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Camioneta contaminada con cocaína vincula a Herbert Saca con red de narcos

En 2005, la Policía perseguía a Julio César Bonilla Cabrera con una serie de allanamientos. En una de las viviendas encontró un vehículo Rav inscrito a nombre de Herbert Saca, el empresario otrora operador político del expresidente Antonio Saca. Cabrera está capturado y acusado de pertenecer a la red de El Repollo, el salvadoreño deportado por Guatemala hace un mes a quien se atribuye el envío de toneladas de cocaína a los Estados Unidos.

Efren Lemus y Óscar Martínez

 
 

Ha pasado un mes desde que Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, El Repollo, fue detenido y los nexos de su organización con importantes figuras públicas continúan apareciendo. A Ulloa Sibrián lo capturaron en Guatemala el pasado 15 de marzo, acusado de dirigir una red de narcotráfico. La noche de ese mismo día, la Policía arrestó en El Salvador a su lugarteniente, Julio César Bonilla Cabrera. El de Cabrera no es un nombre extraño en el mundo de los investigadores antidrogas: en la última década, ha sido acusado tres veces por tráfico de cocaína. En uno de los allanamientos realizados en su contra se le decomisó una camioneta registrada a nombre de Herbert Ernesto Saca Vides, primo del expresidente Antonio Saca y considerado uno de los padrinos del partido Gana. Al realizar pruebas científicas en la camioneta se encontraron partículas de cocaína.

El 21 de enero de 2005, tres agentes antinarcóticos llegaron hasta la casa #4, del parque residencial Primavera Uno, en Santa Tecla, a capturar a Cabrera, acusado de enviar 25 kilogramos de cocaína hacia Virginia, Estados Unidos. Cabrera no estaba en esa vivienda. Los policías solo encontraron a su esposa y una camioneta Toyota, modelo Rav, color blanco, placas particulares 515-470, propiedad de Herbert Saca. El vehículo fue incautado y trasladado hasta un predio de la División Antinarcóticos. Todo esto quedó consignado en un acta policial que luego se integró a un expediente de la Fiscalía General de la República.

En el caso del operativo contra Cabrera, la serie de allanamientos ocurrió en el marco de una operación por la cual se decomisó otros siete vehículos en diferentes puntos del Área Metropolitana de San Salvador.

Dos meses después del decomiso, el Laboratorio Científico de la Policía culminó un examen que reveló un fuerte indicio de que aquella camioneta se usó para el traslado de droga. “Se establece efectivamente que los vehículos relacionados anteriormente y que fueron analizados han estado en contacto con droga, puesto que en todos se obtuvo como resultado positivo a la presencia de droga cocaína”, escribió un perito.

Extracto del expediente fiscal donde se consigna el allanamiento realizado por la DAN en una de las propiedades de Cabrera, donde encontraron la camioneta de Herbert Saca.
 
Extracto del expediente fiscal donde se consigna el allanamiento realizado por la DAN en una de las propiedades de Cabrera, donde encontraron la camioneta de Herbert Saca.

Aunque nunca ha tenido un cargo oficial de funcionario ni un puesto partidario, Herbert Saca ha sido reconocido por su primo como “un excelente colaborador” en la campaña electoral que terminó con el mismo Antonio Saca en la presidencia en 2004. También ha sido definido como “asesor” en la fundación del partido Gana en 2009 por la misma gente de la organización. Esos son los apelativos que fuentes como el ex presidente o el diputado de Gana Miguel Ahues le colocan públicamente. Sin embargo, tras bambalinas, sin revelar sus nombres, funcionarios en activo y exfuncionarios aseguran que Herbert Saca ha sido astuto para saber ubicarse en las proximidades del actual presidente Mauricio Funes que, aunque llegó a la presidencia bajo el signo izquierdista del FMLN, ha entablado alianza con Gana para la aprobación en la Asamblea Legislativa de diversas disposiciones. Funes llegó a decir, hace algunos meses, en su programa de radio de los sábados, que él tenía un pacto con Gana, aunque no dio detalles.

Herbert Saca fue designado por su primo como encargado de la transición de gobiernos con la administración Funes, y fue entonces cuando logró estrechar relación con uno de los consejeros más cercanos a Funes: su encargado de transición, Gerardo Cáceres.

