Antes de iniciar la entrevista, intentamos jugarle una broma a Amanda, haciéndole creer que para esta plática es necesaria una sesión de fotos sin maquillaje. Es más, fotos que la muestren recién levantada de su cama por la mañana. Ella no duda un segundo y acepta el reto con decisión.
Amanda, a nosotros en la sesión de fotos que hacemos para la plática nos gusta mostrar a la gente más al desnudo, digamos, y necesitaríamos hacerle unas a las 7 de la mañana en su casa, en un día normal para que salga tal y como se levanta. ¿Le parece?
Pues me van a encontrar maquillada porque yo lo primero que hago cuando me levanto es bañarme, lavarme los dientes, lavarme la cara y maquillarme. Así lo he hecho desde los 15 años. El mundo de la belleza no solamente comenzó en mi vida a los 17 años que yo me inicié en mi carrera, sino que como fui una niña que maduró antes del tiempo, a los 12 años ya usaba maquillaje. Así es que a la hora que me encuentren me van a encontrar maquillada. La única persona que me ve cuando estoy al natural es mi hija, que llega a darme un beso en la mañana, es la única que me ve la cara tal como soy.
¿Nunca se atrevería a salir a la calle sin maquillaje?
Ya lo he hecho, pero quizás como el maquillaje es algo que a mí me gusta, siempre lo hago antes de salir. Tal vez no me hago un maquillaje como el que ando en este momento todos los días, pero si estoy en mi casa me pongo brillo en la boca. Y es que les voy a contar algo: con los años todo a uno se le va encogiendo y la gravedad todo lo bota y eso es cierto ja, ja, ja… Y como además tengo maquillaje permanente... entonces, aunque no esté maquillada siempre me veo con un poquito de maquillaje. En mi vida diaria, por el tipo de trabajo que yo tengo, lo uso. Yo creo que aunque yo vendiera carne en el mercado o vendiera piedras en la calle estaría maquillada porque es algo que a mí me gusta.
A mí me han mandado para hacer las preguntas tontas que haría un hombre.
Ah, bueno…
¿Qué es eso del maquillaje permanente?
El maquillaje permanente es algo que a muchas mujeres les preocupa. La micropigmentación te va a hacer que te veas como a ti te gusta independientemente de que si yo te maquillo o no. El maquillaje permanente consiste en realzar un poco, digamos, la ceja cuando ya se cayó, conservando siempre la naturalidad, haciendo una línea en el contorno de los ojos, ya sea arriba o abajo, también la línea de los labios que se va perdiendo. Mucha gente también lo hace porque perdió la vista, muchas lo hacen por comodidad, así, cuando se levantan en la mañana, se ponen un poco de blush, un poco de brillo y ya están presentables. A mi hija le hice un relleno cuando tenía 18 años y nadie lo notó y se lo hice porque yo quería que le gente viera que si yo se lo hacía a mi hija, era porque no era nada malo y si uno es consciente de lo que está haciendo uno resalta más la belleza. La idea es que el maquillaje permanente llene una necesidad, no que cuando las personas se lo hacen se asusten o que se les vea una raya dibujada.
¿Y qué piensa de las mujeres que no usan maquillaje?
Bueno, yo tengo muchas clientas que son deportistas o señoras que a sus esposos no les gusta que se maquillen. Y yo pienso que si esos hombres conocieron a esas mujeres así, ¿para qué se van a cambiar? Pero sí creo que aunque una persona no se maquille, puede depilarse la ceja, puede ponerse un poco de brillo o quitarse el brillo de la cara, porque hay momentos en los que la apariencia de la cara no se ve limpia. Creo que no es necesario andar un maquillaje dramático o un maquillaje casual. Yo no estoy en contra de que alguien no se maquille pero que sí enfatice un punto de su rostro. Aunque algunos necesitamos un poco más, una ayudadita ja, ja, ja...
Ja, ja, ja… La manita de gato. Para estos casos, ¿en manos de quién se pone usted?
Bueno, le voy a contar, yo aprendí a cortarme el cabello yo sola…
¡Pero eso no se vale!
