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El Ágora

Nace el Instituto Superior de las Artes... al menos en papel

Llegando a los primeros diez meses de gestión, la Secretaría de Cultura de Ramón Rivas desengavetó el proyecto del Instituto Superior de las Artes, ya conocido como ISAR, y  anunció su nacimiento en un comunicado hecho público el 21 de abril. Para que el proyecto arranque hace falta la creación del Instituto vía decreto presidencial. Si todo marcha como hasta ahora, el ISAR estará listo para el final de este año, al menos en papel.

María Luz Nóchez

 
 

La Secretaría de Cultura (Secultura) anunció el 21 de abril el nacimiento del Instituto Superior de las Artes (ISAR) pero deja en la incertidumbre la fecha del parto a la espera de la creación de un decreto presidencial que de vida a una de las apuestas culturales más ambiciosas de la plataforma de gobierno del FMLN. El anuncio se da luego de cuatro meses en los que el secretario Ramón Rivas parecía más dispuesto a archivar el proyecto que a impulsarlo, pese a que ya estaba armado y respaldado por un presupuesto gestionado no por la institución sino por la diputada Lorena Peña, presidenta de la Comisión de Hacienda en la Asamblea Legislativa.

El pasado 21 de abril, la Secultura divulgó un comunicado en el que anuncia el nacimiento del ISAR, y apuesta a que su partida de nacimiento sea firmada por el presidente Salvador Sánchez Cerén vía decreto presidencial. Mientras eso ocurre, al menos en el papel consta que la dirección del instituto estaría a cargo del artista plástico César Menéndez, a quien hace dos meses le cedió el liderazgo Breni Cuenca, la principal responsable de la creación de esta apuesta de gobierno. En julio 2014, Ramón Rivas le había atribuido a Cuenca la conformación del instituto, pero a pesar de los avances en la documentación de conceptualización, planificación y estructura curricular, el proyecto, bajo la conducción de Cuenca, no recibió atención, solo excusas de parte de Rivas.

Pero este panorama cambió cuando Cuenca decidió ceder la conducción del ISAR al pintor César Menéndez. El anuncio a favor del ISAR es un avance inesperado, puesto que la institución había preferido engavetarlo alegando problemas de financiamiento. El ISAR siempre fue un proyecto rebelde, pero también un proyecto insignia en la plataforma de gobierno propuesta por el FMLN. Ahora ha reaparecido en la agenda de la Secretaría de Cultura como un hijo pródigo luego de meses de incertidumbre y de la recurrente excusa de la falta de presupuesto para su ejecución. El ISAR también ha sido uno de los reclamos más constantes e incómodos contra la gestión actual.

Cuando Rivas explicó que se reducirían el número de direcciones y cómo iban a estar conformadas, anunció la creación de la Dirección Nacional de Investigación, Cultura y Estética, que iba a estar a cargo de Cuenca y dijo que le correspondería “la conformación del Instituto de Investigaciones Culturales, Estéticas e Históricas, así como el Instituto de Estudios Superiores en Artes, y el Instituto Salvadoreño de Cine, esa es la gran tarea que ella lleva”. La Secultura actualizó su organigrama en marzo y aunque sí se creó la dirección, el ISAR no figura dentro de sus ramificaciones.

Ramón Rivas junto al Consejo consultivo del Instituto Superior de las Artes. Esta reunión en junio de 2014 dio el banderillazo de salida al proyecto.
 
Ramón Rivas junto al Consejo consultivo del Instituto Superior de las Artes. Esta reunión en junio de 2014 dio el banderillazo de salida al proyecto.

La gestación del Instituto se dio incluso antes de decidir quién tomaría las riendas de la Secultura. Resuelta la elección presidencial, Lorena Peña, secretaria de cultura del FMLN, le ofreció a Breni Cuenca hacerse cargo de él. Cuenca es una persona clave para el desarrollo de este proyecto, ya que fue ella quien lo propuso en su corta gestión como secretaria de cultura entre 2009 y 2010 bajo el nombre de Ciudad de las artes. En los años posteriores a su abrupta salida del gobierno de Mauricio Funes por “pérdida de confianza”, a la académica le fue encomendada la formulación del anteproyecto de la Ley de Arte y Cultura que el FMLN llevó a la Asamblea Legislativa y del Eje 9 de la plataforma de gobierno que el FMLN prometió en la campaña presidencial. En ambos documentos fue donde se conceptualizó el Instituto Superior de las Artes.

