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Uber y la 'sharing economy' en El Salvador

Roberto Cañas

 
 

La economía colaborativa, así se llama en español, es un modelo económico basado en la venta de bienes y servicios mediante el uso de plataformas digitales. Se trata de conectar, por vía digital, a gente que necesita un bien o un servicio que otra persona tiene u ofrece. Las empresas más conocidas de este sector son Uber y Airbnb.

Uber aterrizo en América Latina en Perú, en abril de 2014; luego, en 2015, inició sus actividades en Uruguay, México y Colombia; en Argentina llegó en 2016 y, en El Salvador, el 9 mayo de 2017.

En este amanecer de la economía colaborativa una empresa puede disponer de muchos taxis sin que sean de su propiedad y otra empresa hotelera alquilar muchas habitaciones sin ser dueña de hoteles. No hay que confundirse: una nueva manera de hacer negocios se está desarrollando con fuerza, y está basada en el apoyo de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones.

En la sharing economy, aparentemente todo funciona bien, pues un taxi contratado en Uber es más barato, y también se pueden encontrar precios más cómodos al alquilar una habitación en Airbnb que al pagar un hotel; o al comprar un carro usando el celular para entenderse con el vendedor sin ir a un autolote.

Del lado del empleo, hoy un salvadoreño puede, utilizando su computadora o simplemente el celular, proveer bienes y servicios a sus clientes, sin depender completamente de un empleador. Muchas personas tendrán la oportunidad de contar con un trabajo de jornada flexible que les permitirá laborar las horas que necesiten para alcanzar un salario que de otra manera quizás no podrían conseguir.

Este modelo de economía brinda la oportunidad de auto emplearse y obtener un ingreso a estudiantes, pensionados, madres o padres de familia, o personas con alguna discapacidad que de otra manera estarían en paro.

Asimismo, la economía colaborativa promueve la flexibilidad de horario por lo que es posible que los que se dedican a estos negocios puedan destinar parte de su tiempo a otras actividades. Quienes adoptan este modelo de economía no sólo contribuyen con el ingreso familiar, también impulsan la economía en nuestro país.

La economía colaborativa abre un espacio para que El Salvador forme parte de la cuarta revolución industrial. Este nuevo paradigma promete importantes oportunidades para favorecer la inclusión social, promover el espíritu emprendedor y desencadenar una ola de innovación que puede contribuir a resolver algunos de nuestros grandes problemas sociales.

Ojo, que la economía colaborativa ha llegado para quedarse como resultado del profundo cambio económico y social que están experimentando la sociedad y economía globales. Según un estudio del BID, en el caso de América Latina y el Caribe, la economía colaborativa se vuelve especialmente relevante en sectores como el desarrollo urbano, donde las infraestructuras, los servicios urbanos, la vivienda, el hábitat son aspectos claves de cara al desarrollo inteligente y sostenible de las ciudades.

El BID ha lanzado la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) que ofrece asistencia técnica para ayudar a ciudades intermedias de América Latina y el Caribe en la identificación, priorización y estructuración de proyectos para mejorar su sostenibilidad ambiental, urbana y fiscal. La economía colaborativa puede jugar un papel central para mejorar la calidad de vida de los habitantes de las urbes de la región. Ojalá que los candidatos a las alcaldías del área metropolitana de San Salvador le pusieran atención a las oportunidades que tiene la economía colaborativa y pudiesen integrar a sus plataformas de gobierno iniciativas de este tipo.

Hay sectores a los que no les gusta para nada la economía colaborativa: a los gobiernos, pues les cuesta cobrarles impuestos. Tampoco les gusta a las empresas tradicionales, que ven a negocios tipo Uber como competencia desleal.

Ciertamente existe una batalla fiscal anunciada, pues los gobiernos saben que muchas de las empresas de la economía colaborativa tienen sus matrices dentro de paraísos fiscales o lugares con baja tributación para pagar menos impuestos.

Sin embargo, el avance de esta nueva economía y la explosión de un modo diferente de consumir en el mundo parece imparable, aunque el Viceministerio de Transporte ponga el grito en el cielo. Recientemente, esta institución pidió a los trabajadores de Uber que suspendan sus operaciones hasta que estén "en el marco de la ley”. Mientras tanto, el ministro de Economía puso a disposición de los representantes de Uber al equipo técnico del Ministerio para ayudar en la elaboración e impulsar una reforma al marco legal, a fin de que esta empresa pueda operar de acuerdo a la ley.

Roberto Cañas es docente-investigador universitario, excomandante del FMLN y firmante de los Acuerdos de Paz. Consultor en temas de violencia y seguridad, especialista en análisis de riesgo político y negociaciones y resolución de conflictos, es miembro de Red de Seguridad Triangulo Norte. 
 
Roberto Cañas es docente-investigador universitario, excomandante del FMLN y firmante de los Acuerdos de Paz. Consultor en temas de violencia y seguridad, especialista en análisis de riesgo político y negociaciones y resolución de conflictos, es miembro de Red de Seguridad Triangulo Norte. 

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