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Desde El Salvador, periodistas de 19 países envían un “¡Basta ya!” a Peña Nieto

La Declaración de San Salvador que condena el asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas y de otros periodistas mexicanos fue firmada por más de 200 periodistas y ciudadanos de 19 países. Este 5 de junio fue enviada al presidente Enrique Peña Nieto y en ella se le exige una debida investigación del crimen, la depuración del sistema judicial mexicano y la puesta en marcha de medidas de protección para periodistas en riesgo.

 
 

Carlos Dada, fundador de El Faro, se pronuncia sobre el asesinato del periodista mexicano Javier Valdez, durante el discurso de inauguración del Foro Centroamericano de Periodismo. Le acompañan la periodista Blanche Petrich, fundadora de La Jornada, medio para el que colaboraba Valdez, y el director de El Faro, José Luis Sanz. Foto: Víctor Peña
 
Carlos Dada, fundador de El Faro, se pronuncia sobre el asesinato del periodista mexicano Javier Valdez, durante el discurso de inauguración del Foro Centroamericano de Periodismo. Le acompañan la periodista Blanche Petrich, fundadora de La Jornada, medio para el que colaboraba Valdez, y el director de El Faro, José Luis Sanz. Foto: Víctor Peña

204 periodistas y ciudadanos de 19 países del mundo firmaron en la capital de El Salvador una declaración en protesta por el asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas perpetrado en Sinaloa, México, el 15 de mayo pasado. La Declaración de San Salvador fue enviada al presidente de Enrique Peña Nieto este lunes 5 de junio, a través de la embajada mexicana.

“Detrás de la Declaración de San Salvador está el interés por la salud del periodismo. Periodismo a secas. Sin apellidos. Porque lo que sucede a su país, México, y al periodismo en México, le sucede a la región y le sucede al mundo”, reza la carta que, junto a las firmas, fue entregada a la embajada por Ricardo Vaquerano, jefe de redacción del periódico digital El Faro.

La Declaración exige al gobierno de Peña Nieto una debida investigación del crimen de Valdez Cárdenas, la depuración del sistema judicial mexicano y la puesta en marcha de las medidas de protección para periodistas en riesgo que están establecidas en la ley de ese país.

"Su muerte se une a la de otros cinco periodistas asesinados en México en los últimos cinco meses. Sus asesinos han atentado contra el derecho a la información de la sociedad mexicana cuya garantía es responsabilidad de la administración del Estado. La libertad de prensa ha sido coartada”, expresa la declaración.

“La única certeza de que en México no se seguirá matando a periodistas como hasta ahora la tendremos cuando veamos que los perpetradores, en toda la cadena de mando, sean detenidos, investigados, juzgados y sentenciados”, abona el documento, que también fue firmado por periodistas de los medios salvadoreños Factum, La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy, Radio YSKL y YSUCA.

La Declaración fue redactada y firmada en San Salvador durante la semana del Foro Centroamericano de Periodismo (ForoCAP) organizado por el periódico El Faro y celebrado en la ciudad de San Salvador, capital de El Salvador, entre el 15 y el 20 de mayo. El evento, creado para reflexionar sobre el periodismo en la región más violenta del mundo, convoca a periodistas de todo el continente, pero también a maestros del periodismo de toda Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En esta séptima edición, el ForoCap arrancó el lunes 15 de mayo, con la noticia del asesinato del periodista Valdez Cárdenas. El crimen ocurrió en el centro de Culiacán, Sinaloa, frente al semanario Ríodoce donde trabajaba. Las autoridades ya han abierto una investigación pero aún no hay avances sustanciales que hayan sido informados a la opinión pública.

“Que desde aquí salga un mensaje sin ambages hacia México, que se escuche desde aquí la voz del periodismo latinoamericano diciendo ya basta”, dijo, durante su discurso de inauguración del ForoCAP, el también periodista Carlos Dada, fundador de El Faro. “En México, hoy, el periodismo es un oficio prácticamente imposible de ejercer”, agregó, en alusión a que los niveles de impunidad en el caso de asesinatos de periodistas asciende al 98%. Dada y Valdéz comparten haber recibido el Premio María Moors Cabot de periodismo, entregado por la Universidad de Columbia, en 2011. El jurado de este reconocimiento emitió una condena, en la semana del asesinato, en la que exige al gobierno mexicano una investigación “completa y creíble”.