Ja, ja, ja Yo tengo muchos amigos colegas profesionales en quienes confío pero yo al personal con el que trabajo le doy la oportunidad de aprender. Ellas a mí me han quemado el cabello, cuando llegan al salón y llegan con la ilusión de superarse, de ser alguien en la vida, les presto mi cabeza, mi piel para que practiquen los tratamientos del rostro, porque qué mejor experiencia que sentirlas, porque así puedo corregirlas, puedo entrenarlas, capacitarlas. Y como te decía, yo tengo colegas profesionales y muchas veces me he puesto en manos de ellos pero para mí el personal con el que trabajo es el que me da mucha credibilidad porque cuando ellas me hacen algo, yo puedo decir 'esto me lo hizo fulanita'.
Pero a ver: el último corte de pelo que no se lo hizo usted o no se lo hizo en Amanda´s, ¿quién se lo hizo?
Tengo un gran amigo que es como mi hermano, que lo admiro, lo respeto, lo quiero, que hemos estado en los momentos buenos y malos, él es Gustavo Rivas. Yo llegué a visitarlo y le conté que venía de una capacitación en México, y él me dijo que había encontrado una información que nos podía servir y pues le dije: “Mirá, Gustavo, esto fue lo que aprendí y quiero compartírtelo”, me senté y me lavó el cabello riquísimo, porque lava el cabello increíble. Yo soy una persona muy activa, muy inquieta y a mí tiene que ser alguien que de verdad sepa hacer algo para que me relaje y para que me quede quieta, entonces me lavó el cabello y me lo cortó. Es un gran peluquero y alguien a quien admiro.
Entiendo que el maquillaje y ese mundo es su vida, y por eso entiendo cuando dice que se levanta y lo primero que hace es maquillarse, pero ¿qué tan contenta está con cómo Dios la hizo?
Bueno, les voy a decir algo: los seres humanos somos desagradecidos, se los digo porque yo veo mujeres bellas que no están conformes. Cuando tenía 15 años, yo quería ser completamente diferente a lo que soy. Yo idealizaba los dientes de una amiga mía. Luego tenía otra amiga que tenía el cabello más espectacular que yo había visto. Tenía una compañera que se llamaba Paulina que tenía una nariz bien respingada. Y hubo un tiempo en el que dormí con un gancho en la nariz ja, ja, ja… Lo que es la ignorancia, ¿verdad? Tenía como 12 años y no sé cómo no me asfixié. Sí hubo una etapa en la que quería cambiar algo de mí y hace como 15 años me quité unas bolsas que tenía aquí debajo de los ojos que me desagradaban mucho. Sí hubo etapas en las que quería cambiar muchas cosas pero un día descubrí que Dios hizo un diseño único para mi vida y que el molde de ese diseño él lo rompió. Entonces aprendí a aceptarme como soy y a ver que en todo hay belleza. Para mí no hay personas feas, lo que sucede es que a veces no hemos descubierto esa parte linda.
Pero usted lo que vende en su negocio es belleza externa.
Inicié así, porque la verdad es que en ese tiempo tenía muchas más metas y lo que me interesaba era superarme, ser alguien en la vida, mejorar mi estatus de vida y todas las cosas con las que uno sueña. Pero luego le hallé un sentido diferente, cuando vi a una persona que entraba triste o entraba enojada, apática o indiferente. Entonces vi que había algo más allá de la belleza externa, porque ese peinado se le iba a deshacer cuando se lavara el cabello, o probablemente no le iba a gustar e iba a llegar a su casa y se lo iba a cepillar, pero la semilla interna en su corazón esa nunca se le iba a olvidar. Ahora tengo más claro mi trabajo, el look del alma es el que de verdad nunca se pierde y es el que para mí es fácil transmitir porque cuando alguien me dice “Amanda, no me gusta mi cabello', entonces yo digo “No, esto no viene de afuera, esto viene de adentro”. Y comienzo a transmitirle palabras de estima para hacerle ver lo que ella vale.
Se ha vuelto una especie de sicóloga.
