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La contradictoria historia del presidente sobre el regalo de los $3 millones
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La contradictoria historia del presidente sobre el regalo de los $3 millones

El préstamo que el empresario Nicolás Salume hizo al candidato presidencial Mauricio Funes fue a parar a la cuenta personal de este y en algún momento se convirtió en donación. Hace unos días Funes se contradijo al decir primero que el dinero le fue donado a él y no al partido, y cuando los periodistas le preguntaron si había pagado impuesto de renta por la donación, dijo que no, porque el dinero le fue donado al partido FMLN.

Ricardo Vaquerano

 
 

A inicios de 2009, cuando la mayoría de encuestas mostraban una ligera ventaja en favor del candidato presidencial del FMLN y cuando el presidente de la República, Antonio Saca, pregonaba que un triunfo de la oposición significaría el aterrizaje de El Salvador en el sistema planetario chavista, las cuentas personales del experiodista Mauricio Funes recibieron una serie de depósitos que totalizaban millones de dólares. La información estalló en la prensa seis días antes de la elección, y ese mismo día, 9 de marzo, el candidato presidencial efemelenista, Mauricio Funes, comparecía en una entrevista en radio: "El presidente Saca, irresponsablemente, dice que Alba está financiando mi campaña", se quejó. Y luego aclaró que había recibido un préstamo "de un importante empresario", y no volvió a tocar el tema en público hasta cuando el pasado 21 de noviembre, en una entrevista en televisión, reveló que aquel patrocinador de su candidatura le había condonado la deuda.

"No sé por qué siguen insistiendo con eso", dijo Funes el jueves 21, cuando el entrevistador Ernesto López, en el canal 21 de televisión, le preguntó si, finalmente, había pagado aquel préstamo.

La historia comenzó hace cuatro años y nueve meses, cuando La Prensa Gráfica reveló que la Fiscalía investigaba unos depósitos millonarios en cuentas bancarias personales del candidato Funes. Ese mismo día, Funes iría a una entrevista en el programa "A Primera Hora, con Pencho y Aída", que se transmitía en la radio 102.9. Funes comenzó a dar sus explicaciones.

-Está bien que la Fiscalía haya abierto un expediente por un movimiento que ellos pueden llegar a considerar irregular, porque según el fiscal Monroy ese movimiento no se corresponde con el patrimonio que yo he reportado con mis depósitos bancarios -dijo Funes.

-Dice la nota que entre el 1 de enero y el 6 de marzo (de 2009) en una cuenta corriente personal del candidato recibió abonos por 2.2 millones de dólares -le planteó Pencho Duque.

-¿Y de dónde asustarse, si soy candidato a presidente de la República? Puedo recibir donaciones y no hay ninguna ley que me lo prohíba. De lo contrario, ¿cómo voy a llevar a cabo una campaña con la inversión que supone estar en radio y televisión y tener una presencia modesta, si no es por medio de donaciones o aportaciones privadas?

-¿Y por qué ponerlo en una cuenta personal?

-Por una razón: el movimiento Amigos de Mauricio no tiene personería jurídica.

Hasta este punto, Funes ya había mencionado dos veces la palabra "donación", un término que no volvería a usar sino hasta casi cinco años más tarde. Además, daba a entender que si la organización Amigos de Mauricio hubiera podido abrir cuentas bancarias, a ellas habría ido a parar el dinero recibido. Dentro de pocos segundos iba a decir "lo voy a aclarar", y entonces volvería a hablar de donaciones.

-¿Y por qué no poner el dinero en una cuenta del partido?

-Porque hay empresarios que han querido apoyarme a mí como candidato y no al partido, y tienen todo el derecho de hacerlo.

-¿Estos fondos son de empresarios locales?

-Lo voy a aclarar: yo he recibido donaciones de empresarios locales y de profesionales en cinco cuentas que se abrieron en la banca en una campaña que hicimos pública que se llama "Un dólar por el cambio". ¿Quién abrió las cuentas? Este servidor, porque el movimiento Amigos de Mauricio no tiene personería jurídica y no puede abrir cuentas. ¿Y por qué no las abrió otro miembro del movimiento ciudadano? Porque yo soy el candidato y el que atrae los apoyos soy yo, no los miembros del movimiento ciudadano. Las cuentas se abrieron a mi nombre como cuentas personales.

En esos días, la propaganda del partido Arena y lo que decían sus dirigentes, incluido el presidente de la República, y lo que propalaban los medios, era que había razones para pensar que Venezuela estaba financiando la campaña del FMLN y de su candidato. Aquellos señalamientos se notaban en la insistencia sobre el origen del dinero, que hasta este momento de la entrevista con Pencho y Aída, Funes había vinculado a "donaciones".

-¿Pero son fondos locales?