Durante la inauguración del ForoCAP, José Luis Sanz, director de El Faro, también envió un mensaje para el cuerpo de periodistas de la región. “Los asesinatos contra periodistas en México, como los de Honduras y otros países, han de ser una prioridad para los periodistas de Centroamérica. Por la violencia y la censura que hemos vivido en el pasado, y para enviar un mensaje de que en ninguno de nuestros países se va a tolerar de nuevo”, dijo. Sanz agregó que la intención de la Declaración es que la protección de periodistas sea un tema clave en la agenda diplomática internacional.

La Declaración de San Salvador contó con el apoyo de algunos políticos como el senador estadounidense James McGovern y el embajador de El Salvador ante Naciones Unidas, Rubén Zamora. Ambos firmaron el escrito en Washington, Estados Unidos, en un evento sobre impunidad en el que se proyectó Los Ofendidos, de la documentalista Marcela Zamora y producido por El Faro y Kino Glaz. También suscribieron la Declaración Alberto Brunoni, representante para Centroamérica de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, y Geoff Thale, director de la Washington of Latin American Office (WOLA). 

Valdez hacía un periodismo de denuncia en una región secuestrada por las fuerzas corruptas y violentas del narcotráfico. Acababa de cumplir 50 años. Era corresponsal del diario La Jornada y en 2003 había fundado Riodoce, un semanario donde publicaba historias que descifraban el código de la violencia: la desigualdad , a existencia de escuadrones de la muerte , el modus operandi de funcionarios corruptos ... Sobre esto último fue su última columna publicada el día de su muerte. Sinaloa, su tierra natal, es también la cuna del reconocido narcotraficante Joaquín Guzmán Loera que desde su encarcelamiento dejó en disputa el control del mercado.

Tras su asesinato, el presidente mexicano condenó el atentado y envió condolencias a su familia. Como reacción, el periódico Washington Post dedicó un editorial al periodista mexicano en el que señalaba que el pésame de Peña Nieto es importante pero no suficiente, y que las medidas de protección sugeridas por el Committee to Protect Journalists (CPJ) deberían ser tomadas en cuenta.

Blanch Petrich, fundadora del diario mexicano La Jornada, medio para el que colaboraba Valdez, sentenció que en su país no existe la libertad de expresión. “El mensaje que pudiera doler al gobierno, desde el exterior, debería enfatizar que en estas condiciones de ataque a la prensa los medios y los reporteros no pueden cumplir con su tarea de investigar e informar libremente. Por lo tanto, no puede asegurarse que en México hay libertad de expresión”, dijo.

Petrich, quien cubrió parte de la guerra civil salvadoreña en los años 80, dice que se enteró de la muerte de su corresponsal en Sinaloa al aterrizar el avión en el aeropuerto monseñor Óscar Romero. Ella fue una de las maestras invitadas al ForoCap, y ese lunes 15 inauguró el evento con una entrevista al también corresponsal de guerra estadounidense, Raymond Bonner, quien reveló la masacre de El Mozote para el mundo, en febrero de 1982, en la que fueron asesinados por el ejército salvadoreño alrededor de mi campesinos, en Morazán, al oriente de la capital. Petrich tuvo la intención de volver de inmediato a México, pero optó por quedarse al encuentro. 

Ella es de la idea que el gobierno dirigido por Peña Nieto no ofrece ninguna garantía de que el crimen de Valdez se resolverá. Para empezar - lo dice citando La Jornada -, la reconstrucción que la Fiscalía hizo del momento del asesinato fue irregular. “El gobierno sólo hace declaraciones. Anunció una serie de medidas que, en breve, solo añaden más burocracia a los instrumentos e instituciones que ya existen y que han demostrado ser inútiles”, dijo la periodista, especialista en movimientos políticos y sociales.

“El gobierno se mantiene en su zona de confort (...) mientras se siga señalando como principal sospechoso del crimen al narco, así, en general, sin profundizar en la realidad, sin referirnos a que el crimen organizado opera en abierta simbiosis con el poder político”, añadió.

¿Una impunidad sin fin?

