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“El gobierno debe dejar de actuar de manera tibia en este tema de la tregua”

Aunque la agenda nacional siguió monopolizada por el conflicto entre magistrados y políticos, fue la tregua entre la MS-13 y el Barrio 18 la que trajo a El Salvador al secretario general de la OEA. Pareciera como si lo que el ministro de Seguridad llama ya “proceso de paz” interesara más fuera de nuestras fronteras. Benito Lara, la voz del FMLN cuando se habla de seguridad pública, especula con un porqué: “Suena duro, pero aquí hay sectores económicos que viven de la inseguridad”.

 
 

La del diputado Benito Lara es la voz por excelencia del FMLN en materia de seguridad pública. Cuando el partido ganó las elecciones presidenciales en marzo de 2009, él fue la primera carta que la Comisión Política presentó a Mauricio Funes para el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, pero el presidente prefirió a Manuel Melgar. La lógica política invita a pensar que en 2014, ante una eventual victoria efemelenista con un candidato propio, Lara terminaría ocupando la silla de esa cartera. Es, sin duda, uno de los hombres que goza de la confianza de la cúpula partidaria.

El FMLN sigue siendo –al menos sobre el papel– el principal sostén político-partidario de Mauricio Funes, y quizá por eso lo primero que sorprende de esta entrevista es que Lara admita que, hasta que El Faro lo destapó, en el partido no se sabía nada de la estrategia gubernamental que cuajó en una tregua entre las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, vigente desde el 8 de marzo.

Pasados cuatro meses, y con una reducción en las cifras de homicidios que no estaba en el guion ni del más optimista, Lara emplaza al general Munguía Payés y al presidente Funes a dejar ya la postura “tibia” que ha mantenido en este proceso por temor a las críticas, y los invita a “pasar a la ofensiva”, con políticas públicas que sirvan para consolidar los logros obtenidos.

Para el FMLN, dice Lara, el nuevo escenario representa una gran oportunidad, no una amenaza, al punto que el partido no se opondría a sentarse a una mesa a escuchar a los líderes pandilleros, tal y como ellos lo han solicitado, y como ya lo ha hecho el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

¿Qué tan posicionada está la tregua en la agenda del FMLN?
Es un tema que hemos revisado, pero es obvio que lo principal en las últimas semanas ha sido la controversia entre la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia. Aun así, la tregua sí ocupa parte de nuestra agenda, y creemos que podemos aportar para que la disminución de homicidios sea sostenible.

¿Cómo se enteró Benito Lara del acuerdo entre las pandillas? ¿También a usted lo tomó por sorpresa?
Siendo franco, yo me enteré por la publicación de El Faro, al igual que muchos. De ahí creo que todos comenzamos a investigar qué era lo que estaba pasando.

¿El FMLN no sabía antes del diálogo entre el gobierno y las pandillas?
No, no fuimos informados con anterioridad. Por eso le doy valor a la publicación, porque fue lo que permitió que todos entráramos en una discusión muy importante: que existen otras formas para solucionar este problema, que la represión no es la única vía. Yo siempre he creído que uno debe tener vínculos con todos los interlocutores, para poder escucharlos.

Aunque cada día lo matizan más, el discurso oficial sigue siendo que esto es un arreglo entre pandilleros, logrado por gestiones de la Iglesia Católica. ¿Le convence ese discurso?
Recordemos que cuando esto se destapó, se comenzó a atacar al gobierno y a presentarlo como un gobierno negociador con delincuentes. Eso los puso a la defensiva…

¿Considera que sentarse con líderes de pandillas para solucionar el principal problema del país es algo negativo per se?
Así lo creen la mayor parte de los medios de comunicación y otros sectores muy influyentes de este país.

El secretario general de la OEA se sienta con pandilleros, y a este gobierno esa idea parece que le produce urticaria.
Ahí es donde quiero llegar. El punto es que al principio el gobierno se puso a la defensiva ante esos ataques, pero ya está claro que facilitó todo; incluso el propio presidente Funes lo ha reconocido.

Y se comienza a presentar la tregua como gestión propia…
Claro, pero desde un inicio debió haber adoptado una actitud distinta. El gobierno debió haber reconocido que lo que se estaba haciendo no tiene nada de malo.

¿Calificaría como torpe el manejo que se hizo de la situación?
Me da la impresión de que el manejo fue quizá para no interrumpir el proceso, pero yo sí estoy convencido de que hoy el gobierno tiene que entrarle de manera ofensiva y contribuir con una serie de planes y proyectos que logren la sostenibilidad de los resultados.

