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“Algunos sectores aún no han logrado asimilar que una mujer administre justicia”

Ella fue quien dijo que Efraín Ríos Montt era culpable de genocidio. Ella fue también quien se ganó las más duras críticas durante el proceso y quien continúa recibiendo estocadas por la sentencia que luego fue anulada. La jueza del tribunal A de mayor riesgo habla un año después del histórico juicio que sacudió Guatemala.

Alejandra Gutiérrez Valdizán y Oswaldo J. Hernández (Plaza Pública)

 
 

Yassmín Barrios, jueza del Tribunal A de Mayor Riesgo de Guatemala. Foto Sandra Sebastián (Plaza Pública).
 
Yassmín Barrios, jueza del Tribunal A de Mayor Riesgo de Guatemala. Foto Sandra Sebastián (Plaza Pública).

Transcurrido casi un año del proceso contra Efraín Ríos Montt y Mauricio Rodríguez Sánchez en Guatemala, la jueza Yassmín Barrios recibió una notificación del Tribunal de Honor del Colegio de Abogados y Notarios en que ordenaba su inhabilitación profesional por un año. Barrios impugnó y salió librada. Esta entrevista fue realizada en el lapso en que el tribunal había emitido la orden y que Barrios volvía, una vez más, a las portadas de los diarios.

Usted ha juzgado casos de lo más complejos, por narcotráfico, pandillas…
Asociación ilícita, extorsiones obstructivas de tránsito ilegales, comercio, tráfico y almacenamiento ilícito, todo lo relacionado con la narcoactividad, todo lo relacionado con la ley contra la delincuencia, asesinatos, parricidios, feminicidios, y, también, los delitos que nos ha tocado juzgar del pasado por justicia transicional, es una gran gama. A veces la gente piensa que solo nos toca ver lo que es materia de derechos humanos, juzgamos hechos recientes, plagios o secuestros…

Pero han sido los casos relacionados con derechos humanos los que la han puesto en la mira. Los ataques y críticas surgen cuando juzga éstos.
No, hemos juzgado casos incluso de Los Zetas, ustedes se enteraron, el famoso caso de Zacapa que ya no lo juzgaron allá, sino lo pasaron a competencia ampliada o alto riesgo, lo juzgamos aquí… PARLACEN también, el caso Rosenberg, todos esos…

A pesar de eso, es con derechos humanos…
Ha sido el ataque directo. Hay algo que me gustaría que ustedes evaluaran, la resolución es siempre de tres jueces y entonces no veo por qué me están imponiendo la sanción (del Tribunal de Honor del Colegio de Abogados) a mí por ejecutar la resolución del tribunal. Nosotros somos tres, y a la que están sancionando es a mí.

¿Por qué el ataque solo contra usted?
Posiblemente sea porque están sacando a relucir todos los antecedentes: juzgué el caso Gerardi, el caso Mack… No veo la razón, el señor, el abogado Moisés Galindo me acusa porque dice que yo lo humillé durante el desarrollo de la audiencia, pero si ustedes revisan, allí están las audiencias, están grabadas, yo no falté al respeto a nadie. El tribunal somos tres, y la presidenta es quien dirige el debate, entonces a mí me toca dar a conocer oralmente la decisión del tribunal y el tribunal decidió nombrarlo como abogado en base al artículo 12 de la Constitución. ¿Por qué se le nombró como abogado? Por varias razones: uno, porque nuestra obligación es garantizar a todos los ciudadanos que se juzgue debidamente, el señor acusado no podía quedar sin defensa. Dos, ¿por qué a él? Porque él es parte del staff de abogados que ha defendido al señor Efraín Ríos Montt, incluso hay una nota periodística después de mayo, donde los nueve abogados dicen que le dan las gracias por haberlos tomado como abogados, entonces quisimos nosotros como jueces garantizarle su derecho de defensa y no fuimos a traer un abogado de la defensa pública o alguien que desconociera el caso. Pero hay otro aspecto importante, esto es materia de carácter procesal y constitucional, el tribunal de honor se excedió en sus facultades, no tenía que entrar a juzgar aspectos constitucionales, ni procesales porque no le compete.

¿Ya se había encontrado usted con Moisés Galindo en otro caso?
Tuvimos algún otro caso, pero realmente nosotros nunca hemos tenido ni relación, ni amistad, ni ningún problema. Nosotros no teníamos ningún problema para conocer el caso y por eso llevamos a cabo el debate.

