El Ágora /

'Para mí, mi hijo era una palabra sagrada, y entró en el silencio'

El 28 de marzo de 2011, Javier Sicilia silenció su poesía: ese día su hijo y seis jóvenes más fueron asesinados por el crimen organizado en Temixco, estado de Morelos, en México. Su primera protesta fue silenciar su poesía, “pero sigo siendo poeta con otros lenguajes”, afirma. En esos lenguajes hace hablar a un movimiento social que ha logrado que la indignación de las víctimas marche para sentar a dialogar al gobierno de Felipe Calderón en busca de paz con justicia y dignidad.


Jueves, 1 de diciembre de 2011
Élmer L. Menjívar

Nació en 1956, en la ciudad de México. Con 9 libros de poesía, 5 novelas, 2 libros de ensayo y decenas de artículos de análisis social y político, desde 1980 Javier Sicilia se mantuvo en la palestra literaria, en el místico cajón de los poetas cristianos afines a la teología de la liberación, cercano a Samuel Ruiz y Alejandro Solalinde. Desde hace 9 meses es el protagonista de notas que dan cuenta de su activismo y liderazgo social, que se montó sobre una frase que logró empatía instantánea con gran parte de los mexicanos: “Estamos hasta la madre”, y así se llama el libro que presentó en esta Feria Internacional del Libro de Guadalajara, bajo el sello Planeta. 

Suele ser el primero en denunciar asesinatos y atropellos violentos contra ciudadanos. Ha exigido con gran resonancia la renuncia de altos funcionarios y ha logrado que el gobierno mexicano cree una Procuraduría Social para las Víctimas de la Violencia y que el congreso discuta una ley también para las víctimas. Por que son la víctimas su razón de actuar, y sabe que también puede ser, de nuevo, una víctima, y esta vez la letal, pero sonríe nervioso con la idea. Sus ideas y acciones no están exentas de críticas y suspicacias, algunos creen que no debería dialogar, otros que dejar la poesía le resta contundencia. “Yo soy lo que soy, es mi libertad y nunca someteré mi libertad y mi manera de ser a las expectativas de otros”, responde.

¿La poesía ya no es útil para denunciar y exigir justicia?
Yo creo que sí. Siempre he creído que los poetas, como los profetas del pueblo hebreo, lo que hacen es devolverle los significados sustanciales a una sociedad, a la tribu.

¿Entonces por qué su renuncia a la poesía?
Eso solo lo puedo interpretar desde mi fe, desde mi clave cristiana. Como poetas, tú lo sabes, somos muy sensibles a la palabra, reconocemos en la poesía una sacralidad. Y en mi tradición judeocristiana somos mucho más sensibles a la palabra, ya desde el génesis se dice que Dios crea mediante la palabra, y yo creo que lo que hacemos los poetas, los artistas, es imitar al dios creador. Pero se dice algo más en el evangelio, se dice que la palabra se hace carne, que la palabra es un hombre llamado Jesús, y ese hombre fue asesinado un viernes, en esos días que los cristianos llamamos los días santos, días dolorosos que aguardan la resurrección. Para mí, mi hijo era una palabra sagrada, como esa palabra encarnada en Jesús de Nazareth, palabra asesinada. Mi hijo entró en el silencio, y sé que mi hijo está en la resurrección del padre, pero yo sigo en el tiempo, vivo en este tiempo, en la historia, y aguardo una resurrección en la carne de mi patria, para volver a otra vez a pronunciar esa palabra sacralísima.

Dejó la poesía, pero sigue usando la palabra, da discursos, aquí presenta un libro, le habla a la gente para motivarla y muchos lo siguen por su uso de la palabra.
Silencio y palabra son dos caras de la misma moneda, y uno puede silenciar el poema, pero no puede silenciar al poeta. Este poeta silencia sus poemas, pero sigue siendo poeta con otros lenguajes.

¿Podríamos decir que usted es un 'poeta en huelga'?
No, lo que podemos decir es que soy un poeta del otro lado de la palabra. Hay un escritor (Arthur Schopenhauer) que dice 'el silencio es el grito más fuerte'. Es que estamos en un mundo demasiado enredado en el ruido, donde las palabras cada vez se deslavan más en su sentido más profundo. El silencio es un lugar de recogimiento, el silencio es de donde emana el sentido. Si algo ha podido hacer el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, lo ha hecho a través de la palabra que no se pronuncia de la manera acostumbrada en un poeta, pero se dice mucho y se devuelve los significados originarios a la tribu. Los principales movimientos de finales del siglo XX y principios del XXI en México, el zapatismo y este movimiento, tienen su fuerza en lo moral, que se expresa a través de la palabra.

Con este nuevo uso de la palabra su movimiento ha logrado intercambiar palabras con el mismo gobierno ¿Como ha vivido ese diálogo?
Pues difícil, como esos diálogos con interlocutores difíciles, con los que uno tiene serias diferencias. Pero bueno, creo que el diálogo siempre se ha visto como una virtud, pero parece que su ejercicio a veces molesta. Al final, el diálogo es lo que nos puede llevar a la significación del hombre, sin el diálogo no hay vida humana.

