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Los Amigos de Álex Segovia se entusiasman con 2014

Un grupo de funcionarios, dirigentes sindicales, cooperativistas, excombatientes y campesinos a quienes el gobierno de Funes ha abierto puertas u otorgado beneficios, construye un movimiento político que promueve la candidatura presidencial para 2014 del secretario técnico de la Presidencia, Álex Segovia. Este no descarta nada, salvo ser candidato con el expresidente Saca o con el FMLN.

Sergio Arauz

 
 

Álex Segovia. Foto El Faro
 
Álex Segovia. Foto El Faro

Dilio Rosales es un excombatiente de reconocida trayectoria en el FMLN. Hizo la guerra desde las filas de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), donde lo convirtieron en héroe. Hoy, Dilio representa a un grupo de lisiados y veteranos de guerra que rompió con la dirigencia del FMLN, contra la cual ha lanzado críticas por supuestamente haberlos olvidado. Cada vez que se sienta frente a una grabadora o una cámara exige a la dirigencia efemelenista que revierta la decisión de que el excomandante de las FPL Salvador Sánchez Cerén sea el candidato presidencial para 2014.

El nombre de Dilio tampoco es ajeno fuera del FMLN. El 27 de mayo saltó ante los medios de comunicación como parte de un colectivo que se autodenomina Unidad Nacional por la Defensa y Profundización de los Cambios, que se dio a conocer en las instalaciones del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (Cifco). Ahí estuvo, entre otros, el secretario técnico de la Presidencia, Alexander Segovia. En ese movimiento, cuatro meses más tarde y producto de algunas de sus intervenciones, Dilio ya está marcado como El Veterano, con iniciales mayúsculas.

La reunión en que se ganó las mayúsculas ocurrió el viernes 27 de agosto, exactamente tres meses después de aquel salto en el Cifco. Casa Presidencial había convocado a unas 75 personas de diferentes organizaciones a una reunión con el presidente Mauricio Funes. El asunto a tratar era la tregua entre pandillas, y el presidente quería dar explicaciones a sectores que han sido sus interlocutores en escenarios como el Consejo Económico y Social (CES). Fueron convocados sindicalistas, veteranos de guerra y campesinos a uno de los salones de Casa Presidencial. Lo que Dilio hizo entonces fue levantar las cortinas del escenario que escondía las aspiraciones electorales de un amigo del presidente. Su intervención transformó una reunión de trabajo en una especie de mitin.

Sobre el final de la mañana de ese viernes 27 Dilio rompió el tono de la reunión, empezó su discurso sobre la necesidad de defender los cambios logrados por este gobierno y terminó promoviendo el nombre del secretario técnico como candidato presidencial para 2014. "El secretario técnico es el mejor defensor de los cambios de este gobierno y el mejor candidato a la presidencia de este país. ¡Tiene madera de presidente!", dijo.

Casualmente, esa reunión mostraba a un presidente Funes escoltado a sus costados por dos de sus funcionarios con aspiraciones presidenciales: a un lado el general y ministro de Seguridad, David Munguía Payés, y al otro Segovia. Ni el presidente ni Segovia ni Munguía Payés parecieron entusiasmados. Pero los sindicalistas, campesinos y veteranos de guerra estallaron en aplausos.

Entre quienes sí aplaudieron estaba Sarahí Molina, una veterana dirigente sindical que pertenece al Movimiento de Unidad Sindical y Gremial de El Salvador (Musyges): "El presidente se quedó sorprendido y la verdad es que todos aplaudimos". Sarahí ocupa una de las 10 sillas que tienen los líderes de los sindicatos en el CES. Sarahí entró al mundo sindical en los 80, cuando la Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños (Fenastras) estaba influenciada por una corriente del FMLN. La Resistencia Nacional, dice la historia oficial de Fenastras en su página en internet.

Al igual de Dilio, Sarahí es una dirigente con capacidad de movilizar gente. Entre sus logros y reconocimientos, Sarahí tiene uno del gobierno de los Estados Unidos, que la nominó al Premio Internacional a las Mujeres con Coraje, otorgado por la Secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, en Washington D.C.

La sindicalista es una de las voces que apoya decididamente una candidatura presidencial de Segovia. El Musyges que dirige Sarahí es uno de los cinco sectores que conforman el CES, una plataforma creada y dirigida por el secretario técnico de la Presidencia, ese mismo al que Dilio lanzó en Casa Presidencial como candidato a convertirse en el inquilino de ese edificio a partir de 2014.