Nos interesa conocer cómo fue la defensa del juicio por genocidio comparada con otros casos…
En algún momento nos había recusado, pero no aceptamos la recusación.

O sea, es una estrategia que él utiliza.
Es posible, pero digamos que lo importante es concretizarnos en esto. Primero no se le faltó al respeto, pueden revisar los videos. El día sábado vi en la prensa que aparece una foto él donde dice: “Ella no me humilló, pero la gente se rió de mí”. Y si la gente en algún momento se rió, eso no es imputable a mi persona; todo el tiempo dije que debían respetar a los abogados, porque así tiene que ser, soy una persona respetuosa de los demás, por ende me respeto a mí misma.

En algún momento del proceso se podría decir que ellos faltaron al respeto al tribunal, como cuando abandonaron la sala…
En realidad sí nos faltaron el respeto, pero la Corte de Constitucionalidad ordenó que se reintegrara al abogado García Gudiel, y nosotros cumplimos con reintegrarlo, cuando se le reintegró el abogado nuevamente volvió a faltar al respeto al tribunal, incluso es de conocimiento público cuando dijo que no iba a descansar hasta ver al a los juzgadores tras las rejas, en la cárcel, como viles delincuentes. Sin embargo, nosotros le permitimos que se expresara todo lo que quisiera.

¿Cómo enfrentan esta estrategia que se ha calificado como litigio malicioso?
Aplicamos la ley, aplicamos la ley. Aplicamos la ley y dijimos que no era factible, por eso le pedimos al abogado que se retirara.

¿Alguna vez le tocó una estrategia de este tipo?
No se nos había presentado una estrategia de esa naturaleza e imagino que ya la tenían prevista. Sería interesante que ustedes vieran en casos como el tribunal de Nuremberg, me parece que ellos posiblemente estudiaron esos antecedentes y aplicaron cuestiones similares. Porque después estuve leyendo una revista, ya cuando todo había pasado, habían hecho algunas investigaciones por allí, y aplicaron situaciones similares, y también como en el caso Fujimori… Por supuesto que nosotros como juzgadores no somos malpensados, o por lo menos uno no está pensando en hacerle daño a nadie. A cada caso le dedicamos la misma dedicación la misma importancia, las cosas se van dando allí, nosotros no tenemos una bola de cristal para saber qué es lo que va a ocurrir, nuestra preparación es técnica profesional académica, cuando se presentan las situaciones en el debate, las resolvemos con base a la ley, y eso hicimos en ese momento.

En su entrevista con Francisco Goldman, publicada en el libro “Crecer a golpes”, usted dice respecto a la defensa “Ríos Montt debe demandar a su abogado porque no lo defendió”…
¿Eso lo dice Francisco Goldman?

No, eso lo dice usted.
Aclaro: no lo dije yo. No dije que lo deberían denunciar, tal vez esa apreciación la hace él, y si estuviera él aquí, igual se lo diría a él, con el respeto que se merece. Porque soy muy responsable de las cosas que digo. Lo que siempre he dicho es que desviaron la atención de los acusados hacia el tribunal, por ejemplo…[Toma una grapadora, una libreta y otros objetos del escritorio para hacer una maqueta del tribunal.] En un proceso el foco de atención tiende a ser las personas acusadas, están aquí, lo que hicieron fue manejar una estrategia de ataque sistemático hacia los juzgadores para desviar la atención, de aquí para acá. Entonces todos los días decían “los jueces tienen interés, la juez no deja interrogar a los abogados”, cosa que no era cierta, siempre les di la palabra, le decía “abogado puede preguntar, cambie su pregunta”, si no sabía interrogar ese no es problema del tribunal. Lo que hicieron fue un cambio de dirección, para que las personas no pusieran tanto la atención sobre los acusados. Fue una estrategia que se manejó, por supuesto con la ayuda y colaboración de algunos medios de comunicación, y en eso también debe tomarse en cuenta la capacidad económica que se tiene para pagar medios de comunicación.

