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PDDH concluye que la Policía ejecutó a los esposos Mejía Hernández

18 meses después de haber iniciado una investigación, la PDDH concluye que en San Felipe, San Pedro Masahuat, la Policía ejecutó a los esposos Mejía Hernández, y declaró incierta la muerte de la agente Ana Deysi Cabrera. La institución pide a la Fiscalía que procese a los involucrados en las ejecuciones y a la Inspectoría de la PNC confirmar o descartar la participación de policías tanto en la ejecución de la pareja como de la agente. 

 
 

En el caserío San Felipe no hubo ningún enfrentamiento, ocurrió una ejecución. La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos ha concluído que agentes de la Policía Nacional Civil ejecutaron a los esposos Saidra Hernández y Óscar Mejía en la noche del 30 de junio de 2015, en el caserío San Felipe de San Pedro Masahuat, La Paz, en el marco de un procedimiento policial en el que también fue asesinada, en circunstancias desconocidas, la agente del 911 Ana Deysi Cabrera Hernández. 

En una resolución firmada por la procuradora Raquel Guevara y entregada este martes 22 de marzo a los familiares de las víctimas, la PDDH falla en contra de la institución policial, que desde la noche de los crímenes, hasta ahora, ha insistido en que lo ocurrido en San Felipe fue un 'enfrentamiento' entre pandilleros y agentes policiales. En el fallo, sin embargo, la PDDH descarta la existencia de ese enfrentamiento y concluye que "existe violación del derecho a la vida, por ejecuciones extralegales, por parte de elementos de la Policía Nacional Civil destacados en el departamento de La Paz; en perjuicio de la señora Saidra del Tránsito Hernández de Mejía y el señor Óscar Mejía Cisneros".

Saidra Hernández tenía 39 años y trabajaba en una maquila de la zona franca El Pedregal. Óscar Mejía, de 48, era un subsargento de marina retirado que trabajaba de vigilante privado. 
 
Saidra Hernández tenía 39 años y trabajaba en una maquila de la zona franca El Pedregal. Óscar Mejía, de 48, era un subsargento de marina retirado que trabajaba de vigilante privado. 

Según los documentos entregados a los familiares de los esposos Mejía Hernández, el fallo fue firmado el pasado 17 de marzo, pero fue entregado dos días después de que este periódico publicara la investigación "Cuando la Policía mata a la familia de un policía", un reportaje en el que el hermano de una de las víctimas, el agente Antonio Hernández, denuncia a sus compañeros agentes por haber asesinado a sus parientes y alterado las escenas del crimen y por una amenaza de muerte pronunciada en su conta dos días después del incidente. 

En la noche del 30 de junio de 2015, en la calle principal del caserío San Felipe fue abatida la agente Ana Deysi Cabrera, cerca de un callejón ubicado en la esquina de la casa contigua a la vivienda de los esposos Mejía Hernández. Minutos después de que la agente cayera, testigos relataron a El Faro que un grupo de policías se acercó al terreno de los Mejía y comenzó a disparar hacia su interior. Saidra Hernández, que se encontraba en un cuarto de cocina cercano a la calle principal, fue sometida y extraída al patio interno de la vivienda. Ella rogó por su vida, hasta que sus gritos dejaron de escucharse después de una balacera. La autopsia evidenció ocho impactos de bala, la mayoría en su espalda y glúteos. Su esposo, Óscar, descansaba en un cuarto más al interior del terreno. Al percatarse del ataque pidió a los agentes que se detuvieran, pero al advertir que lo atacaban se defendió. Fue herido, y desangrándose huyó del lugar, buscando auxilio en la casa de su cuñado, un agente de la PNC entonces destacado en La Paz. Minutos más tarde, Óscar huyó de nuevo hacia el monte, donde fue encontrado y rematado. La autopsia reveló 29 orificios producidos por proyectil de arma de fuego, cinco de ellos en la cabeza, tres de estos "de atrás hacia adelante". 

El agente Antonio Hernández, que llegó a San Felipe unos 20 minutos después de ocurridos los crímenes, denunció que a su hermana le colocaron una pistola contiguo a su cuerpo, hecho que comprobó al regresar una segunda vez hasta el lugar en el que yacía su cadáver. Sobre la colocación de esa pistola, la PDDH dice: "La señora de Mejía no representaba una amenaza para la vida de los agentes policiales, pues no se encontraba armada, no opuso resistencia a la autoridad, ni pretendió fugarse; y la pistola que fue encontrada cerca de su cuerpo al procesar la escena, por ser esta de tipo deportivo, de gas comprimido, sin cargador ni cilindro, era imposible que pudiera ser utilizada para realizar disparos de arma de fuego".