Creo que todos los estilistas llegamos a eso, sin llegar a una intimidad con el cliente, porque yo pongo límites. Yo no necesito saber que esta señora se está divorciando del esposo. Simplemente le veo la cara triste y sé que algo pasa. Ahora si ella quiere expresarlo, tampoco permito que mi tiempo se convierta en una plática de frustración y fracasos, les permito hablar un poquito y luego veo cómo puedo contribuir de forma positiva, no echándole más leña al fuego.
¿Qué es lo más extravagante que ha hecho?
Bueno, en una ocasión hice algo que no volvería a hacer: maquillé a un hombre de gueisha.
¿Pero era para halloween?
Lo triste es que no era para halloween ja, ja, ja…
Ja, ja, ja…
Yo respeto la mentalidad de cada persona y las decisiones que tome en la vida, y lo hago porque yo no soy perfecta y la gente que a mí me ama, me acepta como soy. En ese caso, lo hice porque es alguien a quien aprecio mucho. Lo más tremendo fue que al final, cuando vi a ese caballero convertido en gueisha, desde los pies hasta la cabeza, me dijo: “Vaya, ahora te quiero hacer una propuesta, quiero que vayas de jurado a ese evento”. Entonces yo le dije que no, que invitara a otra persona.
¿Era un evento gay?
Sí, era un evento solo para este tipo de personas y yo le hice el servicio porque es alguien a quien aprecio mucho. Por eso hablo de los límites, saber hasta donde uno puede llegar y adonde uno puede cortar. Yo le brinde un servicio profesional, tenía como 30 años cuando hice eso. Luego me enteré que era un hombre casado, que tenía hijo. Entonces cuando ya uno se entera de la realidad de la persona no puede uno contribuir más a esas cosas. Cuando alguien lleva su vida normal y no le está haciendo daño a terceras personas, que haga de su vida lo que quiera. A mí no me hubiera gustado que su esposa un día dijera: “Ah, pero Amanda colaboró, ella lo hizo”. Yo lo hice sin saber pero cuando me enteré y esta persona me pidió los servicios otra vez, le dije: “Ah, no, hay un montón de personas que hacen esto, búsquelos a ellos”. No quería que sus hijos me vieran a mí como a alguien que estaba respaldando las debilidades de su papá.
Precisamente en este negocio de la belleza hay muchas personas gay y entiendo que usted es muy religiosa. ¿Qué piensa de ellos?
Religiosa, no. Fui una mujer religiosa y ahora quiero vivir una vida espiritual pero no religiosa. Un mandamiento de los que Dios ha dejado es amar a Dios sobre todas la cosas, pero también al prójimo. Yo no puedo ser juez de nadie, ni criticar a nadie porque todos vamos a dar cuentas individuales de nuestras decisiones y nuestros actos. En Amanda´s Salón no trabajamos con caballeros pero no tengo ningún problema en cuanto a la vida de cada persona. Amanda´s Salón se inició hace 25 años solo con mujeres y las mujeres somos conflictivas. Pero a la mujer yo ya sé que le duele el vientre, que tiene hijos, que va a estar incapacitada, que le da migraña. Yo ya sé los síntomas de una mujer y no me puedo meter en otra área que yo no conozco. Cuando yo me inicié en esta área, hace 43 años, eso no era muy peculiar en El Salvador. En ese entonces aquí éramos mujeres, no hombres, después vino Salvador, luego Pino. Entonces yo me eduqué bajo esa dirección. Cuando nació Amanda´s no se me ocurrió decir 'Yo solo voy a trabajar con mujeres y no voy a trabajar con hombres'. No pensé nunca eso sino que se fue dando la oportunidad de trabajar solo con mujeres. Ahora, sí reconozco su habilidad, el arte que tienen y su creatividad. Y he conocido durante mis viajes de capacitación, grandes profesionales, incluso yo he sido capacitada por ellos. Ahora, para mí la masculinidad es importante, el hombre tiene que verse como hombre y la mujer como mujer, sinceramente.
¿Y si llega una mujer y le dice 'me quiero rapar el pelo o hacerme el corte como él'? (Jimena propone a Óscar, como ejemplo).
Se lo hago, el corte de él lo usan muchas mujeres.
¡Va…! Ja, ja, ja...
Ja, ja, ja… es que ese corte lo llevan muchas mujeres, solamente que se les adapta a su tipo de cuerpo. Pero ustedes ven muchas artistas que usan el cabello corto.
