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Arena boicoteó el diálogo auspiciado por Naciones Unidas

El mediador de la ONU, Benito Andión, estuvo en El Salvador durante seis meses y se fue sin poder entregar una propuesta para resolver los principales problemas del país. Y no porque no se esforzara en procurar que los dos principales partidos acordaran una agenda de trabajo, sino porque Arena boicoteó un proceso que temía que rindiera frutos electorales al FMLN. Andión bosquejó cuatro ejes de trabajo pero, ante el boicot, antes de retirarse lanzó un plan B que hasta ahora tampoco ha fructificado.

 
 

El 16 de enero de 2017, durante la celebración del aniversario número 25 de la firma de los Acuerdos de Paz, el gobierno, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el FMLN y el principal partido de oposición, Arena, también celebraron el nacimiento de un proyecto que, aseguraron, llevaría a El Salvador hacia una segunda generación de acuerdos de nación. Ocho meses después, de esos acuerdos no hay una sola letra escrita porque el vehículo que las partes construyeron para dialogar y, a partir de ahí, resolver los problemas estructurales del país, nunca avanzó un solo centímetro.

Detrás del fracaso de "los segundos acuerdos de paz", como les llamó el presidente Salvador Sánchez Cerén, se encuentra un partido que se resistió al diálogo para evitar darle réditos electorales al FMLN, de cara a los comicios municipales y legislativos de 2018 y ante los presidenciales de 2019: Arena. Los dirigentes de Arena, aunque manifestaron en público su intención de ayudar a construir una hoja de ruta para un país en encrucijadas fiscales, económica y de inseguridad, llegaron a la conclusión de que era preferible frustrar el diálogo, que permitirle al FMLN saludar a los electores con la sonrisa de un gobierno concertador cuando había incumplido acuerdos previos en materia fiscal. Arena apostó a esta maniobra aunque entrañara el riesgo de provocarse una cicatriz.

En medio de una contienda electoral entre dos trenes acostumbrados a boicotearse procesos, el diplomático mexicano Benito Andión, que vendría a rescatar a los partidos políticos salvadoreños de un entrampamiento de años, fracasó en su esfuerzo por derrumbar la apuesta arenera. Andión terminó convencido de que en El Salvador no hay condiciones para ningún diálogo. Ni ahora ni para el futuro inmediato.

Andión no venía a improvisar en su trabajo para propiciar acuerdos. Venía en representación directa del Secretario General de Naciones Unidas y de su Departamento de Asuntos Políticos, una unidad acostumbrada a enviar mediadores a países que necesitan prevenir la escalada en sus conflictos más profundos. Andión iba a dirigir un diálogo en el que los primeros en entenderse debían ser los partidos políticos para luego incorporar a los grupos y organizaciones civiles que son especialistas en diversas materias. Entre los partidos, actores prioritarios son FMLN y Arena, con las más grandes bancadas legislativas. Los partidos debían establecer una agenda de temas y una metodología para discutirla y llegar a acuerdos. También debían definir cómo se verificaría el cumplimiento de los acuerdos alcanzados, y solo cuando todo esto estuviera definido, comenzaría la etapa de discusiones para buscar los tan ansiados entendimientos. Nunca la ONU ni el gobierno hablaron oficialmente de un plazo para que Andión lograra esto, pero conforme fue avanzando el tiempo y fue evidente que la primera fase con los partidos estaba bloqueada, desde Naciones Unidas y el gobierno comunicaron que el plazo de Andión, que arrancaba en enero, "siempre había sido" para seis meses, es decir, que terminaba en julio. 

El proceso se cayó en su primera etapa porque Arena se negó a dialogar con el FMLN en la mesa que convocó Andión. Los dos principales partidos ni siquiera se sentaron a una misma mesa, y eso no es anecdótico, según las fuentes consultadas para este reportaje. 