En este punto, la PDDH también destaca un hecho "grave". El análisis químico y de balística que la Policía efectuó al cadáver y manos de Saidra Hernández plantea que ella sí disparó un arma de fuego. Pero la PDDH concluye que "resulta extraño que el resultado del peritaje físico químico forense estableciera residuos de disparo de arma de luego en ambas manos, camisa y pantalón de la señora Hernández de Mejía, ya que a está no se le encontró ningún arma de fuego". Para la PDDH "esta situación es gravísima y debe ser investigada cuidadosamente por la Fiscalía General de la República".

Sobre el lugar en el que fue encontrado el cadáver de Óscar Mejía, la PDDH destaca otra probable alteración de la escena. En los informes de la Fiscalía consta que el cadáver fue encontrado en una zona verde, con una camisa blanca manchada al parecer de sangre. Sin embargo, la PDDH resalta: "En las fotografías 213, 214, 215, 216, muestran el cuerpo de dicho señor sin camisa, con signos de arrastre en la espalda".

Ademas, la PDDH destaca que "la cantidad de disparos que le fueron propinados a este, al parecer, cuando ya había sido lesionado previamente, y en su mayoría por la espalda, refieren la desproporcionalidad con la que actuaron. Asimismo, dan fuertes indicios de que fue ultimado en el predio baldío donde al parecer intentó refugiarse". A El Faro, testigos relataron que Óscar Mejía intentó refugiarse bajo las ramas de un árbol de marañón que simulaban una especie de cueva. En ese lugar, al siguiente día de los hechos, la familia asegura haber encontrado 14 casquillos de bala y un proyectil.

Este fallo de la PDDH, aunque contundente, no es vinculante, y no obliga a las autoridades a abrir una investigación en contra de los agentes de la Policía vinculados a este caso. Las familias de los esposos Mejía Hernández y de la agente Ana Deysi Cabrera, sin embargo, exigen que se investigue y se haga justicia, y además de la PDDH han buscado apoyo en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA).

Arnau Baulenas, coordinador del IDHUCA, confirmó a El Faro que ya están en comunicaciones con las familias de las víctimas para trabajar el caso. "En el momento que se abra el proceso judicial, y si la familia así lo quiere, nosotros vamos a querellar", dijo. 

Dina Cabrera, hermana de la agente Ana Deysi Cabrera, celebró la resolución y respondió a estar dispuesta a continuar con este proceso hasta encontrar justicia. 

La Policía se enreda más y más

En una de las versiones de la Policía, los esposos Mejía eran unos pandilleros de la Mara Salvatrucha que atacaron a una patrulla policial dando muerte a la agente Deysi Cabrera. En otra, solo Óscar era miembro de la MS. En otra más, ambos eran parte de un grupo de cino pandilleros que atacaron a una patrulla policial.

En el fallo de la PDDH, la institución concluye que los esposos Mejía Hernández no participaron de ningún enfrentamiento, y que "debe profundizarse la investigación de la agresión sufrida por la agente Cabrera Hernández, de cuya autoría esta Procuraduría no tiene certeza".

El 20 de marzo, El Faro consignó extractos de un informe elaborado por la PDDH que data de enero de 2016. En el fallo develado este día por la PDDH, la institución relata nuevos testimonios de policías que participaron del operativo. Estas versiones fueron obtenidas por la Fiscalía y por la misma PDDH. Los agentes plantean nuevos escenarios que desembocaron en la muerte de la agente Deysi Cabrera, y en el posterior 'enfrentamiento' con Óscar Mejía. La PDDH es contundente al catalogar estas versiones como "inconsistentes".

Por ejemplo, si la PNC ya había entrado en tres contradicciones cuando explicó las razones por las cuales Deysi Cabrera y una patrulla policial ingresaron a la calle principal del caserío, ahora los agentes que participaron en el operativo incluso sugieren que no fueron ellos quienes abatieron a los esposos Mejía Hernández, como lo narra el parte policial.

La Policía había dicho que el operativo de aquella noche buscaba perseguir a pandilleros que habrian atacado, el 29 de junio, la subdelegación El Pedregal, dando muerte a un sargento de la PNC. Pero también había dicho que habían llegado alertados por la presencia de un grupo de pandilleros armados. Y también había dicho que buscaban sujetos con apariencia de pandilleros en una casa de dos plantas. Ahora, cuatro agentes también dicen que "al ser informados de la presencia de pandilleros en una casa contiguo a una iglesia, rodearon la casa, y cuando la agente Deysi se desplazaba hacia el falso que otros elementos policiales intentaban abrir, desde su interior comenzaron a dispararles".  

Según esta nueva versión, los policías no fueron los que abatieron a ese atacante, a unos 300 metros de la casa de los Mejía. "El sujeto que hirió a la compañera vestía una camiseta blanca tipo polo salió huyendo y lo persiguieron. Posteriormente montaron un rastreo sobre la zona encontrando al sujeto enmedio de un matorral, ya fallecido, junto a un arma de fuego, ya que este iba herido antes de huir".

