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“El padre Toño era un agente del gobierno”

La abogada que coordina la defensa del padre Antonio Rodríguez asegura que su cliente se ha convertido en una especie de apestado a quien el gobierno abandonó a su suerte, pese a que el sacerdote, dice, actuó como representante oficial. Es más: en su interpretación la pandilla entendía que el padre Toño era un agente del Estado.

Carlos Martínez

 
 

La segunda semana de mayo, en medio de un salón de la UCA abarrotado hasta reventar, el periodista Héctor Silva Ávalos presentaba su libro “Infiltrados”, una detallada investigación que da cuenta de la infiltración del crimen organizado en las estructuras del Estado salvadoreño.

Al finalizar la presentación, luego de algunas preguntas del público, una mujer joven, sentada en las primeras filas del salón, pidió la palabra. Lo que vino a continuación fue un escándalo entre el público. Aquella mujer se identificó como exfiscal y recriminó al autor no haber incluido en el libro al entonces jefe de la unidad contra el crimen organizado de la Fiscalía General de la República, Rodolfo Delgado, de quien dijo era poco menos que un cáncer o un foco de infección en la institución. Así, en público, micrófono en mano y se quedó tan tranquila.

Esa mujer se llama Bertha María Deleón y trabajó como fiscal durante cuatro años; la mayor parte del tiempo como parte de la unidad contra el crimen organizado, dirigida por el mismo Rodolfo Delgado. Ahora trabaja para la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (Fespad) y ha asumido la coordinación del equipo de defensores del sacerdote Antonio Rodríguez, a quien la Fiscalía acusa de tener connubio delictivo con la facción sureña del Barrio 18.

De no ser por Fespad, Antonio Rodríguez, “el padre Toño”, estaría solo, cautivo en una bartolina de la División Antinarcóticos de la Policía. Desde que fue capturado, asegura Deleón, al padre Toño le escasearon los amigos, o al menos aquellos amigos que lo condujeron al lío en que se encuentra. Este sacerdote pasionista parece estar encarnando actualmente toda la suspicacia del fiscal general, Luis Martínez, contra cualquier proceso de diálogo con las pandillas y quizá por eso Ricardo Perdomo, el ex ministro de Justicia y Seguridad Pública, que lo nombró coordinador de su propia versión de la tregua con pandillas, no ha llamado siquiera para preguntar cómo se encuentra. Toño es ahora el antagonista –al menos el antagonista oficial- de todos los que siempre desconfiaron de proceso de diálogo con las pandillas.

“Sé que voy a sacar cola de esto”, dice, sonriente, esta abogada, quien asegura que no es precisamente una grupy del sacerdote. “No digo que Toño sea un santo, simplemente tiene derecho al debido proceso”, concluye.

¿Cuáles son sus argumentos?
Fespad se ha involucrado por los antecedentes de trabajo de él. Compartimos la visión del padre de enfrentar el fenómeno de la violencia desde paradigmas diferentes y también trabajamos en comunidades estigmatizadas, trabajamos con pandilleros también en diferentes temas y sabemos también los riesgos que este trabajo implica.

¿Me está hablando de riesgos jurídicos, supongo?
Claro, cuando hemos andado en las comunidades y llega la Policía y hace las redadas, nos hemos visto en medio. Es un riesgo que por trabajar por pandillas te acusen de asociaciones ilícitas. En esa lógica es que entendemos la persecución que se le está haciendo al padre Toño.

Es decir, doctrinariamente Fespad es anuente a una solución del problema de violencia a través del diálogo con pandilleros.
Sí.

Pero al principio Fespad fue muy crítica con lo que el fiscal general llama la tregua 1.
Sí, fuimos parte de la crítica y hasta la fecha tenemos todavía críticas concretas a la estrategia, a la falta de transparencia, porque el gobierno nunca ha asumido que es una medida institucional y que fue una parte de la política de seguridad. Siempre hemos sostenido que un pilar fundamental de la tregua o pacificación o como le digan es que el gobierno asuma de cara a la gente que está haciendo eso. Parte de los riesgos que Fespad señaló desde el principio era esto: que los mediadores al final terminaran criminalizados por el contacto que iban a tener con pandilleros que son líderes de sus pandillas… porque si vas a negociar vas a negociar con el de arriba… creemos que eso se está reflejando en el caso de Toño, si esto fuera transparente, si él tuviera el respaldo gubernamental que dijera claramente: “Sí, él forma parte de la pacificación”, creo que se lo hubieran pensado dos veces antes de pincharle el teléfono y de hacer lo que han hecho. Si se fija, parte del escándalo es la revelación de las llamadas y decir “habla con Viejo Lin”, ¿y quién ignora que habla con él, pues?

