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Maduro maquilla el régimen a las puertas de una reelección

El oficialismo adelantó las presidenciales para el 22 de abril y Maduro oficializó su candidatura a la reelección con ‘Somos Venezuela’, un partido distinto al Psuv, pero avalado por el Psuv. El anuncio anticipado de las elecciones tomó por sorpresa a la oposición que, a menos de tres meses de la contienda, no sabe si participará.

AFP / El Faro

 
 

Venezuelan President Nicolas Maduro (C), the head of the Constituent Assemby, Delcy Rodriguez (R) and a supporter raise hands during a rally in Caracas on February 7, 2018. Maduro launched Wednesday a political movement to promote his candidacy for reelection. / AFP PHOTO / FEDERICO PARRA
 
Venezuelan President Nicolas Maduro (C), the head of the Constituent Assemby, Delcy Rodriguez (R) and a supporter raise hands during a rally in Caracas on February 7, 2018. Maduro launched Wednesday a political movement to promote his candidacy for reelection. / AFP PHOTO / FEDERICO PARRA

Caracas, VENEZUELA. Nicolás Maduro irá a las elecciones presidenciales del 22 de abril sin el partido fundado por Hugo Chávez y sin contrincantes, hasta ahora, en un contexto en el que la población desaprueba su gestión y en el que la crisis económica y política ha provocado el éxodo de miles de venezolanos.

La nueva apuesta de Maduro ocurre gracias a una convocatoria anticipada a elecciones realizada por el órgano electoral venezolano, a petición de la Asamblea Nacional Constituyente formada por el oficialismo en julio de 2017. Estos comicios ya han sido catalogados por la oposición y varios países de la comunidad internacional como irregulares y fraudulentos.

El nuevo partido de Maduro, Somos Venezuela, que reemplaza al partido minoritario de coalición oficialista Nuevo Camino Revolucionario, fue lanzado el pasado miércoles ante miles de simpatizantes que se concentraron en un coliseo de Caracas, luego que la agrupación fuera inscrita ante el poder electoral. "No es un partido, es un movimiento sociocultural, un movimiento de movimientos que convoca a todos", dijo el mandatario, cuya postulación también está avalada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), fundado por el fallecido expresidente Hugo Chávez. 

El cambio de partido podría ir más allá de una cuestión nominal, dicen analistas. Los miembros del PSUV y otras formaciones chavistas deberán desafiliarse para unirse a Somos Venezuela y no incurrir en doble militancia. Una de las primeras en hacerlo fue la excanciller y actual presidenta de la Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez: “Estoy desafiliada del Partido Socialista Unido de Venezuela para integrar el movimiento Somos Venezuela", dijo la funcionaria al acudir al órgano electoral para entregar los estatus del partido e iniciar el proceso de inscripción, según reseñaron medios venezolanos.

El experto electoral Eugenio Martínez sostiene que “el Psuv es el partido de Chávez; Somos Venezuela, el de Maduro”. El investigador en comunicaciones Andrés Cañizales expresa por su parte: "Está naciendo el madurismo. Hasta ahora el discurso de Maduro se concentraba en presentarse como el heredero de Chávez y seguía atado al Psuv y a toda su simbología. Maduro está asumiendo su mayoría de edad política".

En los últimos meses, Maduro multiplicó sus denuncias contra "traidores" en el partido de gobierno, señalando en particular al expresidente de la petrolera Pdvsa Rafael Ramírez, hombre de confianza de Chávez y considerado un rival de Maduro en la carrera por la reelección. Acusado de corrupción en la estatal, Ramírez renunció en diciembre a su cargo de embajador de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas.

Según Cañizalez, Maduro también pretende remozar su imagen frente a los votantes nacidos durante la era chavista, lejos del discurso del Psuv contra los partidos tradicionales.

El nacimiento del nuevo partido de Maduro, a las puertas de los comicios, ocurre en un contexto en el que la gestión del presidente es considerada "mala" o "pésima" por 75% de los venezolanos, según una encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD).

De acuerdo con el estudio, al que tuvo acceso la AFP, 58,4% de los consultados cree que la gestión del mandatario es "pésima", 16,6% piensa que es "mala", y 4,3% que va de "regular hacia mala". 

De las 1.200 personas encuestadas, 77% considera que el país necesita un cambio de gobierno, mientras que 16% no lo cree necesario y 7% no lo sabe. 

La popularidad de Maduro se ha visto afectada por la grave crisis económica que afecta al país petrolero, con una hiperinflación que podría escalar a 13.000% este año -según el FMI- y con grave escasez de alimentos y medicinas. 

De hecho, la falta de comida y medicamentos es el principal problema para la mayoría de los entrevistados (56,4%), en una pregunta de respuesta múltiple. Le siguen la inseguridad (44,9%) y el alto costo de la vida (43,8%). 