¿Cómo comprender la respuesta de los medios? Por ejemplo, sale ahora la sentencia del Tribunal de Honor que no está en firme, pero de inmediato los medios dicen que usted está ya suspendida, sin que hayan estado notificadas las partes. O, durante el juicio, también se publicaron algunas notas que afirmaban asuntos que no eran correctos. Quizás la prensa actúa ingenuamente…
Me gustaría pensar que es ingenuamente, pero en honor a la verdad creo que no es así, creo que ustedes los periodistas son muy inteligentes, y yo no voy a culpabilizar a los jóvenes que vienen a tomar las noticias, o que cumplen con su trabajo. Yo creo que en todo caso quienes tendrían que hacerse la pregunta del millón son los empresarios de los medios de comunicación, porque en realidad yo no tengo nada contra ellos, pero deberían de pensar y visualizar que si se ataca a las instituciones, y si se ataca a los jueces independientes, se está minando el sistema de justicia y es algo que realmente debe preocuparnos a todos. Si ya no hay jueces independientes entonces se va a venir abajo el sistema de justicia, no solo la credibilidad de los ciudadanos. Y eso es muy delicado, porque en un país para que haya inversión debe existir justicia y debe existir claro respeto a la ley. Si ustedes ven en países más avanzados que los nuestros, los fallos judiciales se respetan y sólo se atacan por la vía judicial y eso es lo que da crecimiento, pero si se quiere vedar o poner una mordaza a la justicia o en mi caso, vedarme ejercer la profesión de abogado como mecanismo para que no esté como juzgadora dentro del tribunal y sacarme dentro de un año, se está socavando el sistema de justicia, se está violando la constitución, se está vedando las garantías constitucionales, procesales y del debido proceso. Y también se está mandando un mensaje negativo a todos los juzgadores, “si ustedes realizan lo mismo, les va a pasar esto”, entonces quieren jueces dóciles que no puedan opinar por sí mismos y que apliquen la ley dependiendo de quién se trata, pero eso no es justicia, la justicia consiste en dar a cada quien lo que le corresponde. Y en el momento que un juez deja de cumplir con su función entonces se convierte en un títere.

Yassmín Barrios, jueza del Tribunal A de Mayor Riesgo de Guatemala. Foto Sandra Sebastián (Plaza Pública).
 
Yassmín Barrios, jueza del Tribunal A de Mayor Riesgo de Guatemala. Foto Sandra Sebastián (Plaza Pública).

Cuando se dictó la sentencia del juicio por genocidio, usted solo dio entrevista a un medio extranjero, ¿se sintió atacada, aislada, por los medios locales?
Aislada no, lo que pasa es que los medios extranjeros fueron objetivos, confiables y veraces, y transmitieron los acontecimientos como realmente ocurrieron: objetividad y credibilidad. Dieron a conocer las cosas como estaban ocurriendo, claro con las excepciones del caso, porque aquí hay medios que también fueron objetivos, sobre todo de prensa escrita, pero hay otros que no lo fueron y que solo pasaban “la juez no deja interrogar”, y eso no era cierto, a veces ya tenía listos los abogados a los medios y en el momento que iban a hablar, justamente en eso tomaban la cámara. Somos seres humanos, somos inteligentes, y nos damos cuenta de las actuaciones de las personas…

Se ha dicho que esos ataques fueron por el hecho de ser mujer. Lo mismo en el caso de Claudia Paz y Paz. ¿Cómo diferenciamos que los ataques sean por ser mujeres y no por el trabajo que realizan?
Es muy simple visualizarlo. Vean ustedes las audiencias de cualquier tribunal en el cual preside un compañero juez hombre y van a ver que el ataque que se produce no es exactamente el mismo que se produce contra una mujer. Si ustedes revisan todas las audiencias de debate, porque incluso han sido objeto de análisis en otros países y en las universidades, podrán ver en cada una de las audiencias cómo se va directamente a atacar. La verdad es que yo soy muy tranquila, no me quedo en lo pequeño, pero algunas compañeras me decían: “Es que te están criticando hasta tu forma de vestir, hasta tu peinado, ¿no te molesta?”, “no”, les decía yo. Porque para mí hay cosas mucho más importantes, eso se queda chiquito, ¿verdad? Pero el ataque fue por ser mujer, revisen ustedes, esto pasará a las crónicas, no se han dado ataques como los que me ha tocado a mí. Era directamente el quererme mortificar o limitar, creo que a las mujeres a través del tiempo nos han valorado en una forma no adecuada. Y entonces pensaron que el estarme atacando constantemente como que me iba a hacer que no me pudiera desenvolver adecuadamente y no es así, gracias a dios, las mujeres tenemos educación, nos hemos llegado a desarrollar, tenemos nuestros títulos universitarios, tenemos la capacidad suficiente y el hecho de que alguien sistemáticamente me estuviera mortificando no iba a impedir que yo realizara mis actividades profesionales como debe de ser. Creo que fue un mecanismo que quizás en otros momentos, en otras situaciones, hace mucho tiempo, a lo mejor una mujer se hubiera sentido limitada, pero gracias a dios no es nuestro caso, actualmente las mujeres hemos alcanzado un grado muy alto de desarrollo. Ese es un mecanismo muy machista, por cierto, pero no les quedó.