Pero a ver, pongamos el otro lado de la moneda. Llega un hombre con su pelo largo y le dice que es travesti y que quiere hacerse un alisado, unos rayos, unas anchoas o yo qué sé…
Miren, les voy a decir algo, hasta este momento nunca he tenido la oportunidad, además de la gueisha, que yo no sabía. Pero si tuviera la oportunidad de hacerlo y si es algo que puedo hacer, lo haría. Pero hasta este momento, de verdad lo digo, no he tenido la oportunidad de que llegue alguien y me pida una asesoría en cuanto a eso.
¿Y dónde queda eso que dice de que el hombre tiene que verse como hombre y la mujer como mujer? ¿Es solo un gusto personal?
No, porque Dios dijo que creó al hombre y a la mujer, simplemente por eso, por ese principio, nada más. A mí no me gustaría estar con un hombre que parece una mujer a la par mía. No me gustaría. A una mujer le gusta sentir un hombre a la par de ella, alguien que la proteja, que le da seguridad. Pero sentir que estoy con un hombre y que a la hora que pase algo yo tengo que proteger a ese hombre, a mí no me gustaría. Yo tuve una experiencia en Londres, una vez llegamos de atrevidas a un pueblo y no sabíamos que los buses dejaban de pasar a cierta hora y estábamos bien retiradas de Londres. En ese momento, yo dije 'Bueno, tenemos que pagar un taxi entre todos', pues estaba muy solo ese lugar, y como no conocía, sentía inseguridad. Pero andaba un hombre con el grupo y le dije: “Mirá, la única esperanza que tengo es que no andamos solas, andamos contigo”. “Si supieras que yo estoy temblando, que tengo miedo”, me dijo…
Ja, ja, ja…
Sinceramente, yo en ese momento sentí que él se sentía protegido por nosotras. La cosa es que a uno le gusta sentir a un caballero a la par de uno. Lo otro es el principio que Dios ha dejado establecido, que creó al hombre y a la mujer, nada más. Dios no hizo cosas a medias.
¿Pero tiene cierto nivel de recepción a las personas gays?
Yo tengo relación con personas que son gays, tengo amistades y respeto mucho eso. Yo no tengo nada en contra de la vida privada de cada persona.
¿Es cierto o es un mito eso de que los estilistas gays son mejores?
Bueno, depende del gusto de cada persona. A mí si alguien me pregunta quién es el mejor estilista de este país, el mejor estilista es donde cada una de ustedes va. Porque si ustedes buscan a esa persona es porque hay algo que les atrae de ellos, podría ser la atención, el ambiente y algo además del trabajo. Sé que en el gremio de mujeres hay grandes profesionales, así como los caballeros pero no puedo decir que ellos son mejores.
¿Nunca hizo un mal trabajo?
Muchísimos…
¿Cuál fue el peor, aquel en el que la clienta salió corriendo o gritando del salón?
Mi peor trabajo fue a mi hermanita de 10 años, yo tenía 12 y quería contar cabello. Ella tenía un cabello negro, precioso. Yo le dije si podía cortarle el cabello y ella me dijo que sí. Entonces yo me aproveché y comencé a meterle la tijera desde aquí y di la vuelta hasta acá (Amanda pone su mano sobre su oreja a la altura de la sien). De repente no me gustó como se le miraba porque era como una cola de pato y le dije que mejor la iba a rasurar para quitarle lo verdecito, adonde no le daba el sol. Entonces la rasuré y se le veía peor. “Mejor te voy a enrular”, le dije. Y cuando la enrulé era un rollo el que tenía. “No, mejor te enrulo, te pongo un pañuelo y nos acostamos”. Cuando llegó mi mamá nos halló enruladas a las dos. “¿Y ustedes qué están haciendo? ¿No van a comer?', dijo. “No, es que tenemos sueño”. Y comelonas que éramos nosotras. “Mirá, ya le estás metiendo a tu hermana la coquetería, ya no te basta enrularte solo a ti, sino que también a tu hermana le estás metiendo cosas”. Y mi hermana calladita, no decía nada porque lo le había dicho que no dijera, según yo la iba a mantener enrulada todos los días. “Se quitan esos rulos y se levantan a comer”. ¡Ay! cuando mi hermana se quitó lo rulos. A ella le dio por haberse dejado y a mí por haberlo hecho ja, ja, ja… Pero saben lo increíble fue que no me acomplejé, después de eso yo les decía a todas mis compañeras que yo podía cortar pelo y les decía aquí está la muestra. Creo que en la vida nadie puede decir yo no me equivoqué, lo importante es que no haya mala intención.