El CES es una estructura del gobierno con 69 miembros propietarios y nació para convocar a empresarios, sindicalistas, líderes sociales y representantes de la academia. En el papel, el CES serviría como un organismo deliberativo para acordar temas de país que luego terminarían convirtiéndose en una reforma fiscal, en un pacto por el empleo...

A excepción de los representantes de la empresa privada y la academia, gran parte de las personas y colectivos que están en el CES también forman parte de la Unidad Nacional por la Defensa y Profundización de los Cambios.

Además, el proyecto político que se ve a sí mismo liderado por Segovia incluye a ejecutivos del gobierno. Forman parte de él el ministro de Gobernación, Ernesto Zelayandía; el ministro de Agricultura, Pablo Ochoa (expresidente del ISTA, sustituto desde hace un mes de Guillermo López Suárez en el MAG) y el secretario de Vulnerabilidad y director de Protección Civil, Jorge Meléndez. Una característica de las oficinas que presiden es el trabajo de campo en todo el territorio nacional.

La Unidad promovida por un grupo de funcionarios y líderes sociales cercanos a Segovia surge en medio de una carretera de dos partidos y dos candidatos. En la derecha está Norman Quijano, ese enemigo natural de todos los que se cobijan en la bandera de cambios. En el carril izquierdo está el FMLN, que recientemente pareció interesarse en monopolizar esa palabra que su propio candidato presidencial, Salvador Sánchez Cerén, desdeñaba todavía en abril pasado: cambio.

En la práctica, el nuevo movimiento podría chocar con el discurso del cambio que hasta hace poco hizo suyo el candidato presidencial del FMLN, el vicepresidente Sánchez Cerén. Este, justo antes del tercer aniversario del gobierno, cercano a las fechas en las que la Unidad de Defensa de los Cambios empezó a gestarse, hizo una clara crítica al desempeño de la administración: "El país no cree que es posible el cambio porque no lo ha visto". "El país ha visto que lo que se prometió del proceso del cambio no se ha llevado adelante", dijo en abril anterior. Luego culpó al presidente Funes de bloquear las iniciativas del FMLN y de no tomar en cuenta al partido de izquierdas para diseñar políticas públicas. Ahora Sánchez Cerén maneja el discurso de que un eventual gobierno suyo de 2014 a 2019 profundizaría esos cambios que hace solo cinco meses él no reconocía.

Un brazo político de Funes

La Unidad por la Defensa y Profundización de los Cambios hizo pública su declaración de principios hace casi un mes, 11 días después de que Dilio agitara la mesa de Casa Presidencial en la que estaban Segovia y el general Munguía Payés escoltando al presidente. La presentación se realizó en un salón del Hotel Sheraton, pero la asistencia a la ceremonia no fue la esperada por los organizadores.

Llegaron periodistas de todo el espectro, pero no acudieron las cámaras ni grabadoras de las empresas de comunicación más grandes: TCS, La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy... Ese mismo día apareció el manifiesto de cuatro páginas publicado como campo pagado en las páginas de El Diario de Hoy. La Unidad asegura que la organización aglutina a gremios que realizan por cuenta propia sus actividades.

Los principios de esta organización hablan de crecer sin alineación partidaria. Se definen como una iniciativa ciudadana, pluralista, independiente y multisectorial cuyos integrantes dan un apoyo decidido al gobierno de Mauricio Funes.

Una de las caras más destacadas de la organización es María Ofelia Navarrete, viceministra de Gobernación que fue diputada por el FMLN entre 1997 y 2000 y que, como guerrillera oriunda de Chalatenango fue conocida durante la guerra como María Chichilco. Ella, dice, habla como parte de la Unidad por la Defensa de los Cambios desde su condición de veterana de guerra.

— ¿Para qué sirve está organización si se vende como no partidaria ni electoral?

— Es un instrumento político, pero los que estamos en el movimiento no tenemos como principal interés ocupar una cartera de Estado o acceder al poder. En un partido eso es lo principal. Concebimos al movimiento como un mecanismo de presión, negociación y lucha para conseguir reivindicaciones que el pueblo plantea.

Dilio y la viceministra aluden a un censo de más de 25 mil veteranos de guerra que están detrás de la Unidad. Dilio dirige uno de los grupos de excombatientes, la Coordinadora de Veteranos y Veteranas Revolucionarios Salvadoreños del Histórico FMLN (Conavers.) Dentro del censo de 25 mil veteranos de guerra, la Conavers dice tener al menos mil afiliados activos.

