Publicidad

“No es cierto que tuve conocimiento de la tregua. Si el general dijo eso, que lo explique él”

El expresidente Mauricio Funes se desmarca de la vinculación con la tregua que en septiembre de 2012 le hicieran el entonces ministro de Seguridad, David Munguía Payés y los mediadores Raúl Mijango y Fabio Colindres. En la tregua según Funes, él mismo se perfila como un gobernante que no se interesaba en absoluto del principal problema de El Salvador, y apenas y levantaba la vista cuando el general Munguía Payés le llegaba con las noticias de los avances del proceso pensado, creado y puesto en marcha por las pandillas. 

 
 

 
"Saquen boleta", le dijo Funes a los periodistas cuando, agotadas las preguntas sobre la tregua, le increparon sobre la investigación de su patrimonio que hace la sección de Probidad. Foto: Víctor Peña.

El gobierno de Mauricio Funes fue un actor secundario, receptor de una serie de eventos afortunados que permitieron el periodo con la mayor reducción de homicidios en El Salvador de la posguerra. Bueno, eso es si se tiene por cierto todo el relato de la Tregua entre pandillas que el expresidente Funes (2009-2014) contó a periodistas el pasado 3 de febrero.

Es la primera vez que Funes, bajo cuyo mando se orquestó la estrategia, ofrece una versión de cómo, según él, ocurrieron los hechos que provocaron el desplome de los homicidios de un promedio de 14 diarios -Funes exagera ese número hasta 18, en sus declaraciones- hasta cinco o seis asesinatos al día. En su versión, él mismo se perfila como un gobernante que no se interesaba en absoluto del principal problema de El Salvador, y apenas y levantaba la vista cuando el general David Munguía Payés le llegaba con las noticias de los avances del proceso pensado, organizado, ejecutado y desarrollado por las pandillas, bajo la mediación de Raúl Mijango y el capellán del ejército, Fabio Colindres.

Funes, el que nada supo, se desliga del involucramiento en el proceso que le adjudican el exministro de Seguridad y los mediadores, quienes dijeron a El Faro, en septiembre de 2012, que la tregua fue un proceso cuidadosamente diseñado en el despacho de Munguía Payés, con el aval de Funes. "No es cierto", dice el expresidente, quien además descarga en otros funcionarios y mandos medios toda la responsabilidad del proceso y de los excesos e ilegalidades que se achacan a la Tregua: beneficios con fondos públicos a pandilleros u oficiales de Policía y funcionarios de Seguridad Pública que, lejos de capturar a pandilleros -porque así lo disponía la Ley de proscripción de pandillas- se sentaban con ellos a la mesa y dialogaban y llegaban a acuerdos. O la red de prostitución en centros penales que denunció Douglas Moreno, quien fue viceministro de Seguridad de Funes. En cambio, el exmandatario toma para sí los beneficios que enumera: la renuncia pandillera a atacar mujeres, policías, militares y empleados del transporte público, su retirada de centros escolares, su anuncio de un cese de reclutamientos y, sobre todo, la reducción de homicidios.

Funes también acusa que la Embajada de Estados Unidos y el partido Arena boicotearon el proceso, pero nunca explica qué sentido tendría que la Embajada o el principal adversario político de su gobierno "torpedearan" una apuesta que no era suya. Él asegura estaba tan desligado del proceso que nunca conoció el contenido de la reunión que sostuvieron las pandillas con el secretario de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, en el penal La Esperanza, en Mariona.

La Tregua arrancó en marzo de 2012, con el traslado de 30 cabecillas de pandillas desde el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca hacia otros con controles más laxos. Según Funes, lejos de lo que muchos creen, la Tregua no fortaleció a las pandillas, sino que todo lo contrario, las ha deblilitado al generar una fuerte contradicción entre los antiguos liderazgos en los penales con la libre.  El proceso comenzó a agonizar desde mayo de 2013, cuando  la Sala de lo Constitucional declaró que un militar como el general David Munguía Payés no podía dirigir la cartera de seguridad pública; y fue finiquitada el 5 de enero de 2015, cuando el presidente Salvador Sánchez Cerén anunció que su gobierno "no podía volver al esquema de negociar con las pandillas".

Usted dijo en la entrevista con Romeo Lemus (en Canal 12) que hay personas que están mintiendo en la investigación contra 79 pandilleros por el ataque a la delegación policial de Quezaltepeque en 2014, donde han aprovechado para revelar interioridades de la tregua. Usted descalifica ese testimonio porque lo dan criminales criteriados. La figura del criterio de oportunidad existe y es, básicamente, en lo que se sustenta el sistema penal salvadoreño. ¿Cómo es que usted descalifica ese criterio de oportunidad? 

