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"La comunidad LGBTI tiene igual derecho al matrimonio que la población heterosexual"

"Johnny" Wright sabe que en El Salvador apoyar el matrimonio igualitario es confrontar. Su partido, Arena, quiere que la Constitución proscriba los matrimonios entre personas del mismo sexo y Wright dice que él no respaldaría esa reforma. A los 31 años de edad y con menos de uno de vida partidaria, también subraya que el aborto debería ser un asunto más de prevención y educación que de enfoque esencialmente punitivo, como lo ve su partido.

 
 

Johnny Wright en su oficina de diputado en la Asamblea Legislativa. Foto: Emely Navarro. 
 
Johnny Wright en su oficina de diputado en la Asamblea Legislativa. Foto: Emely Navarro. 

El diputado Johnny Wright tiene seis meses de ocupar una oficina en la Asamblea Legislativa por Alianza Republicana Nacionalista (Arena), un partido de derechas con tradición ultraconservadora. Wright viene de una familia con linaje partidario -su abuelo, Guillermo Sol Bang, es uno de los fundadores del partido-. Pero él no había participado en la política partidaria hasta las elecciones de diputados de marzo de 2015. Creció y vivió en Estados Unidos, un país que él llama “de libertades”, y quizá eso haya influido en que ahora sea él posiblemente el único legislador de izquierdas o derechas que se atreve a nadar contra corriente con claridad en un asunto de derechos civiles tan controversial como el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Él conoce a su partido y al entorno de su partido, y sabe que cuando dice que apoya el matrimonio igualitario -como el que recientemente aprobó la Corte Suprema de Estados Unidos- está pisando terreno minado. Su partido impulsa una reforma a la Constitución para que quede proscrita la posibilidad de que personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio. Y Wright, en esta entrevista que se realizó el miércoles 7 de octubre en su oficina, plantea que él cree lo contrario, que ese es un derecho y que la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos fue "un avance en la dirección correcta".

Su partido ha sido parte de quienes han promovido rendición de culto de la Asamblea Legislativa a la Virgen de Fátima. Y Wright subraya que el Estado es laico. Que el Estado es laico, a pesar de que su partido también reconoce en sus estatutos al Divino Salvador del Mundo como guía.

Wright también desafía a su partido en el tema del aborto. Dice que para él lo más fácil sería decir que es "pro vida", pero que esa sería una respuesta deshonesta. Argumenta que su partido debe hacerse más preguntas y renovarse, y se ve a sí mismo como una de las personas responsables de empujar esa renovación. Él, como parte de los políticos jóvenes que, distanciados en ideario de otras generaciones, deben asumir esa responsabilidad.

En su escritorio descansan su casco de bombero, su cinturón e insignias que le recuerdan al oficio que realizó durante cinco años en Estados Unidos. Desde los 27 dejó de ejercerlo pero hace un paralelo con su antiguo oficio y el actual: los dos son un servicio público. 

¿Qué ha cambiado en su vida desde que es diputado?
Es de acostumbrarse a ser una figura pública. Andar en un centro comercial y que te reconozcan y te saluden. Uno debe trabajar en comunicar mejor por medio de los medios de comunicación. Yo jamás había participado en una entrevista tanto en medio escrito como en televisión. La responsabilidad que cae sobre mis hombros y el reto que he asumido como diputado los tomo muy en serio, tanto cuando estoy en las instalaciones de la Asamblea Legislativa como fuera de ella, porque en ningún momento uno deja de ser servidor público.

¿Por qué fue candidato a diputado y no a alcalde, si los alcaldes son más cercanos a su comunidad?
Varias cosas se dieron en el momento en que tomé la decisión y no tuve el tiempo que hubiese querido para pensarlo tanto como hubiera querido. Yo debo admitir que hubo un cierto grado de impulsividad a la hora de tomar la decisión porque el partido anuncia el proceso de selección interna con un período de tiempo limitado para inscribirse y esa semana empecé a darle pensamiento serio, obviamente con la fecha corte y límite en mente.

¿Cuánto faltaba?
Faltaban días y lo quería discutir con mi familia y hablarlo con amigos. De cualquier forma que me lo planteaba, ser diputado era un reto, era aventurarse a territorio desconocido. Yo no estudié leyes. Siempre creí que los diputados debían ser abogados pero después de hacer un poco de reflexión me di cuenta de que si los 84 diputados fuéramos abogados no estaríamos en el mejor de los casos porque creo en la diversidad de pensamiento y en la importancia de que este cuerpo, la Asamblea Legislativa, sea plural.