Andión se fue, además, rodeado de un silencio que el Gobierno mantuvo durante 54 días. Lo curioso del caso es que el FMLN, por primera vez desde 2009, decidió no atacar a su principal adversario, en un inusual mutis que se rompió hasta la noche del domingo 27 de agosto, cuando uno de los más reconocidos diplomáticos de El Salvador, un político de izquierdas, curtido en las negociaciones para la paz, pero ajeno a las doctrinas del partido de gobierno, le quitó el velo a un proyecto que, al parecer, había nacido muerto. Aquella noche de domingo, desde el programa Focos, de canal 33, el exembajador salvadoreño ante la ONU, Rubén Zamora, reveló que el diálogo y la mediación de la ONU habían fracasado. "El secretario general le había dado un nombramiento de seis meses para que iniciara el proceso de diálogo en El Salvador. Desgraciadamente no se pudo y no se pudo iniciar porque un partido político dijo que no”, dijo Zamora, sin especificar a cuál partido se refería. Pero dos semanas más tarde, en ese mismo programa, el presidente de Arena se dio por aludido y aunque negó que no hubieran tenido voluntad de diálogo admitió que habían decidido no buscar más acuerdos con el Gobierno porque este último se había mostrado incapaz de cumplir viejos acuerdos fiscales, como la Ley de responsabilidad fiscal.

Hasta aquella noche de la entrevista de Rubén Zamora, la salida de Andión la conocían solo los más cercanos al proceso y no era de conocimiento general porque a nivel mediático se había manejado con un bajo perfil. A la puerta del segundo fin de semana de julio, el viernes 7, el ministerio de Hacienda en la capital salvadoreña sufría un aparatoso incendio, y lo que habría supuesto una alarma parecida para el clima político del país pasó inadvertido. Ese viernes, la ONU publicó un brevísimo primer comunicado en el que anunció que el mandato de Andión había terminado, sin aludir a la fecha exacta de su conclusión (que fue el 4 de julio). El Gobierno salvadoreño guardó un silencio que duró dos semanas hasta que, el 21 de julio, Jeffrey Feltman, jefe del departamento de asuntos políticos de la ONU, comunicó que el apoyo a El Salvador continuaba pero ahora bajo otro enfoque. Solo entonces Casa Presidencial reaccionó. A la mañana siguiente, el sábado 22 de julio, el Gobierno dijo que Andión había sido contratado para seis meses y que su trabajo había correspondido a la 'primera etapa' del proceso de diálogo.

Para cuando Zamora reveló el fracaso, Naciones Unidas y el gobierno del FMLN ya llevaban tres meses tratando de salvar todo el proyecto con un plan B, uno que el mismo Andión y la ONU dejaron como legado ante el entrampamiento entre Arena y FMLN. Desde el diseño original del proceso, esta fase existía pero se suponía que llegaría solo después de que los partidos políticos se hubieran puesto de acuerdo, cuando ya estuvieran bosquejados los grandes acuerdos. Pero ante el fracaso de la primera etapa, la segunda fase se convirtió en la tabla de salvación del proceso impulsado por la ONU.

Este Plan B es dirigido por un boliviano experto en mediación de la ONU, y su papel es coordinar a un equipo de 11 salvadoreños que, por su papel relevante en la sociedad o por sus altos conocimientos técnicos en una materia, pueden acercar las posturas político-partidarias que Andión no logro acercar ni siquiera a una mesa bilateral. El grupo se denomina —de manera sugerente— "Grupo Impulsor del diálogo", porque debe crear las condiciones necesarias para que Andión venga, por fin, a dirigir el diálogo que en un principio se había pensado.

A grandes rasgos, en esta historia ni los voceros del Gobierno o del partido FMLN, ni los dirigentes de Arena, ni los personajes del "Grupo impulsor" quieren declarar quiénes fueron los malos y los buenos, porque lo irónico del caso es que todos ellos siguen teniendo claro que denunciar culpables solo dinamitará las débiles vigas del puente sobre el que se encuentra varado El Salvador.

