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El viacrucis de María Teresa

 
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En el 2012, María Teresa sufrió un aborto espontáneo en una fosa séptica, en su casa en San Salvador. Ella tenía 33 años y fue condenada a 40 años de prisión, acusada de homicidio agravado. Rivera aseguró que cuando sufrió el aborto no sabía que estaba embarazada, pero el juez que la condenó, José Antonio Flores, dedujo que no era creíble su versión, debido a que anteriormente ya había estado embarazada, y que por lo tanto ella había asesinado a ese otro hijo al lanzarlo a la fosa séptica, provocándole una asfixia perinatal. El 20 de mayo de 2016, María Teresa recuperó su libertad después de que la sentencia fuera anulada. No existían suficientes evidencias de ese 'asesinato' que reclamó el juez. La Fiscalía apeló la resolución, y Rivera solicitó refugio a Suecia, en octubre de ese año. Este 21 de marzo le fue concedido el estatus de refugiada por sufrir persecución política y jurídica en El Salvador, un país que condena el aborto con penas de hasta 40 años, sin que realmente existan investigaciones exhaustivas que determinen las razones detrás de los abortos sufridos por decenas de mujeres pobres del país, que hoy guardan prisión. Para Suecia, María Teresa Rivera, que ya está en el país europeo, ha sido criminalizada y El Salvador, que ya la metió presa una vez, no es capaz de brindarle ningún tipo de protección. 

 

 

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