Cuando usted anunció su candidatura hubo quienes lo compararon con Nayib Bukele. ¿Se sentía ofendido con esa comparación o halagado?
Las comparaciones si bien se han hecho, no coinciden con mi forma de pensar. Yo no me comparo ni con el actual alcalde de San Salvador ni con nadie. Yo creo que suficiente tenemos las personas haciendo autoevaluaciones. 

¿Pero sí se enteró de esta comparación?
Sí y supongo que por varias cosas. Y obviamente el trabajo de un diputado y el de un alcalde tienen tanto similitudes como diferencias abismales. Si en algo esperaría que tuviéramos en común es en que los dos tenemos intención de servirle a nuestro país. 

Usted que se ha convertido en una cara joven en una Arena no tan joven. ¿Está surgiendo una nueva derecha?
Por lo general se escucha sobre todo en la sociedad ese deseo de alejarse de la polarización y de romper con el debate ideológico y enfocarse sobre todo en solucionar los problemas de los salvadoreños. Buscar acercamientos, buscar espacios de diálogo para al final crear consensos. Yo creo que el debate es saludable, que las ideologías son saludables y que sepamos qué es lo que estamos defendiendo. Lógicamente como partido de derechas defendemos un sistema económico, defendemos un sistema de libertades, defendemos la república, la institucionalidad y el estado de derecho, pero si vemos hacia el pasado ese modelo, el modelo capitalista tiene sus fallas. No es un modelo perfecto. Y creo que no hemos hecho un buen trabajo de reconocer eso. El sistema socialista no es un sistema perfecto tampoco. Todos los modelos que existen se prestan a fallas y por lo tanto no hay que ser puristas en este tema sino que hay que pensar en qué es lo que necesita El Salvador en este momento. 

Me llama la atención que diga eso de la polarización cuando la marcha de su partido Arena tiene la frase "El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán". ¿Usted la canta?
Bueno, yo canto la marcha en los eventos areneros. Es tradición cantarla al inicio de cualquier mitin o evento partidario. Yo puedo entender cómo a algunas personas les causa rechazo la marcha y yo creo que en nuestro partido lo importante es que aunque haya personas que la quieran cambiar y haya personas que no, que por lo menos tengamos un espacio para discutirlo. Mi postura es: bueno, platiquémoslo y debatamos sanamente sobre lo que queremos. Porque al final no es perder el tiempo, es un tema importante aunque no prioritario. Lo prioritario es tener bien definido cuál es el proyecto político de Arena y si tenemos bien definido el proyecto político de Arena podremos determinar si esa marcha cabe o no cabe en ese proyecto. 

Pero ahorita partimos de que Arena tiene un proyecto político...
Bueno, sí...

Y cuando Roberto d'Aubuisson propuso cambiarlo, ¿usted era de los que apoyaba o estaba en contra?
Yo no me pronuncié al respecto. Yo sentí que en ese momento se estaba desviando la atención de una coyuntura importante que es la actualidad de inseguridad y de bajo crecimiento económico que está atravesando el país, es decir, creo que es un tema que si bien le puede interesar a muchos, es un tema que Arena debe resolver en la medida en que pueda establecer un mayor grado de democracia interna, que pueda haber y que realmente haya un esfuerzo por promover el debate interno y que entre jóvenes, entre las diferentes generaciones podamos tener debates ideológicos de gente que a lo mejor vaya desde la ultraderecha hasta la centroderecha. Es un espectro amplio en la derecha e influye la generación a la cual uno pertenece.

¿Usted dónde se ubica en ese espectro que menciona?
Yo diría que mi generación en algunos temas sociales es mucho más abierta. Somos una generación que nació con una tablet, con un teléfono inteligente, con conexión al internet. La revolución tecnológica ha permitido que nuestra generación sea más conectada con lo que está sucediendo alrededor del mundo. Quien no reconozca que el mundo está cambiando... o sea... eso es parte necesaria de un partido político: que aprenda a adaptarse, a modernizarse, a actualizarse y un tema importante es que logre atraer talento, talento joven. Mucho del talento nuestro al final se acaba frustrando acá en El Salvador, acaba buscando alternativas fuera de El Salvador. Aquí se dice que los jóvenes somos apáticos a la política y que no nos interesa y eso es algo que yo quisiera cambiar.