¿Y en lo profesional, se ha equivocado?
Sí, quizás a un cliente le dejé el cabello más corto o se lo dejé más claro, o se lo dejé más oscuro, pero son cosas que tienen solución.
¿Y nunca la han demandado?
Yo creo que uno tiene que ser responsable y reconocer cuando uno se ha equivocado. Creo que el error se tiene que reparar antes de que el cliente se vaya a su casa, por eso uno tiene ojos. Eso les he inculcado al personal, usted puede ver qué está pasando en la cabeza del cliente, antes de que se levante el cliente usted tiene que visualizar la raíz, los medios, las puntas, para que cuando el cliente se mire frente al espejo él ya vea que su ilusión se hizo realidad. Y es que uno tiene que saber cuándo decir no. No solo por ganar dinero uno va a decir sí.
¿Cuál es su especialidad?
Todos comenzamos con la cosmetología, todo especialista en belleza empieza con eso.
¿Ahí le enseñan a cortar, a maquillar y todos eso?
No, solo las cosas básicas, nos enseñan a conocer el cabello y a hacer cortes muy básicos, nada sofisticado. Porque acuérdese también que esto es un negocio y si a uno se lo dan todo de una sola vez, cuando uno se gradúa ya no hay negocio, en cambio al graduarse ellos pueden decir, bueno ahora usted puede estudiar una especialidad en un diseño de corte, ahora hay un programa de colorimetría y así uno va teniendo hasta un lenguaje diferente. Nos dan lo básico y luego uno comienza a especializarse.
¿Y después de tantos años qué es usted?
Ahora yo soy diseñadora de cabello y asesora de imagen. A veces llegan algunos al salón y me dicen que se quieren cambiar el estilo de pies a cabeza y cuando ellos me dicen qué es lo que quieren, les digo que van a cambiar todo.
Hagamos un ejercicio que tiene que ver con eso. Yo no entiendo cómo hay periodistas que pueden andar en tacones de aguja, minifalda y escote cuando les toca correr con el micrófono detrás de las fuentes. No lo concibo porque para mí es un trabajo en el que se debe andar cómodo. ¿Cuál es la percepción suya, como asesora de imagen? ¿Cómo debe ser la imagen de un periodista?
Si es un periodista que pasa adentro de una oficina, porque me imagino que hay algunos que pasan adentro de oficinas, esos son los que pueden darse el lujo de estar como maniquíes. El mundo de ustedes es un mundo de mucha actualidad, no es un trabajo nada conservador, así lo entiendo yo. Pero si es una persona que se mueve, que anda a veces atrás de un bus, persiguiendo a alguien porque le quiere sacar una fotografía o que va a entrevistar a alguien, yo considero que tiene que andar fresco, algo práctico, algo funcional que usted pueda hacerse una cola y ya. Pero hasta la cola hay que sabérsela hacer, no que me levanté en la mañana y me lavé el cabello y ya. A ese le llamo peinado de haragán. Yo creo que en todo debe verse el glamour, la feminidad de la mujer, eso no debe perderse nunca, aunque sí es importante la comodidad. Hay momentos en los que uno debe pensar de qué manera va a hacer mejor el trabajo.
Pero hagamos el ejercicio bien… A ella (Óscar pone de ejemplo a Jimena), por ejemplo, que anda en la calle y que puede ser una de estas periodistas a las que les toque cubrir una manifestación, díganos, ¿qué le cambiaría?
Bueno, ¿Jimena anda con alguien o anda sola?
Sola.
¿Anda en vehículo o en bus?
En vehículo.
Bueno, yo pienso que Jimena si anda en vehículo debe andar siempre una chaqueta, sport o casual.