Porque hay que saberlo administrar. Los fiscales deben tener juicio. No se le puede dar criterio de oportunidad a cualquiera. El hecho de que la ley faculte dar criterio de oportunidad no significa que la Fiscalía va a comenzar a darle criterio de oportunidad a cuanto se le ocurra para fabricar una prueba e incriminar a otras personas que nada tienen que ver con el proceso que está siendo investigado, con el delito que está siendo investigado.

¿Y yo por qué le voy a dar fe? Si yo como presidente de la República que fui, yo puedo dar fe de que no se pactaron beneficios, no entregamos celulares, no entregamos armas, no metimos prostitutas y mucho menos menores de edad para que hicieran orgías dentro de los centros penales. No se llegó a ningún acuerdo de que los pandilleros iban a pedir duis de los salvadoreños que fueran a votar en 2014 para afectar los resultados electorales y favorecer al partido FMLN en detrimento del partido Arena. No es cierto.

Su exviceministro de Seguridad, Douglas Moreno, dijo que sí habían entrado prostitutas a las cárceles.
Bueno, entonces él las dejó entrar, que responda él. Pero, ¿yo por qué voy a responder por eso? Yo no tengo conocimiento de que hayan entrado prostitutas. No tengo conocimiento de eso.

¿Y respecto a los beneficios a pandilleros? Su ministro de Seguridad y hoy ministro de Defensa, el general David Munguía Payés, y el mediador Raúl Mijango, dijeron a El Faro que usted tuvo conocimiento de la tregua desde el primer momento.
No es cierto, no es cierto.

¿Mintió Munguía Payés?
Si el general Munguía Payés dijo eso, que a mí no me consta que lo haya dicho, el que lo hayan publicado ustedes no significa que lo haya dicho. Pero, si el general Munguía Payés dijo eso, que lo explique él. No es cierto. ¿Cómo se origina la tregua? Por una solicitud expresa que hacen los mediadores, monseñor Fabio Colindres y Raúl Mijango, al gobierno, a través del ministro de Defensa, de que las pandilllas, los líderes de pandillas habían decidido hacer un alto a los asesinatos. Habían decidido romper la cadena de venganza, habían decidido no matarse entre ellos.

En ningún momento yo recibí la solicitud de alguno de los mediadores de que ellos iban a hacer eso si y solo si nosotros les dábamos beneficios. Si ese hubiera sido el pedido, yo inmediatamente hubiera dicho eso no lo vamos a hacer. Yo no autoricé beneficios. Que cada funcionario responda por lo que hizo. Así que a mí no me pregunte que si mi ministro de Seguridad en ese entonces dijo tal cosa, que si el director de Centros Penales dijo esto otro... Por eso es importante que yo vaya a la Fiscalía. La nota que a mí me llegó decía que me citaban a sede fiscal para que colabore con las investigaciones. A alguien que le piden colaborar con las investigaciones no le pueden decir que lo tienen en la mira. Yo no soy incriminado, yo voy a decir lo que sé. ¿Qué es lo que sé? Lo que ya he compartido con todos los medios a lo largo de todo este tiempo. Mi gobierno no pactó con las pandillas. Mi gobierno no negoció ningún tipo de beneficios. Si hay funcionarios que dicen que ellos sí permitieron esto otro o sí toleraron esto otro, que los funcionarios respondan por lo que hicieron, no lo voy a hacer yo.

¿De quién fue la iniciativa de la tregua, expresidente?
De ellos, de los pandilleros.

¿No fue de la Iglesia Católica, fue de los pandilleros?
Yo tengo entendido que fue de los pandilleros y los pandilleros tomaron contacto con los que luego se convirtieron en mediadores o facilitadores de la misma. Que yo sepa no fue la Iglesia Católica quién hizo ese planteamiento. Que yo sepa, a mí me informaron de esa iniciativa los mediadores a través del general Munguía Payés. De hecho, yo conocía al vicario castrense, porque es el vicario de la Fuerza Armada, y tuve una amistad personal con él. Pero en el caso de Raúl Mijango, yo me enteré que Raúl Mijango estaba en este esfuerzo hasta que él junto con el vicario castrense le comunicaron al general Munguía Payés que las pandillas estaban dispuestas a llegar a un acuerdo de no agredirse, de no seguirse disputando los territorios, de no matarse entre ellos. Entonces, la iniciativa no fue del gobierno, nunca fue una política pública. La iniciativa vino de ellos y yo recuerdo que el mismo vicario castrense decía: "Yo creo en la capacidad de conversión de ellos, yo creo que sí hay posibilidad de que ellos se rehabiliten". Había sectores que decían que no, que decían que los criminales, criminales son y criminales morirán. Y son los que probablemente se dedicaron a bloquear el proceso, a torpedearlo y a crear condiciones para que finalmente terminara en lo que terminó, pues.

