Odesa, UCRANIA. Desde que la república de Crimea –situada a tan solo 300 kilómetros– se integró a Rusia, cada día decenas de personas se reúnen en lo alto de la escalera, célebre desde la película El Acorazado Potemkin del cineasta ruso Serguei Eisenstein, que relata el motín de los marinos durante la revolución de 1905.
“Defendemos la soberanía de Ucrania y queremos que Ucrania siga una e indivisible”, afirma Anastasia Belus, una ama de casa que participa en la reunión. “Muchos habitantes de Odesa salen a la calle para que nos escuchen y nos vean. Queremos evitar lo que pasó en Crimea, no podemos permitirnos la división del país”, agrega.
“Siempre nos hemos considerado como pertenecientes al pueblo ucraniano. Eso nos conviene, no queremos que se nos imponga una alianza por la fuerza”, dice por su lado Elena Gordeeva, una jurista de origen ruso.
Antigua joya del imperio ruso, Odesa, una ciudad de un millón de habitantes, no fue ajena a las tensiones separatistas consecutivas al cambio de gobierno en Ucrania.
La situación en ese puerto estratégico, por el cual transitan las tres cuartas partes de las mercancías que llegan a Ucrania, es seguida con mucha atención tanto más cuanto que se encuentra entre Crimea y Transnistria, una región separatista de Moldavia cuya población es mayoritariamente rusa.
En Odesa –como sucedió en los bastiones industriales del este de Ucrania, Donetsk, Jarkov o Lugansk– se registraron manifestaciones de miles de personas que llevaban banderas rusas y pedían un referéndum para decidir sobre la unión a Rusia.
El otro lado de la moneda
El 3 de marzo pasado, unas 3,000 personas ocuparon la sede de la administración regional, donde izaron la bandera blanca, azul y roja de Rusia en lugar de la amarilla y azul de Ucrania.
“Odesa fue fundada por Rusia. Un retorno a Rusia parece lógico”, opina Olexander, que sobre su abrigo lleva una cinta anaranjada y negra, símbolo de la potencia del ejército imperial ruso, arborada por los prorrusos en Ucrania.
La movilización prorrusa generó una firme reacción de las autoridades, que detuvieron a uno de los líderes de la protesta, y de los defensores de la unidad de Ucrania.
Aunque rusohablante, el 60% de la población de Odesa está compuesta por personas nacidas en Ucrania y descendientes de ucranianos, a diferencia de Crimea donde la mayoría es oriunda de Rusia.
La primera respuesta masiva de los partidarios de la unidad tuvo lugar el 9 de marzo, cuando miles de personas se aglutinaron en los 200 escalones de la escalera Potemkin para cantar el himno ucraniano.
“La tensión se vino abajo”, observa el politólogo Artem Filipenko, responsable local del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos. “Los partidarios de la opción europea mostraron se más numerosos y eso fue decisivo”, explica. “La región de Odesa se inclina del lado de la permanencia en Ucrania”, agrega el experto.
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