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Hecho en la Tierra por humanos

Jorge Colorado

 
 

…The stars look very different today
For here
Am I sitting in a tin can
Far above the world
Planet Earth is blue
And there's nothing I can do…

   David Bowie, Space Oddity

Foto de Space X
 
Foto de Space X

Gloria en las alturas”, suelen cantar los religiosos en las iglesias.

Para los amantes del espacio, la ingeniería, la ciencia y la tecnología lo que ocurrió el 6 de febrero de 2018 nos dejó exclamando:

“Gloria en la alturas” .

Fuimos testigos del primer lanzamiento del cohete Falcon Heavy, el cohete más poderoso que existe en la actualidad, el cual fue desarrollado y construido por la empresa Space X desde principios de la década. No se había visto nada igual desde los antiguos cohetes Saturno y los Energía, el primero que ayudó a colocar a las misiones Apollo en la Luna; y el otro, el soviético Energía, llevó al espacio al transbordador Buran en su primer y único vuelo en 1988.

En los últimos treinta años se utilizaron transbordadores espaciales para enviar pesadas cargas al espacio exterior, de esa forma se logró poner en órbita el telescopio Hubble, lanzar la sonda Magellan hacia Venus y construir partes de la Estación Espacial Internacional. Pero pese a su tamaño, belleza y sofisticación, los transbordadores solo podía llevar a la órbita baja un máximo de 27,5 toneladas (60,600 lb), mientras que el Falcon Heavy posee el doble de capacidad: 63,8 toneladas (140,700 lb).

Es Elon Musk, el famosísimo empresario nacido en Sur África y posteriormente nacionalizado canadiense y estadounidense, quién está detrás de ese ingenio que ha cambiado para siempre la industria espacial.

Musk –licenciado en negocios y en física- fue fundador de PayPal e invirtió su fortuna creando dos empresas: Space X y Tesla, la primera especializada en la industria espacial y la segunda en los automóviles eléctricos. Ambas compañías han luchado por posicionarse como las más innovadoras (Aunque en 2008 estuvieron a punto de declararse en banca rota) en el mercado tecnológico a tal punto que hoy han logrado preocupar a sus competidores, grandes empresas y conglomerados como United Launch Alliance ULA (Lockheed Martin/Boeing), General Motors, Honda o Toyota.

Las otras compañías de Musk parecen salir de libros del imaginario de Arthur C. Clarke o Philip Dick: The Boring Company pretende construir transportes supersónicos en túneles al vacío para conectar a las principales ciudades de Estados Unidos (y de paso vender lanzallamas y gorras); con Neuralink busca crear una interface entre la mente y las computadoras y posiblemente desarrollar neurochips y SolarCity es la más normal de todas, es una empresa que genera electricidad utilizando paneles solares.

Todos estos proyectos tienen algo en común, porque en el fondo Musk no busca directamente el lucro (de hecho Space X no está en la bolsa de valores y parece que no lo estará por buen tiempo) sino lograr su mayor objetivo: crear la tecnología suficiente para llevar humanos a Marte.

Por ese motivo se desarrolló el nuevo cohete Falcon Heavy, el cual es solo un eslabón de una cadena de supercohetes que Space X desarrollará en los próximos años. En estos momentos, cuando apenas acaba de lanzarse el Falcon Heavy, se hizo público que la compañía ya está trabajando de lleno en el Big Falcon Rocket BFR (aunque algunos dicen que es acrónimo de Big Fu*king Rocket), una nave reutilizable de más de 100 metros de largo y 9 metros de ancho que podría transportar a decenas de personas a la Luna, Marte o pasajeros de un lado al otro de la Tierra en pocos minutos. Para hacernos una idea de su aplicabilidad en nuestras vidas terrestres, un viaje de New York a Paris solo llevaría 30 minutos en ser completado. El BFR sería la primera nave espacial de la historia y evidentemente cambiaría por completo la industria espacial y aeronáutica, quizás allá por 2040 veamos a los A320 y Boeing como ahora vemos los aviones previos a la Segunda Guerra Mundial.

El Falcon Heavy, que ha dejado al mundo atónito y emocionado, es un enorme cohete el cual es impulsado al espacio exterior por una poderosa sección principal y dos “boosters” (cohetes auxiliares) que regresan a tierra para ser reutilizados (una práctica que Space X viene realizando desde hace varios años). En realidad son tres cohetes Falcon 9 modificados y anclados uno con el otro, sumando 27 motores Merlin que son capaces de lanzar una carga máxima de 16,8 toneladas al planeta Marte.

El día del lanzamiento lo que más maravilló al público no solo fue el poder del cohete sino como los dos boosters regresaron a la zona de despegue y aterrizaron con sus patas mecánicas como si se tratara de una película de ciencia ficción. Lamentablemente, la sección principal del cohete, que debía aterrizar en una plataforma muy lejos de la costa, se estrelló en el agua a solo 100 metros de la plataforma acuática; un final agridulce, pero ese fallo será valioso y ayudará a los ingenieros a mejorar en los siguientes lanzamientos.

Foto de Space X
 
Foto de Space X

Todos los cohetes experimentales suelen llevar un bloque de concreto o metal como masa inerte debido a que si el aparato explota no hay mayor pérdida que lamentar. En este caso, Musk consideró que reemplazaría al aburrido bloque de metal por su propio vehículo, un Tesla Roadster, asimismo colocaría en el asiento del conductor a un maniquí vestido con uno de los trajes espaciales que está actualmente desarrollando Space X. El maniquí (que posiblemente llevaba sensores escondidos, pues sería una gran oportunidad para que Space X pruebe el traje en el espacio exterior) fue apodado con el nombre de Starman.

