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Especial Educación

La deserción escolar por inseguridad se duplicó en los últimos cinco años

En 2014, la delincuencia fue la razón declarada por 13 mil 402 estudiantes de primer grado a bachillerato para abandonar la escuela. En el Ministerio de Educación creen que más allá de esa cifra, que equivale a uno de cada 100 alumnos matriculados el año pasado, causas como "cambio de domicilio" y "cambio de escuela" -que suman otros 20 mil estudiantes-, esconden la dimensión real del fenómeno.

Jimmy Alvarado

 
 

En 2009, el municipio costero de San Luis La Herradura, en el departamento de La Paz, registraba nulo retiro de las aulas motivado por la "inseguridad" entre los estudiantes del sector público de primer grado a bachillerato. Cinco años más tarde, en 2014, fueron más de 500 (uno de cada 10) estudiantes los  que abandonaron la escuela aduciendo dicho motivo, y así San Luis La Herradura se puso a la cabeza de los municipios donde la delincuencia más erosión causó en las escuelas.

Los registros del Ministerio de Educación evidencian una agudización de deserción por razones de inseguridad. Para 2009 era la causa de un total de 6,114 retiros en los niveles de educación básica y media, y para 2014 lo fue para 13,402 abandonos. Un incremento del 120 %. Aunque el problema afectó a casi 1 de cada 100 estudiantes, las autoridades creen que otras causas de deserción, como "cambio de domicilio" o "cambio de escuela" esconden una buena parte de las dimensiones reales del problema por el desplazamiento forzado por pandillas.

Estos tres motivos sumaron alrededor de 48,000 casos en 2014, es decir, un 3.5 % de la matrícula registrada en todas las instituciones educativas públicas.

 

El viceministro de Educación, Francisco Castaneda, dice estar convencido de que el fenómeno de las pandillas es un factor fundamental en la deserción. "Se da el problema de que un joven vive en un lugar donde hay presencia de una pandilla y si va a otro centro escolar donde hay presencia de una pandilla enemiga, lo comienzan a estigmatizar con que también es pandillero. Deja ese centro escolar y se mueve a otro", comenta, en alusión a una de las 18 causas de deserción que registra el Ministerio año con año.

Castaneda en su ejemplo también hace referencia indirecta a que los registros muestran que hay una diferencia entre deserción total declarada, y deserción real. En 2014 las escuelas de todo el país reportaron más de 111,000 deserciones, sumando todos los motivos que tipifica Educación, pero al parecer unas 15,600 se revertieron cuando los estudiantes lograron matricularse en otro centro educativo. "Es migración interna", dice Castaneda.

El año pasado, la matrícula escolar inicial fue de 1.37 millones de estudiantes, y la final fue de 1.27 millones. La primera causa de deserción fue "cambio de domicilio" (29,785 casos), la segunda "se fue del país" (15,806), y la tercera "inseguridad" (13,402). La cuarta fue "cambio de escuela", con poco más de 4,600 casos.

Si se retrocede hasta 2008, los datos mostraban un mejor panorama en esta área incluso respecto de 2009, pues se reportó 3,074 bajas por inseguridad, de tal manera que que el incremento de las deserciones por motivos de inseguridad se cuadruplicó en seis años.  Además, al aumento de la deserción por inseguridad hay que agregar que la matrícula ha ido bajando progresivamente. "En los últimos años ha bajado de cerca de 1.7 millones a 1.37 millones", dice Héctor Samour, quien fuera viceministro de Educación durante el gobierno del presidente Mauricio Funes.

Al revisar municipio por municipio los datos de Educación del quinquenio 2009-2014 se encuentra que la incidencia de la inseguridad en las aulas salpica a todo el país, pero hay claros corredores libres del problema, concentrados principalmente en el norte del país, y particularmente en los departamentos de Chalatenango y Morazán (ver mapa).

También se observa que hay siete departamentos del país con por lo menos un municipio donde en 2014 se cumplieron estas dos condiciones: libre de deserciones por delincuencia y cero homicidios. Los datos muestran que hay una correlación entre tasa de homicidios y tasa de deserción escolar.

Los departamentos más impactados por el fenómeno son La Paz y Cuscatlán. Entre los 20 municipios con mayor tasa de deserción en 2014, hubo cinco de Cuscatlán y cuatro de La Paz. Algunos de estos lugares son también los que el año pasado registraron incidencia de homicidios muy por encima del promedio nacional, que fue de 61 por cada 100,000 habitantes. Por ejemplo Santa Cruz Michapa, en Cuscatlán, tuvo una tasa de deserción de 2.95 % y una de homicidios de 197 por cada 100,000 habitantes.