Desde sus primeras semanas de trabajo en el país, Andión ya sabía que la polarización salvadoreña iba a frenar cualquier posibilidad de diálogo. Pero con cierta esperanza y optimismo decía en febrero: “quien no se suba a este proceso lo va a lamentar". Ahora las evidencias indican que el mediador de la ONU subestimó la gigantesca distancia que ha separado por años a los dos principales partidos del país. Subestimó, además, la manera salvadoreña de hacer política en tiempos electorales. 

Al final, el diálogo fue (y es) imposible y por eso se fue Andión. José Luis Díaz, de la oficina de comunicaciones del Departamento de Asuntos Políticos de la ONU, lo explicó así a El Faro en los últimos días de agosto: "La misión del enviado especial Andion se terminó a principios de julio porque las condiciones para continuar la iniciativa de buenos oficios del Secretario General no estaban reunidas. Nuestro acompañamiento del proceso de diálogo en El Salvador continúa, sin embargo, con la posibilidad de reanudar la misión de buenos oficios una vez esas condiciones (incluyendo la adhesión de las principales fuerzas políticas del país) estén reunidas".

Arena dinamita puentes

Cuando Sánchez Cerén llegó al poder en 2014, aunque sustituyó la confrontación verbal al inicio de su mandato con encuentros y fotografías con Arena, para mediados de 2016 se dejó convencer con esta idea: para los grandes temas de nación el país necesita un mediador porque entre los dos principales partidos los acuerdos son un imposible. 

El FMLN y Arena eligieron a Andión de entre una lista de candidatos construida por ambos partidos a finales de 2016. Ambos consensuaron que el mediador debía tener las siguientes características: que conociera El Salvador, que también fuera reconocido en los círculos políticos del país, que tuviera experiencia comprobable y que hablara español. Y fue así como Andión, exembajador de México en El Salvador entre 1992 y 1995 y con una esposa salvadoreña, fue el enviado del secretario general de la ONU para el diálogo de un país que él también había conocido en guerra, a mediados de los 80. 

Andión se reunió con unos 300 actores claves del país en media docena de viajes durante seis meses. Se juntó con empresarios, políticos y representantes de organizaciones de la ciudadanía, y lo único que logró fue dibujar un esquema de diálogo que no pudo llevar a la práctica. 

Entre las razones del entrampamiento está que Arena nunca nombró a sus delegados para mesas de discusión entre partidos políticos sobre cuatro ejes, de las cuales se desprendería más adelante una lista más detallada de temas. Los cuatro grandes ejes alrededor de los cuales se definiría una agenda puntual eran economía, fortalecimiento de la institucionalidad, seguridad y temas sociales como la educación.

Andión intentó convencer a Arena de la importancia del diálogo interpartidario en al menos seis reuniones bilaterales (una vez fue con la más alta dirigencia y el resto de veces solo con Interiano), pero fue inútil. Interiano, el presidente del partido, confirma esas seis reuniones bilaterales, pero en un escenario en el que él asegura que el partido estaba comprometido con el proceso. "¿Tú sabes que yo me reuní seis veces con Benito Andión? Fui el primer partido político que se reunió con él, el mismo 16 de enero", dice Interiano.

En Arena, sin embargo, algunos dirigentes tenían claro que esos acercamientos poco harían cambiar una decisión que ya estaba tomada.  "Desde el inicio, en enero, hubo oposición a este proceso porque si el Gobierno no tiene intención de ceder en algunos puntos, ¿entonces para qué?", admite a El Faro un exdirigente de Arena que participó en un par de reuniones en las que el Consejo Ejecutivo Nacional (Coena) discutió si convenía apoyar el diálogo. "El rechazo era porque pensamos que el gobierno busca mostrar una fotografía de diálogo, sobre todo en tiempo electoral, y porque es irreal que ellos quieran alcanzar unos segundos acuerdos porque no habían cumplido ninguno con nosotros, en especial los acuerdos fiscales", explica el dirigente, que estuvo en el Coena hasta marzo. "La confianza se ha perdido, ¿acaso nos van a aprobar préstamos en 2019 si ganamos la presidencia?" 