Sin embargo, los primeros mediadores, Raúl Mijango y Fabio Colindres, no están siendo acusados de nada hasta donde se sabe. ¿Qué hizo el padre Toño que no hicieron los otros?
Todo el mundo en las oenegés parte de la fama… o no sé cómo decirle… de que él es un hombre muy impulsivo y que confronta y cuántas veces no ha confrontado por el Twitter al fiscal general, en entrevistas en la televisión y ha controvertido la posición represiva del gobierno en general, le ha ido fuerte a… ¿cómo se llama este hombre?… al ex ministro de Seguridad que era militar.

David Munguía Payés.
De él ha dicho que tiene nexos de narcotráfico… ha hecho afirmaciones duras que lo han comprometido y lo han llevado a estar en esta vulnerabilidad que ahora quién no le lleva hambre.

¿Usted cree que los agentes de la tregua 1 están en anuencia con el fiscal general para acusar al padre Toño?
Yo no voy a tanto… no tengo elementos como para concluir eso. Pero sí creo que a partir de las entrevistas que tuvieron, por ejemplo con Mijango, Douglas Moreno y Colindres, pues obviamente que aportaron elementos a la investigación y entonces yo creo que sí arrojaron elementos… no conozco esas entrevistas y no le puedo decir que ellos tumbaron a Toño…

Cuando señala que si el gobierno hubiera tenido el arrojo de reconocer a los mediadores de la primera etapa y de la segunda etapa, como agentes institucionales otro gallo cantaría, ¿lo que me está diciendo es que el padre Toño era agente del gobierno?
Yo no sé si el Estado lo va a reconocer por esa falta de transparencia, porque ahorita nadie ha preguntado qué pasa por el padre Toño. Nadie del gobierno.

¿Ricardo Perdomo no ha llamado para ofrecer su respaldo?
En absoluto. Nadie, ni del proceso de tregua, ni de pacificación. Nadie. Es como si tuviera lepra.

¿El padre Toño fue agente del gobierno?
Mire… definirlo como un agente del Estado… lo que sí le puedo asegurar es que era un mediador del proceso de pacificación y tenía mucho liderazgo en ese sentido.

Ricardo Perdomo lo presentaba como el coordinador de su propia versión de la tregua. Ahora que representan al padre Toño y luego de hablar con él, ¿en la opinión de Fespad él era un agente del gobierno?
Sí. Sí colaboraba en ese proceso que inició Perdomo y no solo Fespad lo sabe. También organismos internacionales como el PNUD, la Unión Europea, que han apoyado estos procesos. Pero tampoco van a decir nada estos organismos.

¿Por qué?
No pueden ellos entrometerse en cuestiones internas de los países en los que trabajan. Se meten en problemas. Pero yo le digo: no solo es Fespad el que sostiene la participación de Toño en ese proceso, sino que hay mucha más gente que puede dar fe de ese trabajo.

Es decir: si Perdomo dijera que él no era su agente, ¿ustedes serían capaces de desmentirlo?
De hecho yo le estoy asegurando.

¿Cuando los miembros de pandilla hablaban con el padre Toño ellos entendían que estaban hablando con un representante del Estado, o del ministro?
No sé cómo lo asumía la pandilla, pero mi interpretación es que sí. Porque de hecho la tasa de homicidios bajó a partir de esas negociaciones que en un inicio las llevaron Mijango y Colindres. El tema de la tregua como idea innovadora el primero que habló de eso fue él: el primero en sugerir hablar con la pandilla. Ahí comienza la persecución de él, en 2010.