Hay un desencanto generalizado con la política y los políticos, y usted dijo en una entrevista a Medio Lleno que la política ha tenido un giro bastante comercial y que a veces se compra votos en la Asamblea. Hoy usted está en la Asamblea Legislativa: ¿ha visto o escuchado sobre compra de votos para mantener esa postura?
Bueno, los rumores por supuesto que corren por los pasillos de la Asamblea Legislativa. Yo en lo personal no he sido testigo de ningún acto de corrupción o testigo de un delito y en el caso de que lo fuera sería mi responsabilidad denunciarlo a las autoridades pertinentes, pero yo sostengo esas declaraciones que di en esa entrevista. Sostengo que al final el aparato público de nuestro país es más clientelar que profesional y eso lo vemos con cada cambio de gobierno que se da desde que somos democracia. Llega un partido al poder y las personas que lo acompañan, funcionarios clave, burócratas importantes acaban siendo primos, cherada y yo creo que de eso no se trata. Los servidores públicos deben ser competentes. En Arena nos reunimos como fracción legislativa y discutimos los temas que vienen en la agenda legislativa pero al final es en el pleno de nuestro parlamento donde se toman las decisiones más importante del país. La pluralidad de pensamiento, la diversidad, la idea es que parlamentemos, que lleguemos a consensos.

Sobre su escritorio, recuerdos de los cinco años en los que trabajó como bombero en Estados Unidos. Foto: Emely Navarro. 
 
Sobre su escritorio, recuerdos de los cinco años en los que trabajó como bombero en Estados Unidos. Foto: Emely Navarro. 

¿Cuáles son sus metas de agenda propia para cuando termine esta legislatura?
Ha sido tradicionalmente un proyecto político de la izquierda, que ellos llaman la Ley General de Aguas.

(En realidad ya en 1996, durante el segundo gobierno de Arena, la ANDA presidida por Carlos Perla tenía elaborada una propuesta de Ley de Aguas, que crearía un ente rector -el Consejo Nacional del Recurso Agua (Conra)- para administrar toda el agua disponible en el país y que estaría por encima de la ANDA. Esa propuesta nunca llegó a la Asamblea Legislativa).

Nosotros como partido creemos en la importancia de un marco normativo que norme tanto el aprovechamiento y la protección del recurso. Nosotros queremos una ley integral, una ley en donde se establezca un ente rector institucional independiente que funcione. Hay quienes insisten en que esto debe plasmarse en la Constitución de una forma más explícita. A pesar de eso, es mi criterio que el derecho al agua ya está en la Constitución, aunque no de forma explícita. El artículo 117 de la Constitución dice que los recursos naturales nos pertenecen a todos. Como secretario de la Comisión de Medio Ambiente es uno de mis mayores compromisos. Somos partido de oposición y una  de las obligaciones como partido de oposición no es solo oponerse, sino, ser propositivos pero también creo que nuestra lucha como Arena debe ser siempre defender la institucionalidad del país. A propósito de eso, se viene una elección importante, que es la del fiscal general de la República.

¿Cómo califica el proceso de elección de fiscal?
Lo bueno del caso es que tenemos una lista amplia de la cual escoger, lo cual yo considero algo muy positivo. Y yo sí considero que la Fiscalía actualmente necesita un cambio de liderazgo. Pero el proceso acaba de iniciar y esa es una de las decisiones trascendentales de esta legislatura que bien puede venir a fortalecer la institucionalidad democrática de nuestro país o puede venir a entorpecer y a debilitarla. 

Yo  soy miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, Integración Centroamericana, y Salvadoreños en el Exterior. Soy un gran creyente de que el salvadoreño en el exterior tiene mucho que aportarle a nuestro país, no podemos verlos como números, no podemos verlos como votos o como remesas. Yo he tenido contacto con jóvenes que se fueron desde chiquitos a Estados Unidos o que nacieron allá durante el conflicto y ahora son jóvenes universitarios con otra visión del mundo y con mucha sed de El Salvador, quieren conocer sus orígenes, su cultura y cada vez que vienen llegan a ver a sus familiares en el cantón o en la comunidad donde viven y no salen de ahí porque movilizarse en nuestro país no es fácil y al final integrarlos de alguna forma no se está dando como se podría dar para aprovechar ese talento. 

