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Trump atiza el fantasma de la Mara Salvatrucha para justificar sus políticas migratorias

Para un presidente obsesionado con deportar a los ‘bad hombres’ de Estados Unidos, la pandilla latina Mara Salvatrucha (o MS-13) –que asesina a machetazos y ha demostrado una expansión y radicalización sobre todo en la Costa Este– es el blanco perfecto.

Laura Bonilla (AFP) / El Faro

 
 

Un pequeño placazo  de la Mara Salvatrucha en una calle del Distrito Italia, una colonia ubicada en el municipio de Tonacatepeque, al norte de la capital salvadoreña. Foto José Cabezas (AFP).
 
Un pequeño placazo  de la Mara Salvatrucha en una calle del Distrito Italia, una colonia ubicada en el municipio de Tonacatepeque, al norte de la capital salvadoreña. Foto José Cabezas (AFP).

Nueva York, ESTADOS UNIDOS. El gobierno de Donald Trump asegura que la pandilla conocida por sus horrendos crímenes y con hasta 10,000 integrantes en territorio estadounidense es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Y la señala como una de las razones por las cuales se precisa una política migratoria más agresiva, con más deportaciones, un muro con México y el fin de las “ciudades santuario” que protegen a indocumentados.

Pero expertos y policías que estudian o combaten a la Mara Salvatrucha o MS-13 alertan que esta estrategia puede tener el efecto contrario: dificultar la lucha contra la violencia pandillera.

La MS-13 “ha literalmente tomado el poder en pueblos y ciudades de Estados Unidos”, dijo Trump la semana pasada. El muro es esencial para detener la llegada de “miembros muy malos de la MS-13”, añadió, y lanzó una ambiciosa promesa: “La MS-13 se acabará en nuestras calles muy pronto, créanme”.

Dos pájaros de un tiro

“Trump está utilizando a la MS-13 para justificar su política” migratoria, dice el periodista salvadoreño Héctor Silva, de Insight Crime, un centro de investigación sobre el crimen organizado en Latinoamérica.

“La MS-13 es útil para su retórica porque le permite matar dos pájaros de un tiro: las pandillas en el imaginario estadounidense son latinoamericanas, entonces son malos y son extranjeros, es perfecto”, añade.

La policía de migración (ICE) anunció este mes el arresto de casi 1,100 pandilleros o asociados. Pero la operación mostró que unos dos tercios de los arrestados son estadounidenses, no inmigrantes, y solo 104 eran integrantes del MS-13.

La semana pasada, la policía de Los Ángeles arrestó a 21 miembros de la MS-13 –una docena de ellos cabecillas– e inculpó en total a 44 personas de cargos federales en la mayor operación contra la mara en la ciudad.

“La MS-13 es una marca criminal muy conocida, porque siembra el miedo y usa el miedo como arma”, y por eso la Casa Blanca la eligió como blanco, estima Samuel Logan, autor del libro Esto es para la Mara Salvatrucha: dentro del MS-13, la pandilla más violenta de EEUU .

La policía explica que el discurso anti-inmigrante de Trump silencia a quienes más pueden ayudarle a enfrentar la pandilla: los hispanos indocumentados, en casi 100 % de los casos son las víctimas de la MS-13.

“Si las personas creen que no pueden cooperar libremente con las autoridades debido a su estatus migratorio, la misión de la policía y la seguridad de todos los residentes se ve comprometida”, dice Timothy Sini, jefe de la policía del condado de Suffolk, Nueva York, en una audiencia sobre el crecimiento de la MS-13 este miércoles en el Senado.

Los indocumentados tienen más miedo de la deportación que de la pandilla, sostiene Silva. “Por más cruel que sea con la pandilla puede convivir, con la deportación no”, dice.

Un círculo vicioso

La MS-13 fue creada por inmigrantes salvadoreños –varios exsoldados que participaron en la guerra civil– en las calles de Los Ángeles en la década de los 80, y sumó luego adeptos de otros países centroamericanos.

En los años 90 y 2000 muchos fueron deportados a El Salvador, Guatemala y Honduras, donde ganaron un inmenso poder, y el triángulo norte de Centroamérica se tornó así la región más mortífera del mundo aunque no está en guerra.

Pero muchos pandilleros regresaron a Estados Unidos fortalecidos por su base en Centroamérica. Hoy la MS-13 está presente en unos 40 estados del país, es experta en repatriar a deportados y se está aprovechando de la vulnerabilidad de miles de menores centroamericanos que cruzan solos la frontera.

“Están reclutando muy jóvenes, en una instancia a un niño de 10 años”, dijo Sini en la audiencia. El promedio de edad de los pandilleros arrestados en su condado es de 18 años.

La MS-13 no es un gran cartel de droga, aunque se financia con el narcomenudeo o venta de droga en las calles, extorsiones, tráfico de personas y a veces prostitución.

El poder de la pandilla, declarada en 2012 una “organización criminal transnacional” por Estados Unidos, se extiende desde El Salvador y sus vecinos hasta México, Canadá o España.

“No creo que la MS-13 sea una amenaza a la seguridad de Estados Unidos (...) pero sí a la seguridad de sus propios barrios de origen, hispano”, opina no obstante Silva. “Donde sí son una amenaza a la seguridad nacional es en El Salvador”, concluye.

© Agence France-Presse

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