¿Quienes lo bloquearon?
Arena lo bloqueó, la embajada americana lo bloqueó, hubo funcionarios incluso en mi gobierno que lo bloquearon, hasta que llegó un momento que fracasó. Bueno, el ministro de Seguridad último, Ricardo Perdomo, tuvo una visión diferente con respecto a este proceso. Ahora, yo no digo que él haya trabajado con la intención de hacerlo fracasar pero, al final, decisiones que se tomaron llevaron al fracaso de las mismas. Yo me imagino que era la lógica a la que estaba condenado este esfuerzo, porque eso implicaba creer en que ellos podían mantener esa decisión y eso, entiendo, que les generó contradicciones. La información que tenemos nosotros y que justamente en estos días me la compartía el general Munguía Payés es que la tregua no les fortaleció, al contrario, les debilitó porque les generó contradicción entre sus mandos. No todos los mandos estaban de acuerdo en que había que pactar una reducción de homicidios y ya no asesinarse entre sí. Esto le generó contradicciones tanto que, entiendo, por la información que me han compartido, que hay serios problemas entre los líderes históricos o los cabecillas históricos antiguos con los cabecillas que siguieron operando en el terreno porque no estaban de acuerdo con que se mantuviera esta tregua.

El exmandatario se presento a brindar declaraciones, en un proceso que duró más de cinco horas.
 
El exmandatario se presento a brindar declaraciones, en un proceso que duró más de cinco horas.

El Faro reveló el acuerdo con el gobierno en marzo de 2012, y un par de días después, para desmentir, en una reunión con otros medios el general Munguía Payés justificó el traslado de los cabecillas porque supuestamente había un plan de atacar con cohetes antitanque LAW la cárcel de Zacatecoluca. Cuando Munguía Payés dijo eso, que fue público, ¿usted ya sabía que los traslados eran un mecanismo para operativizar la tregua?
Yo no puedo dar fe de que, en una reunión privada con medios de comunicación, el general Munguía haya dicho que esperaban un ataque con cohetes LAW al penal de máxima seguridad. Eso no lo puedo testimoniar porque yo no estuve en esa reunión privada. Luego del traslado, a mí el general Munguía me informó justamente por qué se había dado y cuál fue el papel del gabinete de Seguridad, particularmente de la Policía y unidades de apoyo de la Fuerza Armada en ese traslado. El traslado fue autorizado por el consejo criminológico, no lo podía autorizar ni el general Munguía Payés, ni mucho menos yo, porque no tenemos competencia para eso. Ahora, ya la coordinación logística de ese traslado por supuesto que ya se da bajo las órdenes y la supervisión del general Munguía Payés, que en ese entonces estaba como ministro de Justicia y de Seguridad Pública. Si la otra versión de informes de inteligencia de que se planeaba un ataque para provocar la salida de cabecillas de pandillas del centro penal de máxima seguridad es cierta o no es cierta, yo no tengo por qué dudarla. En su momento, él la compartió y la compartió en el seno del gabinete. 

¿Cómo se explica que meses después se les trasladara nuevamente de regreso a Zacatecoluca?
Pregúntenselo a Benito Lara, que fue el que tomó esa decisión.

Pero, ¿y sus funcionarios no hablaban con usted sobre esto o le informaban constantemente sobre el proceso?
No, mi amigo. ¿Usted cree que yo tenía nada más como objetivo y como prioridad ver como avanzaba el proceso de tregua? Si tenía que resolver otros problemas nacionales a los que les tenía que dar atención. Y además para eso están los ministros. Si no, ¿para qué entonces tiene uno ministros? Cada ministro tiene una área de jurisdicción. El ministro de Seguridad, en ese entonces el general Munguía Payés, él sí estuvo en contacto con los mediadores. Yo por supuesto que hablé con ellos. Pero a mí no me informaban del proceso continuamente y no es que cada día en mi despacho yo encontraba un informe de cómo avanzaba la tregua. No. A un presidente, los ministros, a requerimiento del presidente, le informan lo que el presidente quiere saber. Yo lo que quería era ver resultados. Yo vi el comportamiento de los homicidios y eso incluso lo llegué a decir a Naciones Unidas en mi discurso de ese año. Acuérdense que la tregua empezó por abril, mayo de 2012. En mi discurso de septiembre-octubre de ese año en la ONU yo exhibí que como resultado de ese pacto entre pandillas los homicidios habían caído. De 340 promedio mensual que llevábamos antes a cerca de 160 homicidios. O sea hubo una reducción sensible de los homicidios. 