-Te lo voy a aclarar. ¿Qué es lo que se ha dicho? Que el presidente Hugo Chávez ha financiado mi campaña. Irresponsablemente. ¿Qué es lo que hice yo? Hablé con un importante empresario amigo mío y le dije: "Solicito su apoyo". Y él lo que hizo fue darme un préstamo por el orden de casi 3 millones de dólares y me dijo: "Vamos a firmar un mutuo donde vos te comprometés a pagarme ese préstamo".

Finalmente el candidato dijo que había un préstamo de por medio. Un préstamo de casi 3 millones de dólares. Además, rechazó que hubiera financiamiento venezolano. Esta posibilidad del financiamiento venezolano la lanzó varios meses antes de la elección presidencial un informe elaborado por agencias de inteligencia estadounidenses, del que La Prensa Gráfica hizo eco en sus páginas. Entre las decenas de páginas de aquel documento había un párrafo que decía que podía ocurrir que el gobierno de Hugo Chávez financiara la campaña del FMLN.

En la entrevista con Pencho y Aída, Funes se adelantó a las preguntas y se apresuró a explicar cómo pensaba liquidar el préstamo:

-Ahora, ¿cómo se lo puedo pagar? Bueno, con la deuda política: el partido me va a ayudar a pagarlo.

El futuro presidente de El Salvador anunciaba que iba a honrar su compromiso con aquel empresario con el dinero que le diera el partido FMLN, a partir de los fondos que recibiría del Estado para financiar su campaña.

El candidato presidencial, que estaba a solo seis días de derrotar al arenero Rodrigo Ávila -quien también tenía el respaldo de los partidos PCN y PDC-, se rehusó a revelar la identidad de su patrocinador.

-¿Quién es este empresario? No tengo autorización para decirlo, pero es un empresario respetable y exitoso que en el pasado apoyó al partido Arena y que ahora no está apoyando al partido Arena porque cree en mi candidatura y me ha dado apoyo personal. Entonces, ¿de dónde proviene ese dinero? De los fondos de un empresario que tiene suficiente dinero para haberme hecho ese préstamo y más. ¿Por qué hice ese préstamo? Porque era la única manera de competir con la campaña de Arena. El partido FMLN únicamente ha recibido el dinero que proviene de la deuda política y de algunas colectas con algunos empresarios y eso no ha alcanzado para financiar la campaña. Ahora, de esto que está acá, 2.1 millones en la cuenta de Mauricio Funes, es por ese préstamo que sobrepasa los 3 millones de dólares.

Eso ocurría la mañana de aquel lunes, y mientras el candidato insistía en mantener el anonimato de su mecenas, por la tarde, el grupo ciudadano de apoyo a su candidatura, el movimiento Amigos de Mauricio, reveló que aquel prestamista se llamaba Nicolás Salume Barake.

Desde entonces, el recuerdo de aquel préstamo fue como un cometa que aparecía de vez en cuando para hacer ruido ante los oídos de Casa Presidencial. El primer paso del cometa sucedió cuando un grupo de habitantes de comunidades del norte de San Miguel, en junio de 2010, llegó a protestar frente a la casa de gobierno contra la construcción de la presa El Chaparral por parte de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL). En aquella protesta, encabezada por el sacerdote Antonio Confesor, un rótulo de los manifestantes invitaba a hacer una colecta para entregar a Funes el dinero que hiciera falta con el fin de que pudiera liberarse de las supuestas ataduras que lo sometían producto de aquel préstamo y que le impedían actuar de acuerdo con los intereses de la gente.

En aquella escena, entonces, había tres aristas: una, la de un gobernante que debía millones de dólares al empresario Nicolás Salume Barake; la segunda, la de los pobladores de San Antonio del Mosco y de San Luis de la Reina, quienes protestaban porque consideraban que los daños colaterales por la construcción de la represa no iban a ser compensados, y la tercera, la de otro Nicolás Salume, Nicolás Salume Babún, hijo del mecenas de Funes y presidente de la CEL que construía la presa El Chaparral.

Hasta antes del episodio de hace 10 días, los momentos más relevantes a nivel de medios de comunicación que se relacionan con estos nombres y los millones de dólares, fueron uno que ocurrió un año después de aquella manifestación de pobladores contra El Chaparral, y otro que sucedió en febrero de 2013.

La Constitución de la República establece que quien ocupa el primer lugar en la línea de sucesión presidencial es el vicepresidente. Y el segundo lugar lo ocupa el primer designado a la Presidencia. El primer designado es la persona que, ante propuesta del presidente, nombra la Asamblea. La historia reciente muestra que los diputados complacen al presidente en designar al favorito del gobernante. Pero esta vez, con la administración Funes, ocurría una cosa inusual: sucedía que Funes cumplía su primer año de gobierno y no tenía designado presidencial. Y la razón era que él no había propuesto a nadie, no había hecho llegar las dos ternas de candidatos a los diputados. Solo hasta cumplir dos años envió su propuesta a la Asamblea Legislativa: su favorito era Nicolás Salume Barake, a quien propuso como primer designado. Y los diputados lo complacieron. De esa manera, el patrocinador de la campaña del presidente se convirtió en el segundo en la línea de sucesión presidencial de El Salvador.

