido que monseñor Romero no le pertenece a nadie en particular; le pertenece a la humanidad, le pertenece a la iglesia. Entonces, si esos sectores quieren hacer un issue de esto, mi impresión es que se van a quedar aislados.

El subsecretario Valenzuela decía que Romero era un símbolo en la lucha por el respeto a los derechos humanos. Tomando en cuenta la participación de los Estados Unidos en la guerra salvadoreña en los 80s, ¿debería Estados Unidos también pedir perdón por su responsabilidad en estos hechos?
Es que ese es el problema y sobre todo con nosotros los jóvenes, no logro entender por qué seguimos viendo al pasado, creo que ya suficientes dificultades hubo en el pasado como para seguir en una banda sin fin patinando en eso. Tú quizás no habías nacido o eras bien chico, entonces que tú sigas patinando con eso del pasado no logro alcanzar a comprender... para mí lo importante es ver al futuro.

Hay ONGs, partidos políticos que piden un cierre de este capítulo, pero digno, celebrando justicia como se debe, concluyendo procesos pendientes.
Bueno, no te puedo hablar en nombre de las organizaciones, ni del FMLN, yo te puedo hablar de la responsabilidad que tengo en este momento. Como gobierno hemos hecho mucho precisamente para cerrar dignamente para las víctimas ciertos capítulos. El presidente Funes fue el presidente que pidió perdón por el asesinato de monseñor Romero, pidió perdón por el capítulo oscuro que se vivió aquí en el país que dejó muchas víctimas. Hemos trabajado en la creación de una comisión autónoma de búsqueda de niños y niñas desaparecidos que ya empezó sus funciones. Hemos instaurado una comisión de reparaciones a las víctimas del conflicto armado. Hicimos un reconocimiento a monseñor Romero, a los padres jesuitas, en lo que a nosotros respecta hemos ido reivindicando y dignificando las figuras de las víctimas, pero eso no significa que vivamos en una banda sin fin en el pasado sino de que estamos conscientes de los errores que cometieron otras administraciones en el pasado. No solo no queremos cometerlos sino que los estamos corrigiendo pero en una dinámica de ver hacia futuro.

¿En esta visión cabría discutir cuestiones de fondo como las recomendaciones de la CIDH?
Siempre cometemos un error cuando citamos esa resolución, no dice derogar la Ley de Amnistía, dice ajustar la legislación salvadoreña, pero en todo caso la comisión y los organismos internacionales de derechos humanos ven al Estado salvadoreño como un todo. Todos sabemos que por Constitución, desde la época de los clásicos franceses, hay una separación de poderes. En esa separación de órganos hay cosas que le corresponden al poder legislativo, ejecutivo y judicial. Nosotros, lo único que hacemos es trasladar respetuosamente al órgano de estado correspondiente la opinión de la CIDH, en ese sentido esas discusiones del ajuste a la legislación están en el ámbito del Órgano Legislativo y ahí se tendrá que decidir.

Pero, legalmente,  el Ejecutivo puede pedir…
Efectivamente, sí, tenemos iniciativa de ley,  sobre todo en los aspectos que atañen al Ejecutivo. Este es un aspecto que no solo atañe al Ejecutivo sino al Estado en general porque como te repito, la Corte ve al Estado. Es el Legislativo el que tiene que considerar si debe hacer un debate sobre este punto o qué camino debe tomar.

De lo que dijo que el subsecretario Valenzuela hay dos palabras que resaltan: consenso y el tema de impunidad, en eso se enmarca la visita a la cripta de monseñor Romero.
Quizás hemos visto declaraciones diferentes del secretario Valenzuela porque lo que yo recuerdo haber oído o leído de lo que dijo es que él reconoce los esfuerzos que El Salvador está haciendo en materia de consenso, no es que El Salvador debería hacer esfuerzos en materia de consenso. Él está reconociendo los esfuerzos y es lógico, desde que instauramos el Consejo Económico y Social, que es una variante de esa deuda histórica de los Acuerdos de Paz del Foro Económico y de Concertación Social. Hemos lanzado recientemente el comité consultivo, y hemos hecho grandes esfuerzos para lograr el relanzamiento de la integración centroamericana en cinco áreas fundamentales. Lo que yo he oído y he leído es una declaración.