¿Y le informaban para tomar decisiones?
Yo no puedo tomar decisiones porque no negociamos nada. ¿Qué iba a decidir? Si los que iban a negociar eran las pandillas. Ustedes deben caer en la cuenta de eso. Alguien ha querido homologar este proceso como si fue la negociación del FMLN (guerrilla) con el gobierno. Ahí sí, el FMLN negoció con el gobierno. El gobierno tomó decisiones con el FMLN y suscriben los Acuerdos de Paz. Acá no. ¿Quienes fueron los que negociaron? Los cabecillas de la MS con los cabecillas de la 18. ¿Qué papel juegan los mediadores? Son los que facilitan ese acercamiento entre las pandillas para que lleguen al acuerdo de no seguirse matando entre ellas. El gobierno los observa desde afuera. El gobierno no ha negociado nada. 

El traslado de los cabecillas no era negociación entre ellos, debió conocerse a través de las máximas autoridades...
No. El traslado que se hizo del penal de máxima seguridad hacia otros centros penales fue una decisión que permitió que se operativizaran las órdenes de ya no seguirse asesinando en el terreno. ¿Cómo iban a comunicar los líderes, los cabecillas de pandillas, que ya no iban a disputarse los territorios;y que ya no se iban a seguir asesinando si no se les trasladaba y llegaban a centros penitenciarios donde ellos pudieran recibir a sus familias; y poder mandar a decir a sus clicas o a sus palabreros que se mandaba la orden que venía de arriba de ya no seguirse matando? O sea que esa fue una decisión operativa que facilitó el acuerdo. El gobierno no negoció nada. 

¿Los funcionarios de Seguridad lo mantuvieron informado de todos los movimientos que se pudieron haber generado?
Lo que yo sé de la tregua es lo que me informaban mis funcionarios y no más. Yo no participé directamente de este proceso de seguimiento del acuerdo entre dos pandillas.

¿Nunca se dio cuenta?
Claro, si yo leo los medios, ¿cómo no me voy a dar cuenta?

¿Usted se enteró de la tregua por los medios?
No. 

¿Cuándo se enteró de la tregua, expresidente?
Cuando me informó el general Munguía Payés, a través de los mediadores, que los líderes de las principales pandillas estaban dispuestos a negociar entre ellos el ya no seguirse asesinando, el cortar la cadena de venganza y que eso iba a repercutir en una reducción de los homicidios.

El 3 de febrero Funes negó 16 veces ante los medios que su gobierno negociara beneficios con las pandillas, a cambio de la reducción de homicidios. Foto: Víctor Peña
 
El 3 de febrero Funes negó 16 veces ante los medios que su gobierno negociara beneficios con las pandillas, a cambio de la reducción de homicidios. Foto: Víctor Peña

Cuando las ranflas se reunieron en Mariona con el secretario general de la OEA, ellos dijeron que llevaban un pliego de peticiones que a usted se la habían hecho llegar con anterioridad. ¿Eso era cierto?
Mentiras. Primero, no tengo conocimiento de lo que trataron en el penal de Mariona cuando vino José Miguel Insulza. Él solicitó autorización para reunirse con las pandillas en un esfuerzo de verificación de que el proceso se estuviera llevando a cabo, tal como se le había informado. ¿Qué fue lo que discutió, que fue lo que le pidieron? No lo sé, pero a mí nunca me llegó ningún pliego de peticiones. Como presidente de la República yo nunca recibí ningún pliego de peticiones en ningún sentido. Por eso es que no me canso de insistir, independientemente de lo que hayan dicho los testigos criteriados por la Fiscalía en este proceso de investigación. A mí nunca me llegó una solicitud de beneficios para nadie. A mí nunca los mediadores ni siquiera me pidieron un cinco de apoyo para llevar a cabo su labor de mediación. Tengo entendido, porque así lo dijo Raúl Mijango en algún momento, que él trabajaba con algunas oenéges de Europa que le daban algún tipo de financiamiento para ciertos programas que él desarrollaba con las pandillas. El vicario castrense vivía de su salario como vicario castrense. Nunca se les dio ningún apoyo económico a los mediadores. Nunca se le dio ningún beneficio económico a ningún líder de pandilla y nunca recibí yo ningún pliego de peticiones por parte de familiares de pandilleros, o de los pandilleros mismos para que se les concediera algún tipo de beneficio. Si ellos lo dijeron, han mentido.