Entre algunos de los principales financistas del partido también se abordó el asunto. En una reunión celebrada por representantes de los más grandes empresarios salvadoreños hubo alguien que dijo con claridad que no podían hacerle un favor al FMLN facilitando un acuerdo que pudiera dar frutos antes de las elecciones. 

Dos diputados areneros añadieron que, extraoficialmente, los miembros del partido discutían con frecuencia la posibilidad de que un diálogo fructífero rindiera beneficios en las urnas al FMLN. "Yo te puedo decir con seguridad que Benito Andión se fue porque Arena no mostró algún interés por dialogar y llegar a un acuerdo, y el mayor responsable, me dijeron varios del eqiupo de Andión, es Mauricio (Interiano)", dijo un diputado tricolor que se reunió con Andión en persona. 

Para no nombrar a sus representantes, Arena siempre expuso que tenía desconfianza hacia el FMLN por el incumplimiento de acuerdos en materia presupuestaria. Arena se mostró empecinada en que el gobierno dejara los amagos y cumpliera a cabalidad la Ley de responsabilidad fiscal aprobada en noviembre de 2016 que implicaba, entre otras cosas, reducitr el déficit fiscal. "El gran problema de El Salvador es que tenemos muchos acuerdos pero no hay cumplimiento", dice Mauricio Interiano, en relación a la Ley de responsabilidad fiscal. “Y mientras no haya cumplimiento, no podemos avanzar. Si no resolvemos el tema fiscal, seguiremos siempre teniendo problemas. Pero cada vez que nos acercamos a una solución, vemos que el gobierno se retira, se aleja o mete alguna excusa", agrega Interiano, quien en septiembre cumplió un año a la cabeza del partido. 

Cuando el país cayó en impago en abril de 2017 porque no tenía suficiente dinero para pagar el servicio de la deuda de pensiones, Arena se atrincheró más porque, según dijo la dirigencia, el impago era muestra de que el Ejecutivo no había ordenado sus finanzas como lo había prometido. "Si no me has cumplido lo primero, ¿cómo me vas a pedir lo siguiente? Y así se van acumulando acuerdos incumplidos", dijo Interiano en el programa Focos del 10 de septiembre. Interiano reclama que este Gobierno no haya presentado un presupuesto general debidamente financiado, aunque se le olvida mencionar que fue Arena la que, en sus gobiernos, impuso la moda de aprobar presupuestos desfinanciados.

Al ser consultado sobre por qué Arena evadió el diálogo, Interiano siempre responde que ellos buscaron los espacios y que por ello también respaldan la iniciativa del plan B dejado por Andión.  "Estuvimos en esta misma semana sentados con el equipo que él ha dejado para continuar eso. Hemos sido los principales promotores de ese espacio, de ese diálogo para buscar soluciones", dice.

La negativa de sentarse de Arena, en la práctica, boicoteó el diálogo de la ONU porque, como aseguran fuentes de la misma oposición y del gobierno, el proceso tenía aspiraciones a largo plazo y no podía estancarse en la coyuntura. "La idea de fondo era ir a la búsqueda de grandes acuerdos que, en mi opinión, eventualmente podrían convertirse en políticas de Estado, no eran temas coyunturales", dice el exministro y firmante de la paz Óscar Santamaría. Él cree, también, que el tiempo preelectoral condujo al diálogo a un punto muerto. "Si no se ha podido avanzar en la elaboración de un calendario de reuniones, fecha por fecha, uno entiende que es por la dinámica preelectoral”, dice. "Todo mundo pone primero sus intereses en elecciones, y eso complica las cosas, lo cual no significa que no puedas seguir avanzando", agrega Santamaría.