En abril, en una columna publicada en El Faro, Cuenca escribió que el cumplimiento íntegro del Eje 9 de la plataforma de gobierno “reviste una gran importancia y conlleva un reconocimiento a los méritos del sector cultural. [...] El Eje 9 del programa de gobierno del FMLN incorpora compromisos fundamentales en materia de cultura: la creación del Ministerio de Cultura y el impulso y desarrollo de la Ley de Arte y Cultura. Inscritos en el ámbito de esas dos grandes construcciones institucionales, el Eje 9 comprende: la fundación del Instituto Superior de las Artes; el fortalecimiento de la educación artística y de los valores creativos en todos los niveles del sistema educativo…”

Oficializado el gabinete cultural, el proyecto del ISAR empezó a caminar paralelamente a la gestión de Ramón Rivas. Cuenca reunió a un grupo de asesores para iniciar el proceso de elaboración de los perfiles de las escuelas que lo conformarían y para ello se apoyó en un equipo de notables, todos artistas o gestores: André Guttfreund, César Menéndez, Jorge Dalton, Fátima Alfaro, Marcela Zamora, Pablo Benítez, Róger Lindo, German Cáceres, Baltazar López, Sajid Herrera, Aída Bernal y Allan Barrera. El plan que se habían trazado era la construcción de las mallas curriculares y su aprobación para empezar a funcionar en 2015, y así graduar a las primeras generaciones al cabo del quinquenio. Se suponía que el equipo trabajaría solo tres meses (julio, agosto y septiembre) ad-honorem mientras la Dirección de Cooperación Internacional conseguía el financiamiento.

A mediados de agosto de 2014, al percibir que no existía iniciativa desde la institución, Cuenca envió una carta a Rivas en donde le recordó las condiciones en las que ella y su equipo estaban trabajando: “El apoyo financiero para esta consultoría no ha sido gestionado por su dirección de cooperación internacional, por lo que el proyecto, hasta el momento, ha avanzado sin recursos o apoyo de ningún tipo. Insisto en la importancia de realizar tanto en SECULTURA como en el MINISTERIO de HACIENDA las gestiones que competen para realizar la contratación de los consultores. De esta forma podremos cumplir con los compromisos que hemos adquirido, usted en su calidad de secretario de Cultura y yo como organizadora y directora del proyecto ISAR, con el excepcional equipo de artistas y profesionales que iniciaron su trabajo el 14 de julio, a partir de la reunión que todo el equipo sostuvo con usted en el MUNA, donde se oficializó el proyecto”.

El 3 de septiembre se llevó a cabo otra reunión con Rivas en su despacho para presentar el presupuesto necesario para el instituto en el ejercicio 2015. El monto inicial era de 150 mil dólares y el secretario incluso sugiere que se incluyan fondos para el alquiler de infraestructura, para la contratación de personal de mensajería, informática, mantenimiento, conserje, vigilancia y motorista, e incluso vehículos, planteando la posibilidad de que en el futuro se puede adquirir un bus. Sin embargo, explicó que el monto a recibir para el funcionamiento de la institución no variaría respecto al año en curso y que si se les hubieran otorgado 20 millones, en cambio, sería más fácil “darles presupuesto”. Cuenca le reiteró que había países interesados en financiar el proyecto por medio de la cooperación internacional y el secretario le dice que esa misma tarde se reunirá con Carola Cardona, directora de Relaciones Internacionales y Cooperación, para que agilizara las gestiones para este proyecto con las embajadas de esos países y otros organismos internacionales.

