El ministro de Planificación argentino, Julio De Vido, viajó a Brasil la semana pasada para reunirse con representantes de Petrobras en busca de inversiones en YPF cuya expropiación del 51%, proveniente del paquete de la española Repsol (54.7%), será debatido el miércoles en el Congreso argentino.
Acompañado por el viceministro argentino de Economía, Axel Kicillof, flamante subinterventor de la compañía e ideólogo de la expropiación, De Vido tenía previstas reuniones con directivos de las estadounidenses Chevron, Exxon y Conoco Phillips y la canadiense Talismán, entre otras, informó el ente gubernamental que controla temporalmente YPF citado por la agencia Télam.
Alegando una falta de inversiones en Argentina por parte de la petrolera española, el gobierno de Kirchner anunció el pasado lunes la renacionalización de YPF, tras su privatización en 1999.
La decisión tensó las relaciones con España cuyo gobierno respondió de momento con una limitación a la importación de biodiésel argentino, producto del que Argentina es uno de los principales proveedores del mundo y que según datos del Instituto Español de Comercio, España compró en 2011 por valor de 706 millones de euros (unos 926 millones de dólares).
Madrid busca asimismo presionar al ejecutivo de Kirchner en el plano internacional, para lo que emprendió una ofensiva diplomática que este lunes llevó a su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, a proponer que la Unión Europea prosiga sus negociaciones comerciales con el Mercosur sin Argentina.
'Debería abrirse una reflexión sobre si es posible o no seguir impulsando las negociaciones con el Mercosur' o negociar país por país, excluyendo a Argentina, dijo durante una reunión de cancilleres europeos en Luxemburgo.
'Es posible que esto interese a Brasil y a Uruguay', agregó.
García-Margallo consideró asimismo que 'no es temerario presumir que (los argentinos) estén buscando un socio extranjero para la participación que han confiscado a Repsol' en un esfuerzo por financiar el desarrollo energético del país.
Repsol estimó en 25.000 millones de dólares anuales durante una década la inversión necesaria para desarrollar el megayacimiento de Vaca Muerta, situado en la provincia argentina de Neuquén.
El yacimiento, que la petrolera calificó como una de las reservas de hidrocarburos no convencionales 'más grandes y con mayor calidad del mundo', cuenta con reservas estimadas en 22.800 millones de barriles de petróleo.
Según la consultora internacional Wood Mackenzie, el reservorio de Vaca Muerta se sitúa 'entre los mejores del mundo'.