Las condiciones económicas y políticas del país han provocado un incremento en el número de venezolanos que buscan mejores condiciones de vida. El 10 de febrero, el gobierno de Colombia hizo un llamado a sus fuerzas armadas a reforzar los controles migratorios debido al flujo migratorio registrado en los últimos días. 

"Es un éxodo (...) Hay que cruzar a Colombia a buscar medicinas y alimentos. Es obligatorio", dijo a la AFP Alí Prieto, entre la multitud que este sábado esperaba atravesar el puente internacional Simón Bolívar, vía de alto intercambio migratorio que enlaza a las poblaciones de San Antonio  (Venezuela) y Cúcuta (Colombia).

Desde el viernes 9 se registran en este punto largas filas, envueltas por momentos en el caos debido a nuevos obstáculos legales. Según el alcalde de Cúcuta, César Rojas, unos 25.000 venezolanos pasaron la víspera hacia territorio colombiano. 

Venezuelan citizens cross the Simon Bolivar international bridge from San Antonio del Tachira in Venezuela to Norte de Santander province of Colombia on February 10, 2018. Oil-rich and once one of the wealthiest countries in Latin America, Venezuela now faces economic collapse and widespread popular protest. / AFP PHOTO / GEORGE CASTELLANOS
 
Venezuelan citizens cross the Simon Bolivar international bridge from San Antonio del Tachira in Venezuela to Norte de Santander province of Colombia on February 10, 2018. Oil-rich and once one of the wealthiest countries in Latin America, Venezuela now faces economic collapse and widespread popular protest. / AFP PHOTO / GEORGE CASTELLANOS

Oposición sin opciones

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), integrada por una treintena de partidos de oposición, está dividida por diferencias sobre la estrategia para sacar a Maduro del poder, objetivo que tuvo un capítulo dramático en 2017 con protestas que dejaron unos 125 muertos. Y luce débil, con sus principales líderes inhabilitados políticamente y la desconfianza de un sector por haber dialogado con un gobierno al que tilda de "dictadura".

Están inhabilitados los opositores Henrique Capriles, exgobernador de Aragua y ex contrincante de Maduro en las presidenciales de 2013; Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular, también inhabilitado y quien guarda arresto domiciliar, condenado por instigación pública, daños a la propiedad e incendios; Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas que huyó a España luego de estar bajo prisión domiciliaria; y Freddy Guevara, actual vicepresidente de la Asamblea Nacional -la que logró ganar la oposición en 2015 con mayoría calificada- quien se encuentra recluido en la embajada de Chile luego que la Corte Suprema de Justicia eliminara su inmunidad parlamentaria.

La oposición debe elegir un aspirante de consenso con el tiempo en contra, pues las inscripciones serán del 24 al 26 de febrero. "Somos como boxeadores que hemos recibido tantos golpes que estamos aturdidos", admitió el jueves Julio Borges, jefe negociador de la MUD, que acusa al ente electoral de servir al gobierno. El dirigente anunció reuniones entre líderes de la MUD y sectores sociales para trazar el camino a seguir, además de una nueva gira internacional para denunciar la crisis política y socioeconómica. Y reconociendo que uno de los mayores escollos de la alianza son sus divisiones, llamó a la unidad para impedir la reelección de Maduro por seis años. "Sin unidad, estamos muertos", advirtió. 

Borges citó dos escenarios que analizan: marginarse o inscribir un candidato para evidenciar las "irregularidades" del proceso. Un consenso luce complejo, lo cual favorece la aspiración de Maduro, quien arrastra un enorme rechazo popular por la crisis económica, pero ha sabido resquebrajar a sus enemigos. "Está claro el triunfo de Maduro, a no ser que la oposición logre alguna decisión unitaria", opina la politóloga Francine Jácome.

Con riesgo de mayores quiebres, las fuerzas opositoras no deberían participar, estima el politólogo Leandro Area. "No se trata de abstenerse, sino de no ser copartícipe de un fraude", dice.

Pero otros expertos como Luis Salamanca observan que el camino electoral es el que tiene "más posibilidades" de generar cambios, sin excluir la presión de calle y diplomática.

La participación de la MUD chocaría con la advertencia de varios países de no reconocer unas elecciones convocadas por la oficialista Asamblea Constituyente que rige con plenos poderes, a la que consideran ilegítima. Washington dijo que seguirá "presionando al régimen" de Maduro para restablecer la democracia, mientras la Eurocámara anunció que solo reconocerá unos comicios con condiciones "equitativas, justas y transparentes" y pidió sancionar a Maduro. Estados Unidos, a su vez, amenaza con restringir las importaciones petroleras desde Venezuela. Colombia fue el primer país en anunciar que desconocerá los resultados.

"Una elección planteada en estos términos no le brindará a Maduro legitimidad de origen ante la comunidad internacional", apunta Jácome. "Es difícil imaginar que pueda mantenerse en el poder en estas condiciones más allá de uno o dos años", estima la consultora Eurasia Group, aunque señala que es improbable un "cambio de régimen" en estos comicios.

© Agence France-Presse

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