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Hijo del fundador de Arena propone modificar la histórica marcha del partido

El alcalde de Santa Tecla y dirigente del partido, Roberto d'Aubuisson Munguía, aprovechó un homenaje a su padre, el fundador de Arena, para proponerle al partido un cambio en la marcha arenera, un símbolo por excelencia en la cultura de ese partido. La moción ya divide a la militancia.

 
 

 

Dirigentes de Arena y exvicepresidentes de la República cantan la marcha de su partido al inicio de la Asamble General en la sede del Coena en San Salvador el sábado 3 de mayo 2014. Foto Gabriel Labrador
 
Dirigentes de Arena y exvicepresidentes de la República cantan la marcha de su partido al inicio de la Asamble General en la sede del Coena en San Salvador el sábado 3 de mayo 2014. Foto Gabriel Labrador

Un nuevo debate de identidades se ha despertado en las filas de Arena, esta vez, por una propuesta de Roberto d'Aubuisson Munguía, el alcalde de Santa Tecla que también es miembro del Consejo Ejecutivo Nacional (Coena) y quien cuenta con el aplomo de ser el hijo de quien fundó Arena en septiembre de 1980. D'Aubuisson propuso que uno de los máximos símbolos del partido, la Marcha oficial de Arena, sea cambiada en una de sus líneas para ajustarse a los nuevos tiempos que corren.

“No podemos permitir que en El Salvador se siga viviendo con esta violencia. Los salvadoreños quieren más desarrollo y seguridad. El Salvador debe ser la tierra donde su pueblo prosperará (…) Propongo que la marcha de ARENA sea cambiada en la parte de la tumba a 'El Salvador será la tierra donde su pueblo prosperará'”, dijo d'Aubuisson, durante un homenaje al padre del alcalde en el cementerio de Los Ilustres, en el centro de San Salvador. Este domingo se cumplieron 72 años del nacimiento del fundador de Arena, quien murió en 1992 de cáncer.

La marcha de Arena tiene una importancia extraordinaria para los areneros. La marcha, y no el Himno oficial, es la que se entona en todos los eventos del partido y en las concentraciones de militantes, no una vez, si no varias veces en una misma jornada. La propuesta exacta de d'Aubuisson, que ya divide a miembros del partido, es que se sustituya la frase que dice “El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán” por otra que dice “El Salvador será la tierra donde su pueblo prosperará”. Tradicionalmente, a la hora de cantar esa parte específica de la marcha, algunos miembros del partido suelen dar dos zapatazos sobre el suelo, simulando que están sobre una tumba, mientras que con el pulgar derecho hacen una señal de reprobación.

La frase menciona a “los rojos”, que es el color con el que históricamente, desde las revolución en la Comuna de París, en la segunda mitad del siglo XIX, se ha identificado la lucha de las clases obreras. En la marcha de Arena, “los rojos” hacen referencia a los simpatizantes del comunismo en El Salvador y a los militantes del partido de izquierdas FMLN, cuya bandera es roja.

Ya en otras ocasiones el partido había sido criticado por la letra de su marcha. Sin embargo, la propuesta de reforma nunca había surgido de alguien interno al partido, y mucho menos con el peso que tiene el hijo del fundador. Anteriores críticas a la marcha habían sido ahogadas fácilmente. Fundadores como Roberto Ávila Avilés habían defendido la inocencia de la letra de la marcha explicando que la parte sobre la tumba se refiere a que en los años 80, cuando se creó la marcha, El Salvador debía ser el tapón que impidiera que el comunismo se expandiera desde Nicaragua hacia el norte de la región. "Se hablaba de un efecto dominó, primero fue Nicaragua, después iba a ser Honduras, y en El Salvador iban a terminar", explicó Ávila a El Faro, en febrero de 2014.

En Twitter, el debate se tornó álgido desde el comienzo. Fue en esa red social donde el alcalde d'Aubuisson replicó su propuesta. “Debemos decir El Salvador será la tierra donde su pueblo prosperará, no la tumba de nadie. Esa es mi propuesta”, escribió, al tiempo que usó la etiqueta #NoMásTumbas. Sus mensajes fueron retomados por decenas de simpatizantes.

El diputado por San Salvador David Reyes, también director de la juventud del partido, brindó su apoyo a la moción: “Roberto, ¡apoyo tu propuesta! ¡Nuestro partido debe evolucionar constantemente! ¡Espero que prospere ese cambio!”, escribió Reyes, quien en el último año ha enarbolado el discurso de que el partido debe modificar prácticas antidemocráticas internas. Reyes fue uno de los organizadores del Congreso de Arena, desarrollado en mayo del año pasado, en el que se impulsó la elección mediante voto secreto de autoridades.

Pero las críticas tampoco se hicieron esperar. La diputada arenera por San Salvador, Patricia Valdivieso, cuestionó al hijo del fundador desde su cuenta de Twitter: “Pésima idea Roberto. ¿Cuál es el plan? No hay peor error que perder identidad. #NoGracias”. Este comentario fue reenviado por otros 13 usuarios de Twitter. Valdivieso es hija de Ricardo Valdivieso, uno de los ideólogos de Arena y amigo cercano del fundador del partido.

En noviembre de 2014, otro debate de identidad ocurrió, pero esa vez en torno de la figura de d'Aubuisson. El entonces alcalde de San Salvador Norman Quijano anunció que renombraría una calle de la capital con el nombre del fundador del partido . El anuncio se percibió como una decisión fuera de tono en esos días que El Vaticano estaba evaluando la beatificación del exarzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, quien fue asesinado en 1980 por orden de d'Aubuisson. También estaba por conmemorarse el trigésimoquinto aniversario del asesinato del arzobispo.

Arena nunca quiso enredarse en exculpar a su líder histórico. Dirigentes del partido insistieron una y otra vez que Romero y d'Aubuisson no tenían nada en común y que nunca se había probado judicialmente -cosa que no es del todo cierta, debido a un juicio en Fresno, California- que d'Aubuisson hubiera mandado a asesinar a Romero. Pero otros militantes de Arena sí consideraron que había que tomar distancia de la idea de Quijano de rendir tributo a d'Aubuisson. En el partido surgió una nueva corriente, liderada por el candidato a suceder a Quijano en la alcaldía capitalina, Edwin Zamora, quien prometió que de ganar la municipalidad homenajearía a Romero y le levantaría un monumento en el centro de la ciudad. Aunque Zamora tampoco quiso evaluar el verdadero rol de d'Aubuisson en el asesinato de monseñor Romero, la sola propuesta de homenajear al sacerdote levantó suspicacias dentro del partido.

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