Teodora recupera su libertad mas no su inocencia

Fred Ramos / María Luz Nóchez

 
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Este jueves 15 de febrero, después de 10 años y 7 meses de prisión, Teodora del Carmen Vásquez recuperó su libertad. La Corte Suprema de Justicia emitió un dictamen favorable para conmutar la pena de 30 años que le fue impuesta el 1 de febrero 2008, cuando fue enviada a prisión por homicidio agravado. 

Teodora trabajaba como cocinera de la cafetería de un centro educativo cuando sufrió un parto extrahospitalario por complicaciones obstétricas, según ha relatado su defensa. Su hija murió de asfixia, la Fiscalía la acusó de matar a la bebé y el juez la condenó a 30 años de cárcel.

Ahora los magistrados de la Corte plena han resuelto que Teodora fue condenada sin que existieran pruebas suficientes en su contra. Según la resolución, en el Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador hubo “información probatoria que no fue considerada por el tribunal de juicio al momento de analizar la causa directa de la muerte de la recién nacida y el dolo de matar por parte de la imputada”.

Pese a este reconocimiento en el fallo, la Corte Suprema no ha reconocido la inocencia de Teodora y solo ha aplicado una de las tres variantes de la ley de ocursos de gracia para favorecerla: la conmutación de la pena. A mediados de diciembre de 2017, en una revisión del falló solicitado por la defensa, el Tribunal Segundo de Sentencia decidió mantener la condena. Para Teodora quedaban dos caminos: una petición de indulto o una conmutación de la pena. La primera fue rechazada en 2014 por la Corte. La segunda carta, presentada por la oenegé Colectiva Feminista,  fue admitida un año después. Sobre esta otra petición es que se ha pronunciado la Corte. Para la organización, la liberación de Teodora es un paso importante, aunque insuficiente: “le permite regresar a su familia; sin embargo, no es suficiente porque no reconoce su inocencia”, expresó Morena Herrera, representante de la organización. El siguiente paso, explicó, es realizar acciones judiciales para demostrar que no cometió ningún delito y se le concedan medidas de reparación por los años que estuvo en la cárcel.

En El Salvador, un país que penaliza absolutamente el aborto, la ley está diseñada de tal manera que persigue por igual a las mujeres sospechosas de haber abortado como a aquellas que tuvieron una emergencia obstétrica.

A las 8:45 de la mañana de este jueves 15 de febrero, el viceministro de Seguridad Raúl López y la directora de Cárcel de Mujeres, Doris Rodríguez, escoltaron a Teodora hacia su liberación. Desde el portón de acceso a Cárcel de Mujeres, en Ilopango, dieron una conferencia y aseguraron que gracias al sistema penitenciario, ahora Teodora tiene una “nueva oportunidad de vida”. López cree que este caso es un ejemplo de cómo el sistema penitenciario prepara para la reinserción a la sociedad: “la señora Teodora nunca habría tenido la oportunidad de terminar el bachillerato estando allá afuera”, dijo. Para él, el factor clave para promover la conmutación de la pena fue su “buen comportamiento” como interna.

Minutos después, cerca de las 9:00 de la mañana, Teodora salió, sin esposas, y buscó el abrazo de sus padres, María Elena Sánchez y Juan Fabián Vásquez. Cuando fue condenada, Teodora tenía un hijo de cuatro años, al que solo ha podido ver en siete ocasiones a lo largo de 10 años. “Me siento un poco triste porque mi mamá no está conmigo, pero a la vez no tan triste porque mis abuelitos están conmigo. Ellos me van contemplando para que se me vaya pasando la tristeza, para que cuando vayan pasando los días yo no sienta la falta de ella”, había dicho el menor a El Faro a finales de 2017. 

Las primeras palabras en libertad pronunciadas por Teodora fueron para su familia: "Son 10 años y siete meses que he estado alejada de mi familia, pero ahora estoy con ellos nuevamente", dijo.

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María Luz Nóchez y Laura Aguirre. Fotos: Víctor Peña

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