Publicidad

¿Quién es Jorge Sampaoli?

Jorge Sampaoli es un tipo medio raro, excéntrico, transgresor e impredecible, pero más argentino que el dulce de leche. Un día bajó de un árbol e inició una carrera que lo llevó a ser el entrenador de la Argentina de Lionel Messi en el Mundial de Rusia 2018.

Daniel Merolla (AFP) / El Faro

 
 

Buenos Aires, ARGENTINA. Hace 23 años, ‘Sampa’ o ‘el Zurdo’, como apodan al DT Jorge Sampaoli, estaba sentado en una rama alta. Desde allí miraba el partido de sus dirigidos del Alumni, un equipo aficionado de un pequeño pueblo argentino llamado Arequito. Era un encuentro por la Liga de Casilda, su ciudad natal en la pampa húmeda.

A Sampa lo habían echado en el partido anterior por protestar ampulosamente a un árbitro. No podía entrar a la cancha. “Era un loco, bah”, dicen los referís del pueblo. Lo expulsaban cada dos por tres.

“Al Zurdo no le gusta perder ni a la bolita (chibolas). Yo estuve peleado 10 años con él a pesar de que somos concuñados”, relata Mario Bonavera. Fue su DT en Alumni. Sampaoli colgó los botines a los 19 años por una lesión.

Como no había tribunas aquella tarde, gritaba indicaciones desde el árbol. Un fotógrafo del diario La Capital de Rosario, la ciudad natal de Lionel Messi, capturó esa imagen.

Jorge Sampaoli, entrenador de la selección argentina. Foto Juan Mabromata (AFP).
 
Jorge Sampaoli, entrenador de la selección argentina. Foto Juan Mabromata (AFP).

Un dirigente de Newell’s vio la foto en el diario. Le encantó la pasión del ‘loco del árbol’. Y le ofreció dirigir a Argentino de Rosario, una filial de la segunda división. Fue el salto al fútbol profesional del hombrecillo calvo y gritón. Pero su fama llegó de afuera.

Sampaoli ha sido DT de clubes en Perú, Chile y Ecuador. Ganó títulos. Pero la coronación fue con él al frente de la selección chilena, con la conquistó su primer trofeo grande en la historia: la Copa América 2015.

En 2017 dirigía al Sevilla de España. Lo fue a contratar desesperadamente la Asociación del Fútbol Argentino. La albiceleste se estaba quedando fuera de Rusia 2018. Con Sampaoli clasificaron con un 3-1 a Ecuador, al borde del abismo, en la última fecha sudamericana. Tres goles de Messi obraron el milagro.

Leer le aburre

Parecía ahora más centrado. Pero confesó en su libro Mis latidos que no puede leer más de dos páginas de un libro. Se aburre. Sorprendió también al decir que odia planificar. Y para colmo, se peleó una vez con un policía de tránsito por una infracción. Lo insultó y subestimó. Tuvo que pedir disculpas.

“El Zurdo siempre estaba vestido de DT, caminaba acelerado, manejaba el auto como un loco”, cuentan sus amigos. A los 58 años es un personaje de novela: de pronto racional, de pronto rebelde.

Adora los tatuajes. En un brazo tiene tatuada una frase de Ernesto ‘Che’ Guevara: “No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas”.

“Me hice un tatuaje de la bandera albiceleste. Simboliza que me estoy reencontrando con mi país”, reveló.

Es un fan del rock. Si gana el Mundial, prometió usar una camiseta con la leyenda ‘Oktubre’, disco de su admirado Carlos ‘el Indio’ Solari, legendario músico argentino que arrastra multitudes a sus recitales.

Un revólver en la cabeza de Messi

“Me toca dirigir a Messi, el mejor jugador de la historia”, dijo al elogiar las sobrenaturales dotes de ‘la Pulga’. Su misión en Rusia 2018 es lograr la hazaña del campeonato. No pudieron otros DT del Messi como Néstor Pekerman en Alemania 2006; como Diego Maradona en Sudáfrica 2010, o como Alejandro Sabella en Brasil 2014. “El fútbol le debe un Mundial a Messi”, dice Sampaoli.

Su idea es que Messi debe jugar como en el Barcelona. Se queja de que le pongan “un revólver en la cabeza que se llama Copa del Mundo”.

“Si no la gana, le salta el disparo y lo mata. Es una locura que no pueda disfrutar de su talento”, teoriza.

Sampaoli es pasional como los argentinos futboleros. Tan intenso es que hay una broma en el pequeño pueblo Los Molinos. Allí trabajó en un banco. Le decían Maradona porque “nunca estaba en el banco”. Estaba en la cancha. O arriba de un árbol.

© Agence France-Presse

Publicidad
Publicidad

 CERRAR
Publicidad