Y es que además, me imagino que volver a El Salvador viniendo de Estados Unidos también implica cierto retroceso en cuanto a derechos. 
Sí.

Por ejemplo, usted vivió en Estados Unidos y dice que admiraba el sistema de libertades.
Claro.

Ese mismo sistema de libertades propició que en junio se aprobara el matrimonio igualitario en Estados Unidos, algo que en El Salvador parece lejos... ¿cuál es su opinión acerca del matrimonio igualitario? 
Mire, yo creo en la igualdad de las personas y considero que esa decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos es un avance en la dirección correcta. En nuestro país se ha querido reformar la Constitución...

... Arena ha querido reformar la Constitución para establecer que el matrimonio solo es entre hombres y mujeres “así nacidos”...
... Ha querido reformar la Constitución precisamente para definirlo de una vez por todas. Yo creo en la libertad que tienen las personas de una unión matrimonial y sobre todo de gozar de los mismos derechos. Ese es un caso donde generacionalmente podríamos estar divididos.

¿Cuando dice “podríamos estar divididos” se refiere a usted respecto de su partido Arena?
Pues la verdad es un tema que honestamente no lo hemos tocado. Es un tema como el del aborto, que tienden a salir en épocas de campaña electoral, que lo que buscan sobre todo es clasificar a las personas con algún grado de nivel de moralidad o inclusive, religioso, pero si uno ve y lee los principios areneros donde se habla de la separación del Estado y la religión, donde se habla del individuo como el origen de todo, algunos temas son contradictorios.

En 2004 y 2005 durante mayo, se cargó una imagen de la Virgen de Fátima en la Asamblea Legislativa. ¿Qué plantearía usted si propusieran eso nuevamente?
Aquí hay libertad de religión y creo que cualquier diputado puede participar en cualquier evento religioso que sea de su gusto.

Pero eso sucedió en sesión plenaria y fueron diputados quienes cargaron la imagen…
Ah bueno, es decisión de cada quien. Si eso se diese yo lo respetaría, pero no sé si participaría activamente, y no por ir en contra de la virgen, sino por respeto al Estado laico y a las diferentes religiones.

También está en los estatutos de Arena que el patrono y guía espiritual es el Divino Salvador del Mundo.
Entonces hay conflicto. ¿Y entonces qué somos? ¿Somos un partido demócrata cristiano o somos un partido...? ¿Me explico? Ese es el reto que tiene Arena de redefinirse, de restaurar valores antiguos. Pero, precisamente, quienes deben impulsar y deben tomar la batuta en estos temas somos los jóvenes.

¿Usted cree que las personas de la comunidad LGBTI tienen los mismos derechos civiles que la población heterosexual, como el derecho a contraer matrimonio?
Sí. Así de claro. 

¿Se da cuenta de que eso lo coloca en una postura complicada ante su partido?
Complicada, difícil, por supuesto. Pero estoy seguro de que no soy el único. Nosotros hace poco aprobamos -y el partido dio los votos- una reforma al Código Penal para tipificar los delitos de odio que incluía delitos de odio por orientación sexual. Creo que ese es un avance en una dirección correcta. 

¿Se esperaría de usted que hiciera alguna moción en la Asamblea para favorecer el matrimonio igualitario?
No, no está en mi agenda legislativa. Definitivamente no apoyaría ninguna reforma a la Constitución como se ha dicho antes para precisar que matrimonio solo es la unión entre un hombre y una mujer así nacidos. No acompañaría con mi voto eso. Hoy por hoy realmente desconozco si existe un expediente para promover ese tema, pero si llegara a darse, yo creo en la igualdad de derechos entre esos el derecho al matrimonio de todas las personas.

¿Entonces lo del matrimonio igualitario está dentro de sus creencias personales pero no en su plan de trabajo legislativo?
Yo considero que si se da eso es porque la sociedad ha llegado a un cierto grado de madurez, aceptación y tolerancia. Mientras nuestra sociedad no lo tolere y no quiera eso, pues vivimos en un sistema de democracia y el sistema de toma de decisiones es mayoritario. Que no quiere decir que las mayorías tienen la razón o tienen la verdad, pero así es la toma de decisiones. Yo creo que ha habido avances en temas de tolerancia, en temas de respeto. Sí se ha ganado terreno, aunque lentamente para el gusto de algunos activistas de la comunidad LGTBI. Yo en lo particular no me he enfocado en ninguna propuesta en concreto pero sí considero que dependerá también de lo que quiera la sociedad. De lo que quiera la juventud salvadoreña que puede pronunciarse y manifestarse al respecto.