Herbert Saca no solo es un habitual en los altos recintos de la política salvadoreña, sino que también es asiduo en los informes de la inteligencia policial. Al menos en cuatro informes distintos elaborados por el Centro de Inteligencia Policial (CIP) en diferentes momentos de las administraciones de Saca y de Funes, el empresario dedicado a la venta de automotores usados aparece como un contacto político de estructuras dedicadas al crimen organizado. Si bien en los documentos aparecen incluso fotografías de él, no se estipula con exactitud cuál es el papel que según esos informes juega Herbert Saca en dichas estructuras.

Herbert Saca no es el primer empresario con nexos políticos que es relacionado con la red de Ulloa Sibrián. Apenas una semana después de la captura de El Repollo, El Faro publicó una nota que revelaba vinculaciones entre el supuesto capo y el diputado suplente de la coalición PCN-PDC por el departamento de Chalatenango, Wilver Rivera Monge. El diputado realizó una serie de transacciones junto con Ulloa Sibrián en las cuales los bienes se sobrevaloraban o se devaluaban en muy poco tiempo al pasar de mano en mano. Uno de los testigos de la Fiscalía asegura que en un autolote del diputado se realizaron pagos a los empleados de la red que trasladaban dinero y cocaína a diferentes puntos de Centroamérica.

El operativo que terminó con el decomiso de siete vehículos, en los que estaba incluida la camioneta de Herbert Saca, tuvo su origen la tarde del 20 de septiembre de 2004, cuando por medio de una llamada anónima, una mujer delató a “una red internacional de narcotraficantes que opera en El Salvador y Estados Unidos, que recibe cocaína y heroína de Colombia y Perú”, escribió en el acta un sargento antinarcóticos.

La mujer proporcionó los nombres, las direcciones, los negocios y los números telefónicos de cuatro integrantes de la red: Miguel Meléndez, Julio Bonilla Cabrera, Julio César González y, en Estados Unidos, el ciudadano de ascendencia jamaiquina Mike Shawet. Sobre este, en los meses siguientes las autoridades determinaron que su verdadero nombre era Mikyas Mengestu Germachew, residente en Maryland.

Sobre Cabrera, la mujer dijo que era un hombre de piel morena, cabello liso, fornido, dueño del billar Billarama, ubicado entre la calle La Mascota y calle Loma Linda, en San Salvador, y propietario de un autolote en el redondel El Platillo, sobre el Bulevar Merliot y calle Chiltiupán. “(Cabrera) Presta sus vehículos a otros narcotraficantes para transportar droga y luego simula una venta del vehículo”, declaró.

Después de la denuncia anónima, los investigadores confirmaron que uno de los mencionados por la mujer, Julio César González, conductor de uno de esos remolques hechos para transportar numerosos autos compactos, había ingresado al país el 17 de septiembre del 2004, con ocho vehículos usados. La Fiscalía ordenó una vigilancia para tratar de confirmar si era cierto que el traía dinero oculto en compartimentos ocultos y, cuando regresaba a los Estados Unidos, llevaba escondidos paquetes de cocaína. Así empezó el seguimiento que terminaría con una camioneta de Herbert Saca incautada.

El 10 de octubre de 2004, González fue arrestado cerca del desvío hacia la playa Costa Azul, en Sonsonate, por llevar 25 kilogramos de cocaína hacia los Estados Unidos. Tres meses más tarde, el 21 de enero de 2005, la Fiscalía ordenó el arresto de otras cinco personas por delitos relacionados con el narcotráfico. En esos allanamientos se decomisó la camioneta de Herbert Saca.

El éxito de aquella investigación ha sido casi nulo. De los seis capturados solo uno fue condenado a 12 años de prisión: el conductor del remolque. El resto quedó en libertad porque la Cámara Primera de lo Penal de San Salvador declaró nula la declaración de un hondureño que confesó haber negociado el pago de droga con traficantes estadounidenses. Una de esas negociaciones fue el cobro de 396 mil dólares por un alijo.

El 15 de noviembre de 2005, luego de que la declaración del testigo fue anulada, las órdenes de captura en contra de Cabrera quedaron sin vigor y se le devolvieron todos los bienes secuestrados. La Fiscalía intentó volver a tomar la declaración al testigo, pero fracasó; la Fiscalía intentó reabrir el caso, pero volvió a fracasar.

El nombre de Cabrera volvió a la agenda de los investigadores en marzo pasado. A las 7 de la noche del 15 de marzo de este año, agentes antinarcóticos llegaron hasta el kilómetro 59 y medio de la carretera que conduce hacia Santa Ana, en el lugar conocido como el peaje, y lo arrestaron por pertenecer a la red de Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, el acusado de mover toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos.