En su comunicado de mediados de junio, las pandillas pidieron una mesa negociadora. ¿El FMLN se sentaría a una misma mesa con pandilleros?
Yo no descarto que se pueda platicar, que es algo distinto a negociar. Pero le doy más énfasis a la aplicación de la Política de Convivencia y Seguridad Ciudadana que este gobierno dio a conocer en 2010, porque cuando se escuchan algunas declaraciones de estos grupos de jóvenes, de maras, plantean varios problemas de orden social que nosotros estamos obligados a resolver. A mi juicio, no es ni necesario entrar en un proceso de negociación, porque es una obligación del Estado resolver los problemas que tienen las diferentes comunidades que hoy están siendo afectadas por la violencia.

Sentarse con ellos parece ser un escenario de difícil manejo ante la opinión pública. ¿Tiene miedo el FMLN a ese escenario?
No, no le tenemos temor. Pero el punto no es ese, sino cuál es la política que nosotros debemos implementar. Sentarse por sentarse no tiene sentido. Los problemas estructurales de este país los conocemos, y sabemos que el fenómeno de las maras tiene causas de orden estructural.

¿El FMLN ve la tregua como oportunidad o como amenaza?
Este momento es una oportunidad para que este país mejore en el tema de la inseguridad.

Quizá suene duro, pero ¿hay sectores interesados en que regresemos a los 14 muertos diarios?
Suena duro, sí, pero es la realidad. Aquí hay sectores que viven de la inseguridad.

Aclaremos algo: a las funerarias les va mejor si hay más fallecidos, pero no son un sector influyente. ¿A qué sectores se refiere?
A los sectores económicos que viven de la situación de inseguridad, y que incluso pueden llegar a fomentarla por distintas circunstancias: una razón es porque la violencia les representa ganancias; otra es porque hay quienes tienen como objetivo la desestabilización de este país, y no les interesa que problemas de este tipo sean resueltos.

¿Por qué?
Para generar la opinión de que este gobierno no resuelve los problemas.

En 2009-2010 hubo un proceso de acercamiento a las pandillas similar al actual, bajo la gestión del exministro Manuel Melgar…
Fue algo público.

¿Por qué no cuajó en aquella ocasión y ahora sí? ¿Por qué los actores involucrados en aquel intento han estado ahora al margen?
Si la memoria no me falla, fue la Dirección General de Centros Penales la que encabezó aquel proceso. Crearon unas mesas, en las que se discutió mejorar las condiciones en los centros penales, como ahora. No podemos olvidar la política que dio a conocer el ex director de Centros Penales (Douglas Moreno, hoy viceministro de Seguridad Pública), cuando habló de la Carretera de Oportunidades. Ahí había cosas, como el combate a la corrupción en Centros Penales, y menciono esto porque de una u otra manera tiene incidencia en la aplicación de las primeras políticas que se implementaron. Iniciamos el proceso de limpieza, pero comenzó un ataque feroz a esa política… Siempre ha habido grupos opuestos a buscar vías alternativas.

¿Hubo algún hecho concreto que abortó aquel primer intento? ¿La quema del microbús en Mejicanos quizá?
Hubo varios elementos que no contribuyeron al proceso, y lo del microbús creó una situación difícil.

Aparte de ese esfuerzo, que fracasó…
Yo no creo que haya sido un fracaso. Más creo que sirvió como base para el actual esfuerzo encabezado por monseñor Colindres.

La pregunta que quería plantear era que, con excepción de aquel esfuerzo, los tres años del actual gobierno fueron años de más manodurismo, algo criticado por el FMLN cuando era oposición.
En cierta forma, sí, pero porque cuando usted tiene una institución como la PNC y un Ministerio que llevaban años aplicando mano dura, no es cierto que de un día para otro se puede cambiar ese pensamiento. Eso lleva tiempo. Al llegar al gobierno encontramos una institucionalidad dispersa y una PNC atomizada, y así no se puede aplicar una política integral. Yo por eso digo que la política que aprobamos es correcta, y lo que es complejo es su aprobación.

Regresemos a la tregua. El descenso de los homicidios es de 14 diarios a 6, pero ni en los medios ni en las redes sociales ni en la calle se siente el cambio. ¿Por qué tanto escepticismo?
En esto los medios de comunicación juegan un papel importante, y los medios permanentemente han vendido una sensación de inseguridad en este país. Con ello han contribuido a que toda la sociedad se sienta insegura hasta en los lugares más seguros, y creo que hoy no están haciendo el esfuerzo por dar a conocer la disminución tan grande en los homicidios. Por eso la fotografía que los salvadoreños tenemos sigue siendo la anterior.