¿Por qué Fespad atacó a la tregua 1 y respaldó la tregua 2 si doctrinariamente eran lo mismo? 
La falta de transparencia… bueno, eso se lo criticamos a la primera y a la segunda, pero creo que lo clave es que en la primera se hizo todo bajo de agua y las organizaciones sociales no tuvieron ninguna incidencia ni nada y en la segunda sí, Fespad fue invitado de manera oficial a participar y no por dedo sino porque tenemos experiencia de trabajo en campo.

Sonaría mal si digo que según Fespad la diferencia entre la primera y la segunda tregua es que en la primera no los invitaron.
Si usted hace un análisis así de golpe… pues así parece, pero no se trata de protagonismo, sino de que tenemos elementos que siempre le vamos a criticar a los dos procesos: la falta de transparencia. Si estuviera claro quiénes son los mediadores y en qué han consistido los acuerdos, eso protege a la figura del mediador o de los participantes en el proceso, para, por ejemplo, que no les pinchen el teléfono y que no los satanicen como han satanizado a Toño y también compromete a los mediadores a mantenerse dentro de los márgenes legales.

Pero entendería yo que no se necesita ninguna disposición especial para que los mediadores se mantengan dentro del margen de la ley. Digo, no violar la ley no depende de cuántos respaldos tenés…
Yo también lo entiendo de esa forma, pero qué no se dice de los mediadores en general. No solo lo que se dice de Toño, ¿qué no se ha dicho de Mijango?

¿Raúl Mijango actuó con transparencia siendo mediador?
Fíjese que no le he seguido mucho la pista, para serle honesta. No es santo de mi devoción.

¿Y usted diría que un buen calificativo para la actuación del padre Toño es la palabra “transparente”? 
Yo hasta ahora no sé en qué ha consistido la negociación con la pandilla. Los procesos, el primero y el segundo son oscuros y eso no se lo quita nadie, ni el hecho de que yo sea la defensora del padre Toño. No voy a dejar de pensar eso. Creo que teniendo las cosas claras hubiera servido incluso para que los mediadores mismos se hubieran medido más y hubieran delimitado más, porque negociar con pandillas es colocarse en la delgada línea. Son hombres –sobre todo en la élite de la pandilla- con presencia, con liderazgo, influyentes o manipuladores, como les quiera decir. Ejercen poder.

Ciertamente una cosa es trabajar con los pandilleros jóvenes en las comunidades y otra cosa es hacerlo con personajes más sofisticados, como los líderes pandilleros. En su criterio, ¿el padre Toño intentó comer un bocado más grande de lo que era capaz?
¡Híjole!… esa metáfora… no sabría qué contestarle.

¿Diría que la razón por la que el padre Toño se ve metido en este lío es su afán de protagonizar el proceso de pacificación?
No comparto eso del todo, pero creo que sí hay cosas que no supo manejar. No sé si es afán de protagonismo, no lo conozco como amigo. Mi relación con él ha sido profesional. Yo lo vi muy entusiasmado con la idea de solucionar la problemática. Tenía claro el fenómeno de la pandilla y mucha empatía con la pandilla, tanto con la MS como con la 18.

Sin embargo parece que tenía una relación particularmente buena con el ala sureña del Barrio 18. Entiendo que no consiguió mucha entrada con la ranfla de la MS y una escasa entrada con la ranfla de los revolucionarios del Barrio 18. ¿Él les ha explicado por qué?
No. En este proceso penal yo me pregunto por qué es que la Fiscalía si le pinchó el teléfono por seis meses solo muestra conversaciones con los sureños. Si él se comunicaba con otras pandillas, no solo… en su mismo papel dentro del proceso de pacificación no solo con ellos.

¿Usted diría que conoce bien la naturaleza de la relación de Antonio Rodríguez con el Barrio 18?
No.

¿Cómo puede defender a alguien de quien usted no puede responder eso?
Mire, a partir de las pláticas que yo he tenido y de la revisión de la prueba, sí estoy segura que colaboración delictiva del padre Toño con la pandilla no ha existido. Eso sí se lo puedo… bueno, al menos estoy en esa creencia y por eso es que a veces me pongo muy impulsiva. Otra cosa también es que yo trabajé en la Fiscalía mucho tiempo y sé cómo se trabaja y sé que cuando quieren ir contra alguien van y después se lo piensan y luego lo absuelven y ni perdón le piden. Todas esas cosas me han hecho defenderlo.

