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Manual de comunicación del perfecto candidato

Willian Carballo

 
 

Para ser candidato a alcalde o diputado en estos tiempos de i-reconciliación, se recomienda seguir una por una las siguientes indicaciones:

1. Cree un símbolo que lo identifique. Puede ser un megáfono, un sombrero de Brokeback mountain o un caballo. Quizás una boina o una gorra con una estrella. Tal vez unos calcetines coloridos y un pañuelo o simplemente llamarse vecino de Jesús. Si es joven, use barba de millennial; pero cuidado: que no lo vayan a confundir con un nuevo mesías. Mejor rasúrese. Sea original. Y si tiene una capacidad especial, no haga nada usted. Su partido dejará de lado sus aptitudes y bondades para, en cambio, usarlo vilmente y sin escrúpulos para ganar votos.

2. Rejuvenezca. Sea un Benjamin Button de la política. Quítese libras, bórrese arrugas, enmilánese de maquillaje y plánchese el pelo. Si quiere, también, póngase peluca y nariz de payaso. El Photoshop, además, debe ser su mejor amigo. Pero tenga en cuenta algo: nadie es tan guapo –o guapa- como su foto de Facebook ni tan cipote como su poster de campaña. Ni tan Scarlett Johansson, ni tan Tenchis. No exagere.

3. Use troles. Cree un ejército de soldados virtuales que huelan la carne y vayan tras ella como pirañas. Tenga cuidado de que parezcan reales. No les ponga a Mia Khalifa de foto perfil; ni siquiera a Mari Possa, por más salvadoreña que esta sea. En días muertos, hágalos tuitear sobre Siria o sobre Neymar. Luego, cuando Ernesto o Nacho lo entrevisten a usted, haga que en coro le declaren su amor y lo derritan en halagos. Y cuando su enemigo pifie: atáquelo, hágale bullying virtual, troléelo, humíllelo a golpe de memes. Finish him.

4. Trabaje en los medios. Tenga un programa tipo talk show, donde usted sea mi amiga. También puede ser reportero de El Noticiero con plaza en el gobierno o sugerir en la KL que los técnicos extranjeros no sirven para la Selecta. Ser locutor de radio reggaetonera también funciona. O bien reportero de calle. Incluso, no tiene que ser comunicador: basta con haber salido en los medios; como atleta de marcha, por ejemplo.

5. Haga un render. Únase a la moda. Maquile un proyecto maravilloso, como si el mismísimo Dios fuera su arquitecto y el demonio su ingeniero. Dibuje en la computadora a El Salvador como si fuera Copenhague. Instálele un viaducto que inicie en La Ceiba y termine en Soya, póngale un parqueo de cinco pisos con jardines colgantes y añada una Ciudad Joven acá y una Ciudad Mujer allá. Insértele pequeños muñequitos de piel plastificada (rubios, de ser posibles) y carros falsos circulando. Y listo. Súbalo a Facebook y YouTube. Espere los likes.

6. Regale. Acá una lista corta de los posibles productos a entregar: láminas, lentes, medicinas, pintura, láminas, delantales, escobas, llantas, láminas, pollo, llaveros, calendarios, láminas y frijoles. ¿Mencioné láminas? También, cuando los entregue, procure tomarse una foto chineando un bebé o abrazando una anciana. Siempre funciona. Más cuando de fondo tiene –adivine– láminas.

7. Cree su frase de campaña. Es fácil. Abajo le dejo un cuadro. Para obtener su eslogan, solo mezcle su mes y día de cumpleaños con el último número de su celular. Agregue las palabras señaladas. Y listo. Pronto estará comiendo caliente y sumando millas aéreas. ¡Ánimo! ¡Usted puede!

 

 

 

Willian Carballo ( @WillianConN )  es investigador, catedrático y consultor especializado en medios, cultura popular, jóvenes y violencia. Coordinador de investigación en la Escuela de Comunicación Mónica Herrera.
 
Willian Carballo ( @WillianConN )  es investigador, catedrático y consultor especializado en medios, cultura popular, jóvenes y violencia. Coordinador de investigación en la Escuela de Comunicación Mónica Herrera.


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