Usted también mencionó como uno de los temas de índole social el del aborto, y ha dicho en otras entrevistas que no debe ser un tema de negro o blanco...
… Como muchos temas en política.

Sí, pero Arena en el tema del aborto sí juega a que es o negro o blanco.
Mira, hoy por hoy el aborto está prohibidísimo. Prohibido por Constitución. Hablar del aborto genera controversia casi que de forma automática. Yo sostengo que el aborto no es un tema ni blanco ni negro. Aquí pareciera que solo hay dos categorías a las cuales uno puede pertenecer: o sos pro vida o sos pro aborto. Y si sos pro aborto estás a favor de todo tipo de aborto y si sos pro vida en ningún caso o bajo ninguna circunstancia se puede admitir ningún tipo de aborto porque es un homicidio. Yo, al plantear esa postura me puse a pensar también en mujeres que han sido condenadas y que están cumpliendo sus condenas en las cárceles. Y no sé si es la mejor forma de castigar a una mujer que tuvo que enfrentarse a una situación de esa naturaleza. A pesar de que aquí está prohibido, se siguen dando miles de abortos al año y se dan de maneras peligrosas para la mujer, obviamente de forma ilegal. Es un tema que se presta para mucha discusión.

En Estados Unidos la sociedad ha llegado a un nivel de madurez donde un político puede perfectamente decir "yo estoy en contra del aborto excepto en casos de violación o que la madre esté en peligro de muerte". Eso aquí no existe. Es un tema en el que no te podría dar una respuesta concreta porque hay tanto que pensar. Yo tengo dos hermanas menores y me pongo a pensar qué pasaría si violaran a una de mis hermanas y queda embarazada... es decir... yo creo que la respuesta más fácil es "soy pro vida y me alineo con mi partido" y ahí sos uno más, estás siguiendo la línea, pero yo fundamentalmente no puedo decir eso porque en mi caso sería una respuesta deshonesta. Porque yo sí creo que es un tema que debemos debatir como sociedad, pero de una forma sana, no con pasionismos, porque esto genera muchísimo de todo.

Pero si yo publicara esto hoy, muy probablemente mañana doña Pilar de Sol...
... Me va a escribir una carta. Sí.

Como la que escribió para el día de la madre, carta desde el cielo para las madres...
Sí, sí, sí. Pero también para eso hubo respuestas. Yo respeto la opinión de ella, pero ella también debe respetar la mía. ¿Me explico? Eso es lo que al final debemos defender como sociedad: la diferencia de opinión y que cada quien tiene derecho a pensar como quiera. 

Ella ocupa mucho recurso religioso para apoyar sus ideas. Por ejemplo, plantea: "Dios solo hizo hombre y mujer", "Dios te dio vientre y tu función es tener hijos". ¿La religión debe ser una clave para legislar?
No, definitivamente, no. En el pleno legislativo se alude a Dios en la bandera "Dios Unión Libertad", pero ahí no hay un crucifijo. Y volviendo al tema del aborto y la despenalización... en ese debate dejamos de hablar de prevención. Yo creo que más que ser país que lo prohíbe constitucionalmente, qué bien fuera que seamos un país libre de abortos pero porque hemos eliminado a criminales, a violadores, a padres irresponsables, etcétera. ¿Cómo podemos esperar una reducción de embarazos precoces, una reducción en abortos en nuestro país si no le estamos dando el debido enfoque a educar a nuestros jóvenes? Un debate a blanco y negro no permite ver otras alternativas. 

¿Cuál es la Arena que sueña y cuál es la Arena que tiene ahora?
Una Arena que atraiga a más, una realmente institucional, una Arena con un enfoque social importante que creo que es donde ha habido un déficit en el pasado. Si nos hemos enfocado en generar crecimiento económico, a lo mejor no hemos hecho suficiente en materia social. Arena va en esa dirección. No ha llegado. Sería irresponsable y poco realista si diría que Arena hoy por hoy está todo nítido y que estam
os super bien.

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