Veamos: él está acusado de asociaciones ilícitas, tráfico de influencias y de introducir ilícitos a cárceles. ¿Se me queda algo?
No.

¿Han podido escuchar las llamadas que la Fiscalía le intervino?
No, solo cinco que pusieron en el segundo proceso y que a pesar de que los fiscales alardearon que era clara la participación del padre Toño quizá se equivocaron de audio. No digo que no existan más pruebas, pero lo que han presentado es puro audio.

¿Ustedes ponen en duda que él habla con pandilleros de introducir celulares dentro de cárceles?
Solo he escuchado cinco y ahí no se habla de introducción de los ilícitos que dice la Fiscalía. Porque en la segunda solicitud de imposición de medidas hablan de “un sinnúmero de audios” y serán un sinnúmero porque son seis meses de tenerlo pinchado. Pero esos cinco que he escuchado no dicen nada de eso. Por otro lado, yo puedo hablar por teléfono del crimen más horrible del mundo pero si se llevó a cabo hay que corroborarlo con pruebas.

Yo entendería que un amigo bromee con otro telefónicamente de cometer un delito, pero si estoy hablando con el líder de una organización criminal, ¿por qué le diría que voy a meter teléfonos si no lo voy a hacer?
No digo que él haya bromeado sobre eso, sino que de los audios que he escuchado no puedo concluir que él haya transado teléfonos.

¿Porque dice “bebés” en lugar de Black Berry?
No, porque en esos audios no hablan de eso. Me parece curioso lo que la Fiscalía hace en su solicitud: ponen bebés y entre paréntesis “teléfono”… y a los funcionarios judiciales que procesan por cohecho dice, por ejemplo una conversación: “ahí te voy a llevar los pollos” y entre paréntesis ponen: “los mil dólares”. ¡Puta, ¿cómo se puede concluir esa tabla de equivalencias?! Otra: “ya están asados los conejos” y entre paréntesis: “los cinco mil dólares”. O sea, a eso voy: probatoriamente eso no es suficiente, el derecho penal es última razón, aquí y en cualquier otro país, es decir que se necesita que se pruebe suficientemente. ¿Me entiende?

Lo que me dice es: no sé si el padre Toño habló sobre meter ilícitos a la cárcel, ni sé si lo hizo, solo que nadie lo puede probar.
Lo que yo he apreciado en los dos procesos es que no hay técnicamente nada para probarle ninguno de los tres delitos. Solo tienen audios. Si me traen el informe de centros penales donde dijera que lo requisaron y le encontraron algo o bueno: los videos de la cámara de vigilancia. ¿O hay que hacerles el mapa de dónde hay que buscar? Nosotros como Fespad hemos dicho que si él ha cometido delitos, que lo procesen. No vamos a ampararlo y a decir que lo perdonen, pero lo que pedimos es que respeten el debido proceso, que le garanticen la presunción de inocencia: al siguiente día le sale diciendo el fiscal “traidor a la patria”. Usted sabe el impacto de eso en la gente.

Bueno, el trabajo del fiscal es ser parcial.
Sí, pero tiene que circunscribirse al debido proceso y eso atenta contra la presunción de inocencia.

Entiendo que para constituir algunos delitos, como el de tráfico de influencias, se necesita a más de una persona. ¿Es en esta acusación donde cree usted que el fiscal va a necesitar implicar a gente del gobierno para sustentarla?
Es que cada delito tiene acciones concretas para poder probarse. En el tráfico de influencias no es solo decir cosas como las que han aparecido en los medios, o sea que Toño le dijo a Lin que promovería el traslado de (el pandillero apodado) "Payaso", sino probar cosas como ese funcionario tiene capacidad para incidir en ese ámbito, si efectivamente ocurrió el hecho requerido, quién lo autorizó, si fue producto de esa conversación o de la mediación de este con este… obviamente en el tráfico de influencias hay al menos dos. Habría que ver quién es el otro.

¿Quién cree usted?
Jajajajajaja, eso le toca a la Fiscalía.

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