En otra versión, la agente Ana Deysi Cabrera "iba adelante, se encontraba enfrente de la palanquera, (y) comenzó a retroceder ya que había sido herida de bala en el pecho, por lo cual fue auxiliada por uno de los compañeros, pero murió en pocos segundos".

Estás dos últimas versiones resultan imposibles dadas las condiciones del terreno en el que aseguran haber estado parados los policías cuando fueron atacados. Tendrían que estar ciegos como para no haberse percatado, mientras se acercaban al falso, que al otro lado, en una esquina reducida y estrecha, pero a la vista, había un hombre armado que los esparaba, apuntándoles con una pistola, lanzándoles un disparo en diagonal. Resulta imposible, además, porque hay testigos de vista que aseguran que Óscar Mejía estaba encerrado en un segundo cuarto, y no al otro lado del falso, en el patio de su propiedad. 

En otra versión, "los policías ingresaron a la vivienda de los esposos Mejía Hernández porque un pandillero había ingresado a esta". 

En otra versión, los policías dijeron que en el terreno de los Mejía Hernández se encontraba un sujeto disparando, "resultando lesionado otro agente en ambas piernas". Los policías le habrían mandado comandos verbales para que se entregara, pero el sujeto continó disparando, "dándose un intercambio de disparos que duró aproximadamente veinte minutos". Según la PDDH, uno de los entrevistados narró que cuando ingresó a la vivienda "observó el cadáver de una persona del sexo femenino tirada en el suelo, frente a la casa donde estuvo el sujeto que disparaba, quien se dio a la fuga por la puerta trasera de la vivienda". Según explica la PDDH, esos policías dijeron que "rodearon la zona para ubicarlo y lo encontraron fallecido en un predio baldío".

Según testigos que hablaron con El Faro, Óscar se defendió desde el segundo cuarto,  y para la PDDH, aunque haya utilizado su arma contra los elementos policiales, "es poco probable que con un arma como la que le fue encontrada pudiese sostener un enfrentamiento con una cantidad de policías como la descrita, durante aproximadamente veinte minutos". Óscar Mejía era un subsargenteo de la marina retirado desde 1991 que trabajaba como vigilante privado. Tenía una Smith & Wesson 9 milímetros, en regla, que ocupaba como herramienta de trabajo y con lo cual se aseguraba un bono extra de $10 en su salario. La PDDH también destaca que en los análisis balísticos al cuerpo, ropas y manos de Óscar Mejía no existe dato de si los resultados eran consistentes o no con residuos de disparo de arma de fuego. 

En las nuevas declaraciones de los agentes, la PDDH destaca otro elemento que genera más inconsistencias. El Faro reveló que en 77 marcas de evidencia que recogieron los investigadores, en ninguna aparecía el arma de la agente Deysi Cabrera. Ahora sus compañeros alegan que la recogieron de la escena porque "podía extraviarse".

El arma fue entregada el 1 de julio de 2015 a la Unidad de Delitos Especiales de la Dirección Central de Investigaciones, por un agente del 911 de San Juan Nonualco. "Desconociendo si esta había sido procesada y embalada en la escena". La PDDH relata que un policía testificó que "un compañero del cual no recuerda el nombre le hizo entrega del arma de Deysi, para que no se fuera a extraviar". "El arma era una pistola Beretta Taurus modelo PT 92 AF calibre 9mm" (sic) según el peritaje policial.

La evidencia balística arrojó que Deysi Cabrera había tenido resultados positivos por residuos de pólvora en sus manos y ropas. Para la PDDH este hallazgo es inconsistente, dado que la sustracción de su arma de la escena es una clara alteración de la misma. "No puede asegurarse que el arma entregada de manera separada a la Unidad de Investigaciones de la PNC, no haya sido alterada o cambiada", dice la PDDH. 

La PDDH sigue dando validez a los testimonios que apuntan a que la agente Ana Deysi Cabrera fue abatida lejos de los esposos Mejía Hernández. Con testimonios de policías, la PDDH plantea que se designó a una agente mujer (Deysi) a cubrir el resto del equipo de agentes que habria entrado por un pasaje cercano, y que luego "se escuchó un disparo resultando herida mortalmente la citada agente. Al advertir lo anterior, los agentes se desplazaron al lugar, disparando a ráfagas indiscriminadamente por toda la zona, lo cual duró aproximadamente una hora".