Los medios juegan su rol, pero, ¿qué hay del resto de actores sociales? Usted me ha admitido que este tema está relegado en la agenda del partido.
Sí…

En el último mes, ¿a cuántas entrevistas habrán ido representantes del FMLN para hablar de la tregua?
Ni el 1% (ríe)…

¿Es este realmente un tema prioritario para el FMLN?
Sí, sí lo es.

La tregua parece estar generando más entusiasmo fuera de nuestras fronteras que entre nosotros, los salvadoreños.
Lo que pasa es que el tema de la Corte Suprema ha tomado otra connotación, pero creo que pronto debemos de regresar a otros temas importantes para el país, como lo es la seguridad pública.

La OEA se ha metido con todo.
Y que el secretario general de una institución semejante venga expresamente a ver este tema es significativo de la importancia de lo que está pasando, para el país y para la región. Y no es la única institución internacional que lo está monitoreando.

¿No supone la reunión de José Miguel Insulza con pandilleros un reconocimiento de una especie de estatus de beligerancia a la MS-13 y al Barrio 18?
Es un punto discutible, pero yo creo que cada quien tiene ya su propio estatus.

Demos un paso más: el general Munguía Payés está sonando para ser compañero de fórmula de Salvador Sánchez Cerén…
La Comisión Política aún no ha tenido esa discusión, pero en efecto es uno de los nombres que ha sido mencionado.

Pero esa posibilidad le está generando mucho ruido al proceso con las pandillas.
¿Cómo así?

Ya hay opinadores en tertulias que dicen que las cifras del Ministerio no son confiables porque ahora se quiere salvaguardar la imagen del ministro.
En esto quiero separar dos cosas. La discusión interna sobre la persona que acompañará a Sánchez Cerén aún no se ha dado, aunque hayan salido varios nombres. Pero si de algo nosotros hemos estado pendientes es de la objetividad de las cifras, y nos consta que tanto las que presentó Manuel Melgar como las del ministro actual son totalmente confiables.

Ese ruido que inocente o maliciosamente algunos generan, ¿no es una razón suficiente para que el FMLN despeje cuanto antes esa incógnita? Hay mucho en juego.
Como FMLN tenemos nuestros propios tiempos, y preferimos tomarnos el tiempo que a nosotros políticamente nos convenga para tomar la mejor decisión…

… Aunque no le venga bien al proceso.
Es que la decisión sobre quién será el candidato a la vicepresidencia no tiene por qué incidir en los temas de seguridad. Esos sectores que quieren generar ruido pueden utilizar este tema, sí, pero también cualquier otro.

Pero el FMLN se los pone en bandeja.
Quizá sí, pero es bueno también que nosotros nos tomemos un tiempo prudencial, porque el tema de la vicepresidencia tiene que ver con nuestra política de alianzas.

Llevamos más de cuatro meses de tregua, con cifras sorprendentes, pero, siendo honestos, ¿cree que se puede aspirar a que este proceso se consolide?
La aspiración de nuestro partido, y espero que la de toda la sociedad salvadoreña, es que esto sea permanente; incluso que disminuyan aún más los homicidios y los otros delitos.

Pero las pandillas han sido claras al plantear que la sostenibilidad depende de que inicie un proceso de negociación.
La aspiración nuestra, repito, es la sostenibilidad. ¿Qué es lo que hay que hacer? Bueno, eso es otra discusión donde entran los planes, las estrategias, las políticas…

¿Están el FMLN y el país conscientes de lo que supondría la ruptura de este proceso? No me lo parece.
Se generaría una situación de mayor inseguridad para la población, sería un descalabro. Y tendría incidencia en todo.

Reitero pues: ¿eso no es una razón más que suficiente para que el FMLN dilucide cuanto antes lo de su candidato a la vicepresidencia?
Es que yo creo honestamente que lo del compañero de fórmula de Sánchez Cerén no está vinculado a la sostenibilidad de la tregua. La sostenibilidad depende de las medidas o de las políticas que se tomen. En este tema de la tregua, este gobierno, creo yo, debe dejar de actuar de manera tibia y pasar a la ofensiva. Y los demás sectores, al menos los que tienen algo de poder en este país, también deben poner de su parte. Los resultados son positivos y hay sectores que siguen encerrados solo en si hubo o no negociación. Así no resolveremos el problema.

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