Aunque los allanamientos fueron parte del proceso que se anuló en 2005, los hechos consignados en el acta policial y que engrosan el expediente de la Fiscalía, dicen que en la casa de Cabrera había una camioneta propiedad de Herbert Saca con restos de cocaína.

“Él les llama”

Este viernes a las 10:15 de la mañana El Faro llamó a HS Imports, la agencia de venta de vehículos usados que Herbert Saca tiene sobre el bulevar Constitución, y donde tiene su oficina. Una mujer contestó. Dijo que él estaba ocupado en ese momento. Preguntó quién llamaba. Se le dijo que un reportero de El Faro. Ella preguntó si era “sumamente importante”. Se le respondió que sí. Pidió el número de celular del reportero y su última respuesta fue: “Ahorita le doy sus datos y les llama”.

Hasta el cierre de esta nota, Herbert Saca no había correspondido. Sin embargo, Ernesto Sanabria, asesor legislativo de Gana, se comunicó al mediodía con uno de los periodistas de El Faro para preguntar de qué se trataba todo. Aseguró que llamaba en calidad de “amigo de Herbert”. Dijo que estaba en comunicación con él, pero que antes de responder, Herbert Saca quería saber sobre qué sería la conversación. Se le explicó a Sanabria que un documento de la Fiscalía consignaba una serie de hechos que relacionaban a su amigo con Cabrera, acusado de ser el principal socio de Ulloa Sibrián en sus actividades de narcotráfico, pero que el resto de la información se le daría a Herbert Saca cuando atendiera una llamada o aceptara una reunión.

Sanabria dijo que le comunicaría la información. Sin embargo, a pesar de que la conversación con la mujer de HS Imports indicaba que Herbert Saca se encontraba en su oficina cuando El Faro llamó al autolote, Sanabria aseguró que Herbert Saca se encontraba fuera del país. No hubo más respuesta durante el resto de la tarde.

A Herbert Saca también se le quería consultar sobre la venta de un inmueble ubicado en el Barrio El Calvario, calle Cuesta Blanca, conocida como la Avenida 29 de Agosto. Herbert Saca vendió esa propiedad por 228 mil 571 dólares a una empresa de Élmer Bonifacio Medrano Escobar, un hombre originario de Anamorós, La Unión, y procesado en 1987 por contrabando y en 1992 por narcotráfico.

A Bonifacio y su hermano, Jorge Ulises Medrano Escobar, dos unidades policiales –la DAN y la DECO- lo incluyeron en la lista de integrantes de la banda Los Perrones. Jorge Ulises fue arrestado en Nicaragua cuando pretendía llevar hacia Costa Rica 220 mil dólares escondidos bajo los asientos de una camioneta. “Las investigaciones se realizaron desde el 2005 hasta el 2008. La DAN tenía el plan Camaleón y la DECO el plan Navegante. ¿Cómo es posible que en tantos años de investigación no se haya decomisado ni un kilogramo de droga?”, dice un investigador que reprocha falta de coordinación entre esas unidades.

El notario ante cuyo protocolo que realizó la compraventa del inmueble entre Herbert Saca y Bonifacio fue Manuel de Jesús Morán Jerez, un empleado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) arrestado en 2008 por falsedad documental. Morán Jerez ya ha trabajado para narcotraficantes. Él mismo elaboró un documento para que el narcotraficante Reynerio Flores pudiera reclamar un furgón que le habían decomisado en Costa Rica, según consta en la acusación que la Fiscalía interpuso en el Juzgado Noveno de Instrucción de San Salvador. 

El inmueble que Bonifacio le compró a Herbert Saca le permitió al primero obtener un crédito sin pagar ni un centavo de interés. El 26 de enero de 2007, la empresa de Bonifacio, M & M Importaciones, adquirió un préstamo por 500 mil dólares de parte del hondureño José Bernardo Núñez Gutiérrez, un comerciante de San Pedro Sula, que aceptó que el dinero “no devengará interés alguno”, se lee en el acta notarial. Los abogados que elaboraron esos documentos son Morán Jerez y Tony Edwin Campos Orellana, otro de los abogados que documentó los negocios de Reynerio, condenado a 80 años de prisión por narcotráfico.

