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La Premier seduce; Inglaterra, no tanto

Alfonso Simán

 
 

A las puertas del Mundial les hablaré de la Premier League. Yo le voy al Manchester United, mi padre al Liverpool, y mi primo al Tottenham. Rivales de camisola, nos citamos sábado y domingo a tempranas horas y café en mano para disfrutar de los partidos de esta liga tan competitiva. Durante toda la temporada 2017-2018 seguimos con especial interés estos equipos que juegan con estilos muy particulares; sin embargo, ni mi primo ni mi padre ni yo le vamos a Inglaterra en Rusia 2018.

En los torneos internacionales ya no queda mucha gente –al menos entre mis conocidos– que le vaya a la selección inglesa. Parece que apostar por ellos como carta ganadora en las citas futbolísticas de peso sólo tiene tres explicaciones: una, ser inglés o tener ese país como segunda patria; dos, no conocer la historia de los mundiales; y tres, ser un tanto masoquista.

La unidad es clave, dicen, para que a un equipo le vaya bien en un mundial. Ahora, con un cuadro renovado después de la debacle en la Eurocopa 2016, bajo las órdenes de Roy Hodgson, parece que el DT Gareth Southgate ha logrado esa unidad que le ha faltado a Inglaterra en las últimas grandes citas.

Una selección debe dar cabida a los mejores jugadores de un país, pero también a los jugadores que mejor juegan entre sí. La Premier League es una de las mejores ligas del mundo, si no la mejor. Nada menos que 107 jugadores que militan en clubes ingleses jugarán con sus respectivas selecciones en la Copa Mundial de la FIFA de Rusia 2018, siendo este el récord de jugadores de una misma liga en un mundial. Los 23 seleccionados por Southgate juegan en su liga doméstica, por lo que de entrada cabría suponer buena química entre jugadores y un juego en conjunto igual de armonioso que el la España campeona en Sudáfrica 2010.

Después de llevarse una victoria 1-0 contra Holanda y empatar 1-1 ante la tetracampeona del mundo, Italia, Inglaterra ganó sus últimos dos amistosos: 2-1 contra Nigeria y 2-0 ante Costa Rica. Todo indica que Southgate ya sabe qué sistema utilizará en Rusia. El técnico ha estado afinando el equipo por 12 meses, convencido de que una línea de tres hombres es el mejor método para lograr el éxito, para exprimir lo mejor de una selección que tiene una eminente vocación ofensiva.

La selección ha sufrido mucho desde Brasil 2014. Ya no está el control del régimen autoritario de Fabio Capello, hizo el ridículo con Hodgson en la referida Eurocopa, y después vino el breve período de Sam Allardyce –apenas dos meses en el cargo, destituido tras verse implicado en un escándalo de comisiones ilegales en fichajes–, que terminó por destruirla. Southgate se dio a la difícil tarea de la reconstrucción, y en la renovada Inglaterra se ha impuesto una nueva mentalidad en las concentraciones, incluso en el trato con la prensa.

Raheem Sterling, mediocampista del Manchester City, se presentó sonriente ante los periodistas para dar explicaciones después de que se revelara que tenía un tatuaje de un rifle en su pierna. El defensa del Tottenham, Danny Rose, también habló abierta y emocionalmente después de que le diagnosticaran depresión, provocada por una lesión y problemas familiares.

Parece que el buen ambiente se ha apoderado de la selección, que hay comunión entre Southgate y sus pupilos, y que hasta los medios de comunicación han rebajado el tono de sus críticas. Pero, hablando estrictamente de lo futbolístico, ¿podrá Inglaterra conjuntarse sobre el terreno de juego con jugadores que practican estilos tan diferentes?

Con José Mourinho en el United, los jugadores de esa parte de Manchester se adhieren a una filosofía muy diferente a la que practica Pep Guardiola en el banquillo del City, o a la que Mauricio Pochettino predica en el Tottenham. Además, estos clubes principales de Londres, Merseyside o Manchester no dejan de tener encontronazos unos contra otros. Sabemos muy bien cuán apasionados son los fans de la Premier, y eso se traduce en juegos intensos, pero jugadores como Frank Lampard y Steve Gerrard constantemente fallaron jugando juntos a pesar de ser piezas fundamentales en sus equipos.

De los 23 convocados, 13 militan en los dos Manchester y el Tottenham, equipos que juegan bajo estilos bien marcados por sus entrenadores. Los pupilos de Mourinho llegan con una visión de juego defensivo mientras que los otros dos entradores prefieren un juego más ofensivo. Los cuatro que están a las órdenes del máximo exponente del tiqui-taca, Guardiola, tienen una visión futbolista más amplia, por lo que en principio adaptarse les costaría menos. Pochettino y sus jugadores aportarán su juego vertical, ese que permite brillar a Harry Kane, y a Dele Alli asistir a gusto.

Pero a Rusia no sólo van jugadores de los tres mejores equipos de Inglaterra este año. Hay que sumar los aportes de otros jugadores destacados del Chelsea, Liverpool, Leicester… sobre todo los jóvenes, que llegan con ganas de demostrar. Con una edad promedio de poco más de 26 años, Inglaterra es uno de los equipos más jóvenes que se presentarán, con sólo tres jugadores mayores de 30 años.

Todo esto para concluir que la mayoría de los futbolistas que lleva Southgate fueron entrenados por tres grandes estrategas, y que clasificaron entre los tres mejores tras una disputada temporada en la que a mi juicio es la liga más competitiva del mundo. Son jóvenes, son talentosos y algunos de ellos se entienden a la perfección sobre el terreno. La clave está en saber si no están casados con la mentalidad de juego que les imponen sus respectivos entrenadores y podrán adaptarse a lo que Southgate les pida, para que el juego de Inglaterra sea igual o más emocionante que el que nos regala cada mañana de sábado y domingo la Premier League.

El príncipe Guillermo, duque de Cambridge, platica con un grupo de seleccionados ingleses durante la concentración en Leeds, previa al viaje a Rusia. Foto Han Yan (Xinhua).
 
El príncipe Guillermo, duque de Cambridge, platica con un grupo de seleccionados ingleses durante la concentración en Leeds, previa al viaje a Rusia. Foto Han Yan (Xinhua).

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Arturo Lezcano

 

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