Durante el lanzamiento de la declaración de principios de la Unidad, El Veterano fue el único que colgó la etiqueta de izquierda a una organización que quiere venderse como movimiento ciudadano libre de ideologías partidarias. El papel suscrito por 14 organizaciones declara a la Unidad una fuerza no partidaria que comparte con el presidente la decisión de no incorporarse a ningún "bloque regional" basado en visiones puramente ideológicas. La alusión tácita es el Alba, el imán de aliados de la revolución chavista.

El grupo de aliados del presidente y Segovia habla de hacer presión a los partidos políticos mayoritarios, de crecer para tener poder de influencia frente al próximo presidente. En este punto, la organización parece evidenciarse como en dos niveles de trabajo: el grupo de presión sin aspiración a competir por cargos de elección popular, y la visión de que Segovia podría ser candidato presidencial. La viceministra de Gobernación también ve en Segovia un posible contendiente para 2014, pero subraya que no es una aspiración de la Unidad obtener el poder, aunque el movimiento sí visualiza posibles alianzas. "Nosotros tenemos claro que no queremos que vuelva Arena", dice Navarrete. 

Los que están en la Unidad aseguran creer firmenten en la palabra de Funes. El Veterano, por ejemplo, dice que está en el grupo de apoyo porque Funes, en persona, le prometió beneficios a su sector: "El presidente nos recibió el 13 de mayo, en una reunión con él, nos dijo que los veteranos de guerra éramos la columna vertebral del proceso de cambios. Nos prometió beneficios, yo creo que él nos ha tomado en serio".

Funes tiene meses diciendo a los medios de comunicación que este ha sido el único gobierno que se acordó de otorgar beneficios a un sector de excombatientes al que los gobiernos anteriores había ignorado.

Según la viceministra de Gobernación, casi todas las personas que defienden al gobierno están convencidas de la necesidad de crecer.

¿Y qué los une, cuál es el discurso, la idea central que promueve esa Unidad?

— Los que estamos en la Unidad creemos que hay cambios, queremos que se mantengan, que sigan y queremos defenderlos.

El modelo de los Amigos de Funes

Foto El Faro
 
Foto El Faro

Hace más de cuatro años, Gerardo Cáceres junto a su sobrino, Francisco  –hoy secretario privado de la Presidencia–; el hoy secretario Técnico, Álex Segovia, y el mismo Funes, buscaron a Luis Lagos, un político de derecha, para que creara eso que más tarde se convirtió en un movimiento cívico con sedes en 170 de los 262 municipios de El Salvador.

El grupo de amigos creció y a ellos se sumaron el empresario Miguel Menéndez –expresidente del Cifco– , el abogado Luis Méndez Menéndez– hoy superintendente de Electricidad y Telecomunicaciones– , Andrés Rodríguez –presidente del INPEP– y el entonces coronel David Munguía Payés –hoy ministro de Seguridad–. Informalmente, este grupo fue conocidos como "Los Amigos de Mauricio" y se convirtió en una importante estructura de proselitismo para el entonces candidato presidencial, que le aportó un matiz de moderación a una candidatura de un partido FMLN que no dejaba de generar desconfianza en amplios sectores de la población.

De todos los mencionados, solo Segovia y Munguía Payés parecen interesados en buscar un ascenso en la vida política. El general se envió a retiro hace más de un año, justo a tiempo para evitar una inhabilitación constitucional a los militares que desean buscar la presidencia. Munguía Payés ya ha explicado a este periódico que en caso de recibir una propuesta de cara al 2014, se imagina ula posibilidad de buscar una vicepresidencia que a la vez tenga a su cargo un ministerio o tenga la tarea importante y concreta de ser el asesor principal del presidente. En julio pasado, el general dijo a El Faro:

— En caso de aceptar una candidatura no me gustaría ser un vicepresidente que no cuenta, que no opina, que solo es un funcionario de trámite.

El secretario técnico de la Presidencia no descarta una postulación presidencial, aunque sí precisa que nunca contemplaría dos opciones: ser candidato a la vicepresidencia con el expresidente Antonio Saca (2004— 2009, Arena) ni con el partido gracias al cual él es ejecutivo del gobierno, el FMLN.

— Jamás aceptaría una candidatura a la vicepresidencia con el partido Gana, con Tony Saca, tampoco lo haría con el FMLN.  No es cierto que yo esté trabajando para eso — respondió, cuando El Faro le preguntó sobre el rumor de que él pudiera completar fórmula con Saca. 

— ¿Y cómo explica sus giras por todo el país y el baño de pueblo que ha iniciado? — le preguntó El Faro, debido a que no es usual ver a un secretario técnico de la Presidencia en actividades de calle, haciendo giras por el interior del país.

