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EE.UU. a centroamericanos: “Vengan legalmente, o si no, mejor no vengan”

Los presidentes del Triángulo Norte recordaron a Mike Pence, segundo al mando en Estados Unidos, que los migrantes necesitan un trato más justo, pero la visita del vicepresidente al Triángulo Norte tuvo más exigencias del gobierno estadounidense, que no mencionó a las familias separadas en la frontera ni cómo las están ayudando.

El Faro / AFP

 
 

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, demandó que los presidentes del Triángulo Norte centroamericano hagan el esfuerzo por frenar el "éxodo" de migrantes que intentan llegar a Estados Unidos por la vía ilegal. Los mandatarios, por su parte, recordaron que las familias que acuden a la frontera necesitan un trato más considerado y permanecer juntas.

"Les digo con gran respeto a los presidentes aquí reunidos que este éxodo tiene que terminar. Es una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos y, como nosotros respetamos su soberanía, sus fronteras, nosotros insistimos que ustedes respeten la nuestra", declaró Pence en el Palacio Nacional de la capital guatemalteca.

Pence se reunió este jueves 28 de junio con los presidentes Jimmy Morales de Guatemala, Juan Orlando Hernández de Honduras y Salvador Sánchez Cerén de El Salvador. El encuentro ocurre en momentos críticos debido a la política de "tolerancia cero" que Washington aplica contra los inmigrantes ilegales, que provocó además la separación de más de 2,000 niños de sus padres, detenidos al cruzar la frontera y con una mínima o nula comunicación entre ellos.

El vicepresidente de Estados Unidos aseguró que de los miles de centroamericanos que llegan a su país en busca de asilo, "son pocos los que están escapando de una persecución" por violencia, pero no detalló cuántos ni en qué proporción son del total. Además, omitió mencionar a los más de 2,300 niños que separó de sus padres cuando llegaron a la frontera y han reunido a menos de la mitad.

"La mayoría (de migrantes) están buscando mejores oportunidades económicas creyendo que pueden no cumplir las leyes de Estados Unidos y entrar a nuestro país sin consecuencias", advirtió Pence. Sin embargo, el funcionario estadounidense no sustentó sus aseveraciones con cifras comparativas.

Es importante recordar que la organización Cristosal presentó un consolidado de cifras del Censo Escolar Final 2017 de El Salvador, el cual consigna que 7,648 estudiantes de Centros Escolares (bajo la administración del Gobierno) abandonaron el instituto para irse del país. Mientras que en el período de octubre 2017 al 31 de mayo de este año, el gobierno estadounidense detuvo en su frontera sur a 2,690 menores de edad que habían migrado por la vía ilegal sin su familia o sin tutor (no acompañados), más otras 7,167 familias que también intentaron entrar de la misma manera.

El norte de Centroamérica es una de las regiones más violentas del mundo. Los tres países sufren la violencia provocada por el narcotráfico y las pandillas dedicadas a la extorsión y el sicariato.

Pence aseguró que "entre la ola de migrantes" que llegan a Estados Unidos hay miembros de las pandillas, entre ellas la Mara Salvatrucha (MS-13), que se ha convertido en una constante dentro de los discursos antiinmigrante de Donald Trump, presidente de Estados Unidos y de su fiscal general, Jeff Sessions.

Solo se aceptan legales

Ante la crisis de la separación de familias migrantes, Pence pidió a la población de los tres países abstenerse de viajar sin papeles y utilizando traficantes de personas, conocidos como "coyotes".

"No pongan en juego su vida y la vida de sus hijos. Quédense en sus hogares, en su patria", insistió el funcionario.

"Vengan legalmente, si no, mejor no vengan", sentenció al exigir a los gobernantes centroamericanos "tomar acciones más urgentes que en el pasado" para detener la migración ilegal con campañas contra las redes de tráfico de personas.

Pence hizo "solicitudes específicas" a cada país, como el aumento de personal de inteligencia para atacar a las pandillas en el caso de El Salvador.

A Guatemala le pidió iniciar una campaña para "disuadir" la migración ilegal, mientras que a Honduras le requirió aumentar la cantidad de policías en sus fronteras.

Atacar la raíz

El presidente hondureño Hernández, dijo por su parte que la solución es "retomar el concepto" de "atacar la raíz" del "monstruo de mil cabezas y varias caras" que genera la salida de centroamericanos, como el narcotráfico, el mercado negro de armas y el tráfico de personas.

Sánchez Cerén agregó que, tras la reunión, se espera obtener "propuestas concretas" para disminuir el flujo de migrantes, mientras que Morales pidió a Estados Unidos hablar de una reforma integral migratoria.

“Instamos a establecer procedimientos interinstitucionales ágiles para lograr la reunificación de las niñas y niños con sus familias”, explicó además el mandatario salvadoreño.

Morales aprovechó para reiterar el pedido a Estados Unidos para que otorgue el Estatus de Protección Temporal (TPS, sigla en inglés) para inmigrantes guatemaltecos radicados en ese país, tras la tragedia por la erupción del volcán de Fuego que el pasado 3 de junio sepultó una aldea y ha dejado 112 muertos, 197 desaparecidos y miles de evacuados.

La llegada de Pence no fue bien recibida en Guatemala por organizaciones sociales que rechazan el endurecimiento del trato a los migrantes.

"(Pence) vino a reafirmar que no existe voluntad política de cambiar" la situación para los migrantes en Estados Unidos, dijo a la AFP el sacerdote católico Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante de Guatemala y El Salvador.

El religioso indicó que Pence y su gobierno desconocen la realidad en el norte centroamericano y que si "los millones que gastan para levantar muros" los destinaran "para el desarrollo económico" al sur de la frontera, la migración ilegal acabaría "en dos o tres años".

Una camioneta de la Border Patrol custodia un tramo del muro ya construido, en el distrito de San Ysidro, en la ciudad de San Diego, fronteriza entre Estados Unidos y México. Foto David McNew (AFP).
 
Una camioneta de la Border Patrol custodia un tramo del muro ya construido, en el distrito de San Ysidro, en la ciudad de San Diego, fronteriza entre Estados Unidos y México. Foto David McNew (AFP).

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