A nivel de municipios, donde la situación estuvo de lejos, más deteriorada el año pasado, fue San Luis La Herradura: aunque solo aportó el 0.41 % de la matrícula escolar nacional para educación básica y media, su aporte al total de deserciones por inseguridad fue del 4 %. Esto significa que una de cada 25 deserciones por esa causa ocurrió en San Luis La Herradura en 2014.

 

 

Una de las preocupaciones de Educación es que la estrategia de apostar militares en los centros escolares, implementada en 2011 cuando el actual presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, era ministro, no funcionó. Una de las alternativas que están estudiando es ampliar la oferta de bachillerato en lugares donde no se ofrece para que los adolescentes no se expongan a ir otros municipios donde las pandillas los puedan colocar en riesgo, debido al control territorial que ejercen.

El Ministerio de Educación pretende hacer más minuciosos sus registros sobre deserciones y matriculas para entender mejor el impacto de la delincuencia. Planea asignar un código único a cada estudiante para determinar con precisión los detalles de la migración interna. Esto se hará, dice el viceministro Castaneda, porque en las escuelas de los 50 municipios que concentran mayores índices de inseguridad, la matrícula disminuye drásticamente en algunos centros escolares mientras que en otros aumenta significativamente en el transcurso del año.

En el municipio de San Salvador, por ejemplo, 954 estudiantes dejaron de ir a la escuela por la inseguridad, 1,621 cambiaron su lugar de residencia y 534 estudiantes decidieron cambiar de escuela.

En 2011, el gobierno decidió
 
En 2011, el gobierno decidió "militarizar" las escuelas, en un afán de prevenir el ataque a estudiantes.

El 19 de agosto pasado, la Mesa Permanente por la Niñez y la Juventud, de la que forma parte la Procuraduría de Derechos Humanos, emitió un pronunciamiento en el que solicitó una respuesta al Estado salvadoreño ante el desplazamiento forzado de niños y adolescentes y sus grupos familiares provocado por grupos delincuenciales. El gobierno ha negado que haya desplazados por la violencia, a pesar de que está documentado que en los suburbios de El Salvador hay cientos de casas abandonadas, desmanteladas, en colonias manchadas por los grafitos de la Mara Salvatrucha o de la pandilla Barrio 18.

El procurador David Morales manifestó que la institución recibe con frecuencia denuncias de desplazamientos familiares que incluyen personas en edad escolar. "Reconozco la existencia del fenómeno del desplazamiento por violencia, lo sabemos porque como institución y como organizaciones estamos recibiendo grupos familiares que están dejando sus lugares habituales de residencia e incluso buscan migrar a causa de la violencia como factor de expulsión, y en estos grupos por lo general hay varios niños y niñas", dijo Morales.

Los 50 municipios que acumularon el 66.46 % de los homicidios totales de El Salvador también concentraron el 82.5 % de los casos de deserción escolar a causa de la delincuencia. 

El Salvador se encamina a convertirse en el país más violento del mundo, con días en los que se batió consecutivamente el récord de homicidios diarios en el presente siglo. Solo en los días domingo 16, lunes 17 y martes 18 de agosto recién pasados hubo 40, 42 y 43 homicidios, respectivamente.

En 2008, la tasa de homicidios fue de 52 por cada 100,000 habitantes, y siguió subiendo paulatinamente hasta que en 2012, el año en que el gobierno operativizó una tregua con las pandillas, cayó a 41 por 100,000. En 2014, rota la tregua, la tasa escaló a 61, y 2015 lleva una tendencia clara a superar a Honduras, el pais que de 2010 a 2014 fue etiquetado como el más violento del planeta. El año pasado hubo 3,912 homicidios, y hasta los primeros 11 días de agosto El Salvador ya había superado los 3,600.

Posiblemente sea en los departamentos de La Paz y Cuscatlán donde en los últimos meses más han crecido los homicidios vinculados con pandillas. La Paz ha sido escenario desde hace más de un año de una cruenta guerra no solo entre las fuerzas del gobierno y las pandillas, sino de una lucha intestina en la facción Revolucionarios de la pandilla Barrio 18. A inicios de 2014, una fractura en esta agrupación dio como resultado una secuencia de homicidios a la que luego se superpuso la decisión del gobierno de optar por la fuerza como camino para resolver el fenómeno de la violencia pandilleril.