— Es un mandato del presidente Funes. Debo explicar en todo el país y ante la mayoría de sectores el proceso que inició el presidente. Ando de gira en todo el país, departamento por departamento y en todos los sectores presentando el libro "El camino del cambio en El Salvador". El gobierno tiene derecho a difundir su postura oficial. Lo que pasa es que ningún secretario técnico había tenido la función de mantener relaciones de diálogo con los sectores. 

— ¿Y qué dice de la gente de la Unidad que ya lo hace un candidato presidencial?

— Agradezco con humildad a todas esas personas. 

Las personas que integran la Unidad y que piden una candidatura presidencial de Segovia tienen experiencia en el mundo de las organizaciones y movilizaciones de masas. La mayoría de grupos que trabajan en la Unidad tienen un recorrido en diferentes movimientos sociales y casi todos son integrantes activos del CES.

Jaime Ávalos dirigió durante años el Sindicato de Trabajadores de Instituto Salvadoreño del Seguro Social, conocido como STISSS. Desde esa plataforma creció y cobró influencia en el gremio de sindicalistas del sector salud. Ávalos es otro de las cabezas sindicales que están en el CES y en la Unidad de Defensa y Profundización de los Cambios. Dice que están a la espera de que el secretario técnico de la Presidencia lance su candidatura.

— Él llena el perfil de presidente. Nosotros quisiéramos que él se lance; si lo hace, tendría el apoyo de los sectores con los que ha trabajado. No nos ve con cara de voto. Nos ve como seres humanos. Si él quisiera ser candidato, nosotros lo vamos a aplaudir.

Segovia explica que antes de responder a cualquier planteamiento de cara a las presidenciales debe terminar de definirse el escenario político. Por ahora, aparte de las nominaciones oficiales de Norman Quijano y Sánchez Cerén, el expresidente Antonio Saca solo ha dicho que le interesa buscar la presidencia, pero siempre y cuando pueda construirse una tercera vía que aglutine a organizaciones cívicas de diversidad de sectores.

Cuando se le pregunta si aceptaría una postulación presidencial, Segovia se reserva esa posibilidad:

— Las elecciones no son el próximo domingo. Depende de los programas y demás candidaturas. Quiero decir algo también: hay un punto de principios, hay personas y partidos con los que jamás haría alianzas. Aquí es un problema de principios. 

Si Segovia quiere ser candidato, tendrá que inscribirse en un partido político, porque así lo establece la Constitución.

El camino del cambio

La Unidad empezó a dar sus primeros pasos en mayo de este año, y en al menos dos de sus actividades ha logrado convocar más de 15 mil personas. La primera actividad fue el 27 de mayo, unos días después de que el presidente se reuniera con gran parte de los líderes de la Unidad para prometer beneficios a los sectores que representan.

En ese mismo mes, justo antes del cierre del tercer año de gobierno, el secretario técnico de la presidencia presentó un libro de 71 páginas. "El camino del Cambio" se terminó de imprimir, según el colofón del libro, en Impresos Múltiples, el 24 de mayo. Es una especie de resumen del programa de gobierno del presidente. Como autor no aparece Segovia, sino "Gobierno de El Salvador".

La primera parte es un resumen general de la coyuntura en la que el mandatario hizo campaña electoral y llegó al gobierno: “La formulación de la estrategia de cambio y desarrollo que impulsa la actual administración.” Una segunda hace una especie de descripción de los objetivos de esta administración y sus fases. La tercera alude a las principales diferencias con los gobiernos anteriores.

En libro incluye unas láminas que enumeran los siete programas insignia del gobierno, el número de beneficiados y el dinero invertido en cada uno: Programa Vaso de Leche, Alimentación Escolar, Programa de dotación de útiles escolares, uniformes y zapatos, Programa de Apoyo Temporal al Ingreso (PATI), Programa Comunidades Solidarias, Ciudad Mujer y los Paquetes Agrícolas, entregado por el Ministerio de Agricultura.

Las cuentas de este este libro afirman que el conjunto de programas en 2011 benefició a 3.9 millones de personas y que para este año se lograría cubrir a una población 4.2 millones. Eso significa una inversión de 201.7 millones de dólares, según el documento.

En los últimos meses, Segovia ha iniciado una serie de giras que convocan a diferentes públicos. Los registros del portal web de la Secretería Técnica de la Presidencia consignan al menos 19 actividades en diferentes puntos del país y una en México. Segovia también buscó entrevistas en algunos medios. En su última entrevista con Frente a Frente, de Telecorporación Salvadoreña, cuando el entrevistador Jorge Hernández le preguntó cómo se imaginaba él que podía hacerse defensa de los cambios implementados por este gobierno, si el presidente Funes no puede buscar la reelección, Segovia respondió: "La gente debería apoyar al candidato que se comprometa a defender los cambios”.  