En lo que va de la administración Peña Nieto los periodistas asesinados en México son 33, según ha reportado la organización Artículo 19. Otro periodista mexicano, Salvador Adame, fue secuestrado tres días después del asesinato de Valdez. Los periodistas muertos por el ejercicio pleno de la libertad de expresión son 14, según ha informado el Committee to Protect Journalists. La tragedia ha sido constante, sobre todo los que ejercen el oficio en el interior de la República.

Pero con la muerte de Valdez algo ocurrió: fue como un detonador para la condena internacional. La Declaración de San Salvador enfatiza que debería haber una presión diplomática desde todos los países representados en el ForoCAP que sirva para que el crimen de Valdez y otros periodistas no quede en la impunidad.

“Esa declaración de San Salvador tiene el valor de poner el tema donde debe esta: no se trata solamente de lamentar la muerte del colega: también es necesario exigirle resultados al gobernante”, dice Alberto Salcedo Ramos, cronista colombiano, maestro de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano  (FNPI) y ganador de los premios Rey España, Ortega y Gasset, Sociedad Interamericana de Prensa y Simón Bolívar. Desde San Salvador, en el que impartió un taller de crónicas a jóvenes periodistas, dijo: “Está obligado a esclarecerlo y a castigar a los responsables. Además debe garantizar la vida de los periodistas. Permitir que sigan matando periodistas puede enviar el mensaje de que, aunque sólo sea por ineptitud, está más cerca de apoyar la causa de los criminales que la de quienes informamos”.

Periodistas y público asistente a la inauguración del VII Foro Centroamericano de Periodismo, en la que se leyó la Declaración de San Salvador. 
 
Periodistas y público asistente a la inauguración del VII Foro Centroamericano de Periodismo, en la que se leyó la Declaración de San Salvador. 

Para los periodistas mexicanos, el caso debería ser un sacudón, dice Mael Vallejo, director de Innovación de Grupo Frente (Pictoline, Chilango, Máspormás). El reto es entender por lo que están pasando los colegas en los distintos estados, voltear hacia ellos desde la capital. “Son ellos (los periodistas en el interior) quienes no solo están imposibilitados de hacer su trabajo por las amenazas del crimen organizado, el gobierno o los caciques, sino que tienen peores sueldos, prestaciones y horarios de trabajo. El reto es lograr mirar fuera de la burbuja”, dijo este exeditor general de Animal Político.

¿La tragedia cesará? ¿Aumentará? Pablo Ferri, periodista español que se mudó a México en 2011 para cubrir las expresiones violentas en ese y otros países latinoamericanos, responde que la condena internacional a la violencia contra periodistas debió llegar hace tiempo. “Si lo de Valdez no hubiera pasado, quizá ni me habrías preguntado. Y habría un muerto menos, solo uno menos de los más de 30 que llevamos. Esa es la tragedia”, dice Ferri, cofundador del colectivo Dromómanos, que ganó el premio nacional de periodismo en México, en 2013; el Ortega y Gasset, en 2014; y el PEN a la excelencia periodística, en 2015. “El enfado que ha provocado la muerte de Valdez en el gremio periodístico en México -además de la indignación que han manifestado colegas de otros países- es proporcional a la desidia ante la desaparición de Salvador Adame apenas unos días más tarde ¿Has visto muestras de rechazo o indignación al respecto, cartas firmadas por periodistas, artículos de opinión muy bien escritos exhortando a un cambio, exigencias a las autoridades para que intervengan, para tratar de que aparezca con vida?”, escribe Ferri, en un correo electrónico.

Pese al futuro sombrío y nada esperanzador, hay acciones que pueden aclarar el panorama. Blanche Petrich cree que la clave está en hacer más periodismo. “La clave que que podría cambiar esta inercia es precisamente que se visibilicen estos nexos crimen-políticos, que se evidencien los lazos de complicidad y sociedad que existen entre ambos”, dice, y pide que se comience con la investigación del caso Valdez.

“Una investigación que realmente quiera llegar al fondo tendría que haber declarado ya la atracción del caso al fuero federal y haber llamado a cuentas a los responsables de la fiscalía por sus declaraciones y omisiones”, añade Petrich.

Lea la Declaración de San Salvador.


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