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"Hablando con el Presidente", versión Maximiliano Hernández Martínez

A partir de 1941 el General Martínez, en su calidad de Jefe Supremo del Partido Pro Patria, comenzó su programa de radio semanal para dirigirse a los salvadoreños. El siguiente documento muestra cómo el dictador combinaba su visión política con sus creencias teosóficas.

Selección por Erik Ching

 
 

En abril de 1941, el presidente Maximiliano Hernández Martínez inauguró un nuevo componente de su estrategia política, un programa de radio semanal de discursos políticos. Cada programa duraba aproximadamente veinte minutos. Para asegurarse de que todos, incluso las familias sin radio, tuvieran la oportunidad de escucharlo, arreglaba para que se enviaran transcripciones a los municipios remotos para que se leyeran en voz alta. Afortunadamente, todavía se conservan copias de las transcripciones en el Archivo General de la Nación (AGN). El contenido de los discursos giraba en gran medida en torno a temas de libertad y democracia. Probablemente no fue coincidencia que Martínez tuvo esta iniciativa durante la Segunda Guerra Mundial cuando la mayoría de los países de América Latina se vieron obligados a tomar el lado de los aliados. Dictadores como Martínez se veían en un aprieto, tenían que promover la democracia a la vez que buscaban mantener intactas sus estructuras autoritarias. Martínez intentó resolver este problema limitando el significado de la libertad a un estado mental en lugar de una práctica de gobierno. Es bastante evidente que Martínez se creía el líder filosófico y espiritual de la nación. Gran parte de su retórica lleva la huella de sus puntos de vista religiosos inspirados por la teosofía. El siguiente extracto proviene de su primer discurso.

Palabras del Jefe Supremo del Partido Pro Patria dirigidas al pueblo salvadoreño el día 29 de abril de 1941, a las 20 horas.

Vamos a tratar hoy un problema de gran transcendencia para la vida del hombre, y por consiguiente para la vida de los pueblos. Vamos a explicar cuál es la base fundamental de la libertad humana o del hombre, y para esto, ruego a los oyentes que se refieren a sí mismos para encontrar esta base fundamental de la libertad humana.

El hombre ha llegado a un momento en que vive y actúa en el plano mental. El hombre es mental, y como tal se ha lanzado a ser creador, y fijémonos cómo actuamos: viene a nuestra mente una idea, esa idea perdura y el hombre continúa actuando de conformidad con esa idea, a tal grado que el hombre llega a ser dirigido por su propia mente, por su propia mentalidad. Este es el fenómeno conocido de auto-sugestión. El hombre realiza forzosamente el plan que tiene delante de sí. Pero el hombre no es un creador, perfecto o divino, pero mañana, con sus esfuerzos, llegará a ser un creador perfecto y puede sumarse al plan divino. ¿Cómo se manifiesta el hombre en su vida de relación? ya lo hemos dicho, que el hombre tiene una mente y entendimiento. El hombre siente una emoción y el hombre tiene su energía para realizar su obra y esta es la personalidad. Pero el defecto que nosotros tenemos para no ser creadores perfectos es que nuestra mente apenas abarca el mundo de la mente concreta, y esta mente sólo abarca nuestros problemas del egoísmo. Por no haber avanzado somos egoístas y esa creación tiene que estar forzada por el egoísmo nuestro, pero cuando actuamos y el egoísmo ha sido extremo, hay un juez supremo interno que nos reprende ese acto y ese juez es la conciencia: actuando en el plan de la mente. En el plena del egoísmos hay un director supremo en cada uno de nosotros y este supremo director es la conciencia, se presenta desde el ser divino que está deseoso para guiar nuestros pasos por el buen sendero, y cada vez que caemos en un error, ese yo interno, esa conciencia, ese ser divino se asoma y reprende nuestro acto malo. Muchas veces prometemos no reincidir, sin embargo la fuerza del egoísmo y nuestra emoción son tan poderosos que nos hacen reincidir. Algunos seres en el mundo reconocen que fueron grandes pecadores pero que encontraran al fin el sendero y al fin oyeron a su voz y oyendo a esa voz emendaron sus errores y fueron otros hombres y empezaron a crear en un mundo completamente distinto. Y todos tenemos experiencia en creaciones en el mundo del egoísmo y en el mundo del altruismo, porque a ratos no sentimos creadores….

Pero, nos preguntaremos: ¿Es que el hombre no procede libremente porque no permitimos la libertad absoluta del pensamiento? El hombre que se desarrolla frente a esa conciencia es diferente el hombre que se desarrolla en el Estado. Esa conciencia se adormece en la conciencia de algunos hombres, por eso el Estado es el que legisla en la época presente. Tenemos que constreñir más la libertad del hombre, porque la libertad mental puede conducir a excesos extraordinarios mucho más graves a los criminales que la ley escrita está castigando en el momento presente. ¿Por qué? Porque los hombres no tenemos un discernimiento desarrollado y muchas veces no arrastramos por elementos perversos que no llevan a extremos expuestos en la vida de relación….

Preguntémonos: ¿Quién puede oponerse a ese plan trazado de antemano? Es posible que la humanidad sufra un desequilibrio, pero la armonía debe restablecerse y esa armonía es la perfección humana, es el sumarse cada uno de nosotros a ese plan divino que es la perfección, y no hay en el mundo más que un plan que la humanidad debe perseguir y debe desarrollar y es el plan divino, la libertad del hombre por la comprensión, por el descernimiento, el acercarse el hombre al hombre para el servicio, ya que el Ser Supremo se manifiesta como servicio, como ahora y como discernimiento. La ventaja que en el momento presente tiene toda la América Latina; del Norte Central y del Sur es extraordinaria. En América hay libertad mental, a nadie se le niega esa libertad, siempre que sea para hacer el bien y para llegar a ser mañana el supremo bien. Esa libertad no se niega. Entendemos la libertad para hacer el bien….

Todo lo que es bueno para un pueblo está santificado por Dios, y lo que es bueno para un pueblo que sea egoístas es malo para los otros. Se ha creado una filosofía notablemente egoísta para satisfacción de esos hombres. Con esa filosofía no se va a ninguna parte, es necesario desarrollar una filosofía altruista, fundada en la verdad, una filosofía que esclarezca al hombre cómo es su misión en la tierra y esa misión se puede cumplir sumándose a ese plan divino, con la emoción pura y la mente también. Que América conserve su libertad y que ahonde su filosofía, no por egoísmo sino para salvar al mundo, que sólo América va quedando en el mundo para salvar los errores que provoca la guerra.

Maximiliano Hernández Martínez

 

El general Maximiliano Hernández Martínez renunció al poder en El Salvador también mediante un comunicado de radio el 9 de mayo de 1944 luego de 13 años de gobierno autoritario presionado por una huelga general de
 
El general Maximiliano Hernández Martínez renunció al poder en El Salvador también mediante un comunicado de radio el 9 de mayo de 1944 luego de 13 años de gobierno autoritario presionado por una huelga general de "brazos caídos".
 


* Erik Ching es profesor de historia en Furman University, Carolina del Sur.


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Laura Aguirre, Julia Evelyn Martínez, María Candelaria Navas, Josefa A. Viegas y Olga Vásquez Monzón

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