¿Con sus compañeras juezas conversan sobre el tema del machismo? ¿Hablan sobre una diferencia en cómo se dirigen a ustedes los abogados, los acusados, otros jueces?
No puedo contestar por las demás compañeras, le puedo contestar por mí. Evidentemente esto es machismo. Las nuevas generaciones tienen una cultura diferente, se les está educando de una forma diferente, pero Guatemala es un país eminentemente machista. Y que una mujer realice la actividad de administrar justicia, que lo haga a muy alto nivel, como es en el tribunal de alto riesgo, pues como que todavía no lo han logrado asimilar algunos sectores. Yo tampoco me mortifiqué por eso, y creo que para todos y todas ha quedado allí la radiografía. Está muy claro. Y todo lo que dijeron de mi peinado, de mi ropa, si fuera un compañero juez no lo dirían.

Goldman dice que el suyo es “el peinado más famoso de Guatemala”.
Pues, gracias. A mí siempre me han dicho que tengo el cabello bonito y siempre lo he creído así, y si no les gusta, pues no me importa. Porque es mi libertad y mi forma de pensar y de ser. Nadie tiene derecho a meterse en eso.

¿Cómo se lidia con el estrés? ¿Cómo impide que le afecten las críticas?
Llevando una vida normal. Así de fácil. Yo creo que me aplicaron bullying, ahora está muy de moda, en los colegios a los niños o adolescentes les aplican el bullying. A mí me lo aplicaron a alto nivel, a nivel de la sociedad. Pero la forma de responder es diferente, porque soy una persona adulta.

¿Va a terapia?
No, gracias a dios. No.

¿Hace yoga? ¿Juega videojuegos?
No, es cuestión de sensatez. Yo sé lo que soy y lo que valgo.

¿Se da tiempo libre? ¿Qué hace en su tiempo libre?
Llevo una vida, en lo que cabe, normal. Saben que ando custodiada por la policía, pero de allí como cualquier ser humano, al supermercado, hago mis compras, hago mis mandados, he ido a la universidad… No puede ir a un bar y tomarse una copa con sus amigas. No es parte de mis hábitos, nunca lo ha sido, tengo una vida tranquila, ordenada. Lo normal que puede ser uno, como ama de casa, mis visitas, mis amistades, tomar un café, salir a refaccionar…

Incluso en esos espacios públicos ha tenido problemas, como el famoso desayuno.
Nadie tiene derecho de perseguir a los demás, ni limitarle, en sus más elementales espacios. Yo tampoco voy a dejar de salir y hacer lo que yo quiero, no me voy a limitar porque otras personas traten de perseguirme, en todo caso allá ellos y su conciencia.

Pareciera que su trabajo es de outsider, que está fuera del sistema. En una entrevista en La Hora dijo que la castigaban por no acoplarse, no plegarse al sistema.
Por supuesto.

¿Cómo describe ese sistema y qué significa que un juez debe acoplarse? ¿Qué sistema es ese?
Pareciera que no están acostumbrados a tener jueces independientes.

O sea que ese sistema está plegado a determinado sector o poder…
Eso es lo que ustedes tienen que evidenciar, creo que tendría que hacerse un estudio al respecto.

¿No sería interesante que las asociaciones de jueces denunciaran lo que sucede, las presiones de otros sectores?
Creo que ya ha habido muchos pronunciamientos, tanto de parte de la sociedad civil como de organismos internacionales, como la federación de asociaciones de jueces de organismo judicial a nivel centroamericano, porque al final no es solo la independencia judicial en Guatemala, si no en toda América Latina. Serían ellos quienes podrían contestárselo, y allí valdría la pena que entrevistaran a otros compañeros, porque no puedo contestar por las demás personas. Hacer denuncias.

