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El rey Felipe VI se alinea con el presidente Rajoy en el conflicto catalán

En un arriesgado discurso, el rey de España, Felipe VI, eligió alinearse con el gobierno de Mariano Rajoy en la crisis catalana, una apuesta con la que “se lo está jugando todo”, coincidieron varios analistas consultados por la agencia AFP.

Álvaro Villalobos y Alfons Luna (AFP) / El Faro

 
 

Una mujer con la versión independentista de la bandera de Cataluña sonríe en un bar de Barcelona mientras por televisión transmitían el discurso del rey Felipe VI, el jefe de Estado español, quien la noche del 3 de octubre habló por primera vez desde el referéndum del domingo sobre el conflicto. Foto Pierre-Philippe Marcou (AFP).
 
Una mujer con la versión independentista de la bandera de Cataluña sonríe en un bar de Barcelona mientras por televisión transmitían el discurso del rey Felipe VI, el jefe de Estado español, quien la noche del 3 de octubre habló por primera vez desde el referéndum del domingo sobre el conflicto. Foto Pierre-Philippe Marcou (AFP).

Madrid, ESPAÑA. En su mensaje a la nación, el rey Felipe VI se mostró duro con las autoridades catalanas que organizaron el referendo prohibido del domingo y que podrían declarar la independencia de forma unilateral en los próximos días. El monarca los acusó de “deslealtad” y de estar “totalmente al margen del derecho y de la democracia”, y aseveró que el Estado tiene la “responsabilidad” de “asegurar el orden constitucional”.

Sobre las cargas policiales del domingo contra civiles indefensos que querían votar, que se saldaron con más de 800 heridos y que han provocado que la prensa y la opinión pública internacionales cuestionen los métodos de Madrid para resolver este conflicto, no dijo nada.

Ana Romero, especialista de la Casa Real y autora del libro Final de partida sobre Juan Carlos I, cree que con este posicionamiento, es total la apuesta del monarca, de 49 años y en el trono desde 2014.

“Está defendiendo su casa, su Corona, el futuro de su hija (la princesa heredera Leonor), se lo está jugando todo”, afirmó en una entrevista con la agencia AFP. Y “lo que quiera que ocurra al final de todo esto, va a determinar el éxito o el fracaso del reinado”, dijo esta periodista que está acabando un libro sobre Felipe VI.

Según ella, “está en peligro todo lo que significa España, incluida su arquitectura institucional, y la clave de bóveda de la arquitectura institucional española es el rey”.

“Ha apostado todo a una carta. Si le sale mal, se acabó”, afirma tajante por su lado Abel Hernández, comentarista político y también conocedor de la realeza española.

Varios analistas establecen un paralelismo con la intervención de su padre, Juan Carlos I, la noche del 23 de febrero de 1981, cuando vestido de militar apareció en televisión para frenar un intento de golpe de Estado.

Ana Romero cree que el desafío catalán “es infinitamente más complicado”, porque entonces, “no había ninguna duda de que la sociedad española estaba de un lado”, con la democracia. Ahora, en cambio, “Felipe ha alienado a los nacionalistas” catalanes de una manera “muy firme y muy dura”, y se ha mostrado inequívocamente a favor de los nacionalistas españoles.

“Ha hecho lo que tenía que hacer. Ahora bien, ¿le conviene? Yo creo que se ha jugado la Corona a una sola carta, la única que tiene”, dice Romero.

José Apezarena, biógrafo de Felipe VI, observa un detalle curioso, que “la palabra diálogo no aparecía en su discurso”. Igualmente, evitó los elogios a las fuerzas del orden, que cargaron con porras y pelotas de goma contra cientos de manifestantes decididos a votar, pero tampoco mencionó a los heridos, entre ellos ancianos.

Precisamente, esto último causó malestar en las calles de Barcelona, recién terminado el discurso. “No ha dicho ni una palabra de los heridos. Imagino que para él no existen”, dijo con indignación Domingo Gutiérrez, de 61 años. “Un rey representa a un pueblo, a todos, no sólo a una parte”, protestó.

El portavoz del gobierno catalán, Jordi Turull, acusó incluso al monarca de “echar gasolina al fuego”. “Fue espantoso y un error desde todos los puntos de vista”, apostilló.

Medidas contundentes a la vista

En lo que coinciden los analistas es en que el tono del discurso, sin concesiones al gobierno separatista catalán de Carles Puigdemont, allana el terreno a la aplicación de medidas contundentes.

“Con este discurso, el rey abre la puerta a todas las medidas que la Constitución prevé para restaurar el orden institucional”, apunta Fermín Urbiola, periodista y autor de libros sobre la Casa Real española y otras familias reales europeas.

Una de esas medidas podría ser el artículo 155 de la Carta Magna, que permite intervenir la autonomía de una región si “no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan”.

“Es un antes y un después, esto no tiene marcha atrás. Me imagino que habrá gente que será procesada, se aplicará el artículo 155 de la Constitución, probablemente habrá unas elecciones en Cataluña con garantías, donde la gente decida”, pronostica Abel Hernández.

“El asunto está a la espera de que haya una solución política, pero el escenario está clarificado” con el mensaje real, añade Apezarena, que ve también probable la aplicación del artículo 155.

© Agence France-Presse

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