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Quijano defiende homenaje a d'Aubuisson en vísperas del 35o. aniversario del asesinato de monseñor Romero

Cuando El Salvador esté a escasos días de elegir alcaldes y diputados y de conmemorar los 35 años del asesinato de monseñor Romero, el concejo capitalino honrará la memoria del mayor Roberto d'Aubuisson, señalado por el asesinato del arzobispo. El alcalde Quijano, quien resiente que su partido cancelara su candidatura a la reelección, asegura que el único interés en la decisión es reconocer los méritos del fundador de Arena.

 
 

El 19 de febrero del próximo año, El Salvador estará a solo nueve días de celebrar elecciones y a solo un mes de conmemorar los 35 años del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero. Y será entonces cuando la alcaldía de San Salvador, gobernada por el partido Arena, rinda un homenaje al mayor Roberto d'Aubuisson, fundador del partido de derechas y a quien tanto la Comisión de la Verdad como documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos e investigaciones periodísticas atribuyen responsabilidad en el asesinato del arzobispo de San Salvador.

El concejo capitalino presidido por el alcalde Norman Quijano anunció el martes 18 de noviembre su decisión de bautizar una calle capitalina como "Mayor Roberto d'Aubuisson". Quijano no es candidato a la reelección en los comicios del 1 de marzo de 2015 no porque no quisiera serlo, sino porque la dirección de su partido le retiró esa investidura apenas un mes después de haberlo declarado candidato firme a lal reelección. Y Quijano ya ha dicho que lo que más lamentó fue que la dirección arenera ni siquiera le permitiera al menos dar la batalla por mantener el gobierno en la ciudad de San Salvador en manos de su partido Arena. La cúpula de Arena nombró en su lugar al diputado Edwin Zamora, y Quijano escogió precisamente una actividad de campaña de Zamora para hacer el anuncio.

Quijano asegura que en la decisión de su gobierno municipal la única intención es reconocer los méritos como político a D'Aubuisson, y niega que haya alguna intención escondida. "No tengo nada contra monseñor Romero, pero es importante el legado del mayor Roberto d'Aubuisson como fundador de Arena", dice, cuando se le pregunta las razones del homenaje. Cuando se le recuerda que tanto el informe de la Comisión de la Verdad como investigaciones periodísticas apuntan con precisión a la responsabilidad de D'Aubuisson, recuerda que la justicia no ha determinado eso. "Nunca se demostró en juicio que el mayor D'Aubuisson estuviera relacionado con la muerte del arzobispo".

Esa afirmación es cierta, aunque también es cierto que nunca hubo posibilidad real de determinar responsabilidades en un juicio. La Policía Nacional fue negligente en la investigación de las circunstancias del asesinato y el juez del caso, Atilio Ramírez, fue víctima de amenazas desde el momento en que le fue asignada la responsabilidad de investigarlo.

Romero fue arzobispo de San Salvador entre 1977 y 1980 y su trabajo pastoral ha sido aplaudido por el papa Francisco y el Vaticano. La decisión del concejo de Quijano se produce cuando la beatificación de monseñor Romero es solo cuestión de tiempo y ahora que en Arena sus rostros más sobresalientes ya hablan sin reserva sobre los méritos del arzobispo asesinado. Quijano fue candidato a la presidencia el pasado marzo, cuando perdió, y llevaba como compañero de fórmula al abogado René Portillo Cuadra, aspirante a la vicepresidencia. Cuadra y en su momento el expresidente de Arena Antonio Saca son solo algunas de las voces que desde el partido han manifestado en público su admiración por la vida de Romero.

En política, importan tanto los mensajes como el lugar y el tiempo en el que se dan, y Quijano escogió una cena de recaudación de fondos de la campaña de Edwin Zamora para anunciar la decisión del concejo. En cuanto al tiempo, Quijano eligió el martes 18, cuando estaban luciendo nuevos discursos algunos candidatos areneros a diputados, como Juan Valiente o Johny Wright. "No puede la ciudad de San Salvador permanecer indiferente ante la trayectoria de un hombre que dio su vida por nuestro país", dijo Quijano ante unos 250 simpatizantes areneros, incluidos funcionarios y empresarios, que aplaudieron la decisión.

Zamora es uno de los reformistas que poco a poco han ido ganando algún espacio en Arena, desplazando progresivamente tanto la iconografía como el discurso tradicional. En octubre pasado, un mes después de que el FMLN anunciara que su candidato para la alcaldía capitalina sería el empresario Nayib Bukele, Arena sometió a nuevas mediciones de popularidad a Quijano y este no pasó la prueba. A pesar de que Quijano podía presumir de haber ganado en las urnas el municipio capitalino en las últimas cuatro elecciones en que compitió (las municipales de 2009 y 2012, y la primera y segunda ronda presidencial de febrero y marzo de 2014), Bukele le anuló poco a poco cualquier ventaja y lo dejó atrás.