 

En el Ministerio de Educación, la Gerencia del Sistema de Estadísticas Educativas es la responsable de recoger y procesar las cifras de deserción escolar. Cada vez que un estudiante se retira de la escuela se activa un mecanismo de captura de información. El padre de familia o el tutor informa al docente el motivo por el que el menor ya no asistirá. El docente traslada la información al director del centro educativo, quien se encarga de llenar un formulario que es enviado al Ministerio. Esto aplica, claro, para aquellos casos en que antes de desaparecer, el estudiante o su familia se comunican con el centro escolar para anunciar su decisión.

En los datos de Educación hay una omisión importante: los correspondientes a 2011. Educación informó en 2012 que debido a la tormenta E-12, que puso en emergencia a El Salvador por las copiosas lluvias de octubre de 2011, no había podido recoger los datos de deserción. En los gráficos, las líneas que muestran tendencias en realidad unen los datos de 2010 y 2012 y no pretenden indicar lo ocurrido en esos 12 meses de los que no hay información oficial disponible.

Nelson, Darling y Tatiana recorren un tramo del río Lempa para llegar a la escuela Cantón San Antonio Grande. Los acompaña el padre de una de ellas. La persona que antes los transportaba para atravesar el río dejó de hacerlo debido a que fue amenazada por las pandillas del cantón San Antonio Grande. El uso de la lancha es de 25 centavos de dólar por viaje.
 
Nelson, Darling y Tatiana recorren un tramo del río Lempa para llegar a la escuela Cantón San Antonio Grande. Los acompaña el padre de una de ellas. La persona que antes los transportaba para atravesar el río dejó de hacerlo debido a que fue amenazada por las pandillas del cantón San Antonio Grande. El uso de la lancha es de 25 centavos de dólar por viaje.

De los 262 municipios de El Salvador, 82 registraron en 2014 cero deserción por la inseguridad. De esos, además, 27 tuvieron al mismo tiempo cero homicidios. Eso está muy bien, pero estos municipios, concentrados en la zona norte del país y particularmente en los departamentos de Chalatenango y Morazán, solo tenían el 7.2 % de los estudiantes de primer grado a bachillerato de todo el país.

En algunos de los municipios chalatecos con cero deserciones y cero municipios se encuentra una característica común: tienen un tejido comunal muy fuerte que asume funciones del Estado como organización de la vigilancia y como decidir quién visita o quién reside en esos municipios y quién no puede hacerlo. Estas localidades han intentado blindarse contra la delincuencia y particularmente contra las pandillas y algunos municipios llevan al menos cinco años sin registrar un solo homicidio.

¿Y hay alguna relación entre niveles de deserción escolar por inseguridad con niveles de desarrollo humano? No necesariamente. De hecho, varios de esos municipios cero-cero son también están entre los que menor Índice de Desarrollo Humano tienen, según las mediciones del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, recogidas en su informe correspondiente a 2009.

De los 82 municipios con cero deserción por delincuencia en 2014, 40 registraban en 2009 algunos de los índices de desarrollo humano más bajos de todo el país, y se ubicaban todos entre los puestos del 201 al 261. Y, por otro lado, hubo 16 que se ubicaban entre el lugar número 30 y el 97.

El índice de desarrollo humano se construye a partir de factores como cobertura escolar, acceso a servicios como agua potable y nivel de ingresos. En los datos de Educación sobre deserción hay casos de todo perfil. El de Las Vueltas, en Chalatenango, por ejemplo, se resume así: en 2014 no tuvo homicidios ni deserción escolar por inseguridad, pero la pobreza fue el principal motivo de abandono de las aulas (con una tasa del 2.35 %) y la migración la segunda (con una tasa del 2.09 % de todos los matriculados a inicio de año). En 2009 Las Vueltas estaba entre los municipios con más bajo desarrollo humano: puesto 221 de 262.

 

La deserción se agravó en los municipios de la tregua

A finales de 2012, un grupo de 11 municipios fueron declarados -ante la iniciativa de los mediadores de la tregua- como "municipios santuario" o libres de violencia. Se suponía que en ellos se echaría a andar un programa apoyado por el Ejecutivo para reinsertar a pandilleros en la vida productiva a cambio del desmontaje de su violencia.

Lo que ocurrió entre ese año y 2014, ya rota la tregua, fue un repunte de la deserción (ver gráfico), en el que solo tres de los municipios tuvieron una leve baja. De ellos, Zacatecoluca y Puerto El Triunfo tuvieron los mayores incrementos, en cambio Sonsonate, Santa Tecla y San Vicente vieron reducidas sus cifras de deserción. Estos tres municipios comparten la característica de ser cabeceras departamentales, el primero de Sonsonate, la segunda de La Libertad y el tercero de San Vicente.

 


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