¿Pero y si hace calor?
Siempre, porque es el precio que se paga. Les voy a contar algo. Yo estuve en una universidad en la que nos invitaron a un grupo de profesionales a dar una orientación a jóvenes que estaban sacando una maestría y ya eran administradores de empresas, fue en la UCA. A mí me invitaron en el ámbito de la belleza, querían que les diera un mensaje a ellos sobre cómo comenzar su proyección. Pero es que eso no se hace cuando ya salen graduados, sino cuando entran a la universidad, porque ellos no saben a quién se van a encontrar en el pasillo y uno tiene que impactar siempre. En esa ocasión yo vi jóvenes que no andaban de saco sino que de jeans pero con blazers, bufandas y se miraban bien. Y yo les estaba pasando a todos revisión y habían unos que podrían ser unos grandes cerebros pero al ver su apariencia no lo demostraban, hasta platicar con ellos y conocer su capacidad, cualquiera podía decir: “No es la gente que yo necesito”. Para mí la imagen juega un papel importante, no importa lo que uno haga.
¿Y qué pasa cuando hay mujeres, por ejemplo, que quieren verse bien pero que por cuestiones de trabajo no pueden, como las mujeres policías?
Yo me he quedado sorprendida de cómo algunas policías andan impecables, comenzando por sus botas, yo me fijo mucho en los zapatos de las personas, que si son de cuero anden bien lustrados. Yo a mis hijos les inculqué eso desde pequeños, que sus uñas, sus oídos, sus zapatos y sus dientes eran claves. A saber de dónde saqué eso, pero yo se los decía. Me fijé en esa mujer que andaba nítida con cola y cachucha pero andaba bien maquillada. Creo que la imagen debe cuidarse siempre, primeramente por nosotros, por la estima, quiérase o no da seguridad, da confianza.
Hablando de imagen, yo no sé si usted ha escuchado que en las próximas elecciones los candidatos a diputados van a tener que poner una fotografía en las papeletas de votación. Entonces, qué más importante para ellos que su imagen. ¿Quién de todos los diputados ahorita tiene la imagen perfecta?
Hay un señor, que creo que es diputado por La Libertad, Francis Zablah, pienso que él es una persona que en sus campañas antes de que salga su foto, cuida su imagen. En el caso de alcaldes, he podido ver mucho a Steven Kawas del Frente, lo he estado viendo y creo que es un hombre que está pendiente de su cabello y también de su imagen.
Hace algunos meses el presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, se pintó el pelo. ¿Usted se lo hubiese pintado así?
Fíjese que para mí una persona que tiene el cabello con canas, en lo personal no recomiendo que se lo pinten. Si se lo quieren pintar, yo le hubiera recomendado un tinte que no le cambiara la tonalidad de su cana. Por el contrario, a esa cana le hubiera sacado provecho porque hubo un momento en el que estaba muy amarillo. Pero creo que es cuestión de de quién lo aconsejó. Yo creo que el hombre se ve interesante con canas, le lucen, no como a la mujer, nadie dice: “Ah, qué linda esa canosa”.
Ja, ja, ja, ¿En general, no le gustó mucho el look que le dejaron?
Pienso que le persona que lo hizo no tuvo el cuidado de corregir lo que había hecho. Para mí en el caso de él, que se deje la cana tal como está, si acaso habrá que quitarle lo amarillo.
Y a los pecenistas, Ciro Cruz Zepeda y Hernán Contreras, que se pintan el cabello negro, negro, ¿qué les diría?
Yo a mis clientes jamás les recomiendo que se pinten el cabello negro. A lo mucho que se pongan un tinte más natural.
Entre las primeras damas, ¿quién ha tenido el mejor look o la mejor imagen?