Dentro del FMLN, al menos en la base, el secretario técnico ha despertado sospechas. Un blog de simpatizantes del FMLN alertó a las bases del partido: "Se sabe que solamente de la ciudad de San Miguel representando a la zona oriental saldrán más de 200 buses hacia San Salvador el día 27 de mayo, para ir a ratificar el gobierno de Funes y desligarse del FMLN, antes que los cupuleros del FMLN lo hagan de él".

El blog hace un recuento de los supuestos aliados de Segovia y Mauricio Funes: "Les ha prometido leyes a los sindicatos", dice la publicación. El texto también culpa a los dirigentes del Frente de traicionar a las bases.

La viceministra de gobernación asegura que sentirse beneficiados por los cambios es el motivo que ha llevado a los sectores de la Unidad a movilizarse y organizarse. Cuando se le pregunta si el movimiento quiere que Segovia sea su candidato presidencial, intenta soslayar la interrogante:

— Álex Segovia es una excelente persona, pero no estamos en ese tema ahorita (...) Yo sí le miro madera de presidente, pero esa una opinión personal.

— ¿Y las elecciones presidenciales de 2014?

— Las elecciones son parte de la carretera que tenemos que pasar. Unos dirán: la pasamos por un atajo, otros por la mera carretera, otros por la orillita, pero sabemos que hay que pasar. Las elecciones son parte integral de toda la sociedad.

La alianza de los medianos

El escenario de 2014 está marcado por una tradición: el FMLN y Arena se han convertido en los dos principales vehículos para acceder al poder desde 1994 y cualquier candidatura presidencial ajena a ambos partidos debe considerar muy bien el carro en el que competirán. Con frecuencia ha sucedido que los partidos más pequeños han sacrificado sus propias candidaturas para sumarse a las de Arena o FMLN.

El apoyo del presidente al movimiento de aliados de Segovia mete al secretario técnico en la lista de personajes que puede forjar una alianza distinta a las de los partidos mayoritarios.

Un personaje interesado en ser protagonista de ese camino es el alcalde de San Miguel, Wil Salgado, del partido Gana. Dice el alcalde que si Saca no va a competir, buscaría ir por el primer puesto. 

— Si Tony Saca va y quiere que lo acompañe, pues esa decisión es de él.

— ¿Y del secretario técnico de la presidencia?

— He escuchado que Álex Segovia lidera un movimiento que trabaja para eso (una candidatura presidencial). Es un movimiento sin partido, pero a esos movimientos sin partido no les queda otra que aliarse en un partido. Habría que ver quiénes son sus padrinos, bajo que árbol y qué sombra se cobija. Si él sabe tanto de economía habría que ver cuántos son sus ahorritos para una campaña.

El alcalde migueleño incluye al economista Segovia en su grupo, uno que por ahora está esperando definiciones para decidir su propio paso: los aspirantes a la presidencia que esperan ansiosos una respuesta del expresidente Saca. De la respuesta de Saca depende la fuerza de algo que Salgado denomina "la alianza de los medianos". En ella ve a todos aquellos partidos y líderes que no son de Arena ni el FMLN.

— ¿Qué es esa alianza de los medianos?

— Es necesario que las personas tengan una tercera opción. Prácticamente se volvería ya un bipartidismo si solo van dos candidatos. Yo la veo viable y necesaria. Veo a varios personajes, hasta líderes religiosos. Cualquier persona a la que el pueblo le crea.

— ¿Y quién sería el conductor de esa alianza?

— Ahorita suena el líder de nuestro partido, Tony Saca. Si no se hace una coalición de partidos de centro o medianos, cada partido puede poner un candidato. Pero lo mejor sería hacer una coalición de partidos medianos que hagan alianza con gremiales... pueden ser religiosas, sindicatos... de toda índole, de mil personas en adelante ya es interesante. El hermano Toby es aventado si se le pelan los cables, al rato él dice que sí.

— ¿El presidente Funes es un aliado posible?

— Sí, lo veo y le conviene. Para mantener contactos políticos de su gobierno. Él es popular, tiene un porcentaje bien alto de aceptación en las encuestas, pero no puede participar de forma visible. Es como escupir para arriba, él se lo ha prohibido a sus funcionarios. Tendría que hacerlo debajo del agua, como un submarino.

— ¿Para qué lo haría?

— Siempre que uno deja un cargo es bueno tener a quién pedirle auxilio, en caso de que venga algún mal intencionado. Es factible.

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