El hombre tras el telón

Durante la gestión de Antonio Saca como presidente (2004-2009) surgieron diversas voces, de ministros y miembros del partido Arena, al que entonces pertenecía, que apuntaban a Herbert Saca como un misterioso y prominente operador político del presidente. En ese entonces, esas fuentes que prefirieron no identificarse, aseguraron a El Faro que Herbert Saca incluso participaba de las reuniones de gabinete, y que hacía llamadas a ministros para dar instrucciones en nombre del presidente.

En 2008, cuando el partido Arena definió su candidatura presidencial para 2009, la entonces vicepresidenta, Ana Vilma de Escobar, denunció que Herbert Saca y el entonces director departamento de Arena en San Salvador, Adolfo Tórrez, habían manipulado a las bases para que apoyaran al candidato "oficialista", Rodrigo Ávila.

En abril de 2010, ya fuera de la presidencia de la República, Antonio Saca concedió una entrevista a este medio. En ella aceptó que su primo había tenido un rol activo en la campaña, pero negó que lo hubiera tenido durante su mandato.

¿Quién era Herbert Saca en su gobierno? –se le preguntó en aquel entonces.

—Bueno, Herbert Saca era un pariente mío que… eh… me colaboró en la campaña política. Él es primo mío en segundo grado. Y fue un excelente colaborador.

¿Y en el gobierno qué hacía él?

—No, él no tenía ningún puesto en el gobierno. Ninguna responsabilidad.

Pero todo mundo, en su gabinete, decía que sí, que participaba incluso en reuniones de gabinete.

—Pero yo nunca lo vi en una reunión de consejo de ministros, por ejemplo.

Se le otorgaba mucho poder a Herbert Saca a tal punto que…

—¡Es que aquí se inventan cuentos chinos!

¿Es un cuento chino que él tuviera tanto poder en su gobierno?

—Es que mira, él no fue funcionario público de mi gobierno.

Por eso es que nos llama la atención y por eso…

—… Él colaboró…

Seis preguntas después, se dio paso a otro tema, luego de que el expresidente Saca consultara: “¿Y no me van a preguntar cosas buenas?”

En octubre de 2009, Herbert Saca apareció en titulares de prensa, pues los miembros del Coena, el organismo rector de Arena, lo acusaban a él y a José Luis Merino, dirigente y diputado del FMLN, de estar detrás de la fuga de 12 legisladores areneros, que luego serían miembros fundadores de Gana.

Años después, en 2011, algunas publicaciones hablaron de las intenciones de Herbert Saca y de algunos miembros del partido de incluir al primo del expresidente como candidato a diputado suplente por el departamento de Cabañas. Finalmente, eso no ocurrió.

Días antes de las elecciones de marzo de 2012, finalmente un fundador de Gana reconoció que Herbert Saca era uno de sus principales apoyos. Miguel Ahues, exarenero que fue candidato a diputado por San Salvador por el partido Gana en 2012, aseguró en una entrevista con este medio que en Gana se lanzaron a fundar el partido “sin más apoyo que el de Herbert Saca”.

¿Dónde aparece Herbert Saca? –se le preguntó al diputado en aquel entonces.

—Fue ahí donde aparece nuestro amigo Herbert Saca dándonos el apoyo. Nos dice: "Bueno, señores si han decidido hacerse independientes, ¿por qué no se hacen partido político, pues? Vamos a ver cómo les ayudamos, le hablamos a los cheros, a los amigos…”

La primera vez que platicamos me dijo: Herbert Saca fue nuestro primer patrocinador.

—Él… no patrocinador económico… fue alguien que nos tendió la mano… como un asesor, pues. Claro que nos patrocinó algunas cosas, él mandó a hacer los libros, nos prestó vehículos, a mí me prestó uno cuando me quedé a pata, él fue la primera persona que nos dijo: "¿Y ustedes no han pesando en hacer un partido político, muchachos?"

Así…

—Le dijimos: ¿Cómo así? ¡Así!, nos dijo él… son 50 mil votos, estamos a tiempo, hacemos eso. Hablémosle a un chero, le habló a un chero, llegó…

¿Y ese chero quién era?

—Era un chero… llegó el chero…

Ese chero suena a alguien muy importante…

—Ja, ja, ja... tampoco... En serio, no te puedo decir, era alguien del Tribunal Supremo Electoral de ese tiempo. Nos dijo: "Miren, pueden hacer esto, esto y esto". Entonces lo hicimos. Salimos de ahí a buscar las firmas…

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