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Centroamérica / Política
El día en que un estudiante venció a Daniel Ortega

Arrancó el diálogo nacional en Nicaragua que intenta resolver la crisis política que ya lleva 28 días, más de 50 fallecidos y decenas de denuncias por violaciones a los derechos humanos contra el régimen de Daniel Ortega. Los estudiantes han ganado más protagonismo con una exigencia: que renuncia la pareja presidencial. 

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Fecha inválida
AFP / El Faro

Este miércoles 16, en un salón de reuniones del seminario Nuestra Señora de Fátima, el joven estudiante Lester Alemán, dirigente de la coalición universitaria que protesta contra el régimen de Daniel Ortega, rompió el protocolo de un encuentro mediado por la Iglesia católica e interrumpió a su presidente para hacerle llegar un mensaje.

En la mesa de diálogo liderada por la Iglesia, y que fue presidida por el propio Ortega, se busca poner fin a una crisis política que lleva ya un mes, al menos 58 muertos y decenas de denuncias por violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado y grupos armados afines al orteguismo.

Lester Alemán, dirigente de la coalición universitaria que protesta contra el régimen de Daniel Ortega. Foto: Fred Ramos
 
Lester Alemán, dirigente de la coalición universitaria que protesta contra el régimen de Daniel Ortega. Foto: Fred Ramos

Ataviado con un pañuelo al cuello que asemeja el blanco y azul de la bandera nicaragüense, Alemán se puso de pie y dijo: '¿Por qué estoy hablando y me saltó la palabra? Porque nosotros hemos puesto los muertos. Hemos puesto los desaparecidos, los que están secuestrados'. 

Luego lanzó una advertencia: 'Esta no es una mesa de diálogo. Esta es una mesa para negociar su salida. Y lo sabe muy bien'. 

El esperado diálogo nacional comenzó este miércoles 16 en Nicaragua con un presidente duramente cuestionado que no logró calmar los ánimos, y con unos estudiantes cada vez más protagonistas en un movimiento nacional de rechazo contra el régimen. El diálogo para salir de la crisis comenzó, también, luego de otra larga jornada de protestas ocurridas el martes 15, y en la que se reportaron al menos tres fallecidos en Matagalpa, según el periódico Confidencial. Otros tres muertos, esos de los que habló Lester Alemán.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que preside el cardenal Leopoldo Brenes, es mediadora en las pláticas, en las que los sectores estudiantiles, empresarios y grupos de la sociedad civil que se oponen al gobierno buscan una democratización e incluso la renuncia del mandatario. El cambio político en Nicaragua es un camino al que le falta largo trecho, pero la batalla de esta jornada se la llevaron los estudiantes, quienes insistieron que solo ven una salida a la crisis: una que pasa por la renuncia de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. 

Antes de que arrancara el encuentro, vecinos del seminario recibieron a la pareja presidencial con una consigna: '¡Asesinos!'. Para impedir el acceso de manifestantes, el gobierno desplegó un amplio operativo de seguridad, incluso aérea, mientras manifestantes se mantenían en puntos de la ciudad a la espera de las pláticas.

Ortega y su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo, llegaron al lugar de la reunión a bordo de un jeep Mercedes Benz con las ventanas cerradas y una caravana de vehículos de la policía. Salieron en el mismo convoy. Los vecinos y los manifestantes que se aglomeraron a las afueras del seminario los despidieron de la misma manera:  '¡Asesinos!'

Exigencias

Ortega inició su discurso desconectado de la actual crisis, evocando la guerra que dejó 50.000 muertos contra la dictadura de la familia de los Somoza (1934-1979) y sus siete años en la prisión.

Pero fue interrumpido varias veces con gritos de 'cese la represión' y 'asesino', por parte de representantes estudiantiles que participan en las conversaciones.

'Venimos a exigirle ahora mismo que ordene el cese inmediato de los ataques. Usted es el jefe de los paramilitares de sus tropas y turbas adeptas al gobierno', le dijo Alemán.

El obispo de Estelí, Abelardo Mata, agregó que 'esta no es una petición. Es una exigencia que pide la Conferencia Episcopal: que se retire la policía a sus cuarteles, y que dejemos actuar a la CIDH', exhortó el prelado en alusión a una esperada misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Mata señaló que si el gobierno quiere desmontar las protestas, 'no es con bala de goma ni de plomo (...) escuche al pueblo (...) ha comenzado una revolución no armada; aquí no esta ejército contra ejército, es una población que esta desarmada'.

Sangre derramada

Ante el asedio, Ortega se vio obligado a detener su relato para afirmar que 'no debe seguir corriendo la sangre de hermanos en Nicaragua' y que 'la policía tiene órdenes de no disparar' a los manifestantes.

Y alegó que 'la justicia no es solo para uno; no es que solo de un lado vamos a ver los muertos. Los muertos están de todos lados' y la policía ha sido agredida por los manifestantes.

En un gesto de hondo dramatismo, un representante estudiantil le preguntó a Ortega si quería la lista de los fallecidos y procedió a leer sus nombres; los compañeros respondían: 'presente'.

El gobierno está interesado en hacer justicia por los muertos en el marco de las protestas y 'por eso hemos invitado' a la CIDH, dijo Ortega.

Ante los reclamos, el mandatario se preguntó si la policía 'debe tolerar' actos vandálicos, encerrarse en los cuarteles y dejar que se aplique el caos para que el país 'se llene de venganza, de odio'.

Los que protestan 'no son angelitos', aseveró, y agregó que quienes no participan en las protestas reclaman que se les deje 'trabajar y movilizarse en paz, que no destruyan sus negocios y que no maten a los nicaragüenses'.

Ortega acusó que de la Universidad Politécnica (Upoli), donde están atrincherados estudiantes desde el 19 de abril, 'salen bandas paramilitares, de ahí salen armas. Vayan a la Upoli, ahí van a encontrar un arsenal de armas, de fusiles, bombas y de ahí salen a asaltar'.

Los manifestantes 'se dan el lujo de filmar el hecho' de acciones vandálicas, dijo Ortega en alusión a las denuncias ciudadanas de la represión colgada en las redes sociales y enviadas a medios de comunicación.

Decepción

Estudiantes de la Upoli, que siguen atrincherados en la universidad, rechazaron las acusaciones de Ortega y anunciaron que no van a desistir.

'Le pedimos a la población que no nos abandone', dijo una estudiante con el rostro cubierto con una playera.

'Íbamos a negociar, (pero) ahora exigimos que se vaya Daniel Ortega y su familia, no los queremos es este país', agregó la joven.

Cientos de estudiantes y pobladores marcharon desde la Universidad Centroamericana (UCA) hacia el seminario de Nuestra Señora de Fátima para apoyar a sus representantes en la mesa de diálogo, pero fueron impedidos por la policía, que estableció un perímetro de seguridad.

En tanto, continuaban bloqueos de rutas, principalmente en el centro y norte del país.

'Se esperaba una respuesta del presidente (Ortega) y lo que vimos fue negativa', manifestó el presidente de la Unión de Agricultores de Nicaragua (UPANIC), Michael Healy.

Por su lado, el dirigente del gremio empresario José Aguerri urgió a pensar en el país: 'no podemos dejar que el país se destruya, pongamos al país en primer lugar', afirmó.

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