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Nayib y los 25 años sin relevos en el FMLN

Malcolm Cartagena

 
 

La discusión sobre las candidaturas presidenciales en el FMLN ya inició. Aunque no se ve públicamente, esta plática ocurre a todos los niveles, más allá de que la propuesta final surja de la Comisión Política. Y, hay que decirlo, los nombres que más suenan en los locales partidarios son los de Nayib Bukele, alcalde de San Salvador, con poca o nula militancia partidaria (y a punto de ser expulsado al momento de escribir estas líneas), y Gerson Martínez, excomandante guerrillero y de probada militancia histórica.

No es la primera vez que el partido en el gobierno tiene que decidir jugársela con un candidato externo, a sabiendas que eso le restará capacidad de decisión en el eventual caso que gane la presidencia. Pasó en 2007, cuando el FMLN se decantó por el periodista Mauricio Funes, a la postre el presidente más popular de los últimos 30 años, pero en cuyo gobierno el partido de izquierda tuvo poca capacidad de decisión, salvo en algunos ministerios.

Por eso ahora el FMLN se debate entre escoger nuevamente a una figura foránea, un alcalde con una popularidad labrada a fuerza de las redes sociales (y que se muestra a sí mismo como el salvador del partido y del pueblo), que podría significarle el tercer gobierno continuo, pero nuevamente con poca autoridad sobre él; o bien, seleccionar a uno de sus ministros populares, léase el de Obras Públicas que, si bien no goza del carisma y arrastre del primero, le daría, en caso de ganar, pleno control de las decisiones gubernamentales.

Creo que en el caso del ministro, su candidatura solo sería posible si la sentencia 163-2013 de la Sala de lo Constitucional llegase a ser dejada sin efecto por los magistrados que serán elegidos en 2018. En esa resolución considero que hay una inhabilitación para optar a la presidencia para los ministros del gabinete de Gobierno que lo hayan sido en los periodos 2009 a 2014. Sin embargo, que esa sentencia fuese abolida es un camino cuesta arriba, pues no se prevé que cambie drásticamente la integración de la Sala como para llegar a los cuatro votos necesarios para tal fin.

La aparición de figuras mesiánicas al interior del FMLN no es nueva, pero conviene precisarla, al menos en mi opinión, como producto del casi nulo relevo generacional. Basta observar la primera bancada del FMLN en el período 1994-1997 para cerciorarnos de ello. Salvo aquellos que se fueron con el Partido Demócrata (PD) en 1994, y otras contadas excepciones, el resto sigue en cargos de elección popular o designados en algún organismo gubernamental.

Diputados del FMLN para la legislatura 1994 - 1997. De todos ellos, solo tres no tienen un cargo público actualmente José Gilberto Alegría (primero, sentado, de izquierda a derecha), David Pereira (segundo, de pie, de izquierda a derecha) y Dagoberto Gutiérrez (último, de pie, de izquierda a derecha). Sentados, de izquierda a derecha: Lorena Peña, Nidia Díaz, Norma Guevara y Eduardo Linares. De pie, en el mismo sentido: Alejandro Rivera, David Pereira, Gerson Martínez, Miguel Sáenz Varela, Francisco Jovel, Eugenio Chicas, Óscar Ortiz, Roberto Lorenzana y Dagoberto Gutiérrez. La foto está disponible en el sitio web del partido.  
 
Diputados del FMLN para la legislatura 1994 - 1997. De todos ellos, solo tres no tienen un cargo público actualmente José Gilberto Alegría (primero, sentado, de izquierda a derecha), David Pereira (segundo, de pie, de izquierda a derecha) y Dagoberto Gutiérrez (último, de pie, de izquierda a derecha). Sentados, de izquierda a derecha: Lorena Peña, Nidia Díaz, Norma Guevara y Eduardo Linares. De pie, en el mismo sentido: Alejandro Rivera, David Pereira, Gerson Martínez, Miguel Sáenz Varela, Francisco Jovel, Eugenio Chicas, Óscar Ortiz, Roberto Lorenzana y Dagoberto Gutiérrez. La foto está disponible en el sitio web del partido.  

Pareciera que esta conducta de mantenerse en el poder no es una ambición personal, tanto como una condición propia del mismo sistema político. “Dejar de reelegir a un camarada que ha ayudado al nacimiento del partido, que ha sufrido muchas de sus adversidades con él, y ha prestado mil servicios, sería una crueldad y una acción condenable”, dice una cita de Robert Michels, en el libro "El sistema político de El Salvador" del doctor Álvaro Artiga.

El problema es que esta permanencia en los puestos por varios períodos, incluyendo el salto de un cargo de elección popular a un cargo público, para luego regresar nuevamente a candidatearse, viviendo exclusivamente de la política, ocasiona una exclusión permanente de los jóvenes, muchos de ellos talentosos y comprometidos con el ideario político del partido.

Por supuesto, este no es un problema exclusivo del FMLN, y quizás sea en este partido donde más se combata, gracias a la exigencia estatutaria de que un 25% de las candidaturas sean jóvenes. Pero no hay duda que esta medida solo tiene efecto en uno o dos períodos, pues luego estos jóvenes son relegados a cargos de asesores o a municipalidades, lo que evidencia la falta de una política sistemática enfocada a que los nuevos cuadros suplan a los viejos.

Y es acá, ante la ausencia de espacios, donde surgen esas candidaturas que, si bien son extremadamente populares, carecen de la profundidad o de la convicción partidaria que busca la dirección del partido.

Si el FMLN se decanta finalmente por Nayib, será no solo por la necesidad imperiosa de conservar el gobierno, sino porque no tendría otra opción realmente viable que conecte con los jóvenes, un grupo apático a la política pero que decidirá la elección.

Quizás no es tan cierta aquella frase que decía que el FMLN no había entrado al sistema para ser parte de él, sino para cambiarlo. Tal parece que, al menos en lo que a relevo generacional se refiere, el Frente no solo no es antisistema, sino que es uno de sus mayores defensores. Como militante de dicho partido, espero que acabemos pronto con esta conducta del sistema, antes de que el sistema acabe con nosotros.

*Malcolm Cartagena cuenta con 12 años de trayectoria en materia electoral. Ha participado como observador electoral certificado por la OEA y por el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) en varios países del mundo. Actualmente trabaja en el Tribunal Supremo Electoral desarrollando capacitaciones y elaborando diversos materiales de divulgación electoral. Estudia Comunicaciones y es afiliado del partido FMLN.

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