Este exministro de la presidencia (1989-1994) trata de limpiar el desempeño del partido Arena, del que fue dirigente hace unos años: “Arena siempre buscó acercamientos, no creo que haya bloqueo de nadie. Lo que sí ha habido son contratiempos y diferencias sobre lo que unos creen que puede ser ahora o puede ser después. Es un proceso", dice.

El presidente Salvador Sánchez Cerén también reconoció el jueves 28 de septiembre durante una reunión del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia que Andión tendrá que esperar el fin de las elecciones. "[La ONU] está dando su respaldo y esperando que pase esta coyuntura electoral para que en el esfuerzo de la construcción de la agenda electral se lleguen a acuerdos", dijo. 

La desconfianza, exacerbada por el clima electoral, también ahogó el proceso antes de que naciera. Voceros del sector privado, aliados históricos de Arena, como la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), decían a El Faro en febrero que el recelo se debía al incumplimiento en materia fiscal por parte del gobierno. Miguel Ángel Simán, presidente de la fundación, comparó la llegada de Andión con la ronda de negociación Gobierno-guerrila, de Caracas, Venezuela, en noviembre de 1989, cuando al tiempo de que las partes buscaban parar el conflicto, el FMLN buscó tomarse la capital a la fuerza. "La misma ofensiva fue una operación táctica dentro de un proceso de negociación porque es una demostración de fuerza", dijo Simán. 

La responsabilidad de que no haya acuerdos recae en ambos partidos, dice un exfuncionario de gobierno del FMLN, que ha estado enterado de todo el proceso de diálogo. Él tiene reclamos a los dos partidos, pero prefiere que no se divulgue su identidad porque mantiene relaciones con personajes de ambas partes y no quiere estropear esa cercanía. "Arena piensa que hay que volver a como las cosas estaban en 2009, como si ese año y antes hubiéramos estado bien como país. Y el Frente cree que no ha hecho nada mal, que hay cosas que Arena forzó. Yo lo que les digo a mis amigos de ambos lados es que son imbéciles porque no quieren ceder en nada".

Para este exfuncionario, ninguno tiene voluntad. “No es un fracaso de Naciones Unidas, ni de Benito. Es de todos. Por ejemplo, ¿vos por qué qué estás aquí conmigo? Porque querés hacer preguntas, querés estar aquí. Pero si no querés, por más que sepás los temas, no vas a lograr nada. Fue culpa de ambos partidos", concluye.

Pero contrario a como lo ha hecho en otras ocasiones, el gobierno no ha sacado raja política del boicot de Arena. Desde Naciones Unidas explican que esa fue una solicitud expresa hacia el gobierno salvadoreño. El secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Eugenio Chicas, no ha mencionado a Arena en sus explicaciones sobre la salida de Andión. "La coyuntura electoral no es propicia para eso (diálogo), más bien en coyunturas electorales es cuando más se aprecia la tensión de la polarización", dijo Chicas a La Prensa Gráfica el 28 de agosto.

Y quizá sea ese afán por proteger al otro interlocutor el que incluso haga caer al gobierno en contradicciones. Días después de su declaración a La Prensa Gráfica, El Faro preguntó a Chicas por qué se excusaba en la coyuntura electoral si invitaron a Andión en enero de 2017, a sabiendas de que había elecciones en los siguientes dos años. "No hay absolutamente nada que pueda llevarnos a la conclusión de que no es tiempo para el diálogo y que esperemos cuando haya momentos maduros para el diálogo", contestó el 2 de septiembre.

Incluso desde el FMLN son pocos los voceros que hablan de manera más llana y reclaman directamente a Arena por la salida del mediador. Una de esas pocas voces alzadas contra Arena es de la diputada Lorena Peña. "Arena bloquea al país", dijo a El Faro, en el cuartel El Zapote, durante la inauguración del mes cívico, el 1 de septiembre. "Arena nunca llegó a las reuniones. Ellos tienen que explicar por qué no llegaron", agregó. Para la diputada, su partido no tiene ninguna responsabilidad en la creación del entorno que truncó la misión Andión. "Es que es de dos. Nosotros estuvimos ahí. Ahorita solo hay una fuerza, que somos nosotros el FMLN", dijo.