Pero la visita a la cripta no es fortuito. Es decir, debe existir alguna relación con esas dos palabras que le mencioné.
No, la visita hay que verla como un todo, por eso es importante que hablemos también de los cinco temas principales que estamos discutiendo con los equipos de trabajo. Dentro de todos los temas, la iniciativa que está considerando el presidente Obama es lanzar aquí en el país el tema del asocio para el crecimiento, que únicamente se están considerando cuatro países en el mundo, y El Salvador es el único del continente americano. Hay que ver todo ese contexto, la visita al país no es la visita, con todo respeto, a la tumba de monseñor Romero, no es la única acción. Que es una acción muy simbólica, muy  fuerte, pero no podemos caer en el asunto de volvernos monotemáticos e ignorar el contexto global de la visita, que se enmarca también en una relación bilateral que cada vez se ha ido consolidando. Mira, solo a nivel del Departamento de Estado hemos tenido decenas de reuniones de trabajo, también con los ministerios de Defensa, Comercio, Trabajo. Hay una relación que se ha ido consolidando.

¿Por qué que el presidente Obama visita El Salvador?
Los oficiales de Estados Unidos lo han dicho claramente, no es que yo no tenga mis razones, pero por modestia prefiero citar lo que han dicho otros funcionarios. Lo principal que se ha citado es la estabilidad política del país, la alternancia pacífica en el gobierno, los esfuerzos de unidad nacional y de consenso, la política moderada del presidente Funes, y la buena imagen que tiene nuestra comunidad salvadoreña en Estados Unidos, y la importancia que tiene nuestra comunidad en ese país. Esto no lo decimos solo nosotros sino que funcionarios de la administración Obama y tanques de pensamiento.

El Salvador es un país con larga historia de deportaciones y ahora con agudización del narcotráfico. ¿La visita del presidente Obama es como darnos una palmada en el hombro y decirnos “tienen los problemas que tienen pero nos encanta que estén tratando de salir adelante en problemas causados por nosotros, o en los que somos corresponsables”?
Ah, esa palabra sí es mejor porque el primer enfoque que estabas haciendo es un poco complicado, porque sí hay corresponsabilidad en todo esto y este nuevo enfoque de las relaciones lo ha reconocido, en el tema migratorio, como pudo haber sido ese esquema. Aquí es donde algunas veces cuesta romper con ese paradigma que se ha tenido de Estados Unidos y siempre que me preguntan se cae en "bueno, ¿qué va dar Estados Unidos, qué va dar El Salvador a cambio, qué se está negociando bajo la mesa?", esa es la cultura que se tenía, eso ha cambiado. Las relaciones no son un toma y daca, son un ganar ganar. Si nosotros acertamos en esa política no solo vamos a disminuir los flujos migratorios que puede ser un tema de interés para los Estados Unidos, sino también aumentar las posibilidades de desarrollo en las comunidades; en tema de seguridad lo que tu decías, Estados Unidos tiene interés en reducir los flujos de droga que pasan por la región; si logramos una mayor seguridad, una mayor vigilancia, un mayor control del territorio no estoy hablando solo terrestre sino aéreo y marítimo y garantizamos mayor seguridad para nuestros ciudadanos. En el tema de cambio climático y energías limpias, Estados Unidos lanzó al inicio de su gestión un monto, por su convicción de buscar alternativas. Ese es el nuevo concepto de la relación. Ese es un nuevo concepto, pero como se ha estado acostumbrado a otro tipo de relación a veces no se dimensiona.


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