Debido a que Funes había evitado hablar del préstamo durante todo este tiempo, y a que los periodistas nunca le preguntaban sobre eso, no se sabía si el presidente estaba pagando el préstamo o se encaminaba a dejar el cargo arrastrando su deuda millonaria. El segundo paso del cometa lo protagonizó en febrero de este año el ex coordinador general del FMLN y diputado suplente Fabio Castillo. Castillo se puso a hacer algunas sumas y restas ante los periodistas: "Si el presidente Funes gana 5,000 dólares al mes, eso en 60 meses -los cinco años de gobierno- suma 300,000 dólares", dijo. "Entonces no veo cómo el presidente, que empezó debiendo 2 millones de dólares, va a hacer para pagar ese préstamo. Quedaría debiendo 1 millón 700,000 dólares", añadió.

Finalmente, el cometa pasó por tercera ocasión la semana del 21 de noviembre de 2013. Ernesto López cuestionaba a Funes sobre las críticas que le hacen sobre su alto nivel de vida. Y Funes decía que él, como presidente de la República, tiene un nivel de vida propio de los presidentes. "Si yo no fuera presidente posiblemente estaría sentado ahí donde tú estás", dijo a López. Y entonces López lanzó la pregunta clave:

-¿Y el préstamo para su campaña que le hizo un empresario ya lo pagó?

-No, porque sencillamente fue donativo, él lo donó. Yo firmé un mutuo, pero al final de cuentas él lo donó. Una vez gané, él lo donó. Yo ya no tengo ninguna obligación con él y no sé por qué siguen insistiendo con eso. Yo no tengo ninguna deuda porque sencillamente don Nico Salume donó eso a mi campaña, pero me lo donó a mí como candidato y no al FMLN. Yo ya no tengo ninguna obligación con él.

Funes dijo que se sentía liberado de cualquier compromiso con su patrocinador, que el préstamo ahora era una donación, y que esta había sido para él, no para el partido ni para los Amigos de Mauricio, como se había entendido en la entrevista de 2009.

Más tarde, el mismo jueves 21, Funes dio declaraciones a los medios con motivo de un homenaje póstumo a María Julia Hernández, la exdirectora de Tutela Legal del Arzobispado. Los periodistas querían saber más de esa condonación de deuda que había revelado en la entrevista temprano.

-¿Y el préstamo que le hizo Nicolás Salume a usted de aproximadamente 2.2 millones...? -le preguntó un reportero.

-Se transformó en una donación.

-Esa donación, exacto, ¿usted pagó el 25 % del impuesto sobre la renta al respecto?

-No, no.

La Ley del Impuesto sobre la Renta establece que los perdones de deudas son gravables. Y también establece que las donaciones estarán exentas del pago del impuesto siempre y cuando se produzcan entre ascendientes y descendientes, que no es el caso de Salume Barake-Funes. Llegados a este punto, los periodistas preguntaron más al presidente, y este contradijo lo que acababa de decir segundos antes:

-¿Por qué no se paga el impuesto de la renta en ese caso?

-Porque fue una donación al partido político.

-¿Pero y que no se lo daba a usted?

-No, se metió en mi cuenta porque había de alguna manera que agilizar ese recurso, pero eso lo decidió él después. Formalmente no es una donación, para que ustedes lo tengan muy claro, y por eso es que no tendría que pagar impuestos. ¿Qué fue lo que hizo él? Perdonar esa deuda. Yo firmé un mutuo en el cual yo quedaba obligado a pagar, no se establecía el período de pago, el plazo de pago, ni el monto de las cuotas, sino que yo quedaba obligado a pagar. Con el tiempo, él decidió transformar ese mutuo que me obligaba a pagarle, decidió darlo a la campaña, eso fue lo que él decidió.

-Cuando él decide perdonar la deuda, ¿ya no tiene sentido pagar ese impuesto sobre la renta?

-No, y además, otra cosa: ya no le debo nada, esa fue una decisión personal de él.

-¿De cuánto es el monto exacto del donativo?

-No lo tengo claro, tendría que ir a los archivos para investigarlo. Pero se estuvo hablando de 5 millones de dólares... son 3 millones y algo.

Después de 57 meses, finalmente el presidente aclaró el episodio destapado en marzo de 2009: la donación de millones de dólares a su favor fue un préstamo por más de 3 millones de dólares. Una vez obtuvo el triunfo en la elección del 15 de marzo de 2009, el préstamo se transformó en una donación a él, no al partido, pero por la que no pagó impuesto de renta porque el dinero fue una donación para el partido y no para él.


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