Se buscan mediadores

Cuando la misión de Andión cumplía cinco meses, en junio, el enviado especial presentó un informe al secretario Guterres sobre sus hallazgos. En ese informe, que es manejado con absoluta discreción dentro de Naciones Unidas, esbozó un cambio de estrategia: recomendaba la creación de un equipo de salvadoreños cuya misión sería acercar las voluntades partidarias que él no pudo conciliar. En teoría, el involucramiento de la sociedad civil vendría después de los primeros acuerdos políticos de los partidos pero ahora ha pasado a primer plano. 

Tras enfrentar el rechazo de Arena, y ver con resignación cómo el FMLN se cruzaba de brazos ante la llegada de las campañas adelantadas para los comicios de 2018 y 2019, Andión encauzó su idea original hacia ese plan B: un equipo de 12 personas, ya no él, que crearía las condiciones de diálogo.

Este nuevo enfoque se barajó en silencio entre Naciones Unidas y el Gobierno, que apostó por rescatar algún ladrillo de entre los escombros.

Naciones Unidas ensambló un grupo de 11 salvadoreños, y a la cabeza puso al boliviano Fernando Aramayo, experto en resolución de conflictos. Los 11 salvadoreños son representativos de diversos sectores del país, y tuvieron su primera reunión oficial en Antigua Guatemala a principios de mayo, en el centro de convenciones de la cooperación española en esa localidad. El coordinador Aramayo es parte del staff del Programa de Prevención de Conflicto y Diálogo del PNUD y, a diferencia de Andión, trabaja de planta en un programa de resolución de conflictos. Andión había sido nombrado directamente por el secretario general de la ONU tras el visto bueno de las principales fuerzas políticas del país. “El señor Aramayo no tiene el mismo nivel que Benito Andión, pero el espíritu es el mismo”, dice Óscar Santamaría, uno de los impulsores del plan A de la mediación de la ONU. "No estamos casados con la persona, sino con la ONU", dice un funcionario de Gobierno para matizar la sustitución de Andión por Aramayo.

Para Santamaría y algunos de los gestores de la iniciativa del diálogo, el retiro de Andión y la caída estrepitosa del proyecto los tomó por sorpresa. Santamaría fue parte del  “Grupo Gestor” que nació para planificar la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de los Acuerdos de Paz en enero de 2017. Sus integrantes (firmantes de la paz de 1992 y embajadores de países amigos) maduraron la idea que había que aprovechar el escenario para impulsar un nuevo proceso de diálogo. El expresidente de la República Alfredo Cristiani (1989 — 1994) pertenece al grupo. “Francamente —dice Cristiani— a nosotros que estábamos en el Grupo Gestor y colaborando con Benito Andión nos tomó por sorpresa porque creo que el proceso iba bastante bien. La verdad que no sé qué pasó en Naciones Unidas, desconozco”, dijo a El Faro el domingo 3 de septiembre durante una asamblea de su partido, Arena.

Cristiani, que asumió la presidencia en 1989 durante la guerra y mantuvo la mesa de diálogo con el FMLN a pesar de la tomadura de pelo que supuso, en noviembre de ese año, la ofensiva guerrillera "Hasta el tope" en San Salvador, da por descontado que las negociaciones políticas que pretenden transformar un país no surgen rápido. Cristiani dijo a El Faro que en mayo aún desconocían que Andión se marcharía. “En mayo, Benito nos presentó el bosquejo de lo que él iba a hacer, que empezaba con una reunión en la Antigua Guatemala, y después de esa reunión, y eso es lo raro, dijeron ‘esto no funciona’", añadió.

Al "Grupo Gestor" también pertenecen la diputada, excombatiente guerrillera y firmante de la paz Nidia Díaz; el canciller Hugo Martínez; los embajadores de Francia, México y España; y Salvador Samayoa, otro firmante de la paz y exguerrillero. Hato Hasbún, exsecretario de Gobernabilidad y que falleció a finales de agosto, también pertenecía a este grupo.