Ahora que es sobre Zamora a donde apuntan los reflectores, Quijano parece querer dar un mensaje: recuerden los orígenes del partido.

Ese martes 18 de noviembre, Quijano dijo que sería la 29a. Calle la que se bautizaría con el nombre de D'Aubuisson. Una semana más tarde, sin embargo, se aclaró que ese nombre se dará a la calle antigua hacia el cantón San Antonio Abad. "Se hace bajo el argumento de que el mayor d’Aubuisson fue presidente de la Asamblea Legislativa Constituyente de 1983", dijo Paulina Aguilar, una de las concejales que votó a favor del nombramiento. “Prácticamente esa fue la Constitución que abrió a las puertas democráticas nuestro país”, agregó la funcionaria.

Otro concejal capitalino, Ricardo Esmahán d'Aubuisson, tampoco ve un riesgo en la decisión del gobierno municipal. "Ese fue un ronroneo fuerte, pero nunca se pudo comprobar nada, ni se pudo judicializar", dice, sobre los señalamientos contra el mayor D'Aubuisson.

El mayor D'Aubuisson abandonó la Guardia Nacional en 1979, poco después del golpe de Estado contra el general Carlos Humberto Romero. Había sido director de la Agencia Nacional de Seguridad Salvadoreña (Ansesal) y en 1981 fundó Arena. En marzo de 1982 -dos años después del asesinato de Romero- se convirtió en diputado constituyente. Esa Asamblea emitió en 1983 la Constitución vigente en El Salvador, cuando D'Aubuisson era presidente de la institución.

Monseñor Romero, quien desde 1977 hasta el día de su muerte en 1980 fue arzobispo de San Salvador, fue asesinado el 24 de marzo de ese año mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, en la colonia Miramonte, de San Salvador. Un día antes, en la homilía en Catedral, había llamado al cese al fuego y había ordenado a los militares que detuvieran la represión.

El informe de la Comisión de la Verdad, publicado en 1993, responsabilizó a D'Aubuisson por el asesinato de Romero. “La Comisión concluye lo siguiente: 1. El exmayor Roberto d’Aubuisson Arrieta dio la orden de asesinar al arzobispo y dio instrucciones precisas a miembros de su entorno de seguridad, actuando como “escuadrón de la muerte”, de organizar y supervisar la ejecución del asesinato”, dice el documento.

En marzo de 2010 El Faro publicó una crónica sobre el asesinato. En él, algunos de los involucrados relataron detalles del operativo para matar a Romero. Destaca entre las fuentes el excapitán Álvaro Saravia, la única persona condenada por el magnicidio (aunque en una corte en Estados Unidos), quien admite su participación en la operación y describe el involucramiento del mayor Roberto d'Aubuisson. “Hacete cargo [de entregar el carro]”, le dijo d’Aubuisson, como parte del plan en el que participaron otros miembros del partido Arena. Monseñor Jesús Delgado, biógrafo de Romero, también señaló a D’Aubuisson como partícipe.

El Faro preguntó a dos concejales de la alcaldía si no temían que la decisión perjudique a Zamora en las urnas. El concejal Esmahán contestó que él no podía hablar por el equipo de campaña del candidato, mientras que su colega Paulina Aguilar señala que la decisión no está en escrita en piedra y que al menos la fecha de bautizo podría reconsiderarse. “Se podría hacer después de la elección, no hay ningún problema”, dice.

Zamora se resiste a ligar a d'Aubuisson con la figura del arzobispo asesinado. "El nombramiento de la calle ¿qué tiene que ver con monseñor Romero?", responde Zamora, indiferente. Luego agrega: "No afectará en lo más mínimo, no son temas relacionados. No debemos politizar la relación de la fe y de monseñor Romero con la iglesia y su relación con los católicos. Lamentablemente hay unos que han agarrado ese tema como un tema político partidario que es un error y para mí, mancha el nombre de monseñor Romero".

Cuando Quijano dijo que la calle a renombrar sería la 29ª Calle, lo dijo a manera tentativa, señaló Aguilar. “Lo que pasa es que en estas cuestiones, como hay calles que no llevan la nomenclatura, él [Quijano] dijo: ‘Bueno, puede ser la 29ª Calle oriente y poniente’, pero siempre queda sujeto a investigación”, dice Aguilar.

Esta es el cruce donde iban a encontrarse la Avenida Monseñor Romero y la Calle Mayor Roberto d'Aubuisson, según el anuncio original del alcalde de San Salvador Norman Quijano. Esta semana corrigió: dijo que la calle que será bautizada con el nombre de quien está señalado por el asesinato del arzobispo será la Calle a San Antonio Abad. Foto: Fred Ramos
 
Esta es el cruce donde iban a encontrarse la Avenida Monseñor Romero y la Calle Mayor Roberto d'Aubuisson, según el anuncio original del alcalde de San Salvador Norman Quijano. Esta semana corrigió: dijo que la calle que será bautizada con el nombre de quien está señalado por el asesinato del arzobispo será la Calle a San Antonio Abad. Foto: Fred Ramos

Al investigar, la propia alcaldía se dio cuenta que en 2005 la calle había sido bautizada por la alcaldía de Carlos Rivas Zamora como Camilo Minero, en honor al pintor salvadoreño y Premio Nacional de Cultura 1996. Aguilar dijo, el viernes 21, que el acuerdo del concejo iba a estar listo hasta el sábado 22. En el sitio en internet de la alcaldía, las últimas actas publicadas corresponden a diciembre de 2013.