¿No hubiera tocado, por ejemplo, cuando los abogados se van, presentar una denuncia por desacato al tribunal?
No debemos de mezclar. Entiendo que ustedes quieren saber exactamente con relación a la demanda que se produjo de parte del señor Galindo. La demanda que él hace es porque dice que yo le falté el respeto, y que lo humillé. Y si ustedes miran la resolución del THCANG se darán cuenta de que entra sobre materias de carácter procesal, jurisdiccional. Entonces se sale completamente de la esfera. Es como si yo le presente una demanda por una cosa, y yo venga y le contesto por otra.

Pero si se observa que los abogados están actuando de una manera incorrecta, en este caso o en otro, ¿no implicaría interponer una denuncia?
No, porque es una cuestión de carácter procesal. Si ustedes ven el video famoso que ha pasado tanta veces en televisión donde yo digo “no se deja salir”, y tuve que gritar porque a mi micrófono se le había bajado el volumen. ¿Por qué me levanto y digo “no se deja salir”? Porque el Código Procesal Penal debe mantener el orden y la disciplina dentro de las salas. Ejercí mi poder de disciplina. No podía quedarme impávida viendo que las personas se retiraban. Cumplí con mi deber.

Y por esa misma disciplina, ¿por qué no sancionarlos?
A nosotros no nos compete. Nosotros lo que hicimos fue mandar a ordenar el abandono. Pero ese día nosotros todavía les dimos tiempo a los acusados para que llamaran a sus abogados. Que regresaran. Y se les mandó, de forma escrita, a sus oficinas, haciéndoles ver que todavía el día siguiente había una audiencia. Algunos de los abogados sí regresaron. Entonces ya no pusimos ninguna denuncia contra ellos. Aceptamos que regresaran. El tribunal trabaja de buena fe. A pesar de las circunstancias, no tomamos decisiones imprudentes. De tal cuenta se permitió al abogado Calderón y otros a regresar a la audiencia.

Los ataques a Claudia Paz y Paz, el drama del magistrado Barrientos, los ataques contra usted. ¿Son casos aislados o hay una estrategia orquestada?
[Se abstiene de contestar]

¿Qué dice ante el respaldo y reconocimiento fuera de Guatemala, pero casi ninguno de parte del gremio de abogados aquí?
ignifica que nuestro país necesita evolucionar, tiene que desarrollarse. Lo que es normal en cualquier otra parte del mundo, acá en Guatemala todavía no. Yo lo veo muy normal, aplicar justicia, como debe de ser. No admitir injerencias de cualquier nivel. Pero aquí hay injerencias. Utilizan los medios. Utilizan amenazas.

¿Guatemala, luego de los acuerdos de paz, discutió a profundidad lo que se podía y lo que no se podía juzgar? Algunos mencionan una inercia…
Yo creo que no estamos en una inercia. Existe el principio de legalidad. El artículo 1 del código. No se impondrá pena alguna si la ley no la hubiere fijado con anterioridad. El artículo 2, no hay proceso sin ley. No podrá iniciarse querella, sino por actos u omisiones, por faltas, por una ley anterior. Es una garantía penal. Y una garantía criminal. El delito de genocidio estaba establecido en el código penal desde 1973. Nosotros solo cumplimos con la aplicación de la ley. Hay una acusación de parte del Ministerio Público, nosotros aplicamos la ley. ¿Quién hizo las leyes? El legislativo. ¿Quién hizo el código penal? El legislativo. ¿A quién le corresponde aplicar la ley en casos concretos? Al Órgano Judicial. Allí no se pierde uno. Aquí está la acusación del Ministerio Público, también las pruebas que se presentan, y aquí el tribunal dicta la sentencia. Su familia no estuvo implicada en el conflicto armado, sin una ideología marcada por el pasado de Guatemala.