Cuando la última etapa del cohete salió de la Tierra y la capsula se abrió, las cámaras abordo mostraron al Tesla Roadster y al maniquí sentado en el asiento del piloto. Toda la escena, transmitida por servicio streaming, fue acompañada con la música de fondo de Life on Mars de David Bowie y un mensaje en el tablero del vehículo con la cita “Don’t Panic” del libro de Douglas Adams The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy (La Guía del autoestopista galáctico). En ese momento caímos en cuenta que ese prueba no solo había sido uno de los sucesos más emocionantes y surreales de la historia espacial,  sino que es el franco inicio de una nueva carrera espacial. 

Imagen de Space X.
 
Imagen de Space X.

Desde hacía algunos meses, el automóvil Tesla fue preparado para ese viaje sin retorno. Fue colocado en una plataforma con cámaras y un propulsor para sacarlo de órbita terrestre y lanzarlo al espacio exterior. En sus circuitos electrónicos, los ingenieros –posiblemente bromeando- grabaron la leyenda “Made on Earth by humans” (Hecho en la Tierra por humanos). Dentro del vehículo también se colocó un pequeño modelo Hot Wheels del automóvil Telsa con un muñequito Starman sentado en él. El vehículo también llevaba una serie de discos conteniendo todas la novelas “Fundación” de Isaac Asimov y una placa con los nombres de todos los empleados de Space X.

El 7 de febrero, a las 2:30 UTC, después de cinco horas girando en torno a nuestro planeta, la plataforma con el Tesla Roadster se incorporó a una órbita heliocéntrica ganando un perihelio de 0.99 UA (unidades astronómicas) y 1.67 UA de afelio. Eso significa que en algún punto de su órbita podrá tener un paso cercano al planeta Marte y también a nuestra Tierra. En la década de 2040 podrá ser observado como un pequeño y difuso objeto, visible únicamente por telescopios moviéndose en el fondo estelar. Desde ya el automóvil ha sido incorporado al listado NEO (Near-Earth-Object) objeto cercano a la Tierra. El vehículo se aleja –datos para el 10 de febrero de 2018- a una velocidad de 11,220 km/hr, lo que equivale a 3.12 km/s.

Órbita del Tesla Roadster (línea verde) las órbitas de la Tierra y Marte están en azúl y rojo. Las posiciones de los planetas y del automóvil está simulado para el 11 de febrero de 2018. Imagen generada por medio de Chart Studio utilizando Data orbital del astrónomo Jhonatan  Mc Dowell.
 
Órbita del Tesla Roadster (línea verde) las órbitas de la Tierra y Marte están en azúl y rojo. Las posiciones de los planetas y del automóvil está simulado para el 11 de febrero de 2018. Imagen generada por medio de Chart Studio utilizando Data orbital del astrónomo Jhonatan  Mc Dowell.

Algunas personas se quejaron porque el lanzamiento del vehículo generará basura espacial. Una queja absurda porque el vehículo no estará orbitando a nuestro planeta como un satélite. También es improbable que impacte alguna vez contra nosotros. El auto se ha transformado en una especie de cometa periódico que llegará a la zona marciana y regresará a la nuestra una y otra vez por los siguientes milenios, a través de un área donde no hay nada, excepto pequeños meteoros y radiación. Teniendo en cuenta que el área de la órbita marciana es de 1,192,295,031 km es una tontería criticar la contaminación de un automóvil de 3 metros que ha venido resultado a ser una suerte de cápsula del tiempo.

¿Cuál será el futuro del vehículo? Posiblemente el Tesla Roadster se mantenga en una pieza en los próximos años, eventualmente los micro meteoritos y la radiación terminarán por dañar al vehículo. Los micro meteoritos lo dejarán con muchísimos agujeros y lo harían parecer un colador. La radiación solar y cósmica terminarán por degradar las resinas de la tapicería y la pintura. De no sufrir un impacto directo de un objeto de buen tamaño en los próximos milenios, seguirá manteniendo su forma actual. Si tomamos en cuenta que el cuerpo del Tesla es de fibra de carbono, y que el chasis es de aluminio (que tiene una duración extraordinaria) podría seguir teniendo su forma dentro de un millón de años.

Existe la remotísima posibilidad de que alguien en el futuro lo encuentre; quizás algún historiador o arqueólogo espacial del siglo 25 o del 35; o quizás alguien más lejos en el tiempo, alguien dentro de 2 mil o 6 mil años quizás lo encuentre vagando entre los planetas. En un tiempo donde nuestra época será tan solo un murmullo en la historia, si es que queda algún dato nuestro, quizás para esa persona nosotros seamos tan distantes y ajenos como hoy nos parecen distantes y ajenos los habitantes del período predinástico del antiguo Egipto.

Quizás para entonces la humanidad habrá poblado la Luna, Marte y quizás estemos en vías de terraformar Venus, si es que no hemos encontrado la forma de salir del Sistema Solar hacia algún planeta de una estrella cercana. Quizás ese individuo lo rescate y se pregunte quién y cuándo fue lanzado al espacio. De seguro no le llevará tanto tiempo averiguarlo, pero la sorpresa principal será cuando abra el capó y encuentre unos caracteres irreconocibles.

Le tomará un tiempo descifrarlo y quizás lo haga con alguna especie de traductor de lenguas antiguas.

Y entonces leerá maravillado: Made on Earth by humans.

*Jorge Colorado (@antroastronomo) es antropólogo, divulgador científico, investigador en astronomía cultural, arqueoastronomía y etnoastronomía. Es socio fundador y presidente de la Asociación Salvadoreña de Astronomía, ASTRO. 

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