Una de las lecturas más suspicaces de este diálogo es que le ha dado al gobierno una respuesta para ofrecer cuando se le exige diligencia en el tema de la violencia. El gobierno puede decir 'bueno, ya estamos dialogando' mientras las cosas siguen pasando ya le da un respiro y se dilata la urgencia...
Pero ¿cuál es el otro camino? El problema del país es muy hondo, muy grueso, muy problemático. Las soluciones por desgracia no van a venir de la noche a la mañana, los diálogos son largos, no son solo acuerdos, son acuerdos y desacuerdos, consensos y disensos, y yo digo: si nomás hubiéramos salido a protestar y no a llenar de contenido nuestra protesta para un diálogo, no tendríamos dos logros importantes que ya son reales: una Procuraduría para las víctimas, mal hecha, pero que aún se puede apuntalar, y una Ley de víctimas que se está discutiendo en este momento. Todo eso es un logro de la movilización y del diálogo… Falta mucho, los diálogos no resuelven problemas instantáneamente.

Usted es amigo de Edgardo Buscaglia ¿verdad?
Sí, claro, un tipo muy brillante que conoce muy bien la problemática...

Pues él hace una lectura muy particular sobre la vulnerabilidad de los líderes y los movimientos sociales, él habla de la cooptación como herramienta de los gobiernos para desarticularlos, es decir, de institucionalizar a los movimientos o a los líderes incorporándolos al sistema de alguna manera, a veces con ayudas financieras directas o indirectas o, como en su caso, haciéndolo parte de un diálogo institucional…
Sí, sé lo que piensa Buscaglia… pero yo no entiendo, o sea, hay un Estado gobernado por unos tipos que fueron elegidos, mal que bien, pero que nos gobiernan, y esos tipos faltan a la primera responsabilidad de un Estado, la seguridad ciudadana, luego faltan a una segunda responsabilidad de un Estado, a la justicia, y entonces ¿qué hago? Yo soy un anarquista en una república, entonces voy y los interpelo y juego en el orden de una república porque ese señor es un servidor público, por eso voy y lo interpelo a él y le digo en su cara 'oye, no estás cumpliendo cabrón ¿cómo vas a cumplir?'… No encuentro otra medida, no creo que ahondar la violencia pueda aportar alguna solución, más que agregar más dolor. Yo siempre privilegiaré el diálogo y eso no quiere decir que se institucionalice uno ni que esté cooptado. Esas son anteojeras ideológicas, ver la realidad con prejuicios e ideologías. Yo no vivo ideológicamente, yo soy un poeta que habla con seres humanos no con instituciones, y mantengo una relación con una realidad que sobrepasa las instituciones… Y bueno, a alguna gente les disgusta eso, lo lamento pero es mi forma de entender las cosas. A veces lo que les molesta es que me poseo todavía y que no respondo a lo que ellos proyectan de lo que yo debería ser, yo soy lo que soy, es mi libertad y nunca someteré mi libertad y mi manera de ser a las expectativas de otros. 

Hoy (martes 29 de diciembre) denunció usted otro asesinato de un compañero suyo del movimiento ¿cuántos asesinatos en el movimiento ha denunciado?
Pues del movimiento ha habido dos asesinatos, este de Nepomuceno Moreno Muñoz, y el de Daniel Leiva, de Ostula. Don Nepo es un hombre que había peregrinado por las instituciones, había sido humillado y su hijo no aparecía y encontró fuerza en el movimiento. Y nos indigna y nos consterna que esté sucediendo esto…

Hacer una denuncia como esta en un proceso de diálogo provocará una respuesta más inmediata, supongo.
No lo sé, yo he estado acá (en la FIL), pero he estado en contacto con la gente del Movimiento a través de Emilio [Álvarez Icaza] y creo que ya habló con la presidencia a través de Roberto Gil, el secretario particular del presidente… y se iba una brigada organizada por Emilio al sepelio y a hablar con el Gobernador. Se está haciendo nuevamente la protesta en la calle… y eso es lo importante, que haya diálogo y movilización, contenidos y firmeza. Yo no veo que ahí pueda haber pactos, en el sentido que se institucionalice al movimiento y ya no se movilice para protestar. Mira, yo me he negado a ser parte de la procuraduría, queremos que vaya una víctima, pero una víctima anónima, yo me mantengo al margen, pero dialogo.

¿Qué resultado espera de este diálogo? 
Pues lo que dice el nombre del Movimiento: dignidad, paz y justicia. No cualquier paz, no una paz militarizada, queremos una paz ciudadana, una paz democrática. Sin justicia un país no existe, no tiene suelo donde articularse. Para mí, por ejemplo, estas van a ser las elecciones de la ignominia, no se ha sabido que en un país en guerra con 50 mil muertos por el crimen organizado se van a poder poner casillas en ciertas zonas solo con la anuencia del crimen organizado, no podemos hablar de elecciones verdaderamente democráticas así... es kafkiano ja ja ja.

Si habla de la anuencia del crimen organizado es porque cree que los criminales también son interlocutores del gobierno en un diálogo…
Ja ja ja ¿pero ahí con quién se puede dialogar? El problema de la estrategia de Calderón es que golpeó a las grandes cabezas, y lo que hizo fue pulverizar, subieron los remanentes, los sicarios, y se volvieron capillos que no tienen ningún sentido de los límites. ¿Quién controla eso? si están diversificados y diseminados por todo el país… Yo creo que un Estado fuerte, moral, ético, que sirva a la ciudadanía, que no es el nuestro, es un Estado que acota al crimen, y esa en la forma de dialogar con ellos, acotar.

¿Y que pasaría si lo mataran a usted?
Ja ja ja... No sé, ese ya sería problema de la nación porque mío ya no será… a estas alturas uno recuerda a un gran poeta español, Miguel Hernández, cuando dice 'Si me matan bien, si no, mejor' ja ja ja… Yo espero que no me maten.

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Javier Sicilia

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