¿Usted supo que se usaron fondos de Estados Unidos para financiar el proyecto PATI?
Claro. Claro que se usaron. Si es que el proyecto PATI es un programa de gobierno que inició con mi presidencia. El proyecto se llama Programa de Apoyo Temporal al Ingreso y que se utilizaron recurso de AID para tal esfuerzo. Claro que se utilizaron. 

En Ilopango se dio el caso de que se usó el proyecto para financiar a pandilleros.
No. Están equivocados. El PATI no surge como un programa de prevención de la delincuencia sino como un programa de apoyo a sectores vulnerables, tanto que abarca a madres solteras que necesitaban algún tipo de capacitación para desarrollar proyectos de emprendimiento y lograr mejorar sus condiciones de vida. También fue dirigido a jóvenes en alto riesgo para que encontraran oportunidades de trabajo. ¿En qué consistía el PATI? En que durante seis meses se les daba capacitación en algún oficio y, mientras se estaban capacitando, se les daba un apoyo económico para que pudieran sostenerse y una vez terminada la capacitación a muchos de ellos se les gestionaron trabajos y lograron colocarse. Algunas mujeres madres solteras pusieron negocios y algunos jóvenes lograron incorporarse al mercado laboral. Yo no tengo conocimiento que se haya beneficiado a pandilleros. Ahora, en el proceso de selección, como lo aclaró en su momento la presidenta del Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL), que fue quien manejó esos recursos, cuando se hacía la selección no había manera de saber si quienes eran seleccionados como jóvenes tenían vínculos o no con las pandillas. No había manera de saberlo. Entiendo que hubo un momento en que AID justamente cuestionó esos fondos y los congeló porque ellos sí tenían información que pandilleros se estaban viendo beneficiados. Pero esa no fue una decisión del FISDL. Tome en cuenta que el programa consistía en que el gobierno proporcionara esos fondos, pero quienes eran beneficiados eran seleccionados por los alcaldes. En el caso de Ilopango, por ejemplo, fue responsabilidad del alcalde a quién seleccionó. Si dentro de esos beneficiados había pandilleros, esa es responsabilidad única y exclusiva del alcalde, no del gobierno. Lamentablemente eso no lo entendió Estados Unidos y entiendo que congeló por un momento los fondos. Luego los liberó.

Expresidente, ¿por qué no se hizo pública la estrategia de la tregua o esa gestión que su gobierno había dado de logística hasta que los medios de comunicación lo revelaron?
¿De dónde sacas eso? Claro que se hizo público. ¿Y no lo conocieron ustedes?

¿No fue un periódico el que lo hizo público y un par de días después el gabinete de Seguridad hace un anuncio junto con la iglesia Católica de los traslados y del inicio del proceso?
Bueno, entonces se hizo público. No ha sido un proceso que se ha manejado sigilosamente. Ahora, si tu pregunta es, ¿por qué hubo dos medios que antes de que el gabinete de Seguridad tomara la decisión de hacerlo público lo publicaron? Bueno, por habilidad de los medios. ¿No los medios son competitivos, pues? Hay algunos que son más hábiles que otros y encuentran información y la publican. Pero en ningún momento la información se negó. En ningún momento. ¿No hasta yo mismo convoqué a una conferencia de prensa y yo respondí preguntas como lo estoy haciendo? Nunca se manejó en forma sigilosa. Lo que ocurre es que dentro de las estrategias de los medios de comunicación, hay unos que son más hábiles que otros para hurgar y encontrar información.

*Nota de la Redacción: Esta entrevista se construyó en tres actos. El primero, a las 7:30 de la mañana del 3 de febrero, cuando Funes accedió a responder alguna preguntas, a la salida de una entrevista televisiva en el Canal 12. El segundo, a las 4:15 de la tarde del mismo día, cuando se tomó un receso de la audiencia ante la Fiscalía a la cual fue citado para hablar sobre la tregua. El nuevo fiscal general, Douglas Meléndez, ha dicho que hará una investigación seria, desmarcándose de la que hizo su antecesor, Luis Martínez. Funes salió del interrogatorio fiscal a las siete de la noche, y ahí aceptó un tercer round con los periodistas.

 

Corrección:
En un primer momento se dijo por error en esta nota que la reunión del secretario de la OEA con líderes pandilleros se produjo en la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca. Esa reunión, celebrada el 12 de julio de 2012, fue en el penal La Esperanza, donde se celebraron habitualmente los encuentros y conferencias de prensa conjuntas de los líderes la Mara Salvatrucha y el Barrio 18 durante la tregua.

Publicidad
Publicidad

 CERRAR
Publicidad