Zamora, de perfil reformista, está cumpliendo cinco años como miembro de Arena, y tomando en cuenta que en el partido aún están activos varios de sus fundadores, eso lo vuelve casi un novicio. Desde su ingreso, no obstante, ha impulsado cambios internos en Arena que, entre otras cosas, lo llevaron a confrontar con Quijano en la definición de la candidatura presidencial arenera para 2014. El diputado por San Salvador denunció que Quijano, vinculado a Arena desde mediados de los años 80, abusó de su cargo de alcalde capitalino para promoverse como candidato presidencial.

Zamora también impulsó el voto secreto en Arena contrario al discurso oficial del partido. El voto secreto es un sistema de votación para asuntos internos que había sido bloqueado desde los tiempos del mayor d’Aubuisson, quien sostenía que esa modalidad de sufragio solo servía para que los areneros se pelearan entre sí. Aun en mayo, el voto secreto sufrió un frenón de parte de la alta dirigencia bajo la excusa de que el partido aún no estaba listo.  

Quijano fue desplazado por este tipo de perfil de arenero moderado, una situación que ya lo había puesto en aprietos durante la carrera presidencial, cuando sus detractores internos expusieron ante la cúpula que el perfil del alcalde no era el adecuado para las expectativas de la población. 

Ahora, nuevamente, surgen voces que desentonan con la retórica tradicional arenera. El candidato a diputado por San Salvador Johnny Wright, por ejemplo, ha dicho que le parece necesario discutir sobre el marco legal en torno al aborto. Juan Valiente, candidato a diputado por La Libertad, asegura que Arena se equivocó al abandonar el sector agropecuario y que hizo mal en aprobar de manera oscura la dolarización. Además, su lema de campaña es un tanto paradójico, pues habla de que su llegada a la Asamblea Legislativa supondría "un político menos".

Cuando Quijano anunció el 8 de octubre que renunciaba a la reelección, dijo que lo hacía para evitar la división en su partido, ya que había una corriente en la organización que no lo apoyaba. “Arena no puede ir a otra elección dividida, especialmente cuando se trata de defender una de las plazas más emblemáticas del país". Agregó que si su partida era más beneficiosa para El Salvador que su permanencia como candidato, prefería apartarse.

Durante la cena que organizó el sector empresarial para la candidatura de Zamora, el martes pasado, el Consejo Ejecutivo Nacional (Coena) tuvo particular cortesía con Quijano. La dirigencia en pleno lo esperó para ingresar hombro con hombro al salón donde estaban unos 250 invitados. A la hora de los discursos, el presidente arenero Jorge Velado pidió enfáticamente aplausos para el alcalde, y lo llamó “trabajador ejemplar”, citó cifras de inversión efectuada por la comuna y destacó todos los logros de su gestión. En el aire quedó la pregunta de por qué, si Quijano es tan bueno, tuvieron que quitarlo un mes después de la aparición de Nayib Bukele, el candidato efemelenista, en la contienda. 

Zamora rechaza que haya división por su candidatura.

—Hoy ha habido mucho llamado a la unidad del partido y agradecimientos a Norman Quijano, y venimos de unas semanas en las que él ha declarado que el partido necesita estar unido. ¿Por qué ahora están dando mucho respaldo a Quijano? Él ya no es el candidato.  

—Pues, hemos estado conversando con Norman desde el inicio, como lo mencioné en su ocasión, hemos tenido muchas oportunidades de vernos. He sentido y he contado con el apoyo del doctor Quijano. Lo pudieron ver ahora, la semana pasada estuvimos trabajando juntos, estuvimos en el parque Bicentenario, estuvimos juntos en la entrega un muro de retención —responde Zamora.

—¿Por qué hace falta que se insista ante la opinión pública que están unidos?

—Bueno, no sé si escucharon al doctor Quijano, para mí el mensaje fue claro.

“No lo veamos en negativo, veámoslo positivo. Hay una unificación”, dice Velado, cuando se le pregunta por qué su discurso, el de Quijano y el de Zamora insisten en que debe haber unidad. “Lo que hay es una única gran corriente para llevar a Edwin a la alcaldía”, agrega.

Con el anuncio de la futura calle D’Aubuisson, Quijano abogaba también por una mirada al pasado. “Nunca debemos perde de vista las grandes contribuciones del partido al país”, dijo este martes.


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