¿Quién mató a la agente Deysi Cabrera? Dadas las numerosas inconsistencias, para la Procuraduría es indispensable que la Inspectoría adopte un papel más protagónico en el caso para "ordenar la realización de las diligencias necesarias que permitan establecer o desvanecer, fehacientemente, la responsabilidad de los elementos de la Policía Nacional Civil en la muerte de los esposos Mejía Hernández, incluso la muerte de la agente".

En este nuevo informe, y a diferencia del informe de enero de 2016 al que El Faro tuvo acceso, la PDDH le ha bajado volumen a la dirección del jefe de la subdelegación El Pedregal, el subinspector Nicanor Calderón, en la alteración de las escenas. Sobre este oficial, la PDDH solo confirma que era quien dirigía el operativo, y recomienda a la Fiscalía que investigue y procese a los policías que participaron en las ejecuciones de los esposos Mejía Hernández, y a la Policía que investigue si hay más agentes involucrados en este caso. En el informe anterior, la PDDH era más contundente, cuando señalaba que la versión en la que Óscar mató a la agente Deysi "al parecer fue inventada" por Nicanor Calderón: "Hay fuertes indicios de que las escenas del fallecimiento de los esposos Mejía fueron alteradas para favorecer a los elementos policiales responsables de su muerte", dice ese otro documento.

El domingo 19 de marzo, Nicanor Calderón dijo a El Faro que el "mantenía" la versión oficial de lo que había ocurrido en San Felipe, que en la Policía no tenía investigación abierta y que no daría más declaraciones, a menos que se lo autorizara la PNC. 

Sobre este caso, el domingo 19, el director de la Policía dijo a El Faro que que aún no hay investigación suficiente como para que pueda comentarlo con la prensa. "Ese caso es uno de los que estamos viendo con Fiscalía y con Procuraduría de Derechos Humanos que está en curso. No se ha avanzado lo suficiente como para dar declaraciones al respecto", escribió.

La noche de los crímenes, Cotto llegó a San Felipe y se limitó a replicar la versión de sus subalternos. "Ellos tenían armas", afirmó, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias AFP. 

El mismo día de la publicación, en declaraciones a la prensa, el director de la Policía dijo que se había iniciado una campaña en contra de la PNC "por supuestas violaciones a los derechos humanos". 

 

Obstaculización, encubrimiento

El fallo de la PDDH habla de una serie de omisiones y negaciones de parte de la Policía, la Fiscalía y la Inspectoría para dar con las verdaderas razones detrás de las muertes de los esposos Mejía Hernández, pero también de la agente Ana Deysi Cabrera.

"Los fallecimientos de la agente Cabrera Hernández y del matrimonio Mejía, no han contado aún con un verdadero acceso a la justicia, e incluso podría advertirse cierto sesgo en la investigación efectuada hasta la fecha, ya que sólo se han tomado testimonios de agentes de la PNC; y no se han obtenido testimonios de las personas residentes del lugar que pudieran haber presenciado el procedimiento policial, así como a los familiares de los esposos Mejía Hernández", dice la PDDH.

Sobre el papel de la Fiscalía en este caso, la PDDH concluye que "es preocupante la pasividad advertida en la Fiscalía General de la República al no considerar que los fallecimientos de la señora Saidra del Tránsito y Óscar Mejía Cisneros, pudiesen devenir de un abuso de poder por actos arbitrarios y que deben ser investigados; además, porque desde el procesamiento de la escena el fiscal del caso decidiera no incautar las armas de los agentes policiales que participaron en el procedimiento, lo cual hubiese sido clave para individualizar al responsable o responsables de su muerte".

Sobre la Inspectoría, la PDDH critica que desestimó las alertas enviadas por esta institución en septiembre de 2015, y "por tanto resulta inaceptable la omisión de promover la investigación de la actuación policial descrita, (...) la cual representa no sólo una omisión de sus deberes institucionales, sino también un claro incumplimiento al requerimiento efectuado por esta institución".

A medicina legal, la PDDH también hace un señalamiento para que se procesen mejor los levantamientos forenses y las autopsias, dado que en el caso del levantamiento forense, los médicos dijeron haber analizado el cadáver de Saidra Hernández "sobre la calle principal" y no en el interior del patio de su vivienda. Y en el caso de la autopsia de Óscar Mejía, los médicos hicieron un mal conteo de los orificios de entrada y salida de proyectiles.  "Además, llama la atención que hubieran más salidas que entradas, puesto que esto solo podría darse si dos o más proyectiles hubieran entrado por el mismo orificio, lo cual es poco probable bajo las condiciones en las que se supone que dicha persona fue abatida a balazos (en intercambio de disparos)", dice la PDDH. 

La PDDH concluye que "la muerte de la agente policial y del matrimonio Mejía merecen justicia, y ello se alcanza con la investigación debida y la sanción de los responsables de tales hechos". Según la institución, una copia del fallo ha sido enviada a las oficinas de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos.

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