¿Los casos que ha juzgado le han permitido adquirir una conciencia de país, de su historia, acaso?
Gracias a Dios no tuve nada de eso. Tampoco me gusta la política. Primero, hay que analizar los estudios que he tenido oportunidad de realizar. Como abogada, licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales, notaria, maestría en materia constitucional, doctora en Derecho. Eso le da a uno insumos dentro de la carrera judicial, porque nos permite tener un sinnúmero de cursos. Estudiamos historia de Guatemala. Es una carrera muy rica en conocimiento. Aparte de ello, de lo académico, está lo otro de lo que a usted le corresponde conocer como prueba de un proceso. Las declaraciones que oye, los peritos, los testigos, hablar de aspectos específicos. Así ocurrió en este caso: vinieron peritos expertos en convenios internacionales,en maltrato a la mujer. Así conocemos el caso concreto. Conocemos de otras situaciones, pero nos limitamos al caso concreto. Al marco de la acusación. En el caso por genocidio no juzgamos los 40 años transcurridos, juzgamos únicamente un año de la historia. De 1982 a 1983. Conocemos directamentelos hechos a partir de las pruebas.

¿Cómo llegó el caso Gerardi a usted?
Los casos nosotros no los buscamos. A nosotros nos los asignan. Llegan al tribunal en donde uno se encuentra.

Usted ha sido imán de casos complicados…
Así como ustedes lo dicen… no lo sé. Pero he estado en varios lugares. Me ha tocado juzgar alto riesgo sin estar todavía en tribunales de acto impacto. En aquel entonces yo estaba en el juzgado tercero, los tribunales de alto impacto todavía no existían.

¿Se han inhibido jueces en los casos que le ha tocado conocer?
En algunos casos sí. Pero no puedo contestar por otros.

De cierta manera ha llegado al tope de la carrera judicial al asumir el cargo de jueza, para continuar necesitaría entrar a un proceso de comisiones de postulación y lograr una magistratura en las salas de apelaciones o la Corte Suprema de Justicia.
En lo personal, en este momento, no he pensado en participar en los procesos para magistratura. Siempre me mantengo ocupada, y no he tenido tiempo para evaluar esa situación. Cada cinco años nos renuevan el contrato para trabajar como jueces. Y en realidad, la carrera judicial llega hasta allí. Quizás esto que me pasó, la inhabilitación de un año que pretende el THCANG, se les ocurrió para sacarme no solo del Órgano Judicial, sino de cualquier proceso de Comisiones de Postulación. Fue algo como decir “si tiene la intención de participar, de una vez le vedamos, le bloqueamos para que no pase”.

En los procesos anteriores en que ha intentado ser magistrada de la CSJ, no ha obtenido ningún voto del Congreso.
No revisé los votos. No me puse a revisar. Lo que es es. Yo soy muy práctica. No me quedé ni triste ni nada. Simplemente presenté mi papelería y quedé dentro de los 26 candidatos para ocupar el cargo, pero simplemente no sucedió. No pasa nada.

Lleva trece años de vivir custodiada, ¿vive con miedo?
Es parte de mi trabajo. Como juez asumí todas las consecuencias, el paquete completo. Es parte de ser juez. Guatemala es uno de los países más violentos del mundo y es parte de ser juez en este contexto. Yo llevó una vida tranquila. Voy y vengo, me custodian, pero yo vivo tranquila. Si le dijera a usted que vivo con miedo, no podría trabajar. No experimento esa sensación. Un juez debe ser una persona equilibrada, para dictar sus fallos. Estar tranquila para escuchar y decidir. Es algo muy importante, uno de los valores más importantes: hacer justicia.

¿El juicio por genocidio puso una lupa sobre el sistema de justicia?
Yo lo miro desde el aspecto bueno y positivo. Se demostró que la justicia guatemalteca tiene capacidad de juzgar. Y se llenaron los estándares internacionales. Y que con pocos recursos humanos y materiales, pero ante la bastedad de pruebas, dictamos sentencia. Yo lo veo como un avance de la justicia guatemalteca.

¿Y su anulación un reflejo de cómo funcionan todos los sectores detrás del sistema? Es parte de…
Se dimensionó. Se radiografió. Pero más importante, creo yo, fue el respeto al debido proceso. Se tuvo manejo de las audiencias, de economía procesal, de atención, de oralidad, del derecho de defensa. Hubo transparencia, objetividad. Si la gente no lo ha querido reconocer es su problema. Pero de que crecimos, sí crecimos. Aquí en el Órgano Judicial hay personas capaces. Gente honrada. Guatemala todavía tiene jueces íntegros y responsables. Y a la sociedad guatemalteca le corresponde proteger y exigir que se protejan a los buenos jueces que quedamos en el sistema de justicia.

© Universidad Rafael Landívar (Plaza Pública)
Esta entrevista fue publicada originalmente el 10 de mayo de 2014 en Plaza Pública.

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