En octubre, ante las críticas de la comunidad artística porque promesas incluidas en el Eje 9, como la creación del ISAR, se habían quedado fuera del presupuesto que se envió a la Asamblea Legislativa para 2015, Ramón Rivas rechazó las críticas en su contra. "Naturalmente existe una preocupación, pero no entienden que para poder gobernar se necesita la conformación de un plan general. Esto no es porque la cultura no juega un papel de primer orden en el gobierno, sino porque no hay fondos", dijo a El Faro. "Ahí hay una partida de hijos de puta que me están acusando de traidor porque no se integra, pero no saben que en un Plan Quinquenal no se puede poner un proyecto específico, se están dando líneas generales, pero no es el proyecto como tal el que vos vas a poner. Por eso me llama poderosamente la atención cuando algunas personas en reuniones que hemos tenido en mi oficina y dicen ‘mire, no aparece mi proyecto en el presupuesto’. En el marco de la cultura de la transparencia hay que dar una respuesta, pero a veces uno dice ‘si este hombre o esta mujer no entienden’, por más que querrás explicar no vas a lograr que pongan los pies sobre la tierra”.

En noviembre del año pasado, tras la marginación del ISAR en el presupuesto de la Secretaría de Cultura, Peña, presidenta de la comisión de Hacienda, gestionó 400 mil dólares para la gestión y formación del Instituto Superior de Arte y Cultura, según consigna el presupuesto 2015. Este fondo, catalogado como presupuesto fundacional del instituto, está distribuido para dos fines: 150 mil dólares para el staff y 250 mil dólares repartidos entre los 10 consultores, el equipo informático, pasajes aéreos y viáticos.

Hasta la fecha este dinero se había mantenido inmóvil y su ejecución coincide con el relevo en la dirección del proyecto. “Sentí que en esta etapa de institucionalización se necesitaba una persona que pudiera abrir más espacios. Se cumplió una primera etapa: en primer lugar identificar y reunir el equipo. Creo que lo más poderoso que tiene hasta el momento el ISAR ha sido la conformación y el trabajo de equipo. Y en segunda instancia luchar por quedar de alguna manera en el presupuesto. Cuando salió lo de los 400 mil dólares en noviembre fue como un respiro, decir 'por lo menos existe'”, declaró Cuenca.

La decisión de que Menéndez quedara a la cabeza podría decirse que fue estratégica por su relación con funcionarios y partidos políticos. El pasado 28 de enero, la Asamblea Legislativa lo declaró Distinguido Artista Plástico de El Salvador y en 2012 fue uno de los artistas beneficiados con la compra de obras de arte por parte de la institución. Por su parte, la Secultura también se ha encargado de rendirle honor con la proyección de un documental biográfico a mediados de abril. El artista plástico participo en la consulta ciudadana por la cultura, la cual sirvió como base para la elaboración del anteproyecto de Ley de Cultura y el Eje 9.

En esta nueva etapa, Menéndez estará acompañado de Aída Bernal como especialista en el área pedagógica y Alejandro Lemus en la administrativa. En el comunicado publicado el martes 21 por la institución se da cuenta de su formación académica, pero no de las funciones que precisa su cargo. El Faro buscó al ahora funcionario para que explicara su plan de acción y las tareas específicas de su staff, así como las proyecciones para el presupuesto 2016 que debe estar listo en agosto, pero se excusó diciendo que estaba muy ocupado y que para hablar con este periódico necesitaba estar relajado. Insistimos vía el gerente de comunicaciones quien pidió que se enviaran las preguntas por correo electrónico para hacer la gestión. Hasta el cierre de esta nota no hemos recibido respuesta.

En la entrevista publicada en el portal de la institución, Menéndez explica que aspiran a la creación del Instituto por decreto presidencial. El tiempo que tome su firma servirá para medir de nuevo la voluntad política para echar a andar este proyecto que por 9 meses estuvo desatendido. El decreto de creación del Instituto Superior de las Artes fue redactado en diciembre del año pasado por el Consejo consultivo que entonces encabezaba Cuenca, y tuvo como base la Ley de Educación Superior. Para saltarse la burocracia, el decreto establece que este instituto especializado se creará "como una corporación de derecho público, con patrimonio propio, de naturaleza estatal y autónoma, independiente en lo administrativo y académico", mientras que para garantizar un financiamiento base para su funcionamiento, "El ISAR tendrá por unidad primaria de dependencia de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, por lo que el presupuesto anual del ISAR estará consignado dentro del presupuesto de dicha secretaría de Estado".

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