Hubo un tiempo que tuve la oportunidad de atender a la señora de Romero, que era la esposa del presidente Romero, era una persona con estilo y muy sofisticada, siempre cuidó su imagen. La señora de Calderón Sol, más allá de como primera dama es alguien que siempre ha tenido un cuido especial, así como lavarse los dientes todos los días, ha sido una persona que ha cuidado mucho su imagen. La señora Lourdes de Flores, la conocí siendo muy joven y siempre fue elegante. Creo que cada una en su estilo ha explotando lo que tiene. A la esposa del expresidente Saca tuvimos la oportunidad de atenderla, una persona bella con unos ojos lindos. Ella tuvo un look muy elegante de blazers. A ella y a la señora de Romero les dábamos servicios a domicilio, nosotras íbamos a la casa presidencial y ahí las atendíamos a ellas con el equipo del salón. Creo que cada una en su estilo ha marcado la diferencia. La señora de Cristiani es una persona elegante que jamás cambió su cabello blanco y mantuvo su estilo. La señora Vanda es alguien que ha cambiado su imagen por completo, porque las primeras damas han usado mucho blazers, pero ella es más casual y fresca. Tuvimos la oportunidad de atenderla antes de ser primera dama y vimos que ese era su look. Creo que una primera dama tiene que ser ella, no dejar que les marquen un look, ella no tiene que cambiar radicalmente sino que seguir siendo ella. La formalidad tiene que usarse dependiendo del evento porque una primera dama puede verse casual en sus eventos sociales pero ya cuando el protocolo lo exige, ahí es donde viene la asesoría. Cómo vestirse para una recepción donde va a estar el presidente de otro país, no va a estar en medio de personas con trajes elegantes y ella en traje informal. Eso lo pudimos ver en la esposa de Obama, cómo su look ha ido cambiando, ella viaja siempre con maquillista y estilista, así que no se preocupan por el arreglo, pero la asesoría es eso, cómo desenvolverse en cada evento para no estar fuera de tono.
¿Entonces no fue buena asesoría la que tuvo Vanda para la visita de Obama?
Hay primeras damas que quizás quieren marcar algo, probablemente hay personas que no permiten ninguna asesoría, no le puedo hablar sobre su caso porque no conozco cómo piensa. Pero sí creo que ahí viene la parte de la asesoría, y ahí ya entra el protocolo también porque viene el presidente de los Estados Unidos. Lo que no sabemos es si las primeras damas aceptan esa asesoría o si quieren tener sus propias decisiones y como son las primeras damas se sienten en la libertad de hacer lo que ellas quieran. Creo que para algunas ocasiones ella anduvo bien, pero para esa ocasión ella pudo vestirse de otra forma. Pero igual y mostró el look que ella siempre ha mostrado desde que se inició en la campaña de su esposo.
Mire, y después de 43 años en este oficio, ¿usted sigue activa? Es decir, ¿puede llegar Óscar y decir: “Buenas, vengo a que me corte el pelo Amada'?
Yo trabajé 15 años para diferentes personas. Y ahora veo que hay gente que recibe el cartón y sale de la universidad y ya quiere tener el puesto del jefe, pero hay que hacer más, hay que lavar cabello, hay que lavar el piso, hay que hacer manicure y todo ese tipo de servicios. Yo trabajé en lugares con una organización increíble que marcó mi vida pero también trabajé en unos que eran un desmadre increíble. Esas cosas las atesoré y aprendí a dar más de lo que me pedían. A medida que fue pasando el tiempo, atesoré lo bueno y lo malo, cuando se llegó la oportunidad de que naciera Amanda´s en el 86, lo puse en práctica. Yo no tenía mucho dinero pero lo primero que hice fue contratar a una recepcionista, que era mi hermana. Ahí aprendí a trabajar en equipo porque en ese momento yo dije, tengo que cambiar esto porque si no, me voy a fundir. Aprendí a respetar que el dinero no era mío, el primer ingreso de Amanda´s fue de 300 colones y mis hijos cuando vieron que yo estaba haciendo el corte de caja me dijeron “Mami, tú eres millonaria”. “Este dinero no es mío”, les dije, 'es de la empresa'. Y así se los transmití. Así se inició la empresa, y todo lo que yo hago se los transmito a ellas. Hasta este momento no les he escondido nada que les pueda servir. Tengo personas que han tenido 25 años de estar en la empresa, han tenido un aguante increíble. Pero todas abrazamos el sueño. En la vida es necesario soñar, pero hay que aprovechar las oportunidades, hay que dormir menos, hay que comer menos y soñar más.
