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Muere banquero involucrado en el desvío de los millones donados por Taiwán

El expresidente del Banco Cuscatlán José Mauricio Felipe Samayoa Rivas falleció en Miami, Estados Unidos. El banquero, quien según la Fiscalía incurrió en "delito especial de lavado de dinero", integraba una lista de testigos que debían declarar ante el Juzgado Séptimo de Instrucción por la apertura de una cuenta en un banco de Bahamas que se usó para depositar y luego transferir al partido Arena 10 millones de dólares que Taiwán donó al gobierno del expresidente Francisco Flores.

Efren Lemus

 
 

El expresidente del Banco Cuscatlán José Mauricio Felipe Samayoa Rivas, de 66 años de edad, uno de los personajes clave en el desvío de 10 millones de dólares que donó Taiwán al gobierno del expresidente Francisco Flores, falleció la madrugada de este jueves 25 de en Miami, Estados Unidos, tras un prolongado tratamiento médico.

Samayoa Rivas nació el 23 de agosto de 1949. Era ingeniero de profesión, con un máster en administración de empresas. En la década de los 70 y 80 trabajó en la industria automovilística y de seguros, y con la llegada de Alfredo Cristiani a la presidencia de la República, en 1989, luego de una reprivatización de la banca, pasó a ser uno de los más importantes accionistas del Banco Cuscatlán, el cual se extendió a Honduras y Guatemala.

El Faro ha logrado documentar que, a inicios de la década pasada, gracias al crecimiento del Banco Cuscatlán, Samayoa Rivas se relacionó con una serie de empresas en Panamá y Bahamas. Según el Registro Público panameño, el banquero se relacionó con el Grupo Financiero Uno, con la Corporación UBC Internacional y con la compañía Pretoria Capital Corp, donde compartió un puesto en la directiva con el expresidente Cristiani. Esta compañía ya fue disuelta.

En Bahamas, los registros públicos vinculan a Samayoa Rivas con una “licencia bancaria fiduciaria sin restricción” que ese país otorgó al Cuscatlán International Bank & Trust Ltd. A esa licencia bancaria formalmente también se le conoce como Commercial International Bank and Trust Co Ltd., un banco offshore clave para el desvío de 10 millones de dólares que donó el gobierno de Taiwán al gobierno del expresidente Flores.

En el año 2008, Samayoa Rivas vendió el Banco Cuscatlán al grupo Citi. El acuerdo de compra dice que el 50 % sería pagado en efectivo, por medio de 1,510 millones de dólares, y el otro 50 % en acciones.

El sospechoso al que querían de testigo

Cuscatlán International Bank & Trust Ltd. es un banco offshore creado en Bahamas el 24 de octubre de 1991; un banco offshore es una compañía creada en un país con bajos controles financieros y fiscales, propenso al lavado de dinero y conocido popularmente como “paraíso fiscal”. El Cuscatlán International Bank & Trust Ltd. tenía una sucursal en Costa Rica y ahí se abrió una cuenta bancaria en la que se depositaron cuatro cheques, por un monto de 10 millones de dólares, que Taiwán libró a nombre del expresidente Flores.

La cuenta estaba registrada a nombre del Centro de Estudios Políticos Dr. José Antonio Rodríguez Porth. Cuando las autoridades costarricenses indagaron sobre la apertura de esa cuenta encontraron que todo el trámite se realizó desde El Salvador. Luego, desde esa cuenta bancaria se ordenaron 10 transferencias bancarias hasta una cuenta especial que el partido Alianza Republicana Nacionalista, Arena, tenía en el Banco Cuscatlán, y de ahí se libraron un centenar de cheques más que sirvieron para financiar la campaña del entonces candidato presidencial Elías Antonio Saca.

A finales de abril de 2014, cuando la Fiscalía presentó el requerimiento por peculado y enriquecimiento ilícito en contra del expresidente Flores, el documento consignaba que Samayoa Rivas cometió el delito de caso especial de lavado de dinero porque modificó las plantillas de las transferencias cablegráficas, en las cuales se aseguraba que los fondos de Costa Rica provenían de Arena, pero ese partido nunca tuvo cuenta en el Cuscatlán International Bank & Trust Ltd.

En mayo de 2014, El Faro llamó a Montelena S.A. de C.V., propietaria del complejo funerario Montelena, en Antiguo Cuscatlán, compañía en la cual Samayoa Rivas era administrador único y representante legal, pero su asistente Mabel Orellana dijo que Samayoa Rivas no podía responder al señalamiento fiscal: "Está recibiendo tratamiento médico y no regresará pronto”, dijo.

Un año después de iniciado el proceso judicial contra el expresidente Flores, la Fiscalía no ha explicado por qué advirtió que Samayoa Rivas cometió el delito de caso especial de lavado de dinero, pero nunca promovió una acción en su contra. En 2015, los querellantes particulares de Fespad e ISD pidieron que Samayoa Rivas fuera entrevistado como testigo.

El Juzgado Séptimo de Instrucción de San Salvador solicitó un informe migratorio sobre Samayoa Rivas y pidió que se ampliara una solicitud de información a Costa Rica para esclarecer cuál había sido su participación en la apertura de la cuenta y la posterior transferencia de los 10 millones de dólares. Al tener esa información el juez iba a decidir si lo llamaba a declarar como testigo.

Además de los hechos en Costa Rica, el juzgado ordenó investigar si el Banco Cuscatlán reportó las transferencias cablegráficas a la Unidad de Investigación Financiera de la Fiscalía. El artículo 9 de la Ley contra el Lavado de Dinero y Activos obliga a los bancos a reportar a la Fiscalía todas las operaciones superiores a los 10 mil dólares. “Se ha hecho una búsqueda minuciosa y hasta la fecha no se han encontrado registro alguno, se continúa con dicha búsqueda para determinar si el Banco Cuscatlán informó a la UIF”, respondieron los fiscales al juez.

Aparte de Samayoa Rivas, otros ejecutivos del Banco Cuscatlán (Mary de Zaldívar, asistente de la presidencia del banco, Marta Alicia Vásquez de Cuerno y Óscar Cervando) han integrado la lista de quienes deben rendir una declaración sobre la forma en que se transfirió el dinero.

Además de presidir el Banco Cuscatlán, Samayoa Rivas fue vicepresidente del Comité Organizador de los XIX Juegos Centroamericanos y del Caribe, organizados por el gobierno del presidente Flores, en el año 2002. Un año después, en 2003, el banquero fue elegido presidente del Comité Olímpico de El Salvador. “El deporte es el medio por excelencia para el mejoramiento del desarrollo de la juventud”, declaró en su oportunidad a El Diario de Hoy.

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