El 22 de julio, la Presidencia informó de la creación del Grupo Impulsor de Diálogo Político, el plan B. Sánchez Cerén dijo que este nuevo grupo se creó por iniciativa de Andión y que su misión sería “elaborar una agenda de país a través de la conformación de mesas temáticas, donde se aborden los principales desafíos que encara El Salvador”. Ese objetivo es otra admisión tácita del fracaso del primer intento de la ONU con los partidos: se suponía que Andión iba a dejar lista esa agenda.

El Faro pudo confirmar 10 de los 12 nombres de los integrantes de este equipo ensamblado por Naciones Unidas. Hay dos representantes de iglesias: Gregorio Rosa Chávez, cardenal de la iglesia Católica, y Mario Vega, pastor de la megaiglesia Elim y presidente de la Alianza Evangélica de El Salvador. También hay tres académicos: Carmen Aída Lazo, decana de la ESEN; Roger Arias, rector de la UES; y Andreu Oliva, rector de la UCA. Junto a ellos, Miguel Ángel Simán, presidente de Fusades; Héctor Dada, exministro de Economía del gobierno de Mauricio Funes; los empresarios Francisco de Sola (expresidente de Fusades) y Fidel Chávez Mena. Aramayo es el coordinador técnico.

No hay que sofocarse”

Las reuniones del Grupo Impulsor son confidenciales por un pacto que los miembros han suscrito. “¿Cuándo has visto que una negociación frente a los medios haya tenido éxito?”, explicó a El Faro el miembro del gabinete de Gobierno que habló con El Faro y que ha estado enterado de las negociaciones. Nadie del Grupo Impulsor aceptó ser entrevistado para este reportaje.

La labor de este grupo es más “política” que técnica porque en sus reuniones no se están discutiendo “cómo” resolver los problemas del país: las soluciones técnicas ya están más o menos perfiladas, en parte por los diálogos generados por el gobierno en los consejos de seguridad, educación o sustentabilidad ambiental. El trabajo del Grupo Impulsor es acercar la sociedad civil a los acuerdos que puedan tomar los partidos, acercar posiciones, y amarrar todos los participantes a que cumplan con los acuerdos que tomen.

Jeffrey Feltman, director de asuntos políticos de la ONU, dijo en una entrevista que la nueva etapa en El Salvador cuenta con todo el apoyo desde Nueva York. Un funcionario del gabinete de Gobierno confirmó que el equipo técnico de Aramayo está compuesto por cuatro personas más.

El gobierno dijo que el Grupo Impulsor ya se había reunido dos veces: el 7 y el 21 de julio. Fue hasta el miércoles 30 de agosto que lograron reunirse con los partidos políticos: por la mañana, Arena, y por la tarde el FMLN, una información que ya ha confirmado Interiano. Ambos partidos enviaron a sus más altos dirigentes. 

Nidia Díaz, del FMLN, describe esta nueva etapa “como para destrabar la primera etapa que Benito tenía” y añade que es positiva “porque antes (con Andión) lo que hubo fue entrampamiento”. En esta etapa, explicó, los impulsores presentan temas específicos a las partes y recogen de ellos compromisos específicos.

Los resultados no se verán en el corto plazo, de eso todos los interlocutores están convencidos. “Toda negociación es difícil, hay avances, retrocesos, sabíamos que iba a ser así. Todos estamos de acuerdo en el diálogo, el tema es cuándo y cómo. En esto no hay que sofocarse”, dice el funcionario del gabinete de Gobierno.

Santamaría está de acuerdo: "Esto debimos haberlo hecho después de Chapultepec, pero nos hemos tardado 25 años. Ahora debe ir lento, construyéndose poco a poco, estamos en una etapa normal", dijo.

*Nota de la Redacción: foto de portada tomada de la página oficial de la Secretaría Técnica de la Presidencia. 


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